
Qué ver en Elche: el oasis de palmeras del Mediterráneo
El Palmeral más grande de Europa, la Dama de Elche, el Misterio de Elche y la ciudad que convirtió la herencia árabe en Patrimonio de la Humanidad
Elche tiene tres Patrimonios de la Humanidad en una ciudad de doscientos mil habitantes, lo que la convierte en uno de los lugares con mayor concentración de reconocimientos UNESCO por habitante de España. El Palmeral —declarado en 2000—, el Misterio de Elche —el drama sacro medieval declarado en 2001 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad— y los yacimientos íberos del entorno componen una superposición de culturas que va de la Antigüedad a la Edad Media sin apenas interrupciones.
Lo que hace singular a Elche entre las ciudades del Mediterráneo español es que su mayor atractivo no es un edificio ni un museo sino un paisaje: el Palmeral, el bosque de palmeras datileras que rodea el casco histórico y que transforma la ciudad en algo que no existe en ningún otro lugar de Europa. Caminar entre palmeras de más de cien años de altura, con sus troncos que superan los diez metros y sus penachos creando una bóveda vegetal a esa altura, en una ciudad española de interior, produce una sensación de desplazamiento —de no estar donde uno cree que está— que pocos otros paisajes urbanos pueden provocar.
El Palmeral: el bosque que los árabes plantaron¶
El Palmeral de Elche tiene su origen en la dominación árabe de la Península —aunque los fenicios y los cartagineses ya cultivaban palmeras en la zona— y específicamente en los sistemas de regadío que los árabes desarrollaron en los siglos X y XI para aprovechar las aguas del río Vinalopó en una tierra esencialmente seca. La palmera datilera necesita "los pies en el agua y la cabeza en el fuego": requiere calor intenso y riego regular en la base, condiciones que el clima alicantino y las acequias árabes proporcionaban perfectamente.
El sistema de riego del Palmeral —con sus acequias principales, sus partidores que distribuyen el agua según un sistema de turnos reglamentado desde la época medieval, sus cequiots que llevan el agua hasta cada parcela— sigue funcionando en gran medida con la lógica hidráulica que los ingenieros árabes diseñaron hace más de mil años. Es uno de los sistemas de irrigación medievales más complejos y mejor conservados de Europa.
El Palmeral de Elche cubre unas doscientas hectáreas distribuidas en diferentes huertos históricos —el Huerto del Cura, el Huerto Balaguer, el Huerto del Fraile— cada uno con sus palmeras, sus acequias y su historia específica. En total, la ciudad tiene más de doscientas mil palmeras, lo que la convierte en el mayor palmeral de Europa y en uno de los más importantes del mundo fuera de los países árabes.
El Huerto del Cura es el espacio más visitado dentro del Palmeral: un jardín botánico de unas cuatro hectáreas con palmeras monumentales, estanques con nenúfares, plantas tropicales de todo el mundo y la Palmera Imperial —el ejemplar más famoso de Elche— que tiene siete brazos emergiendo del tronco principal, resultado de una anomalía genética que produce esa multiplicación de coronas que la distingue de todas las otras palmeras del mundo. La Palmera Imperial fue plantada en el siglo XIX y debe su nombre a la visita de la emperatriz Sissi —Isabel de Austria— que la vio en 1894 durante un viaje a España.
La Dama de Elche: el misterio íbero más famoso¶
La Dama de Elche es la escultura más famosa de la Antigüedad española: un busto femenino de piedra caliza del siglo V a.C. tallado con una precisión y una sofisticación que no tenía equivalente en la cultura íbera de la Península cuando fue descubierto en 1897 en el yacimiento de La Alcudia, a dos kilómetros del centro de Elche.
El original está en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid —donde llegó después de que el descubridor lo vendiera al Museo del Louvre de París y el Gobierno español lo recuperara en 1941— pero Elche tiene una réplica de alta calidad en el Museo Arqueológico y de Historia (MAHE), instalado sobre los restos del alcázar islámico del siglo X. La réplica permite apreciar de cerca los detalles que hacen a la Dama excepcional: la policromía original —todavía parcialmente visible—, los tocados laterales —las ruedas de piedra a los lados de la cabeza que son características de la moda ibérica femenina de la época—, y sobre todo la expresión del rostro, de una dignidad tranquila que no se parece a ninguna otra escultura prerromana del Mediterráneo occidental.
El MAHE es uno de los mejores museos arqueológicos de la Comunitat Valenciana: sus colecciones cubren desde el Neolítico hasta el período islámico, con especial atención a la cultura íbera de La Alcudia —el yacimiento que se excava desde el siglo XIX y que es uno de los más importantes de la cultura íbera. El propio edificio del museo —una intervención contemporánea integrada en las ruinas del alcázar árabe— es arquitectónicamente interesante, con espacios que permiten ver simultáneamente las ruinas del siglo X y la exposición moderna.
El Misterio de Elche: teatro medieval vivo¶
El Misterio de Elche es una representación teatral sacra de la dormición, muerte y asunción de la Virgen María que se representa en la Basílica de Santa María de Elche desde la Edad Media sin interrupción. La primera referencia documental data del siglo XV, aunque la tradición oral sitúa sus orígenes en el siglo XIII, cuando según la leyenda una imagen de la Virgen llegó por mar a la costa de Elche y trajo consigo las instrucciones para representar la obra.
La singularidad del Misterio —que lo distingue de cualquier otra representación religiosa española— es que es un drama cantado íntegramente, en valenciano medieval, con una música polifónica de los siglos XIV-XVI que se transmite de generación en generación de forma oral entre los ilicitanos. No hay versión escrita definitiva de la música: se aprende escuchando y cantando. Los cantores que interpretan el Misterio son vecinos de Elche —no profesionales de la ópera o el canto clásico— que dedican meses a preparar la representación anual.
El Misterio se representa los días 14 y 15 de agosto en el interior de la Basílica de Santa María, con toda la maquinaria de tramoya medieval que maneja los vuelos de ángeles y nubes —la araceli y el magrana— que hacen descender a los personajes celestiales desde la bóveda de la iglesia. Ver la araceli descender desde la cúpula entre nubes de humo de incienso es uno de los espectáculos teatrales más extraordinarios que se celebran en España.
Para quien no pueda estar en Elche el 14 y 15 de agosto, el Museo del Misterio de Elche —en el Centro Litúrgico y de Arte Sagrado— tiene una exposición sobre la historia y la técnica de la representación, con los trajes, la maquinaria y los documentos históricos que permiten entender la envergadura del espectáculo.
La Basílica de Santa María y el centro histórico¶
La Basílica de Santa María, construida entre los siglos XVII y XVIII sobre los restos de una mezquita mayor, tiene un interior de una sola nave de proporciones enormes —necesaria para albergar las representaciones del Misterio y al público que las contempla— con una decoración barroca que en algunos tramos es de una exuberancia casi mediterránea. La cúpula azul que domina el paisaje urbano de Elche es la marca visual de la ciudad: un azul de azulejos valencianos que contrasta con el ocre de los tejados.
El casco histórico de Elche tiene el trazado laberíntico que comparten todas las ciudades de origen árabe de Andalucía y el Levante: calles estrechas que no siguen cuadrícula regular, plazas pequeñas que aparecen de improviso, adarves —callejones sin salida que en su origen eran el acceso a un grupo de casas relacionadas— que se cierran con una puerta o terminan en un muro. Es un tejido urbano pensado para el peatón, el calor y la privacidad, y que produce la experiencia del laberinto que los urbanistas modernos raramente consiguen diseñar.
El Puente de la Virgen del Río —el puente más antiguo de Elche, de origen árabe aunque reformado en épocas posteriores— cruza el Vinalopó con una elegancia de arco de piedra que es el elemento más fotogénico del casco histórico. Desde el puente se tiene la mejor vista del encuentro entre el río, el Palmeral y los tejados de la ciudad.
La Alcudia: el yacimiento donde se encontró la Dama¶
A dos kilómetros del centro de Elche, el yacimiento de La Alcudia es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la España prerromana. El cerro artificial —resultado de la acumulación de capas históricas durante más de tres milenios— contiene restos de una ciudad íbera, sobre ella una ciudad romana, y sobre esta una ciudad tardoantigua y visigótica. Las excavaciones, que llevan en curso más de un siglo, han revelado calles íberas, casas romanas, mosaicos y las estructuras de una ciudad que fue importante durante toda la Antigüedad.
La visita al yacimiento incluye el Museo de La Alcudia —separado del MAHE de la ciudad— con los materiales extraídos en las excavaciones. Ver la cerámica íbera pintada con geométricos, las piezas de bronce y los restos arquitectónicos del mismo lugar donde fueron encontrados añade una dimensión de autenticidad que los museos centrales no siempre pueden ofrecer.
Orihuela: la vecina monumental¶
A unos quince kilómetros de Elche, Orihuela es la ciudad más monumental del sur de la provincia de Alicante y un complemento natural a la visita. Su casco histórico tiene una catedral gótica del siglo XIII, conventos, palacios renacentistas y la Casa Museo de Miguel Hernández —el poeta de Orihuela, nacido aquí en 1910 y muerto en la cárcel franquista de Alicante en 1942— que es uno de los espacios más emotivos de la Comunitat Valenciana para los aficionados a la poesía española del siglo XX.
El Colegio de Santo Domingo de Orihuela —fundado en el siglo XVI como universidad pontificia y considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista de la Comunitat— tiene claustros, una iglesia con bóveda barroca decorada con frescos y una escalera imperial que justifican el pequeño desvío desde Elche.
Información práctica¶
Elche está a unos 24 kilómetros de Alicante ciudad por autovía y a unos 65 de Murcia. El tren de cercanías conecta Elche con Alicante en unos 25 minutos con servicios muy frecuentes. El aeropuerto de Alicante-Elche lleva el nombre de la ciudad porque está entre las dos, a unos 10 kilómetros de Elche.
La visita al Huerto del Cura y al MAHE puede organizarse en una mañana. Para ver el Palmeral con más profundidad —recorriendo varios huertos históricos además del Cura— hace falta el día completo. La visita al yacimiento de La Alcudia requiere medio día adicional y es recomendable reservar con antelación.
El verano —especialmente agosto durante el Misterio— es la temporada más activa pero también la más calurosa: Elche tiene uno de los veranos más secos y cálidos de España, con temperaturas que regularmente superan los cuarenta grados. La primavera —marzo a mayo— y el otoño son las estaciones más agradables para visitar tanto la ciudad como el Palmeral.