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Calle, monumento, paisaje o lugar histórico de Israel.

Destinos · Israel · Mar Muerto

Ein Gedi, Masada y el Mar Muerto en un día desde Jerusalén

Cómo organizar la excursión completa en transporte público y sin tour

Lectura de 10 minutos

Que las guías, los blogs y los foros de viaje recomienden casi unánimemente contratar un tour organizado para visitar la zona del Mar Muerto tiene su lógica: es la opción más sencilla, la que requiere menos planificación y la que garantiza que alguien se ocupe de la logística. Pero también es la opción más cara, la que impone horarios fijos, la que te mete en un autobús con otras veinte personas y la que decide por ti cuánto tiempo pasas en cada lugar.

Lo que pocos artículos se molestan en explicar —y lo que yo hice— es que visitar Ein Gedi, Masada y el Mar Muerto en un solo día desde Jerusalén es perfectamente factible en transporte público, con una planificación razonable y un ahorro económico considerable. Este artículo es la guía que me habría gustado encontrar cuando estaba buscando información antes de mi viaje.

Por qué casi nadie te dice que es posible hacerlo solo

El argumento estándar contra el transporte público en esta ruta es que los horarios son poco fiables, las frecuencias son escasas y las distancias entre los tres puntos hacen que el tiempo no cuadre. En la práctica, todos estos argumentos tienen algo de verdad y mucho de exageración.

Los autobuses israelíes funcionan, en general, con una razonable puntualidad. La línea 486 de Egged, que conecta la estación central de Jerusalén con Ein Bokek pasando por Ein Gedi y Masada, cubre exactamente el recorrido que necesitas en un solo trayecto. La carretera 90, que recorre la orilla occidental del Mar Muerto, es la única vía terrestre de la zona, y todos los puntos de interés están alineados sobre ella. La logística, bien pensada, no es complicada.

El argumento más honesto a favor de los tours es el tiempo: un tour organizado con guía aprovecha más eficientemente cada minuto, especialmente en Masada, donde el contexto histórico se enriquece enormemente con una buena explicación. Si es tu primera vez en Israel y el tiempo es muy limitado, un tour de día completo puede tener sentido. Pero si eres un viajero con experiencia, acostumbrado a moverte solo, el transporte público abre la posibilidad de ir a tu ritmo, quedarte más tiempo donde más te interese y, sobre todo, ahorrar una cantidad significativa de dinero.

El sistema de transporte público: la tarjeta Rav Kav

Antes de entrar en el itinerario concreto, conviene entender cómo funciona el transporte público en Israel, porque hay un elemento clave que puede cambiar significativamente el coste del día: la tarjeta Rav Kav.

La Rav Kav es la tarjeta de transporte recargable israelí, equivalente a la Oyster card londinense o a cualquier sistema de tarjeta sin contacto europeo. Es imprescindible para usar los autobuses urbanos (desde 2019 los conductores no aceptan efectivo) y muy conveniente para los autobuses interurbanos. Puede comprarse en el aeropuerto Ben Gurion nada más llegar —hay una oficina de información de transporte público en la zona de llegadas, junto a los mostradores de tarjetas SIM—, en las estaciones centrales de autobuses y en muchos establecimientos como cadenas de farmacias (Super-Pharm) o ciertos supermercados. El coste de la tarjeta en sí es de 5 NIS para la versión anónima, que es la que le corresponde al viajero extranjero.

Importante: el sistema Rav Kav fue reformado en agosto de 2022 mediante la llamada "reforma Derekh Hashaveh". Antes de esa fecha, el sistema se organizaba en zonas tarifarias fijas. Desde entonces, el precio se calcula en función de la distancia en línea recta del trayecto y el tipo de transporte. Existen diferentes tipos de abonos diarios según la distancia máxima que vayas a recorrer (hasta 15 km, hasta 40 km, hasta 75 km, hasta 120 km, hasta 225 km, o ilimitado en todo el país).

Para el recorrido Jerusalén – Ein Gedi – Masada – Ein Bokek – Jerusalén, la distancia total cubierta con un abono ilimitado o de largo alcance resulta claramente rentable frente a pagar cada trayecto por separado. En el momento de mi visita (enero de 2020) el abono diario para la zona sur costaba 40 NIS; con el nuevo sistema los precios han variado y se actualizan periódicamente, así que conviene verificar las tarifas vigentes en la web oficial ravkavonline.co.il o en la misma taquilla de la estación antes de comprar. La lógica, sin embargo, sigue siendo la misma: si vas a hacer varios trayectos en el mismo día, el abono diario sale más barato que los billetes sueltos.

La Rav Kav debe validarse al subir al autobús pasándola por el lector. El sistema registra el trayecto y descuenta del abono o del saldo cargado. No validar la tarjeta puede conllevar una multa, incluso si llevas un abono diario.

Además de la Rav Kav, existe la aplicación HopOn, que permite pagar el autobús con código QR directamente desde el móvil sin necesidad de la tarjeta física. Y Moovit es el mejor aliado para planificar rutas en tiempo real, con información actualizada sobre horarios y paradas.

El itinerario del día: cómo organizar el recorrido

La clave del éxito en este día es el orden. Ein Gedi, Masada y Ein Bokek están alineados de norte a sur sobre la carretera 90, a distancias manejables entre sí. El sentido lógico es ir recorriéndolos en ese orden, desde Jerusalén hacia el sur, y volver desde Ein Bokek al final del día.

Salida desde Jerusalén: antes de las 8:00

La estación central de autobuses de Jerusalén es un edificio de seis plantas que puede resultar desconcertante la primera vez. Llega con algo de tiempo para localizar el andén correcto. El autobús 486 sale en dirección a Ein Gedi y Ein Bokek; conviene consultar el horario actualizado en la web de Egged o en Moovit antes de ir, pero suele haber salidas tempranas que permiten llegar a Ein Gedi antes de las 10:00. El trayecto dura aproximadamente hora y cuarto.

Ein Gedi: entre 1,5 y 3 horas

La primera parada es la reserva natural. La ruta circular hasta la cascada de David (Nahal David) dura aproximadamente una hora y media a ritmo tranquilo. Si quieres explorar el Nahal Arugot o los senderos superiores, necesitarás más tiempo y tendrás que ajustar el resto del itinerario.

Ojo: desde las inundaciones de mayo de 2025, el acceso a Ein Gedi está limitado. Antes de ir, consulta el estado actual de los senderos en la web oficial de la INPA (en.parks.org.il) y si se requiere reserva previa. La situación puede haber mejorado, pero conviene saberlo con antelación para no llevarte sorpresas.

Cuando estés listo para salir, dirígete a la parada de autobús en la carretera 90. El autobús hacia Masada es el mismo 486 u otro de la misma línea; le preguntas al conductor si para en Masada y subes. El trayecto desde Ein Gedi a Masada dura unos 20-25 minutos.

Masada: entre 2 y 3 horas

Masada merece tiempo. Si subes en teleférico, recorre las ruinas a fondo antes de bajar. La meseta tiene mucho que ofrecer: el palacio norte, los baños romanos, la sinagoga, las cisternas, los almacenes... Con dos horas tienes suficiente para una visita completa sin correr; con tres puedes explorar con calma y bajar a pie por el Sendero de la Serpiente si te apetece.

Si decides bajar caminando, recuerda que el Sendero de la Serpiente en la cara este tarda unos 40-50 minutos de bajada y puede ser bastante pedregoso. El calzado adecuado es importante.

En la base hay restaurante y servicios. Es un buen momento para comer algo o reponer fuerzas antes de continuar.

Ein Bokek y el Mar Muerto: última parada del día

Desde la base de Masada hasta Ein Bokek hay unos 15-20 minutos en autobús hacia el sur. Las playas públicas de Ein Bokek son de acceso libre y gratuito. Llevar bañador, toalla y calzado de agua desde el principio del día facilita las cosas; también es buena idea llevar agua dulce extra o una botella pequeña para enjuagarte los ojos si es necesario.

El baño en sí conviene limitarlo a 15-20 minutos por sesión. Dúchate en las duchas públicas al salir para eliminar la sal. Si quieres la experiencia completa con barro negro mineral, puedes comprarlo en alguna de las tiendas de recuerdos de la zona.

El regreso a Jerusalén desde Ein Bokek es en el mismo autobús 486 (o el 444, si estás a tiempo). El trayecto dura en torno a hora y media o dos horas.

Costes aproximados del día

Con la estructura descrita, el gasto aproximado del día se reparte así:

La tarjeta Rav Kav cuesta 5 NIS. El abono diario que cubra el trayecto completo tiene un coste que varía según la reforma tarifaria vigente; verifica el precio actualizado, pero históricamente la opción de largo alcance o ilimitado ha estado entre 40 y 60 NIS. La entrada a Ein Gedi ronda los 28-29 NIS. La entrada a Masada con teleférico de ida ronda los 50-60 NIS (solo subida o bajada); con ida y vuelta en teleférico, aproximadamente 80-96 NIS. El Mar Muerto en Ein Bokek es gratuito. Si quieres barro, añade entre 10 y 20 NIS según la tienda.

En total, un día completo con transporte, entradas y teleférico de subida en Masada puede salirte por entre 130 y 180 NIS (35-50 euros aproximadamente). Un tour organizado equivalente desde Jerusalén cuesta habitualmente entre 60 y 90 euros por persona, sin contar entradas. El ahorro es real y considerable.

Consejos prácticos para que el día salga bien

Empieza el día tan temprano como sea posible. En verano, la hora de salida ideal es antes de las 7:00; en invierno, las 8:00 es perfectamente razonable. El calor de mediodía en el desierto de Judea no es una broma.

Lleva agua en abundancia: al menos un litro y medio o dos por persona, más de lo que crees que necesitas. La desecación en el desierto es traicionera porque el calor seco evita la sensación de sudor.

El bañador, la toalla y el calzado de agua van en la mochila desde el principio; no querrás cargar con una bolsa extra durante las rutas de senderismo y Masada.

Consulta los horarios de autobuses la noche anterior en Moovit o en la web de Egged, porque los horarios pueden variar según el día de la semana. Ten en cuenta que el transporte público israelí no funciona el sábado (Shabbat) desde el viernes al atardecer hasta el sábado por la noche; si planeas visitar en fin de semana, el viernes hay que anticiparse bastante o cambiar la fecha.

Guarda el mapa mental de la secuencia: Jerusalén → Ein Gedi → Masada → Ein Bokek → Jerusalén, de norte a sur y de vuelta. Es lineal, sencilla y funciona.

La recompensa

Al final del día, de vuelta en el autobús hacia Jerusalén con el cuerpo cansado y la piel todavía algo salada pese a la ducha, hay una satisfacción específica que solo produce haberse organizado el viaje por cuenta propia. Has caminado por un oasis bíblico, has subido a una fortaleza que resistió al Imperio Romano, y has flotado en el lago más salado del mundo. Y lo has hecho siguiendo tu propio ritmo, eligiendo cuánto tiempo dedicar a cada cosa, sin depender de un guía ni de un grupo. Eso tiene un valor que no aparece en ninguna tabla de precios.