
Vitoria-Gasteiz en 1 día: la Almendra medieval, la Catedral de Follett y el anillo verde
La capital verde de Europa tiene el casco histórico más compacto del País Vasco y una forma de vivir la ciudad que ninguna otra capital española practica
Gazteiz —así la llamamos los vascos, con el nombre en euskera que la ciudad usa oficialmente como segunda parte de su denominación Vitoria-Gasteiz— es probablemente la capital española más desconocida en relación con lo que ofrece. No tiene el Guggenheim de Bilbao ni la bahía de San Sebastián, y eso la perjudica en el imaginario del visitante de paso. Pero tiene algo que ninguna de las dos tiene: el casco histórico medieval más compacto y mejor conservado del País Vasco, una catedral que Ken Follett convirtió en protagonista de una novela y que hoy recibe visitas de todo el mundo, y un anillo verde de parques y bosques que rodea la ciudad completa —el único de España que cierra el perímetro urbano sin interrupciones.
Lo digo como bilbaíno, que es decir que Gazteiz tiene ese estatuto especial de la ciudad próxima que se conoce pero no se conoce suficientemente: está a 60 kilómetros por la A-68, menos de una hora en coche, y tiene la escala humana de una capital que no necesita sobredimensionarse para demostrar lo que vale. Vitoria fue Capital Verde Europea en 2012, la primera ciudad española en recibir ese reconocimiento, y no fue un título honorífico vacío: fue el resultado de décadas de política urbana que priorizó los espacios verdes, la movilidad sostenible y la calidad del aire de una manera que ninguna otra ciudad española ha replicado con la misma consistencia.
La Almendra medieval¶
El corazón de Vitoria-Gasteiz es la Almendra medieval, el núcleo histórico que tiene esa forma de almendra que le da el nombre: una colina alargada con el perfil de una elipse, con las calles organizadas en anillos concéntricos que van ampliando el perímetro según las sucesivas ampliaciones medievales de la villa.
La estructura urbana es excepcional en su claridad: el anillo más interior y más alto contiene la Catedral, el palacio episcopal y los edificios más antiguos; los anillos exteriores van del siglo XIV al XVI, con los palacios nobles y las iglesias que las distintas familias poderosas levantaron en las calles en pendiente que dan a ambos lados de la colina. Toda la Almendra puede recorrerse a pie en una mañana con tiempo para pararse y mirar; tiene la escala de lo que fue una villa medieval de tamaño mediano, no una gran ciudad, y esa escala es parte de su encanto.
Las calles tienen nombres que dan pistas sobre los oficios que se practicaron en cada una: la Cuchillería, la Herrería, la Pintorería, la Zapatería. El trazado no ha cambiado desde la Edad Media. Los edificios han cambiado —algunos sustituidos en el siglo XVI, otros reformados en el XIX— pero la trama es la misma que planeó el fundador de la villa, Sancho VI de Navarra, cuando la fundó en 1181.
La Catedral de Santa María: la catedral de Ken Follett¶
La Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz tiene una historia singular en la arquitectura española. Construida a lo largo de los siglos XIV al XVI como catedral gótica de la diócesis, el edificio sufrió graves problemas estructurales en el siglo XIX que llevaron al cierre parcial de algunas zonas. En los años noventa, cuando el escritor galés Ken Follett visitó Vitoria para escribir su novela Los Pilares de la Tierra —la novela sobre la construcción de una catedral medieval que es uno de los más vendidos del siglo XX— quedó fascinado por la Catedral de Santa María porque estaba siendo restaurada exactamente igual a como se había construido: con los mismos materiales, las mismas técnicas, los mismos andamios de madera y los mismos oficios medievales practicados por operarios contemporáneos.
Follett se convirtió en padrino de la restauración, la volvió a visitar en varias ocasiones y escribió sobre ella. El resultado de esa atención mediática fue que la restauración de la Catedral de Santa María —uno de los proyectos de restauración arquitectónica más complejos y ambiciosos de España— se convirtió en destino turístico en sí mismo. Hoy las visitas guiadas a la catedral en restauración permiten acceder a zonas que en condiciones normales serían inaccesibles: los tejados, los andamios, las partes del edificio que todavía se están consolidando.
La visita revela cómo se construía una catedral gótica desde dentro: las técnicas de cincelado de la piedra arenisca, los sistemas de contrafuertes y arbotantes que distribuyen las cargas, los problemas estructurales específicos de este edificio —una cripta llena de agua bajo la nave central, un suelo inestable bajo algunos pilares— y las soluciones que los arquitectos contemporáneos han desarrollado para resolverlos sin alterar la apariencia histórica. Es una de las visitas más instructivas sobre arquitectura medieval que puede hacerse en España.
La visita más completa —incluyendo los tejados y las zonas en obras— requiere reserva previa y tiene un precio de entrada. Las visitas al interior del templo restaurado son más económicas. Conviene consultar la web de la Catedral y reservar con antelación, especialmente en fines de semana.
El Palacio de Escoriaza-Esquível¶
A pocos metros de la Catedral, en la cuesta que baja por el flanco sur de la Almendra, está el Palacio de Escoriaza-Esquível, uno de los edificios más singulares del Renacimiento en el País Vasco. El palacio fue construido en el siglo XVI por Fernán López de Escoriaza, médico de la reina Catalina de Aragón —la primera esposa de Enrique VIII de Inglaterra, separada de él en el proceso de divorcio que desencadenó la Reforma anglicana— y tiene una fachada renacentista italiana de una elegancia inusual en el contexto del gótico tardío que domina el resto de la Almendra.
El contraste entre la fachada plateresca del Escoriaza-Esquível y las casas medievales que lo rodean es uno de esos momentos en que la historia de Europa se condensa en unos metros cuadrados: el médico de la reina española que resistió al rey inglés construyó en su ciudad natal un palacio al gusto italiano, en la misma calle donde los artesanos mediavales tallaban piedra con técnicas góticas que se iban quedando obsoletas.
La Plaza de España y el Casco Antiguo bajo la lluvia¶
La Plaza de España —que los vitorinos llaman popularmente "la Plaza Vieja" aunque el nombre oficial es el otro— es el corazón social del casco histórico. El cuadrado porticado del siglo XIX rodea el espacio con sus soportales de piedra y sus bares con terraza interior bajo los arcos. En otoño e invierno, cuando la lluvia es compañía habitual en el norte, los soportales permiten tomar un pintxo sin mojarse, con la plaza empedrada brillando bajo el agua y los paraguas cruzando el cuadrado.
La Plaza de España tiene una proporción y una escala que la hacen más doméstica que imponente: no es la Plaza Mayor de Madrid ni la Plaza del Castillo de Pamplona; es la plaza de una capital que ha preferido siempre ser humana antes que monumental. Los bares de la plaza tienen la oferta de pintxos que el País Vasco requiere como estándar mínimo.
La Calle Dato: los pintxos de Gazteiz¶
La Calle Dato —y las calles adyacentes del Ensanche del siglo XIX— es la arteria de la vida de pintxos de Vitoria-Gasteiz fuera del casco histórico. Si la Almendra tiene los bares más antiguos y los ambientes más recogidos, la Calle Dato tiene la densidad y la animación de los fines de semana cuando los gasteiztarras hacen el txikiteo con la misma intensidad que los bilbaínos en el Casco Viejo.
Los pintxos de Gazteiz tienen una reputación que va creciendo: en los últimos años, la ciudad ha generado una escena gastronómica propia que supera el nivel de lo que le correspondería por tamaño. El Concurso de Pintxos de Álava —que se celebra cada año con las mejores propuestas de los bares de la ciudad— ha contribuido a elevar el nivel general. Los pintxos de tortilla, las gildas y los pintxos de bacalao son las referencias clásicas; los bares más contemporáneos añaden propuestas de cocina de mercado en formato de barra que en Donosti costarían el doble.
Los jueves por la tarde —el día del txikiteo por excelencia en el País Vasco— la Calle Dato tiene el ambiente más denso de la semana. Los precios son, en general, más bajos que en Bilbao y Donosti, lo cual no es señal de menor calidad sino de la diferencia de costes de una ciudad de escala más manejable.
El Anillo Verde¶
La distinción que más define a Vitoria-Gasteiz para quien la conoce no es la Catedral ni la Almendra: es el Anillo Verde, el sistema de parques y corredores ecológicos que rodea la ciudad completa en un perímetro de más de 30 kilómetros sin interrupción. Ninguna otra capital española tiene nada parecido.
El Anillo Verde fue el proyecto que llevó a Vitoria al reconocimiento europeo: durante los años ochenta y noventa, el Ayuntamiento recuperó los humedales que rodeaban la ciudad —degradados por décadas de vertidos industriales y agrícolas— y los transformó en parques ecológicos que hoy son hábitat de aves acuáticas, mamíferos medianos y una biodiversidad urbana que la ciudad ha convertido en seña de identidad.
El Parque de Salburua, en el este de la ciudad, es el más visitado del Anillo Verde: tiene humedales donde en otoño e invierno se pueden ver miles de patos, garzas reales, espátulas y, en los mejores momentos, cigüeñas negras y grullas en paso migratorio. El observatorio de aves tiene desde horario de apertura gratuita y está a 20 minutos del centro en bicicleta —Vitoria tiene una red de carril bici que también está entre las más completas de España.
Para quien haga la visita en un día, el Anillo Verde puede recorrerse parcialmente: el tramo entre Salburua y el Parque de la Florida —el jardín botánico del centro histórico— conecta los parques exteriores con el espacio verde urbano de manera que el paseo puede hacerse en dos horas sin salir de zona verde.
Información práctica¶
Catedral de Santa María: Las visitas deben reservarse online en la web de la Catedral (catedralvitoria.eus). Hay distintos tipos de visita según el nivel de acceso que se quiera: desde la visita básica al templo hasta la visita completa con tejados. Precio variable según tipo de visita, entre 8 y 16 euros. Imprescindible reservar.
Desde Bilbao: La A-68 en dirección Madrid, 60 kilómetros, 45-50 minutos en coche. El tren de RENFE también conecta Bilbao con Vitoria con buena frecuencia —unos 60 minutos. Para quien no tenga coche, el tren es la opción más cómoda.
Pintxos en la Calle Dato: El horario de mayor actividad es mediodía (13:00-15:00) y tarde (19:00-22:00). Los jueves por la tarde son el momento de mayor intensidad de la semana. La zona va desde la Calle Dato hasta las calles Florida, Postas y San Prudencio.
Capital Verde Europea: El título no es solo para el discurso oficial —Vitoria aplica sus políticas de movilidad y espacios verdes de manera consistente. El aparcamiento gratuito para bicicletas está en toda la ciudad; el carril bici permite moverse de un extremo al otro sin coche; el transporte público es gratuito algunos días especiales y tiene precios reducidos el resto.
Una nota personal: Gazteiz es la ciudad vasca que, quizás precisamente por no competir con Bilbao y Donosti en el terreno del turismo de masas, ha desarrollado una forma de ser capital que tiene sus propias virtudes. La escala humana, el casco histórico que puedes recorrer en una mañana, la Calle Dato con los pintxos del jueves: hay una calidad de vida en Gazteiz que los que la conocen llevan años sabiendo y que los de fuera todavía están descubriendo.