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Calle, edificio, monumento o paisaje urbano de Los Ángeles.

Destinos · Estados Unidos · Los Ángeles

Los Ángeles en 2 días: del observatorio al Pacífico

Dos jornadas para entender Los Ángeles: el primer día en las colinas y Hollywood, el segundo en la costa

Lectura de 9 minutos

Los Ángeles requiere más tiempo del que la mayoría de los viajeros le dedica. Es una ciudad que no revela sus mejores momentos en las fotos del Hollywood Boulevard o en las estrellas del Paseo de la Fama: los da en el atardecer desde el Griffith Observatory, en un almuerzo tardío en Silver Lake, en el momento en que el Pacífico se extiende al final de la Santa Monica Pier. Esos momentos necesitan tiempo y necesitan desplazarse, porque en Los Ángeles las distancias son siempre mayores de lo que el mapa sugiere.

Dos días organizan la visita en dos lógicas geográficas distintas. El primer día pertenece a las colinas, Hollywood y el arte: el Griffith Park al norte, el Getty Center al oeste, los barrios creativos en el centro. El segundo día pertenece a la costa: Santa Monica, Venice Beach y el Downtown renovado. Es una división que evita las superposiciones y permite entender las dos caras de la misma ciudad.

Día 1: Las colinas, el arte y los barrios creativos

Mañana: el Griffith Observatory y el Hollywood Sign

El primer día empieza en el Griffith Park antes de las nueve de la mañana para evitar la congestión del aparcamiento y las colas del observatorio. El acceso al Griffith Observatory puede hacerse en coche hasta el aparcamiento del edificio (limitado y frecuentemente lleno en fines de semana) o en el autobús gratuito del parque que sale desde la parada de Vermont/Sunset del metro línea Red en Los Feliz.

La explanada frente al observatorio tiene la mejor vista simultánea del Hollywood Sign y el Downtown de Los Ángeles: los nueve letras blancas en el Monte Lee al norte, la silueta de los rascacielos al este, la ciudad extendiéndose hasta el horizonte sur. Antes de que lleguen los grupos organizados, la explanada tiene una tranquilidad que contrasta con el ambiente de las horas pico.

El interior del observatorio —salas de exposición sobre astronomía y la historia del espacio, acceso gratuito— tiene el Samuel Oschin Planetarium con sus proyecciones del cielo nocturno y el Foucault Pendulum que demuestra la rotación de la Tierra con un péndulo de doce metros de longitud. Subir a la terraza del techo exterior, con la vista de la ciudad en las cuatro direcciones, es el momento más fotogénico del edificio.

Para quien quiera ver el Hollywood Sign de cerca, la caminata de cinco kilómetros desde el Griffith Observatory por el Mount Hollywood Trail llega a un punto desde el que el letrero puede fotografiarse desde arriba, desde atrás y desde los lados. La ruta requiere entre hora y media y dos horas y media de senderismo de dificultad baja-media.

Mediodía: Hollywood y el almuerzo en Los Feliz

El Hollywood Boulevard merece una hora: el TCL Chinese Theatre con las huellas de las estrellas en el cemento, el Dolby Theatre de la ceremonia de los Óscar y el Pantages Theatre de 1930 son los edificios más interesantes. El Paseo de la Fama con sus estrellas en el suelo es el icono más fotografiado del barrio, pero la experiencia real del Hollywood Boulevard es más ruidosa y más caótica que cualquier foto sugiere.

El almuerzo puede ser en el barrio de Los Feliz, al este del parque, donde la concentración de locales interesantes en la Vermont Avenue —tacos al pastor, ramen, cafeterías con tostadas de aguacate que en Los Ángeles son una institución— tiene más personalidad que los restaurantes turísticos del propio Hollywood Boulevard.

Tarde: el Getty Center

La tarde del primer día pertenece al Getty Center en Brentwood. El museo —diseñado por Richard Meier, inaugurado en 1997, con la colección de arte europeo más importante de la costa oeste de los Estados Unidos— está a unos cuarenta minutos desde Hollywood o Los Feliz por la autopista 101 y la 405.

La visita merece al menos dos horas en las salas: la colección de pintura europea del siglo XIX —con Van Gogh, Monet, Renoir y los impresionistas representados en profundidad—, los manuscritos iluminados medievales, la escultura barroca europea y el departamento de fotografía del siglo XX son los puntos de mayor concentración de calidad. La vista desde la terraza del edificio en todas las direcciones —el Pacífico al oeste en los días despejados, el Downtown al este, las colinas al norte— es parte de la visita tanto como las obras.

La entrada al museo es completamente gratuita; el aparcamiento cuesta dieciséis dólares por día.

Noche: Silver Lake y Abbot Kinney

La noche del primer día puede ser en Silver Lake —el barrio más genuinamente creativo de Los Ángeles, con restaurantes de cocina de autor y bares que no intentan parecerse a nada de Hollywood— o, si queda energía para el desplazamiento, en el Abbot Kinney Boulevard de Venice, donde la calle de boutiques y restaurantes de diseño tiene el ambiente nocturno más animado del Westside.

Día 2: La costa, el Downtown y el arte contemporáneo

Mañana: Santa Monica y el Pacífico

El segundo día empieza en Santa Monica, el municipio con su propia identidad al oeste de Los Ángeles que tiene todo lo que los visitantes buscan en LA sin los aspectos más fatigosos de la megalópolis: una escala peatonal real, el Paseo del Mar sobre el acantilado con sus palmeras y sus vistas del océano, y la Third Street Promenade como eje comercial.

El Santa Monica Pier, el muelle de madera con su pequeño parque de atracciones que lleva en el Pacífico desde 1909, es el punto final de la Ruta 66 —la carretera mítica que une Chicago con Los Ángeles termina aquí, en el océano—. La noria de colores y el carrusel histórico son los elementos más fotogénicos del muelle a primera hora de la mañana, antes de que llegue la multitud.

La playa de Santa Monica tiene la amplitud y la luz del Pacífico que el Mediterráneo no puede imitar: la arena blanca, las olas largas, el ambiente deportivo de las canchas de beach volleyball y el carril de bicicletas que continúa hacia el norte hasta Malibú y hacia el sur hasta Venice. Alquilar una bicicleta en cualquiera de los locales de la Ocean Front Walk y recorrer los cuatro kilómetros hasta Venice es el mejor plan de la mañana.

Mediodía: Venice Beach y los canales

Venice Beach está a dos kilómetros al sur de Santa Monica y es uno de los lugares más singulares de la costa californiana. La Boardwalk concentra todo lo que hace a Los Ángeles diferente de cualquier otra gran ciudad: skaters, culturistas en el gimnasio al aire libre de Muscle Beach, artistas callejeros, lectores de cartas y músicos ambulantes, todo al mismo tiempo, bajo el sol del Pacífico.

Los canales de Venice, a dos manzanas de la playa, son el vestigio del proyecto original del millonario Abbot Kinney de 1905: una réplica de Venecia con canales navigables y puentes de piedra. Sobreviven como barrio residencial de lujo con un aspecto genuinamente pintoresco que ninguna guía turística menciona suficientemente. El paseo por las orillas de los canales, con las casas de precio millonario y los patos en el agua, es uno de los más tranquilos que puede darse en Los Ángeles.

El almuerzo en el Abbot Kinney Boulevard —la calle de boutiques de diseño y restaurantes que lleva el nombre del fundador de Venice— es la mejor opción del día en términos gastronómicos, aunque también la más cara del itinerario.

Tarde: el Downtown renovado

Desde Venice, el metro Expo Line llega al Downtown de Los Ángeles en unos cincuenta minutos —uno de los trayectos más útiles del metro local, que cruza la ciudad de este a oeste. El Downtown ha experimentado una transformación en los últimos veinte años que lo ha convertido en un barrio habitable con una oferta cultural de primer nivel.

El Walt Disney Concert Hall, la sede de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles diseñada por Frank Gehry en 1999, es el edificio más importante de la ciudad desde el punto de vista arquitectónico: las superficies curvas de acero inoxidable que se despliegan sobre Grand Avenue como velas metálicas son desconcertantes y convincentes al mismo tiempo. Las visitas autoguiadas gratuitas permiten ver el interior —la sala principal con su revestimiento de madera orgánica diseñada para la acústica perfecta— sin necesidad de comprar entrada a un concierto.

A dos manzanas, el Broad Museum tiene la colección de arte contemporáneo más importante de la costa oeste: Koons, Basquiat, Cindy Sherman y la instalación permanente de Yayoi Kusama, la Infinity Mirrored Room. La entrada es gratuita pero requiere reserva online con antelación —las entradas para la sala de Kusama se agotan semanas antes—.

Olvera Street, a pocos minutos a pie hacia el norte, es la calle peatonal más antigua de Los Ángeles y el punto de partida histórico de la ciudad: aquí, en 1781, cuarenta y cuatro colonos fundaron el Pueblo de Los Ángeles. La calle tiene algo de escenografía construida —fue "rescatada" como atracción turística en los años veinte—, pero el contexto histórico le da una dimensión genuina.

Información práctica

Transporte: El metro de Los Ángeles conecta el Downtown con Hollywood (línea Red), con Santa Monica (Expo Line) y con Koreatown. Para Venice Beach, el autobús Big Blue Bus o la bicicleta de alquiler desde Santa Monica son las opciones más prácticas. Para el Griffith Observatory y el Getty Center, el coche o el taxi son los más eficientes.

Broad Museum: Reservar la entrada online en thebroad.org con al menos una semana de antelación. La sala de Kusama tiene entradas separadas que se agotan antes.

Disney Concert Hall: Las visitas autoguiadas gratuitas tienen horarios específicos que conviene consultar en laphil.com.

Días y horarios: El Getty Center cierra los lunes. El Broad Museum cierra los lunes y martes. El Griffith Observatory tiene días de cierre que varían; conviene consultar antes.


¿Tres días en Los Ángeles? El tercero puede ser en Universal Studios Hollywood —combinando el parque de atracciones con la visita en tranvía a los backlots de rodaje reales—, o una excursión de día a la costa de Malibú con parada en el Getty Villa.