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Los barrios de Los Ángeles: de Silver Lake a Koreatown
La ciudad que no tiene centro tiene en cambio docenas de mundos que coexisten sin conocerse
Los Ángeles no tiene un centro en el sentido europeo del término. No hay una plaza mayor, no hay un barrio histórico reconocible, no hay un eje urbano que todo el mundo comparta. Lo que hay en su lugar es una constelación de barrios con identidades propias, separados por autopistas y kilómetros de tejido urbano indiferenciado, que en muchos casos se conocen tan poco entre sí como si fueran ciudades distintas. Un residente de Silver Lake puede pasar semanas sin visitar Koreatown. Alguien que vive en Malibu puede ir a Los Ángeles —así dicen los locales cuando se refieren al Downtown, como si lo demás no fuera Los Ángeles— solo para los trámites que no pueden hacerse de otra manera.
Esa fragmentación, que es el principal argumento en contra de Los Ángeles como ciudad, es también lo que la hace fascinante cuando se aprende a navegar entre sus piezas.
Los Feliz y Silverlake: la izquierda intelectual¶
Los Feliz y Silver Lake son los barrios donde Los Ángeles se parece más a la ciudad que sus habitantes progresistas querían que fuera. Las colinas al este de Hollywood, con sus casas de los años veinte y treinta escondidas entre buganvillas y limoneros, los cafés donde los guionistas escriben en sus portátiles y los actores leen sus personajes, las tiendas de vinilos de segunda mano y las librerías independientes: el ambiente es el de cualquier barrio bohemio de cualquier ciudad del mundo, pero con el sol de California y las palmeras como recordatorio de dónde está uno.
La Vermont Avenue en Los Feliz tiene la concentración de bares y restaurantes que el barrio necesita para no ser solo un barrio residencial bonito. El Dresden Restaurant, con su decoración de los años cincuenta intacta y su ambiente de lounge jazz, es un vestigio de un Los Ángeles que existía antes de que los guionistas de televisión llegaran a colonizar el barrio.
El Silver Lake Reservoir, el depósito de agua rodeado de senderos donde los locales caminan con sus perros al atardecer, es el pulmón verde del barrio. La vista de las colinas alrededor del embalse, con las casas de diseño de los años cuarenta y cincuenta visibles entre los árboles, es una de las imágenes más tranquilas que Los Ángeles ofrece.
El Sunset Junction, donde Sunset Boulevard se cruza con Santa Monica Boulevard en Silver Lake, fue durante los años ochenta y noventa el nodo de la escena musical alternativa de Los Ángeles —donde nacieron muchas de las bandas de rock que definieron la ciudad antes de que el hip-hop se convirtiera en el idioma musical dominante— y hoy es un barrio de boutiques de diseño, cafeterías de especialidad y restaurantes de moda con colas los fines de semana.
Koreatown: la ciudad dentro de la ciudad coreana¶
Koreatown es uno de los barrios más densos y más vitales de Los Ángeles, y uno de los más ignorados por los circuitos turísticos convencionales. El barrio, que se extiende al oeste del Downtown entre las avenidas Western y Vermont, tiene la mayor concentración de negocios coreanos fuera de Corea del Sur y una vida nocturna que ningún otro barrio de Los Ángeles puede igualar en intensidad.
Los jjimjilbangs —los balnearios coreanos de veinticuatro horas donde se puede pasar la noche completa entre saunas, piscinas termales y salas de descanso— son una de las experiencias más inusuales que Los Ángeles ofrece. El Natura Spa y el Wi Spa son los más conocidos, y su formato de permanecer abiertos toda la noche por un precio fijo los convierte en alternativa de alojamiento económico y en experiencia cultural simultáneamente.
Los restaurantes de Koreatown son el argumento gastronómico más irresistible del barrio: el Korean BBQ, con sus parrillas de carbón en las mesas y las docenas de banchan —los pequeños platos de acompañamiento que no se piden sino que simplemente aparecen— es el formato de restauración que Koreatown ha exportado al mundo entero. Pero en el barrio existe en su versión más auténtica y más barata: los locales de Koreatown no están diseñados para turistas, y los menús en coreano con fotos son el mejor sistema de navegación.
La historia de Koreatown tiene también su dimensión oscura. Los Disturbios de Los Ángeles de 1992 —desencadenados por la absolución de los policías que golpearon a Rodney King y que dejaron cincuenta y cinco muertos y más de un billón de dólares en daños— afectaron a Koreatown de manera desproporcionada: los negocios coreanos fueron objetivo de los saqueos y los incendios, en parte por las tensiones acumuladas entre la comunidad coreana y la comunidad afroamericana del vecino South Central. La reconstrucción del barrio después de los disturbios es parte de su historia contemporánea.
East Los Angeles y Boyle Heights¶
Boyle Heights y el East Los Angeles son los barrios latinoamericanos históricos de la ciudad, y los que tienen la continuidad cultural más larga en un Los Ángeles que lleva décadas transformándose. La comunidad mexicana y chicana de estos barrios data de antes de que California fuera estado americano —el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 convirtió de golpe a miles de mexicanos en ciudadanos estadounidenses sin que se movieran de sus casas—, y la continuidad cultural es palpable en formas que no tienen equivalente en otros barrios de la ciudad.
La Primera Street en Boyle Heights tiene una concentración de panaderías, carnicerías, taquerías y tiendas de artículos religiosos que funciona como un pueblo mexicano transplantado a Los Ángeles. El Mercado de Los Angeles —el mercado cubierto en la calle 1a y Lorena— es el equivalente local de los mercados de abastos que existen en todas las ciudades mexicanas, con puestos de fruta, verdura, raspa de frutas, tamales y tortas que el turismo no ha descubierto todavía en la misma medida que los mercados de moda del lado oeste.
El Self Help Graphics & Art, fundado en 1973 como centro de arte comunitario chicano, es una de las instituciones culturales más importantes del East Los Angeles. Sus talleres de serigrafía y sus programas comunitarios han formado a decenas de artistas que hoy tienen presencia nacional, y sus galerías son de acceso libre.
El Cementerio de Calvary, en las afueras de East Los Angeles, tiene la doble condición de cementerio histórico —donde están enterrados actores de la era dorada de Hollywood como Mack Sennett— y de campo de béisbol improvisado los domingos: una de esas paradojas de Los Ángeles que resultan completamente razonables cuando uno está allí.
Culver City y el corredor de las galerías¶
Culver City, el municipio independiente al suroeste del área central, tiene una concentración de galerías de arte contemporáneo que comenzó a desarrollarse en los años noventa y que hoy la convierte en el equivalente de Chelsea en Nueva York para el mundo del arte de Los Ángeles.
Las galerías de la Washington Boulevard y sus alrededores —Blum & Poe, Sprüth Magers, David Kordansky— exponen artistas de primer nivel internacional en espacios industriales reconvertidos, y la visita es gratuita. El vecindario tiene también el Museum of Jurassic Technology, una institución inclasificable que es simultáneamente un museo de ciencias naturales y una obra de arte conceptual: sus exposiciones presentan hallazgos y criaturas que rozan la frontera entre lo real y lo inventado con una seriedad absoluta que nunca confirma si uno está siendo engañado.
Los Estudios Sony Pictures en Culver City son los antiguos estudios MGM, donde se produjeron El Mago de Oz y Cantando bajo la lluvia. El tour del estudio, de dos horas, incluye acceso a los backlots históricos y es una de las visitas más sérias para quienes tienen interés en la historia del cine clásico.
Mid-Wilshire y el Miracle Mile¶
El Miracle Mile, el tramo de Wilshire Boulevard entre Fairfax Avenue y La Brea Avenue, debe su nombre al desarrollo comercial de los años veinte que convirtió esta avenida en el eje de compras más importante de Los Ángeles antes de la era del mall suburbano. Hoy es conocido principalmente por la Museum Row: la concentración de museos más importante de la ciudad.
El LACMA (Los Angeles County Museum of Art) es el museo de arte más grande del oeste de los Estados Unidos. La colección abarca arte desde la Mesopotamia hasta el siglo XXI, con puntos fuertes en arte islámico, arte asiático y arte latinoamericano que reflejan la posición geopolítica de Los Ángeles. La instalación de Chris Burden Urban Light —ciento veintiocho farolas de hierro fundido de los años veinte y treinta alineadas en la entrada del museo— es el objeto más fotografiado del LACMA y uno de los más fotografiados de la ciudad.
El La Brea Tar Pits, literalmente junto al LACMA, son uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo: las balsas de alquitrán natural que durante miles de años atraparon mamuts, tigres de dientes de sable, camellos y aves de presa están en pleno Mid-Wilshire, rodeadas de edificios, y siguen liberando burbujas de metano que rompen la superficie del alquitrán. El Page Museum adyacente conserva los huesos extraídos de las balsas y tiene una de las colecciones de megafauna del Pleistoceno más completas del mundo. El contraste entre los fósiles de diez mil años de antigüedad y los semáforos de Wilshire Boulevard es uno de esos giros que solo Los Ángeles produce.
Pasadena: la ciudad que se construyó para quedarse¶
Pasadena está al pie de las montañas de San Gabriel, a unos dieciséis kilómetros al noreste del Downtown, y tiene una identidad completamente distinta a la del resto del área metropolitana: es la ciudad que Los Ángeles podría haber sido si hubiera crecido con más calma y con más respeto por la arquitectura.
El centro histórico de Pasadena tiene una concentración de edificios de estilo Arts and Crafts y California Craftsman de principios del siglo XX que es única en California. Las casas de madera y piedra con sus porches cubiertos y sus jardines de naranjos, los edificios de ladrillo de la Old Town, los restaurantes y tiendas de la Colorado Boulevard: Pasadena tiene la escala peatonal que Los Ángeles en general no tiene.
El Caltech (California Institute of Technology), uno de los centros de investigación científica más importantes del mundo, está en Pasadena. El campus es visitable y la arquitectura, con sus patios de estilo mediterráneo, es notable. Los jardines del Huntington Library, Art Museum and Botanical Gardens —la institución fundada por el magnate ferroviario Henry E. Huntington en 1919, con una biblioteca de manuscritos históricos ingleses y americanos, una colección de pintura británica del siglo XVIII y jardines botánicos de clase mundial— requieren una tarde entera y son uno de los lugares más serenos del área de Los Ángeles.
La Rose Bowl, el estadio de fútbol americano construido en 1922 en las afueras de Pasadena, acoge el partido de fútbol universitario de fin de año más histórico de los Estados Unidos y el pulguero dominical más grande de California: los domingos de mercadillo, el aparcamiento del estadio se convierte en un laberinto de puestos con muebles, ropa vintage, discos de vinilo y artesanía de toda la región.
Leimert Park y el South LA de la cultura¶
Leimert Park es el corazón cultural de la comunidad afroamericana de Los Ángeles y uno de los barrios más interesantes de la ciudad para quien quiere entender la producción cultural que Los Ángeles genera fuera de Hollywood.
La Leimert Park Plaza es la plaza central del barrio, con su ambiente de domingo permanente: músicos de jazz y blues tocando en la calle, artistas vendiendo su obra, el olor del soul food de los restaurantes de los alrededores. El World Stage, fundado por el baterista Billy Higgins y el poeta Kamau Daáood en 1989, es un espacio de jazz y poesía que sigue siendo uno de los centros culturales más activos del sur de Los Ángeles.
El barrio fue uno de los más afectados por los disturbios de 1992 y su recuperación ha sido más lenta y más difícil que la de Koreatown. La presión de la gentrificación llegó con la construcción de la línea de metro que conecta el centro con el área del aeropuerto, y el debate sobre si la mejora de la conectividad beneficia a la comunidad histórica del barrio o acelera su desplazamiento sigue activo.
El Museum of African American Art en el quinto piso de un centro comercial de Crenshaw Boulevard tiene una colección permanente de arte afroamericano y una programación de exposiciones temporales que merecen más atención de la que reciben. La ubicación en un centro comercial —que parece incongruente— tiene su propia lógica: es donde la comunidad del barrio hace sus compras cotidianas, y el museo comparte espacio con esa vida cotidiana en lugar de exigir un viaje especial.
Los barrios asiáticos: de Chinatown a Little Tokyo¶
El Chinatown de Los Ángeles no compite en escala ni en vitalidad con los de San Francisco o Nueva York, pero tiene su propio carácter: más diaspórico, más mezclado con la influencia taiwanesa y de los chinos del sureste asiático, y más interesante en sus restaurantes de lo que la escala del barrio sugiere. El CBS Seafood, el restaurante de dim sum que ocupa un local enorme en el corazón del barrio y que tiene cola a las once de la mañana los domingos, es una referencia gastronómica de primer orden.
Little Tokyo, a pocas manzanas del Downtown, fue el barrio japonés más importante de los Estados Unidos hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando la comunidad japonesa fue internada en campos de concentración por orden del gobierno americano —el Decreto Ejecutivo 9066 de 1942 forzó el internamiento de ciento veintiún mil personas de ascendencia japonesa, la mayoría ciudadanos americanos—. El Japanese American National Museum, en el corazón del barrio, documenta esa historia con una honestidad que resulta rara en los museos americanos cuando se trata de las páginas más incómodas de la historia propia.
Los restaurantes de Little Tokyo —ramen, sushi, katsu, wagashi— tienen una calidad y una autenticidad que pocos barrios japoneses fuera de Japón pueden igualar, y el Nijiya Market, el supermercado japonés del barrio, es una excursión gastronómica en sí mismo para quien tenga curiosidad por los ingredientes que no existen en los supermercados convencionales americanos.