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La Plaza Mayor de Madrid, con sus soportales y sus fachadas porticadas.

Destinos · España · Madrid

Madrid en 2 días: itinerario completo

Dos jornadas para ver el Prado, el Retiro, el Rastro y los barrios de verdad

Lectura de 8 minutos

Madrid es una ciudad donde el error más común del visitante es quedarse en el centro. La Gran Vía, la Puerta del Sol, el Mercado de San Miguel: son el Madrid que todo el mundo ve, el Madrid masificado donde los precios reflejan la demanda turística y el ambiente tiene menos de genuino que de performativo. Hay otro Madrid —el de los barrios, los mercados de barrio, los museos que se visitan en calma— que es donde la ciudad revela su carácter real. Este itinerario de dos días intenta equilibrar los iconos inevitables con los espacios donde los madrileños viven.

Día 1: Los museos y el Paseo del Prado

Por la mañana: el Museo del Prado

El primer día empieza en el Prado, y empieza antes de las 10:00. El museo abre a las 10:00 de lunes a sábado, y la primera hora tiene significativamente menos visitantes que el resto del día. La reserva online de la entrada permite saltarse la cola de taquilla y entrar directamente.

La estrategia más inteligente en el Prado es no intentar verlo todo. La colección permanente tiene más de ocho mil obras en varios pisos y docenas de salas, y un recorrido exhaustivo en un solo día no produce placer sino agotamiento. Merece más la pena elegir un recorrido temático y hacerlo con calma: la sala 12 con Las Meninas y las salas adyacentes de Velázquez, el descenso al sótano para las Pinturas Negras de Goya, y las salas del Bosco con el Jardín de las Delicias son los puntos de mayor intensidad. Ese recorrido parcial, hecho sin prisa y con tiempo para sentarse y mirar, ocupa entre dos y tres horas.

A mediodía: el entorno del Paseo del Prado

Al salir del Prado, el entorno inmediato ofrece varias opciones. El Jardín Botánico, justo al lado, es uno de los jardines más silenciosos y menos visitados del centro de Madrid —su entrada de pago actúa como filtro y el resultado es un espacio donde es posible sentarse en un banco bajo un cedro centenario sin ruido de fondo. El Parque del Retiro está a diez minutos a pie y ofrece todo lo opuesto: animación, barcas en el estanque, ambulantes, familias y músicos callejeros.

Para comer, el Barrio de las Letras —el triángulo entre la Carrera de San Jerónimo, el Paseo del Prado y la calle de Atocha— tiene buena oferta a precios razonables. Las calles de las Huertas, el León y la Fúcar tienen el ambiente del Madrid ilustrado del siglo XVIII, con sus fachadas grabadas con versos de Cervantes y Lope, y los mejores restaurantes del barrio sin la masificación del Mercado de San Miguel.

Por la tarde: el Reina Sofía

La tarde del primer día se dedica al Reina Sofía. El museo abre hasta las 21:00 de lunes a sábado excepto el martes, lo que permite hacer una visita de tarde sin prisa. El objetivo principal es el Guernica —que está en el segundo piso del edificio histórico— y las salas que lo rodean, con la colección de arte español de los años veinte a los cincuenta. Dos horas son suficientes para hacer una visita centrada; quien quiera ver también el edificio de Nouvel con el arte de la segunda mitad del siglo XX necesitará más tiempo.

Al salir del Reina Sofía, el Paseo del Prado al atardecer tiene una luz especial. La fuente de Neptuno, la fuente de Cibeles y el edificio del Banco de España son los hitos de un paseo que sube desde Atocha hasta la Cibeles entre una doble fila de árboles y tráfico que en Madrid conviven sin mayor problema.

Para cenar, Malasaña o Chueca —accesibles en metro desde la Cibeles en diez minutos— tienen la mejor oferta gastronómica del centro a precios que no han seguido todavía del todo la inflación turística.

Día 2: Los barrios de Madrid

Por la mañana: el Rastro (si es domingo) o La Latina

Si el segundo día es domingo, la mañana empieza en el Rastro. El mercadillo empieza a animarse sobre las 10:00 y alcanza su momento de mayor bullicio entre las 11:00 y las 13:00. La zona de antigüedades, en las calles que bajan desde la Ribera de Curtidores, es la más interesante: muebles, carteles, libros, ropa y objetos varios que en otro contexto serían basura y aquí adquieren el estatus de tesoros potenciales. La zona de la calle Embajadores y sus alrededores tiene los puestos más populares, con ropa nueva y de segunda mano, herramientas y todo tipo de artículos de uso cotidiano.

Si no es domingo, La Latina sigue siendo un destino válido: sus calles empedradas, sus tabernas y sus plazas tienen el carácter del barrio histórico más auténtico del centro de Madrid. La Plaza de la Paja, la Capilla del Obispo y la iglesia de San Andrés forman un conjunto que los grupos de turistas raramente visitan porque no aparece en el circuito estándar.

A mediodía: el Mercado de la Cebada o el de San Antón

El Mercado de la Cebada, en La Latina, es la alternativa honesta al Mercado de San Miguel. Construido en los años cincuenta con su estructura de cúpulas geodésicas de aluminio, es un mercado de barrio real donde los vecinos hacen sus compras junto a bares gastronómicos y cervecerías artesanales. Los precios son sustancialmente más bajos que en el San Miguel, el ambiente es más tranquilo y la comida que se sirve en sus bares tiene mejor relación calidad-precio.

El Mercado de San Antón, en Chueca, es la versión más turística pero con un nivel de calidad y autenticidad razonable. Su tercer piso tiene una terraza con vistas sobre los tejados del barrio que es uno de los miradores más desconocidos del centro.

Por la tarde: el Thyssen o el Palacio Real

La tarde del segundo día ofrece dos opciones según los intereses. El Thyssen-Bornemisza, junto al Paseo del Prado, es la tercera pata del Triángulo del Arte y la que menos se puede visitar en poco tiempo: una hora y media permite ver las salas de impresionistas, expresionistas alemanes y norteamericanos del siglo XX que son sus puntos fuertes.

El Palacio Real, más al oeste, es la opción para quien prefiere historia a arte contemporáneo. La visita a los salones reales —el Trono, la Real Armería, los salones de gala— ocupa entre una hora y media y dos horas. Los jardines de Sabatini y la explanada de la Plaza de Oriente, desde la que la fachada occidental del palacio se ve en toda su magnitud, son gratuitos y especialmente hermosos en las horas del atardecer cuando la luz rasante ilumina la piedra blanca.

Para terminar: Malasaña o el barrio de las Letras

El segundo día puede cerrarse en Malasaña, que tiene la atmósfera más auténtica de los barrios del norte del centro. Sus calles alrededor de la Plaza del Dos de Mayo tienen los mejores bares de cerveza artesanal y las mejores librerías de segunda mano de Madrid. El ambiente de la plaza al atardecer, con sus terrazas llenas de gente joven de todos los tipos, es la imagen del Madrid que no aparece en los folletos turísticos pero que los madrileños reconocen como su ciudad real.

Información práctica

Transporte: El metro de Madrid es el más cómodo para la mayoría de los desplazamientos. El bono de 10 viajes o la tarjeta de transporte de 24 horas son las opciones más económicas. Muchos de los lugares del itinerario son accesibles a pie entre sí si se tiene buena condición física.

Entradas: El Paseo del Arte (entrada combinada Prado + Reina Sofía + Thyssen con descuento) tiene validez de 365 días desde la primera entrada, por lo que permite repartir las visitas en días diferentes sin prisa. El Prado tiene entrada gratuita las últimas dos horas de cada día. El Reina Sofía es gratuito los lunes no festivos de 19:00 a 21:00 y los sábados de 19:00 a 21:00.

Horarios: Los madrileños comen tarde (14:00-16:00) y cenan tarde (21:00-23:00). Los restaurantes que se abren a las 13:00 para la hora del almuerzo suelen estar semivacíos hasta las 14:00; el momento de mayor actividad gastronómica es entre las 14:00 y las 16:00. Para cenar, antes de las 21:00 es llegar pronto en cualquier barrio del centro.

Zonas a evitar para comer: Los alrededores de la Puerta del Sol, el Mercado de San Miguel (salvo que se pague sin mirar el precio), la Gran Vía y los alrededores inmediatos del Palacio Real tienen los precios más altos y la peor relación calidad-precio de toda la capital. A diez minutos a pie de cualquiera de estos puntos hay opciones incomparablemente mejores.