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Paisaje de la isla de Sentosa en Singapur con playas, jardines y atracciones.

Destinos · Singapur

Sentosa: guía completa de la isla del ocio de Singapur

Playas artificiales, parques temáticos y el punto más austral del continente asiático

Lectura de 10 minutos

Sentosa es el gran divisor de opiniones entre los viajeros que visitan Singapur. Para unos es el complemento perfecto a la ciudad: un espacio de ocio bien organizado donde relajarse en la playa, disfrutar de parques temáticos de primera categoría y desconectar del ritmo frenético del centro. Para otros —entre los que me incluyo en cierta medida— es un entorno demasiado artificial y excesivamente orientado al turismo masivo, que pierde gran parte del carácter genuino que hace especial al resto de Singapur. Ambas visiones son legítimas, y la diferencia está básicamente en qué tipo de viajero es uno y qué busca de un viaje.

Lo que sí puedo decir con certeza es que Sentosa merece al menos medio día de cualquier visita a Singapur, aunque solo sea por sus playas, por la experiencia de llegar caminando desde el continente y por una curiosidad geográfica que pocos conocen y que convierte un islote sin nombre en uno de los puntos más singulares de Asia.

Qué es Sentosa y cómo llegar

Sentosa es una isla de unas 500 hectáreas situada al sur de Singapur, separada del continente por un canal de poca anchura que se cruza mediante un puente de 710 metros de longitud. Fue durante décadas una base militar británica —su nombre original era Pulau Blakang Mati, «isla de la muerte silenciosa por la espalda», en referencia a los ataques piratas históricos— antes de ser transformada a partir de los años setenta en un complejo turístico y de ocio.

La forma más fácil de llegar es a través de VivoCity, el mayor centro comercial de Singapur, que está directamente conectado con la isla por el puente. Hay tres opciones de acceso desde VivoCity: el Sentosa Express, un monorraíl que cuesta 4 SGD de ida pero es gratuito a la vuelta; el cable car, que ofrece vistas panorámicas desde altura pero tiene un precio considerablemente mayor; o cruzar a pie por el puente, que es gratuito en ambos sentidos y tarda unos diez minutos. Para la mayoría de los visitantes, cruzar caminando es la opción más razonable: el paseo sobre el agua con vistas al puerto de Singapur y a la isla tiene su propio atractivo, y no hay ninguna razón para pagar un monorraíl para recorrer una distancia que a pie se hace en minutos.

La entrada a la isla es gratuita. Lo que cuesta dinero es prácticamente todo lo que hay dentro.

Las playas: el mejor argumento gratuito de Sentosa

Sentosa tiene tres playas artificiales —Siloso Beach, Palawan Beach y Tanjong Beach— construidas con arena traída de otras islas y mantenidas con una regularidad que las mantiene en condiciones impecables durante todo el año. Son playas sin grandes pretensiones paisajísticas: la arena es fina pero de un tono más oscuro que las playas paradisíacas que uno asocia con el sudeste asiático, y el agua tiene una tonalidad verdosa más próxima a la de un mar portuario que a la de una laguna tropical. Sin embargo, cumplen perfectamente su función como espacio de descanso y baño dentro de una ciudad que no tiene ninguna playa natural.

En enero, cuando las visité, el clima tropical —con temperaturas que raramente bajan de 25 grados a ninguna hora del año— justificaba sobradamente el baño. El agua estaba agradablemente cálida, las instalaciones de duchas y vestuarios eran funcionales y limpias, y el ambiente era el de una playa urbana concurrida sin llegar a ser abrumadora. No es un destino al que venir desde Europa específicamente para bañarse, pero si se está ya en Singapur y apetece un respiro del ritmo de la ciudad, las playas de Sentosa son una opción perfectamente válida.

De las tres, Palawan Beach es la más completa en términos de servicios y la que alberga la atracción geográfica más curiosa de la isla.

El punto más austral del continente asiático

En Palawan Beach, un puente colgante cruza hasta un pequeño islote que parece no tener nada de particular. Sin embargo, una placa instalada junto al mirador indica que ese pequeño trozo de tierra es el punto más meridional del continente asiático, situado a 136 kilómetros al norte del ecuador.

La curiosidad está en la cadena de conexiones terrestres que hace válida esa afirmación. El islote está unido a Palawan Beach por un puente colgante; Palawan Beach forma parte de la isla de Sentosa; Sentosa está conectada con Singapur continental por el puente de 710 metros; Singapur continental está unida a la Península de Malasia —y por tanto al resto de Asia— por la Calzada Johor-Singapur. Es una cadena de puentes y puentes dentro de puentes que técnicamente convierte ese islote en el extremo austral de un continente que se extiende hasta Siberia por el norte.

Es el tipo de dato geográfico que resulta más satisfactorio cuanto más se piensa en él. Estar de pie en ese pequeño promontorio, sabiendo que el continente empieza aquí y se extiende sin interrupción hasta el océano Ártico, tiene algo de experiencia límite que compensa con creces los cinco minutos que cuesta cruzar el puente.

Atracciones de pago: qué hay y para quién

Sentosa concentra la mayor oferta de entretenimiento de pago de Singapur, con una variedad que puede satisfacer prácticamente cualquier perfil de visitante dispuesto a invertir dinero en atracciones específicas.

Universal Studios Singapore es el argumento principal para quienes viajan con niños o son aficionados a los parques temáticos. Es el único Universal Studios del sudeste asiático y uno de los mejor valorados de la cadena a nivel mundial, con áreas temáticas dedicadas a franquicias cinematográficas como Transformers, Shrek, Jurassic World o Minions. Las colas pueden ser largas en los periodos de mayor afluencia —fines de semana y vacaciones escolares—, por lo que reservar con antelación y llegar a la apertura es la estrategia habitual de los visitantes más experimentados.

El S.E.A. Aquarium es uno de los acuarios más grandes del mundo, con más de 100.000 animales marinos de 800 especies distribuidos en 50 hábitats. El tanque Open Ocean, con su ventana de 36 metros de longitud sumergida frente a una reproducción del entorno marino profundo, es la pieza central del recinto y produce una de esas sensaciones de escala que resultan difíciles de describir a quien no las ha experimentado. Es una visita recomendable para cualquier perfil de viajero, no solo para familias, aunque el precio de entrada es considerable.

Adventure Cove Waterpark es el parque acuático de la isla, con toboganes de alta velocidad, un río de corriente y una zona de snorkel sobre un arrecife de coral artificial habitado por miles de peces. Es una opción especialmente disfrutable en el clima tropical de Singapur, donde el calor hace que los parques acuáticos sean algo más que entretenimiento.

Además de estas tres grandes atracciones, Sentosa tiene un casino, campos de golf, varios hoteles de lujo entre los que destaca el Capella Singapore, un circuito de karts, una tirolina y multitud de restaurantes y tiendas. La isla está diseñada para que sea difícil salir de ella sin haber gastado dinero en algo, y lo consigue con bastante eficiencia.

Wings of Time: el espectáculo nocturno

Wings of Time es el show nocturno de Sentosa y uno de los espectáculos más técnicamente elaborados de Singapur. Combina fuentes de agua a presión, proyecciones láser sobre cortinas de agua, efectos de fuego y música en vivo en un espectáculo de unos 25 minutos que se realiza en Siloso Beach frente al mar.

No llegué a verlo durante mi visita: una tormenta tropical de tarde me obligó a buscar refugio en VivoCity y cuando escampó ya no tenía ánimos para volver a la isla. Es una de las pocas cosas que me quedaron pendientes de Singapur. Quienes lo han visto coinciden en que supera al Spectra de Marina Bay en elaboración técnica, aunque no en la inmediatez del impacto visual que produce el entorno de la bahía central.

El espectáculo se realiza dos veces por noche, a las 19:40 y a las 20:40, con una tercera sesión los viernes y sábados a las 21:40. La entrada tiene un coste de entre 10 y 18 SGD según la zona de asientos. Reservar con antelación en la web oficial es recomendable para asegurar ubicación, especialmente en las sesiones de fin de semana.

Una valoración honesta: Sentosa no es para todo el mundo

Siendo honesto, Sentosa es el lugar de Singapur que menos resonó conmigo durante mi visita. No porque sea malo —está perfectamente ejecutado como destino de ocio masivo— sino porque su naturaleza radicalmente artificial y su orientación al entretenimiento de consumo lo alejan de lo que más valoro cuando viajo. La autenticidad que se encuentra en los barrios étnicos del centro de Singapur, la intensidad natural de Pulau Ubin o la profundidad cultural del Light to Night Festival son experiencias que Sentosa no puede ofrecer y no pretende ofrecer.

Sin embargo, esa misma artificialidad bien ejecutada tiene su público claro y justificado. Para familias con niños que quieren combinar playa con parques temáticos, Sentosa es probablemente el mejor destino del sudeste asiático. Para quienes buscan desconectar completamente de la ciudad durante medio día con la tranquilidad de que todo va a funcionar perfectamente, las playas y la oferta de restauración de la isla son una opción cómoda y agradable. Y para cualquiera que esté en Singapur más de tres días, un medio día en Sentosa proporciona un contrapunto de ocio relajado que equilibra bien la intensidad cultural y arquitectónica del resto del viaje.

Lo que sí recomiendo sin reservas, independientemente del perfil, es cruzar a pie el puente desde VivoCity, darse un baño en Palawan Beach y caminar hasta el islote del punto más austral de Asia. Son experiencias gratuitas, toman menos de dos horas y añaden a cualquier viaje a Singapur un momento que pocas atracciones de ninguna ciudad del mundo pueden igualar: el de estar de pie en el extremo de un continente mirando hacia el sur, con el ecuador a menos de 140 kilómetros y el océano Índico al fondo.

Consejos prácticos para la visita

El tiempo de visita depende completamente de qué se quiera hacer. Solo con las playas y el islote del punto más austral, medio día es más que suficiente. Con una sola atracción de pago —Universal Studios, el acuario o el parque acuático— hay que planificar un día completo. Las atracciones de pago tienen sus propias páginas web donde se pueden adquirir entradas con descuentos anticipados y consultar los horarios actualizados, que varían según la época del año.

El sol en Sentosa es implacable: las playas tienen poca sombra natural y el calor entre las 11:00 y las 15:00 puede ser agotador sin protección adecuada. Protector solar alto, sombrero y ropa ligera son imprescindibles. Las tormentas tropicales de tarde son frecuentes en cualquier época del año; si el plan incluye las playas, es mejor organizarlas por la mañana.

Para comer, los precios en la isla son más altos que en el centro de Singapur: la situación turística y el coste de las instalaciones se trasladan inevitablemente a la carta. No hay hawker centers en el sentido estricto del término dentro de la isla, aunque sí algunos establecimientos de comida más asequibles que los restaurantes de los hoteles de lujo. La alternativa más económica es comer antes de cruzar a Sentosa, en el food court de VivoCity.