
Destinos · Estados Unidos · Nueva York
Los barrios de Nueva York: de Manhattan a los outer boroughs
Una ciudad de ciudades, cada barrio con su propia lógica y su propia historia
Nueva York no es una ciudad. Es una federación de ciudades que comparten geografía y metro. Manhattan es el epicentro que el mundo conoce, pero los cuatro boroughs que la rodean —Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island— tienen cada uno su propia identidad, su propia historia y sus propios argumentos para ser visitados. Quien se limite a Manhattan verá una cara brillante y auténtica de Nueva York, pero no verá la ciudad entera.
Esta guía recorre los barrios que tienen mayor interés para el visitante, con especial atención a lo que hace único a cada uno más allá de los circuitos turísticos convencionales.
Manhattan: la isla, dividida¶
Manhattan tiene cuarenta y ocho barrios según la definición administrativa, pero para el visitante que llega con tiempo limitado la división más útil es más simple: hay un Manhattan del norte, un Manhattan del centro y un Manhattan del sur, separados por franjas de transición que tienen su propia lógica.
Upper East Side y Upper West Side
El Upper East Side es la Manhattan de las novelas de Edith Wharton y Woody Allen: edificios de ladrillo beaux-arts con porteros uniformados, una concentración de museos en la Museum Mile que incluye el Met, el Guggenheim, el Neue Galerie, el Museum of the City of New York y varios más en el tramo de la Quinta Avenida entre las calles 82 y 110, y los mejores cafés y restaurantes de precio alto que se concentran en el barrio con más densidad de dinero viejo por metro cuadrado de todo Nueva York.
El Upper West Side tiene otro carácter: más académico —la Universidad de Columbia está en su extremo norte, en Morningside Heights, técnicamente ya fuera del Upper West— y más bohemio históricamente. La Broadway aquí no es la de los teatros sino la avenida que sube hacia el norte flanqueada de edificios de apartamentos de principios del siglo XX con sus escaleras de incendio y sus fachadas de ladrillo rojo. El Lincoln Center —el complejo de ópera, ballet y música clásica más importante de los Estados Unidos— está en su borde sur, y el Museo Americano de Historia Natural en su extremo oeste.
Central Park separa estos dos Manhattans: es el patio compartido del Upper Side, el lugar donde sus habitantes conviven de forma que en sus calles privadas y verticales no se consigue.
Midtown
El Midtown es la Manhattan que domina el skyline: Times Square, el Empire State, el Chrysler Building, Grand Central, el Rockefeller Center con su pista de hielo en invierno y sus jardines colgantes en verano, la Quinta Avenida con sus tiendas de lujo y la catedral de San Patricio en el número 460. Es la Manhattan más turística, la más cara y la más densa. Más de un millón de personas la cruzan cada día.
Entre el Midtown y el Village está el Flatiron District, nombrado por el Flatiron Building (1902), el edificio triangular de veintiún pisos cuya planta en forma de plancha de ropa resultó del encuentro de Broadway y la Quinta Avenida con la calle 23. No es el edificio más alto ni el más lujoso de Nueva York, pero sí uno de los más elegantes: la fachada de terracota con sus pilastras y cornisas, el remate superior con su buhardilla y la forma triangular imposible que lo hace reconocible desde cualquier ángulo. La Madison Square al lado tiene los jardines y la pizzería de Eataly al norte, y el Madison Square Garden —la arena de deportes más famosa del mundo, aunque el edificio actual sea el cuarto con ese nombre— al oeste.
Chelsea y el Meatpacking District
Chelsea, entre las calles 14 y 34 al oeste de la Octava Avenida, es el barrio con la mayor concentración de galerías de arte contemporáneo de Nueva York —y por extensión del mundo—. Las galerías ocupan los antiguos almacenes industriales de la zona, con fachadas discretas que no anuncian lo que albergan: se pueden ver exposiciones de primera línea mundial de forma completamente gratuita recorriendo las calles entre la Décima y la Undécima Avenida entre las calles 20 y 28. El High Line comienza su recorrido en Chelsea y su arquitectura, la que lo rodea —la nueva Hudson Yards de Bjarke Ingels y Related Companies al sur— es el ejemplo más reciente de la transformación urbana de Nueva York.
El Meatpacking District, en el borde suroeste de Chelsea, era el distrito de mataderos y empacadores de carne de Manhattan hasta los años noventa. Hoy es uno de los barrios más de moda de la ciudad, con el Whitney Museum en su esquina noreste y una concentración de restaurantes, clubs y boutiques de diseño en sus calles adoquinadas de origen industrial.
Greenwich Village y West Village
El Greenwich Village es el barrio más parecido a un pueblo europeo que tiene Manhattan. Sus calles no siguen la cuadrícula ortogonal de la isla —fueron trazadas antes de que la cuadrícula se estableciera en 1811—, los edificios son bajos, los árboles son grandes, y hay un número de cafés y librerías por metro cuadrado que justifica la reputación intelectual y artística del barrio. Washington Square Park, con su arco de mármol blanco en el extremo sur de la Quinta Avenida, es el corazón del Village: músicos callejeros, jugadores de ajedrez, estudiantes de la NYU, turistas buscando la casa de Friends (el 90 de Bedford Street en Grove), todos comparten el espacio con la energía específica de un lugar que lleva siendo punto de reunión de la contracultura americana desde el siglo XIX.
El Stonewall Inn en Christopher Street, donde el 27 de junio de 1969 estalló la revuelta que dio origen al movimiento moderno de derechos LGBTQ+, fue declarado monumento nacional en 2016. El bar sigue abierto y la fachada exterior es un lugar de peregrinación para personas de todo el mundo. La historia es conocida: durante una redada policial rutinaria contra un bar gay en una época en que la homosexualidad era ilegal en Nueva York, la comunidad se resistió durante varios días. Esa resistencia, llevada a cabo por los más vulnerables —drag queens, personas trans, jóvenes sin hogar— se convirtió en el punto de inflexión del activismo LGBTQ+ mundial. Los disturbios de Stonewall son la razón por la que el mes de junio se celebra como el mes del Orgullo en todo el mundo.
SoHo, Chinatown y Little Italy
SoHo (South of Houston Street) transformó sus antiguas naves industriales de hierro fundido del siglo XIX en galerías de arte en los años setenta y en boutiques de moda en los años noventa. La arquitectura de hierro fundido —fachadas de ventanas repetidas en serie pintadas de blanco o gris— es única en el mundo y está protegida como patrimonio arquitectónico. Hoy es más un destino de compras que un barrio de galería, pero merece un paseo por las calles de la mañana antes de que las tiendas abran.
Chinatown ocupa unas cuarenta manzanas al sur de Canal Street y es el barrio chino más habitado de América del Norte. Su vida cotidiana —los puestos de frutas y verduras en las aceras, las tiendas de hierbas medicinales con sus fachadas en caracteres chinos, los restaurantes de dim sum con cola a la hora del almuerzo, las pescaderías con sus tanques de cangrejos y langostinos vivos— funciona de forma completamente autónoma del turismo. Es uno de esos lugares donde la distancia entre lo que ven los turistas y lo que viven los residentes es casi ninguna, porque los residentes no han dejado espacio para una versión de consumo del barrio.
Little Italy lleva décadas reduciéndose ante la expansión de Chinatown, y hoy se limita a unas pocas manzanas de Mulberry Street con restaurantes de pasta y pizza dirigidos principalmente a visitantes. La auténtica comunidad italiana de Manhattan hace tiempo que emigró al Bronx o a Nueva Jersey. Pero el ambiente de las pocas manzanas que quedan, con sus banderas italianas y sus mesas en la acera, tiene el encanto de algo que está desapareciendo.
Lower Manhattan
Lower Manhattan es la parte más antigua y la más moderna de la isla al mismo tiempo. Los edificios coloniales y del siglo XIX —Trinity Church, St. Paul's Chapel, el Federal Hall— coexisten con la torre del One World Trade Center, el memorial del 11-S y el Oculus de Santiago Calatrava. La Fulton Street y el Seaport, con sus edificios de ladrillo rojo del siglo XIX reconvertidos en espacios comerciales y gastronómicos, son el recordatorio de que Manhattan fue antes de todo un puerto. Battery Park, en la punta sur de la isla, es donde salen los ferries a Staten Island —gratis— y a la Estatua de la Libertad —de pago y con reserva anticipada imprescindible.
Brooklyn¶
Brooklyn es el borough que más ha cambiado en los últimos veinte años y el que más interés genera entre los visitantes que quieren ver Nueva York más allá de Manhattan. Con 2,7 millones de habitantes, si fuera una ciudad independiente sería la cuarta más grande de los Estados Unidos.
DUMBO (Down Under the Manhattan Bridge Overpass) es el punto de entrada lógico desde Manhattan por el puente de Brooklyn: antiguas naves industriales de ladrillo reconvertidas en estudios de artistas, galerías y apartamentos de lujo, las mejores vistas de Manhattan desde las orillas del East River, y el ya mencionado encuadre perfecto del Empire State State desde la intersección de Washington y Water Street.
Williamsburg es el barrio de la gentrificación en estado puro. Lo que en los años ochenta era un barrio de inmigrantes judíos hasídicos y puertorriqueños, en los noventa se convirtió en refugio de artistas y músicos que buscaban alquileres baratos, y en los 2000 y 2010 en el epicentro hipster de la ciudad, con cafeterías de especialidad, bares de cerveza artesana y los mejores murales de arte urbano de toda Nueva York. El Bushwick Collective —técnicamente en el barrio vecino de Bushwick, pero accesible a pie desde Williamsburg— es un proyecto de arte urbano que desde 2011 ha pintado todo un barrio industrial con murales de artistas internacionales: es el mejor museo de street art de la ciudad y de los mejores del mundo.
Park Slope y Carroll Gardens son los barrios residenciales de Brooklyn que más se asemejan a los barrios burgueses de las ciudades europeas: casas de ladrillo marrón de tres y cuatro plantas (los famosos brownstones), jardines delanteros cuidados, calles arboladas, mercados de productores los sábados y un ambiente de barrio en el sentido más positivo del término. El Prospect Park, diseñado también por Olmsted y Vaux —los mismos del Central Park— es el pulmón verde de Brooklyn: más salvaje y menos concurrido que Central Park, con un lago, un bosque y una amplitud que permite olvidar que se está en la segunda ciudad más densa de los Estados Unidos.
Queens y el Bronx¶
Queens, el borough más diverso étnicamente de los Estados Unidos —se hablan más de doscientas lenguas—, tiene en Long Island City la mejor vista del skyline de Manhattan desde el East River, y el Riverwalk con el icónico letrero de neón de Pepsi-Cola como elemento iconográfico industrial. Los barrios de Flushing y Jackson Heights son dos de los destinos gastronómicos más extraordinarios de Nueva York: Flushing tiene la mayor Chinatown de la ciudad, con gastronomía de todas las provincias de China incluyendo hot pot de Chongqing, bao zi de Shanghái y comida cantonesa de primer nivel; Jackson Heights tiene el mayor barrio indio, paquistaní y bangladesí de la ciudad, con una densidad de restaurantes de subcontinente asiático que compite con cualquier ciudad de la propia India.
El Bronx tiene una reputación que sus habitantes se esfuerzan en desmentir. Es el borough donde nació el hip-hop a principios de los años setenta, cuando DJ Kool Herc organizó en el 1520 de Sedgwick Avenue la primera fiesta donde separó las partes percusivas de los discos para que los bailarines pudieran hacer breakdance —ese es el momento cero de una cultura musical que cambió el mundo. El sur del Bronx, que durante décadas fue sinónimo de abandono y decadencia urbana, tiene hoy algunos de los murales más auténticos y más cargados de historia y reivindicación de toda Nueva York. El norte del Bronx, con el cementerio de Woodlawn donde descansan Miles Davis, Duke Ellington e Irving Berlin, y con el New York Botanical Garden y el Bronx Zoo en el Bronx Park, es sorprendentemente tranquilo y verde.
El Yankee Stadium, en el sur del Bronx, es el templo del béisbol en su versión más imperial: los Yankees son el equipo más exitoso de la historia de la liga, y su estadio tiene una presencia que va más allá del deporte y se adentra en la mitología americana.