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Edificio, monumento, paisaje o escena urbana de Dubái.

Destinos · Emiratos Árabes Unidos · Abu Dabi

Abu Dabi en 2 días: la capital cultural de los Emiratos

Día 1: Sheikh Zayed y el Louvre. Día 2: Yas Island, el Emirates Palace y los manglares en kayak

Lectura de 8 minutos

Dos días en Abu Dabi son el tiempo que la ciudad realmente merece para quien quiere ir más allá de los monumentos obvios. El primer día cubre los dos grandes argumentos culturales: la mezquita y el Louvre. El segundo día descubre la Abu Dabi de Yas Island, el hotel más lujoso del Golfo Pérsico y los manglares que rodean la ciudad: una dimensión completamente distinta que demuestra que la capital de los Emiratos tiene más capas de las que un día deja ver.

Día 1: La Gran Mezquita y el Louvre Abu Dabi

La Gran Mezquita Sheikh Zayed

La Gran Mezquita Sheikh Zayed es el primer destino de cualquier itinerario en Abu Dabi. Inaugurada en 2007 con capacidad para cuarenta mil fieles, construida en mármol blanco con incrustaciones de piedras semipreciosas, con las tres lámparas de araña del interior de las que la mayor pesa doce toneladas, y con el espejo de agua que rodea el edificio y refleja las cúpulas haciendo que la arquitectura parezca flotar sobre el Golfo.

El acceso para no musulmanes es gratuito en horarios restringidos (excluyendo los tiempos de oración). El código de vestimenta es estricto —abayas disponibles en la entrada para quienes no las traigan— y debe respetarse. La visita completa, incluyendo el interior, merece dos horas.

La fotografía al amanecer —la cúpula central con el cielo pasando del azul oscuro al naranja— es la imagen más reproducida de Abu Dabi. Para quien pueda estar allí antes de las nueve de la mañana, el recinto vacío tiene una solemnidad que desaparece con los grupos de turistas.

El Louvre Abu Dabi

A veinte minutos en taxi, en la isla de Saadiyat, el Louvre Abu Dabi es uno de los museos más interesantes del mundo desde su inauguración en 2017. El edificio de Jean Nouvel —una cúpula de 180 metros perforada por miles de orificios que crean un efecto de "lluvia de luz"— es un argumento arquitectónico en sí mismo, independientemente de lo que haya dentro.

Lo que hay dentro es una propuesta curatorial que toma en serio la idea de que la humanidad comparte más de lo que la separa: obras de todas las civilizaciones del mundo organizadas por temas universales en lugar de por culturas separadas. Un Buda del siglo I d.C. junto a una estatua egipcia del XIV a.C. junto a una pintura flamenca del XVII: la provocación intelectual es deliberada y, en los mejores momentos, funciona.

La tarde del primer día, después del Louvre, puede terminar con un paseo por la Corniche, los ocho kilómetros de paseo marítimo con jardines, carriles bici y vistas al Golfo Pérsico. Al atardecer, con la temperatura bajando y el skyline iluminándose sobre el agua, es el momento más agradable de la ciudad.

Día 2: Yas Island, el Emirates Palace y los manglares

El segundo día explora la Abu Dabi del entretenimiento y de la naturaleza, dos dimensiones que el primer día no toca.

Yas Island: el polo del ocio

La Isla de Yas, a veinte minutos en taxi desde el centro, es la apuesta de Abu Dabi por el turismo de entretenimiento en gran escala. El Circuito de Yas Marina —sede del Gran Premio de Abu Dabi de Fórmula 1, la última carrera de la temporada— tiene un diseño singular: el pit lane y parte del circuito pasan por debajo del hotel Yas Viceroy, un edificio que literalmente cruza sobre la pista. Las visitas al circuito fuera de temporada permiten acceder a las instalaciones y, en algunos tours, conducir por la pista.

El Ferrari World Abu Dabi es, ante todo, una declaración arquitectónica: un techo de 200.000 metros cuadrados en forma de la doble curvatura del coche de Fórmula 1, pintado de rojo Ferrari, visible desde el aire como si una nave espacial italiana hubiera aterrizado en el desierto. La montaña rusa Formula Rossa —240 km/h en menos de cinco segundos, la más rápida del mundo— requiere gafas para proteger los ojos del viento. Los simuladores de F1 son convincentes para cualquier aficionado al automovilismo. Para quien no sea aficionado, la arquitectura del edificio y la exposición sobre la historia de Ferrari son suficientes para justificar la visita sin necesidad de subirse a todas las atracciones.

En la misma isla, el parque temático Warner Bros. World está orientado a familias con niños, con zonas dedicadas a Batman, Superman, los Looney Tunes y otros personajes del universo DC y Warner. Es uno de los mejores parques cubiertos de la región en términos de producción.

El Emirates Palace: para un café

El hotel Emirates Palace —inaugurado en 2005, construido a lo largo de un kilómetro de frente de playa con 1.002 habitaciones, 114 cúpulas y más de 300 toneladas de oro decorativo en los interiores— no requiere alojarse para visitarlo. Es un espacio público de lujo que permite el acceso a sus lobbies, galerías y terrazas exteriores sin consumición.

El truco de Abu Dabi para el visitante con presupuesto: tomar un café en el Emirates Palace (disponible en la cafetería del lobby a precios que no son los más caros de la ciudad) mientras se contempla el exceso dorado de la decoración interior. El café con hoja de oro en el Emirates Palace es uno de los rituales del turismo de los Emiratos, y el precio —en el contexto del coste general de vida en la región— no es absurdo.

Lo que el Emirates Palace dice sobre Abu Dabi es diferente a lo que el Burj Al Arab dice sobre Dubai. El hotel de Abu Dabi tiene dimensión de palacio de Estado —de hecho fue diseñado para funcionar como residencia de visitas de Estado y centro de conferencias internacionales— con una grandilocuencia que pertenece a otra escala de la arquitectura del lujo. No es elegante en el sentido europeo del término: es monumental. La diferencia tiene que ver con la ambición, no con el gusto.

Mangrove National Park: kayak entre raíces

La experiencia más inesperada de Abu Dabi está a quince minutos del centro: el Parque Nacional del Manglar de la isla de Al Jubail, uno de los ecosistemas de manglares más grandes del Golfo Pérsico. Abu Dabi protege más de seis mil hectáreas de manglares que forman una red de canales navegables rodeados de raíces arqueadas y fauna local.

Explorar los manglares en kayak es una de las actividades más populares de la ciudad y una de las más sorprendentes para quien espera que Abu Dabi sea únicamente rascacielos y desierto. El silencio de los canales, el verde intenso de las hojas contra el azul del cielo, las garzas y los cormoranes posados en las ramas, y la sensación de estar en un ecosistema completamente ajeno a la ciudad que hay a quinientos metros son una dissonancia cognitiva muy agradable.

Hay varias empresas de kayak que ofrecen excursiones de dos a tres horas con guía incluido. Las salidas son generalmente por la mañana temprano o al atardecer para evitar las horas de mayor calor. No se requiere experiencia previa.

Abu Dabi como destino propio

La trampa en la que cae mucha guía de los Emiratos es presentar Abu Dabi como "lo que hacer si sobra un día de Dubai". Es un error de perspectiva. Abu Dabi tiene argumentos propios —la mezquita más hermosa del país, el proyecto cultural más serio, el entorno natural más interesante— que no dependen de la comparación con Dubai para justificarse.

La diferencia fundamental es de ritmo y de intención. Dubai está diseñada para ser consumida: hay que verlo todo, estar en todos los sitios, hacer todas las fotos. Abu Dabi puede tomarse de otra manera, con más calma, sin la obligación de aprovechar cada hora al máximo. Dos días aquí producen un tipo de viajero distinto al que sale de Dubai: menos impresionado y más reflexivo, quizás.

Y eso, en un destino que puede parecer superficialmente diseñado para la impresión rápida, es también un argumento.

Consejos prácticos

Transporte en Yas Island. Un taxi desde el centro de Abu Dabi a Yas Island cuesta unos veinte dólares. Dentro de la isla hay transporte gratuito en circuito entre los distintos parques y el circuito.

Ferrari World. La entrada es cara (en torno a los setenta dólares); merece comprarse online con antelación, que suele tener descuentos. Si el presupuesto es ajustado, la visita exterior y la arquitectura del edificio pueden verse sin comprar entrada.

Kayak en los manglares. Reservar con al menos un día de antelación, especialmente en temporada alta (noviembre-febrero). Las empresas más organizadas ofrecen recogida en hotel y suministran equipo completo.

La visita al Emirates Palace. Gratuita. Se puede acceder al lobby, a los jardines exteriores y a la playa. El café con hoja de oro en la cafetería del lobby vale la experiencia aunque sea una vez.

Vuelo de regreso. El aeropuerto de Abu Dabi está a unos cuarenta y cinco minutos del centro. Quien vuela desde Abu Dabi puede aprovechar los dos días en la ciudad y llegar directamente al aeropuerto sin pasar por Dubai. Quien llega por Dubai puede hacer los dos días de Abu Dabi como extensión del viaje antes o después de la capital comercial.