
Tel Aviv en 2 días: Bauhaus, Jaffa, Neve Tzedek y el museo
Día 1: Carmel, Ciudad Blanca y playa. Día 2: Jaffa completa, el Museo de Arte y el barrio elegante de Neve Tzedek
Dos días en Tel Aviv permiten hacer algo que un solo día no da tiempo: dejar de correr. Tel Aviv no es una ciudad de monumentos individuales que hay que ver y marcar en el mapa. Es una ciudad con una atmósfera que se percibe caminando, sentándose en terrazas, comiendo en el mercado, paseando por barrios que tienen cada uno un carácter distinto. El primer día es la Tel Aviv más conocida: el mercado, la Bauhaus, la playa. El segundo día añade la Tel Aviv más profunda: Jaffa completa, el museo de arte y el barrio que lo empezó todo.
Día 1: el Carmel, la Ciudad Blanca y el paseo¶
El Shuk HaCarmel
El primer día comienza en el Mercado de Carmel (Shuk HaCarmel), el mercado callejero más grande de Tel Aviv. Varias manzanas de calles cubiertas con puestos de frutas, especias, frutos secos, quesos, encurtidos, dulces y comida preparada: el mercado es el despertador de Tel Aviv, el lugar donde la ciudad empieza el día.
Lo que comer: el sabich (pita con berenjena frita, huevo duro, hummus y tahini), las aceitunas marinadas y el za'atar para llevar como recuerdo. El ambiente de la mañana, antes del mediodía, es el más auténtico y menos turístico.
El boulevard Rothschild y la Bauhaus
A diez minutos del mercado, el boulevard Rothschild es el eje de la Ciudad Blanca, los más de cuatro mil edificios en estilo Bauhaus o Movimiento Moderno declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003. La historia de este patrimonio es inseparable del siglo XX europeo: arquitectos judíos formados en la Bauhaus de Dessau y en las escuelas europeas de los años veinte huyeron a Palestina desde 1933, cuando el régimen nazi clausuró la Bauhaus y empezó a perseguir a los intelectuales judíos. Llegaron a Tel Aviv, una ciudad en construcción sin tradición arquitectónica propia, y aplicaron los principios aprendidos: horizontales pronunciadas, balcones redondeados para dar sombra, pilotis para elevar el edificio y permitir la circulación del aire, ausencia de ornamento superfluo.
En el número 16 del boulevard, la Independence Hall es el modesto edificio donde el 14 de mayo de 1948 David Ben-Gurion proclamó la independencia del Estado de Israel. El interior puede visitarse tal como estaba ese día. En el número 77, el Centro Bauhaus organiza visitas guiadas que explican el contexto histórico y arquitectónico con más detalle del que permite el paseo individual.
La playa y el Tayelet
Por la tarde, el paseo marítimo (el Tayelet) a lo largo de la costa mediterránea. Las playas de Tel Aviv son una institución: Gordon Beach y Frishman Beach al norte, las más animadas y más turísticas; las playas del sur, más tranquilas. El matkot —el juego israelí de palas de madera que suena en cualquier playa del país con una constancia casi ritualística— es parte del paisaje sonoro.
Al caer la tarde, el barrio de Florentin, al sur del Carmel, es la versión bohemia de Tel Aviv: edificios desenfadados con murales, talleres y bares de música en vivo, la escena alternativa de la ciudad joven. Buen lugar para cenar con un presupuesto razonable.
Día 2: Jaffa, el Museo de Arte y Neve Tzedek¶
El segundo día empieza en el extremo sur: Jaffa. Y termina en el barrio más elegante de la ciudad, el que tiene más historia por metro cuadrado.
Jaffa: el puerto milenario
Jaffa (Yafo) tiene cuatro mil años de historia documentada. Fue aquí donde, según la tradición bíblica, llegó la madera del Líbano para construir el Templo de Salomón; donde, según los Hechos de los Apóstoles, San Pedro realizó el milagro de la resurrección de Tabita; y donde, según la mitología griega, Perseo rescató a Andrómeda encadenada a la roca. Es uno de los puertos más antiguos del mundo en uso continuo, y el contraste entre la Jaffa milenaria y el skyline de Tel Aviv —visible desde el puerto de Jaffa con una claridad casi teatral— es la imagen que mejor resume la dualidad de esta ciudad.
La ciudad vieja restaurada tiene callejuelas empedradas de piedra caliza que llevan a galerías de arte, restaurantes con terraza y el mirador del Parque HaPisga, con la panorámica sobre el Mediterráneo y los rascacielos de Tel Aviv al fondo. La Iglesia de San Pedro franciscana del siglo XIX sobre restos de una fortaleza cruzada, la plaza Kedumim con el Centro de Visitantes y los restos arqueológicos expuestos, y el puerto antiguo de barcas de pesca son las paradas obligadas.
El almuerzo en el hummusiya Abu Hassan, en la calle Ha'dolpim: el más famoso de la ciudad, abierto solo por la mañana y el mediodía, cerrado cuando se agota el hummus. Llegar antes de la una.
El Mercado de Pulgas de Jaffa (Shuk HaPishpishim) abre los viernes y los sábados con una mezcla de antigüedades, objetos vintage y curiosidades: interesante como experiencia aunque la calidad sea variable.
La Jaffa árabe de los barrios adyacentes —menos restaurada y menos turística, con cafés de narguile y tiendas de barrio— es la cara que pocos turistas ven y que hace más completa la imagen de la ciudad.
El Museo de Arte de Tel Aviv
En el barrio de Tzahala al norte del centro, el Museo de Arte de Tel Aviv (Tel Aviv Museum of Art) es el más grande del país y uno de los principales de la región. Su colección permanente incluye impresionismo y posimpresionismo europeo, expresionismo alemán, arte norteamericano del siglo XX y arte israelí desde los años treinta hasta la actualidad.
Lo más interesante desde el punto de vista local es la colección de arte israelí: una tradición que desarrolló su propio lenguaje entre las influencias europeas de los artistas inmigrantes del siglo XX y la realidad visual y cultural del Mediterráneo oriental. El edificio de 2011 de Preston Scott Cohen —con una cúpula hiperbólica que resuelve el problema geométrico de conectar dos alas en ángulos incompatibles— es en sí mismo un argumento para visitarlo.
Neve Tzedek
El final del segundo día es para Neve Tzedek, el barrio más elegante y más cargado de historia de Tel Aviv. Su nombre en hebreo significa "oasis de justicia", y fue fundado en 1887 como el primer barrio judío construido fuera de las murallas de Jaffa, veintidós años antes de la fundación oficial de Tel Aviv. Sus constructores —inmigrantes de la primera aliyá, la gran oleada de inmigración judía de Europa del Este— levantaron casas bajas de principios del siglo XX que con el tiempo se degradaron, fueron abandonadas y finalmente restauradas a partir de los años ochenta en una operación que hoy ha convertido el barrio en una de las zonas más cotizadas de la ciudad.
Las calles estrechas flanqueadas por casas con detalles de cerámica, portones de madera vieja y jardines en miniatura tienen esa calidad específica de los barrios rescatados del abandono por la gentrificación: hermosos pero conscientes de su propio encanto. La calle Shabazi, arteria principal, concentra galerías de arte, boutiques de diseño local, cafés y restaurantes en una densidad que invita al paseo lento.
El Centro Cultural Suzanne Dellal, instalado en uno de los edificios históricos restaurados del barrio, es el principal escenario de danza y artes escénicas de Israel: su programa incluye compañías israelíes e internacionales, y la plaza exterior es uno de los espacios más agradables de Tel Aviv para sentarse al atardecer.
Tel Aviv y la "Start-Up Nation"¶
Israel tiene más empresas cotizadas en el NASDAQ —el mercado de valores tecnológico de Nueva York— que cualquier otro país fuera de Estados Unidos y China. En términos per cápita, el número de nuevas empresas tecnológicas creadas por año en Israel supera al de cualquier otro país del mundo. Y la mayor parte de ese ecosistema tiene su centro en el llamado Silicon Wadi de Tel Aviv, la concentración de startups, incubadoras y fondos de inversión que se extiende por los barrios del norte de la ciudad.
Esta dimensión no es turística en el sentido convencional del término —no hay un museo de las startups que visitar— pero explica buena parte de la energía y la confianza que Tel Aviv proyecta. La ciudad sabe que es un experimento que está funcionando. Setenta años después de la independencia, Tel Aviv es a la vez la ciudad más moderna del Mediterráneo oriental y la demostración de que un Estado construido en circunstancias históricas excepcionales puede convertirse en una sociedad civil funcionalmente similar a las de Europa occidental —con todas sus contradicciones y complejidades, pero con una vitalidad que es difícil no notar.
Consejos prácticos¶
Días de visita. El Mercado de Carmel cierra el Shabat (de viernes al atardecer al sábado por la noche). El Mercado de Pulgas de Jaffa solo abre viernes y sábados. El Museo de Arte cierra los lunes.
Abu Hassan. En la calle Ha'dolpim, número 1, en el barrio árabe de Jaffa. Abre a las ocho de la mañana; cierra cuando se agota el hummus, que puede ser antes de las dos.
Transporte. Tel Aviv tiene metro ligero y autobuses. A pie entre Carmel, Rothschild, Jaffa y Neve Tzedek es perfectamente factible en un día de buen tiempo. El Tayelet permite pasear en paralelo a la costa entre Jaffa y el norte de la ciudad.
Clima. Las noches de verano en Tel Aviv son cálidas y húmedas. La brisa mediterránea al atardecer es el principal mecanismo de refrigeración natural. El invierno es suave, con lluvias ocasionales como las de enero que describió en su día el diario de viaje de este blog.