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Edificio, monumento, paisaje o escena urbana de Dubái.

Destinos · Emiratos Árabes Unidos · Abu Dabi

Abu Dabi en 1 día: la Gran Mezquita y el Louvre sobre el agua

La mezquita Sheikh Zayed (acceso gratuito), el Louvre de Jean Nouvel y la Corniche: la capital tranquila frente a la ciudad espectáculo

Lectura de 7 minutos

Abu Dabi y Dubai son la misma distancia de la portería pero juegan en posiciones distintas. Las dos ciudades comparten el mismo país, el mismo calor implacable, la misma arquitectura de exceso y la misma mezcla de tradición árabe y cosmopolitismo internacional sin precedentes históricos. Pero tienen personalidades radicalmente diferentes. Dubai vende espectáculo y lo consigue con una eficiencia que admite la admiración aunque no convenza. Abu Dabi tiene algo más parecido a la conciencia de su propio peso: es la capital federal, la ciudad donde está el poder político real, la mayor riqueza soberana de los Emiratos y los proyectos culturales con los que el país quiere proyectarse al mundo en el siglo XXI.

La diferencia se siente en el primer taxi desde el aeropuerto: el ritmo es más pausado, los espacios públicos son más generosos, el skyline es alto pero no frenético. Abu Dabi no necesita impresionar de la misma manera que Dubai porque sabe que el dinero real está aquí.

Un día en Abu Dabi —ya sea como visita independiente o como excursión de un día desde Dubai (hora y media en autobús o en coche)— alcanza para los dos grandes argumentos: la mezquita y el Louvre.

La Gran Mezquita Sheikh Zayed

La Gran Mezquita Sheikh Zayed es el argumento más sólido para visitar Abu Dabi y uno de los edificios religiosos más impresionantes del mundo contemporáneo. Los datos: inaugurada en 2007 tras trece años de construcción, con capacidad para cuarenta mil fieles en la sala de oración y el patio exterior, la alfombra de oración más grande del mundo fabricada en Irán con cinco mil setecientas personas trabajando durante once años, y las tres lámparas de araña del interior de las que la mayor pesa doce toneladas y tiene nueve metros de diámetro.

Lo que los datos no transmiten es la experiencia de entrar al patio exterior. La mezquita está construida en mármol blanco traído de diversas procedencias del mundo islámico, con incrustaciones de piedras semipreciosas —nácar, ámbar, granate, amatista— en los arcos y las columnas, y el espejo de agua que rodea el edificio por tres lados refleja las cúpulas de tal manera que la arquitectura parece flotar. La luz del sol sobre esas superficies cambia a lo largo del día: blancura cegadora al mediodía, oro cálido al atardecer. La fotografía al amanecer, con el cielo azul oscuro pasando al naranja detrás de la cúpula central, es una de las imágenes más reproducidas de los Emiratos.

El acceso es gratuito para no musulmanes en horarios que excluyen los tiempos de oración (habitualmente de las nueve a las diez de la mañana, de las once a las doce y media, y de las dos a las tres y media; verificar horarios actualizados en la web oficial). El código de vestimenta es estricto: abayas disponibles en la entrada para las mujeres que no las traigan, ropa que cubra hombros y rodillas para todos. El respeto al código de vestimenta no es opcional ni negociable.

La visita completa, incluyendo el interior del edificio, merece dos horas sin ningún esfuerzo. Las zonas más impresionantes del interior son la sala de oración principal con la gran lámpara de araña y la alfombra en toda su extensión, y las galerías laterales con los mosaicos y las caligrafías del Corán incrustadas en las paredes.

El Louvre Abu Dabi

A unos veinte minutos en taxi desde la mezquita, en la isla de Saadiyat, el Louvre Abu Dabi es el proyecto cultural más ambicioso de los Emiratos y uno de los museos más interesantes abiertos en el mundo en la última década. El acuerdo entre los Emiratos y Francia permitió usar el nombre Louvre a cambio de una transferencia de conocimiento curatorial y de préstamos de obras de los grandes museos parisinos. El resultado no es una copia del Louvre: es algo bastante más original.

El edificio fue diseñado por Jean Nouvel, arquitecto galardonado con el Pritzker, como una medina del siglo XXI: una cúpula de 180 metros de diámetro suspendida sobre canales de agua, perforada por miles de orificios geométricos superpuestos en capas que crean un efecto de "lluvia de luz" en el interior —rayos de sol que se mueven lentamente por el suelo a medida que el sol cambia de posición. El efecto es extraordinario: estar bajo la cúpula con la luz filtrándose es una experiencia arquitectónica que justifica la visita independientemente de lo que haya en las salas.

Lo que hay en las salas también merece atención. La propuesta curatorial del Louvre Abu Dabi parte de una idea genuinamente ambiciosa: demostrar que la humanidad tiene más en común de lo que la separa, organizando las colecciones por temas universales en lugar de por culturas separadas. Un retrato del Faraón Amenhotep III del siglo XIV a.C. convive en la misma sala con estatuas budistas del siglo I d.C., mientras al lado hay pinturas flamencas del siglo XVII. El David de Leonardo, una cabeza de Ramsés II, figuras prehistóricas de la cultura Bactria-Margiana y un retrato impresionista comparten espacio con una lógica que puede discutirse pero que al menos es honesta en su ambición.

El museo también organiza exposiciones temporales de alta calidad. La entrada tiene precio fijo con descuentos habituales; conviene comprar con antelación en temporada alta.

La Corniche

Entre la mezquita y el Louvre, o como cierre del día, el Corniche de Abu Dabi es el paseo marítimo de la capital: ocho kilómetros de avenida costera con jardines, carriles bici, la playa pública (la única gratuita de cierta dimensión en Abu Dabi) y vistas sobre el Golfo Pérsico.

Pasear por el Corniche al atardecer, cuando la temperatura baja de manera apreciable y el skyline de la ciudad se ilumina sobre el agua, es la experiencia urbana más agradable de Abu Dabi. La ciudad tiene una escala más humana que Dubai —las torres son altas pero más espaciadas, los espacios públicos más generosos— y el Corniche es donde esa escala se percibe mejor.

Abu Dabi contra Dubai: la comparación inevitable

Quien visita los dos emiratos inevitablemente los compara. La diferencia más neta es la siguiente: Dubai quiere que lo veas. Abu Dabi sabe que lo verás cuando estés listo.

Dubai construyó el Burj Khalifa, el Palm Jumeirah y el Dubai Mall como declaraciones de ambición que el mundo tenía que reconocer. Abu Dabi construyó el Louvre, encargó a Jean Nouvel la arquitectura y contrató a los mejores curadores de museos del mundo. Las dos estrategias son legítimas, pero las dos dicen cosas distintas sobre la imagen que cada emirato quiere proyectar.

La distinción práctica para el viajero es que Abu Dabi requiere menos esfuerzo y produce menos fatiga que Dubai. Un día aquí tiene una densidad más manejable: dos grandes visitas, un paseo por la Corniche, una comida en cualquier restaurante del centro. No hay que correr de rascacielos en rascacielos ni sortear multitudes en centros comerciales si no se quiere. Abu Dabi te deja respirar.

Consejos prácticos

Desde Dubai. Los autobuses del sistema Emirates de Abu Dabi conectan las dos ciudades con frecuencia durante el día (unas dos horas en autobús público, hora y media en taxi o en coche de alquiler). Los taxis de aplicación (Uber y Careem funcionan en los Emiratos) son la opción más cómoda.

La Gran Mezquita. Los viernes y las mañanas de días festivos islámicos pueden tener mucha afluencia. Los días entre semana de temporada media son los más tranquilos. Llevar siempre el código de vestimenta apropiado, aunque la mezquita pone abayas a disposición de las mujeres en la entrada.

El Louvre. Situado en la isla de Saadiyat, a unos quince minutos en taxi desde el centro o la Gran Mezquita. La cúpula y el efecto de "lluvia de luz" son más visibles a mediodía, cuando el sol está más alto.

El calor. Los Emiratos tienen un calor extremo entre junio y septiembre (temperaturas de 40-45 grados con humedad alta). La temporada de visita más confortable es de octubre a abril. En cualquier mes, llevar agua, protegerse del sol y aprovechar el aire acondicionado de los espacios interiores.