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El bar de Cheers en Boston: la realidad detrás de la serie
Where everybody knows your name — y dónde encontrar el bar real, el bar turístico y cuál visitar según lo que buscas
Hay series de televisión que se quedan impresas en la memoria de una generación entera. Y hay muy pocas que lo consigan con un espacio tan concreto y tan humano como un bar de barrio. Cheers fue una de esas series: once temporadas entre 1982 y 1993, 275 episodios, once premios Emmy solo en su primera temporada y un total de 28 a lo largo de su emisión. Pero más que los premios, lo que Cheers construyó fue algo más difícil de medir: el lugar ideal donde la gente quería estar. La barra donde Norm Peterson tenía su taburete reservado, donde Cliff Clavin contaba sus datos imposibles, donde Sam Malone servía cervezas y Carla Tortelli insultaba a los clientes con cariño feroz. El bar donde todo el mundo te conoce. "Where everybody knows your name".
Y ese bar existe en Boston. Bueno, existen dos versiones de él, y entender la diferencia entre ambas es la clave para decidir cuál visitar.
La serie: de dónde vino todo¶
Cheers no nació de la nada. El creador Glen Charles visitó Boston en 1981 buscando localizaciones para una nueva comedia de situación que su equipo —con su hermano Les Charles y James Burrows— estaba desarrollando para la NBC. La idea era ambientar la serie en un bar de barrio donde un grupo de personajes variopintos se reuniera con regularidad. El prototipo del espacio americano de encuentro, la alternativa al salón familiar.
Paseando por Beacon Hill, el barrio histórico de casas de ladrillo federal y adoquines al pie de la State House, Glen Charles se asomó a un sótano en el número 84 de Beacon Street. Era el Bull & Finch Pub, un bar tranquilo de barrio inaugurado en 1969 por Tom Kershaw, con una escalera exterior que descendía desde la calle a un local oscuro y acogedor. La fachada y la escalera exterior le parecieron perfectas. El interior, no tan adecuado para un plató de televisión.
Lo que Charles hizo fue fotografiar y documentar el exterior, llevarlo de vuelta a Los Ángeles, y construir sobre esa inspiración un decorado completamente diferente en los estudios de Hollywood. El bar de la serie Cheers —la barra curvada, los taburetes altos, la zona del billar, la oficina de Sam al fondo, las escaleras que suben al restaurante Melville's en los últimos años— fue un set de televisión en California. Nunca fue el interior del Bull & Finch.
Este detalle lo ignora casi todo el mundo que llega a Boston buscando "el bar de Cheers". Y entenderlo cambia completamente la experiencia.
El Bull & Finch: el bar que inspiró la fachada¶
El Bull & Finch Pub, hoy conocido oficialmente como Cheers Beacon Hill, está en el número 84 de Beacon Street, en la esquina con Brimmer Street, en el corazón del barrio de Beacon Hill.
El barrio ya es una razón suficiente para ir. Beacon Hill es, junto con Back Bay, la imagen icónica de Boston: casas federalistas de ladrillo rojo de los siglos XVIII y XIX, escalones de piedra con balaustradas de hierro forjado, farolas de gas auténticas que todavía funcionan con gas —no son decorado, son la instalación real, una rareza en el mundo— y calles adoquinadas que crujen bajo los pies. La calle Acorn Street, a dos minutos del bar, es una de las calles más fotografiadas de Estados Unidos: un callejón de adoquines del siglo XIX flanqueado por casas en perfecto estado que parece sacado directamente de una ilustración de época.
Frente al bar está Boston Common, el parque público más antiguo de Estados Unidos, fundado en 1634, y a un paso de allí el Public Garden, con su laguna de los botes de pedal en forma de cisne y la famosa estatua de Make Way for Ducklings, el grupo de estatuas de bronce de la madre pata y sus ocho patitos basadas en el libro infantil de Robert McCloskey. Es uno de los rincones más queridos de Boston, especialmente en primavera cuando los patos de pedal surcan la laguna y los tulipanes cubren los bordes.
La escalera exterior del Cheers Beacon Hill es exactamente lo que la serie fotografió: unos escalones que descienden desde la acera hasta la puerta de entrada por debajo del nivel de la calle, con el letrero inconfundible. Es el elemento más reconocible para los fans de la serie y, en la práctica, uno de los sitios de fotografía más transitados de Boston.
El interior ha evolucionado. El Bull & Finch original era un bar más pequeño y convencional. Tras el éxito de la serie y especialmente después del cambio de nombre oficial en 2002, el local fue reformado para parecerse más al bar de televisión. Hoy encontrarás elementos decorativos del set, merchandising oficial (camisetas, vasos, gorras, el eterno problema del turista que quiere llevarse algo), y una carta de comida americana clásica con buenos precios para el nivel de Boston: hamburguesas, nachos, sopa de almejas y, obviamente, cerveza de grifo.
El ambiente es turístico pero no desagradable. Los bostonianos reales apenas pisan el Cheers Beacon Hill —tiene esa condición de trampa inevitable para foráneos que todos los bares famosos del mundo acaban teniendo— pero el personal es amable y el sitio cumple: es un bar con historia, en un barrio precioso, que sirve comida decente.
Lo que encontrarás aquí: la escalera icónica, la fachada tal como la vio Glen Charles en 1981, el interior reformado con guiños a la serie, merchandising oficial, buena comida de bar. Lo que no encontrarás: el interior exacto del set de televisión.
El Cheers Faneuil Hall: donde el bar SÍ es como en la tele¶
La segunda localización es diferente en su propósito y en su ejecución. El Cheers de Faneuil Hall, ubicado en el Quincy Market del complejo Faneuil Hall Marketplace, fue construido explícitamente como réplica del set de televisión de la serie.
Aquí sí está la barra curvada. Los taburetes altos. Los carteles y los detalles reconocibles para los fans. El diseño de interiores se basó en los planos del decorado original de Los Ángeles, y el resultado es una recreación más fiel de lo que aparecía en pantalla que el propio Cheers Beacon Hill.
La ironía es perfecta: el bar "auténtico" no parece la serie, y el bar "falso" es el que más se parece.
Faneuil Hall Marketplace tiene además una lógica propia como destino. El Quincy Market —el edificio central del complejo, construido en 1826— es uno de los mejores lugares de Boston para comer sin arruinarse: un mercado interior con decenas de puestos de comida que van desde la sopa de almejas de la Nueva Inglaterra hasta sándwiches de langosta pasando por pizza, cocina asiática y todo lo que se te ocurra. El ambiente es vivo y representativo de la mezcla cultural de Boston. Los precios son razonables comparados con los restaurantes del centro.
El bar de Cheers Faneuil Hall está en la primera planta del Quincy Market, directamente accesible desde el interior del mercado. La visita tiene sentido si ya estás en la zona —que es prácticamente obligatoria en cualquier visita a Boston— o si lo que buscas es la experiencia más fiel posible al decorado de la serie.
Los personajes: quién era quién en la barra¶
Para quien no haya visto la serie —o para quien quiera recordarla con más detalle antes de visitar Boston— vale la pena repasar el reparto que convirtió el bar de Sam Malone en un espacio tan memorable.
Sam Malone (Ted Danson) era el propietario del bar, ex-pitcher de béisbol en los Boston Red Sox reconvertido en hostelero sobrio. Guapo, mujeriego compulsivo, noble en el fondo. El núcleo alrededor del cual giraba todo.
Diane Chambers (Shelley Long, temporadas 1-5) era la camarera intelectual y esnob que se convirtió en el interés amoroso principal de las primeras temporadas. Su relación con Sam era el motor de la comedia romántica de la primera etapa.
Rebecca Howe (Kirstie Alley, temporadas 6-11) reemplazó a Diane como personaje femenino central, con una personalidad muy diferente: ambiciosa, ansiosa, más corporativa. La transición fue uno de los riesgos narrativos mayores de la historia del género.
Norm Peterson (George Wendt): el contador desempleado que ocupaba siempre el mismo taburete al final de la barra. Su entrada al bar era un ritual que definió una era de la televisión: la puerta se abría, la voz de fondo preguntaba "¿Norm?", y él respondía con una frase siempre diferente y siempre perfecta. "Beer, Homer. It's the cause of and solution to all of life's problems" habría podido ser suya, aunque en realidad era de Simpsons. Lo de Norm era más directo: "What can I say, I'm an early morning man" a las tres de la tarde, o "I'm the world's foremost authority on beer and I think I've developed a dependency". Sus entradas al bar son uno de los running gags más efectivos de la historia de la comedia televisiva.
Cliff Clavin (John Ratzenberger): el cartero de la USPS, amigo de Norm desde el instituto, habitante permanente del taburete contiguo, fuente inagotable de datos estadísticos cuestionables. El personaje de Cliff funcionaba como una parodia perfecta del hombre que sabe un poco de todo y por tanto no sabe nada con profundidad, pero que tiene una generosidad genuina.
Carla Tortelli (Rhea Perlman): la camarera pequeña con lengua afilada e historia familiar caótica —múltiples hijos de distintas relaciones, un exmarido desastroso, un segundo marido patinador artístico al que adoraba— fue quizás el personaje más consistentemente divertido de la serie a lo largo de todas las temporadas.
Coach (Nicholas Colasanto, temporadas 1-3) y Woody Boyd (Woody Harrelson, temporadas 4-11): el barman de la era antigua y su sucesor del campo de Indiana, respectivamente. Coach era entrañable y despistado. Woody, inocente y sincero hasta la ingenuidad. Harrelson, que entonces era un actor completamente desconocido, encontró en Cheers el lanzamiento de una carrera que después incluiría Natural Born Killers y True Detective.
Frasier Crane (Kelsey Grammer, desde la temporada 3): el psiquiatra pomposo y herido que llegó como invitado y se quedó once temporadas, eventualmente protagonizando su propio spin-off (Frasier, 1993-2004). Su llegada al bar y su relación con la rigidísima Lilith (Bebe Neuwirth) añadieron una capa intelectual a la comedia que la serie supo aprovechar.
Cómo combinar la visita¶
La lógica de la visita depende de lo que se busca.
Si lo que importa es la autenticidad histórica —estar en el sitio real, ver la escalera que Glen Charles fotografió, caminar por el barrio que dio origen a la serie— el destino es Cheers Beacon Hill en el 84 de Beacon Street. La visita se combina naturalmente con un paseo por Beacon Hill, una vuelta por Boston Common y el Public Garden, y quizás un helado en alguno de los sitios de la calle Charles, la calle comercial del barrio.
Si lo que importa es la experiencia del set de televisión —sentarse donde Norm se sentaba, ver la barra curvada, reconocer los detalles que aparecían en pantalla— el destino es Cheers Faneuil Hall en el Quincy Market. La visita se combina con el mercado, con Faneuil Hall en sí (uno de los edificios históricos más importantes de Boston, "la cuna de la libertad", donde se celebraron muchos de los debates previos a la Revolución Americana), y con el paseo marítimo del puerto, a cinco minutos a pie.
Los fans más dedicados visitan los dos. La distancia entre Beacon Hill y Faneuil Hall es de veinte minutos a pie, y el recorrido pasa por varios puntos del Freedom Trail. Se puede hacer en una mañana.
El contexto televisivo: por qué Cheers importa¶
Cheers fue algo más que una serie exitosa. Fue la demostración de que la comedia americana de situación podía alcanzar una sofisticación narrativa y una profundidad de personajes que el género raramente había tenido hasta entonces. En 1982 la serie se estrenó con los peores índices de audiencia de toda la parrilla de la NBC: estuvo a punto de ser cancelada al final de la primera temporada. La cadena decidió renovarla, los espectadores la encontraron en los pases de verano, y en la segunda temporada se convirtió en un fenómeno.
El mérito estaba en la escritura. Cheers era técnicamente una comedia de situación con un set único y un reparto fijo, el formato más barato y más limitado del medio. Pero dentro de esas restricciones construyó personajes con continuidad emocional real, historias que se desarrollaban a lo largo de temporadas, y diálogos que eran genuinamente graciosos sin necesidad de golpes de efecto. Era una serie de adultos, sobre adultos, con problemas adultos. Sam el alcohólico en recuperación que regenta un bar de bebidas. Diane la intelectual atrapada en un trabajo muy por debajo de sus ambiciones. Norm el contador frustrado que se refugia en la barra para no enfrentarse a su vida. Personajes con fisuras que los hacían reconocibles.
La razón por la que sigue en la memoria cultural treinta años después no es solo la nostalgia. Es que construyó un espacio que funcionaba como ideal: el lugar donde tus problemas se quedan en la puerta, donde hay gente que te conoce por tu nombre, donde la conversación y la cerveza son suficientes. Un lugar que la mayoría de la gente no tiene pero reconoce que querría tener.
Boston, para quien llega buscando eso, tiene la escalera. Y tiene los dos bares. Y tiene el barrio que los rodea, que es tan bonito como cualquiera en Norteamérica. Eso ya es bastante.