Saltar al contenido
Calle, templo, paisaje o escena urbana de Japón.

Destinos · Japón

Cómo moverse por Japón: guía completa del transporte

Del Shinkansen al taxi, del metro al autobús nocturno: todo lo que necesitas saber antes de llegar

Lectura de 14 minutos

Hay un momento que todos los viajeros que llegan a Japón por primera vez reconocen cuando lo viven: estás en el andén de una estación mirando un panel de información lleno de caracteres japoneses, con cuatro líneas distintas de trenes cruzándose, y durante treinta segundos el cerebro simplemente no sabe por dónde empezar. Lo bueno es que ese momento dura treinta segundos. Porque el sistema de transporte japonés, que desde fuera parece incomprensible, es en la práctica uno de los más intuitivos del mundo una vez que entiendes sus reglas básicas. Esta guía pretende que llegues al andén ya sabiendo lo que tienes delante.

Por qué el sistema ferroviario japonés es diferente

La puntualidad del tren japonés no es una leyenda urbana. Es estadística documentada. En Japón, un tren que llega con cinco minutos de retraso es noticia y puede generar una disculpa oficial pública. La media de retraso del Shinkansen a lo largo del año está por debajo del minuto. No del minuto por trayecto: del minuto como media de todos los servicios del año sumados y divididos. Durante el viaje de 2015, cogimos más de cuarenta trenes en diecisiete días. Ninguno llegó tarde.

Eso tiene consecuencias prácticas para el viajero: puedes planificar conexiones con transbordos de diez minutos que en cualquier otro país serían un suicidio. En Japón ese margen es suficiente. El sistema no falla.

La explicación es una combinación de ingeniería de sistemas, cultura laboral y una obsesión con la fiabilidad que impregna toda la sociedad japonesa, desde la escuela. Los maquinistas hacen una señal física con el dedo hacia cada señal y marcador del recorrido mientras lo pronuncian en voz alta, un sistema de confirmación llamado shisa kanko que tiene como resultado una reducción drástica de los errores operativos. Se lleva haciendo así desde los años 60.

Los diferentes tipos de tren: JR, metro y privados

Lo que confunde al principio es que en Japón los trenes no los opera una sola empresa. La red se divide en tres grandes categorías:

JR (Japan Railways Group): la red nacional, privatizada en 1987 pero con cobertura nacional. Opera el Shinkansen y los trenes de larga distancia entre ciudades, además de muchos servicios suburbanos. En Tokio incluye la Yamanote Line (la línea circular que rodea el centro), la Chuo Line, la Keihin-Tohoku y varias más. El JR Pass cubre toda esta red (con las excepciones conocidas).

Metro: las grandes ciudades tienen su propio sistema de metro, completamente separado de JR. Tokio tiene dos operadores de metro: el Tokio Metro (antiguo privado) y el Toei (municipal), con 13 líneas entre los dos. Osaka tiene el Metro de Osaka. Kioto tiene solo dos líneas de metro. Ninguno está cubierto por el JR Pass; necesitas la Suica o comprar tickets individuales.

Líneas privadas: es la categoría que más sorprende. Japón tiene decenas de compañías ferroviarias privadas que operan rutas de media y larga distancia, a menudo en paralelo con JR pero con diferentes estaciones de origen o destino. Las más importantes en el Kansai son Kintetsu (conecta Osaka con Nara, Kioto y Nagoya por su propia red), Hankyu (Osaka-Kioto, con sus estaciones propias), Keihan, y Nankai. En Tokio, las más relevantes son Tokyu, Keio, Odakyu, Seibu y Tobu. Ninguna de estas está cubierta por el JR Pass.

La clave práctica es que Google Maps sabe perfectamente qué tren coger. Al introducir origen y destino, te muestra opciones con detalles: qué línea, cuánto cuesta, cuánto tarda, dónde transbordar. No necesitas conocer de antemano toda la red; necesitas saber usarlo. Y en Japón funciona a la perfección porque los datos de todas las compañías están integrados.

El Shinkansen: velocidad, silencio y precisión

El Shinkansen (literalmente "nueva línea de tren") lleva operando desde 1964, año de las Olimpiadas de Tokio, cuando el primer bala unió Tokio y Osaka a 210 km/h y cambió para siempre la relación de los japoneses con el espacio y el tiempo. Hoy los modelos más rápidos llegan a 320 km/h en servicio comercial.

Los Shinkansen se organizan en series, y dentro de cada ruta hay varias categorías con diferente número de paradas y velocidad:

Nozomi: el más rápido en la línea Tokaido (Tokio-Osaka) y Sanyo (Osaka-Hakata). Tokio a Osaka en 2 horas 22 minutos, Tokio a Hiroshima en 3 horas 46. No está cubierto por el JR Pass. Su reserva requiere billete separado.

Hikari: el siguiente en velocidad, con más paradas que el Nozomi pero cubriendo todas las ciudades principales. Tokio a Osaka en unas 2 horas 45. Cubierto por el JR Pass. Es la opción de los viajeros con pase.

Kodama: el más lento, para en todas las estaciones. Útil para ciudades intermedias. También cubierto.

Sakura y Mizuho: circulan en la línea Sanyo-Kyushu. El Mizuho no está cubierto por el pase; el Sakura sí.

En el interior, los Shinkansen tienen un nivel de silencio y limpieza que es uno de los contrastes más marcados para el viajero europeo. No se habla por teléfono en los vagones de asiento reservado (hay vagones para llamadas en algunos servicios). No se come si no es la estación final. El ambiente es el de una biblioteca en movimiento a 300 km/h. Se aprecia en silencio.

Hay un ritual que los viajeros japoneses conocen y que merece contarse: las azafatas de Shinkansen, al entrar y salir de cada vagón, se giran hacia los pasajeros y hacen una reverencia. Aunque no haya nadie mirando. Aunque el vagón esté vacío. Lo hacen igual. Ese nivel de servicio formalizado, ejecutado con la misma exactitud tengan o no testigos, dice algo sobre la cultura del trabajo en Japón que ningún manual puede explicar mejor que verlo.

Cómo reservar asiento en el Shinkansen

Todos los Shinkansen tienen vagones de asiento reservado y vagones de asiento libre. Si tienes el JR Pass, acércate a cualquier "Midori no Madoguchi" (la ventanilla verde de las oficinas JR) con el pase y di adónde quieres ir y cuándo. La reserva es gratuita. Te dan un billete de reserva de asiento que combinado con el pase te permite embarcar en el vagón asignado.

En horas punta y fines de semana los vagones libres se llenan. La reserva es un seguro de comodidad que no cuesta nada tener.

El metro de Tokio: el sistema de transporte urbano más complejo del mundo

Con 13 líneas, más de 285 estaciones, dos operadores distintos y millones de pasajeros diarios, el metro de Tokio es el sistema ferroviario urbano más concurrido del planeta. Y sin embargo, funciona con una eficiencia que convierte al metro de cualquier otra ciudad en algo torpe.

La llave para usarlo sin estrés es una sola: la Suica (o PASMO, equivalente). Con la tarjeta en mano, entrar y salir es tan simple como acercarla al lector del torniquete. El sistema calcula automáticamente el precio según el origen y el destino. No hace falta saber de antemano cuánto cuesta el trayecto ni comprar billete de la tarifa exacta.

Para orientarse, Google Maps es suficiente. Las estaciones tienen señalización en inglés (desde los años 90, con la anticipación de visitantes internacionales para los Juegos Olímpicos). Las líneas tienen códigos de letra y número (la Ginza Line es G, la Hibiya es H, etc.) y los colores corresponden al mapa oficial.

Algunas observaciones prácticas del metro tokiota que no salen en las guías:

La hora punta existe y es seria. Entre las 7:30 y las 9:30 de la mañana en las líneas que entran al centro desde los barrios periféricos, los vagones están llenos más allá de lo que el concepto europeo de lleno puede imaginar. Hay, o había hasta hace unos años, vagones reservados para mujeres en esas horas en ciertas líneas, para evitar situaciones de acoso. No es la mejor hora para ir con maletas grandes.

Las estaciones grandes son ciudades dentro de ciudades. Shinjuku tiene más de doscientas salidas. Shibuya tiene conexiones con seis líneas distintas a través de tres edificios. Perder veinte minutos buscando la salida correcta es algo que le ocurre a casi todos en el primer viaje. La app de Google Maps muestra el número de la salida más conveniente según el destino.

El silencio es un código social. En los trenes japoneses no se habla por teléfono, se ponen los móviles en silencio, no se come (excepto en los trenes de larga distancia, donde está aceptado), no se habla fuerte. El silencio colectivo no es un reglamento que nadie aplica: es una norma social que todo el mundo cumple. Como viajero extranjero, no hay manera más sencilla de respetar el contexto que seguir esa misma norma.

La Suica y la PASMO: las tarjetas que lo simplifican todo

La Suica es una tarjeta IC (Integrated Circuit) emitida por JR East. La PASMO es su equivalente, emitida por las líneas privadas de Tokio. Ambas funcionan exactamente igual y se aceptan en todos los torniquetes del país, en la mayoría de conbinis, en muchas máquinas expendedoras y en bastantes tiendas pequeñas.

Para el turista, la Suica es en la práctica la primera compra del viaje. En los aeropuertos de Narita y Haneda hay máquinas en las que puedes adquirirla con pasaporte. Depositas una fianza de 500 yenes (que se devuelve al devolver la tarjeta) y cargas el importe que quieras. Con 2.000-3.000 yenes tienes para los primeros días sin problemas.

La Suica en el Apple Watch o iPhone es una opción muy cómoda si tu dispositivo lo permite. Se configura antes del viaje, se carga desde la aplicación con tarjeta de crédito internacional, y funciona exactamente igual que la física con la ventaja de no tener que sacar nada del bolsillo.

Una nota importante: la Suica también funciona en los JR de toda la red, incluida la Yamanote Line de Tokio. Es decir, para los trayectos cortos dentro de Tokio en los que el JR Pass te cubriría pero en los que usar el pase físico sería engorroso (porque hay que pasar por la puerta del revisor en vez de los torniquetes), la Suica es más cómoda. Los poseedores del JR Pass frecuentemente usan el pase para los trenes de larga distancia y la Suica para los movimientos urbanos diarios. Las dos tarjetas se complementan; no se excluyen.

Autobuses de larga distancia: la alternativa nocturna

Japón tiene una red densa de autobuses de larga distancia que conectan las principales ciudades a un coste muy inferior al Shinkansen. La principal operadora es Willer Express, aunque hay varias. Un autobús nocturno Tokio-Osaka puede costar 3.000-6.000 yenes según la clase y el horario (frente a los 13.000 del Hikari de día). Los hay con asientos reclinables estándar o con cápsulas de descanso más confortables.

La diferencia evidente es el tiempo: el Shinkansen de Tokio a Osaka tarda menos de tres horas; el autobús nocturno, entre siete y nueve. Para viajeros con tiempo y presupuesto ajustado, el autobús nocturno tiene la ventaja adicional de ahorrar una noche de hotel al cubrir el desplazamiento durmiendo.

Willer Express tiene web en inglés con sistema de reserva online, y los servicios suelen salir desde terminales específicas (a veces en los propios aeropuertos, a veces en zonas como Shinjuku o Osaka Umeda) que conviene conocer con antelación.

Los taxis: caros pero fiables

Los taxis japoneses son célebres por su impecable presentación: conductores con guante blanco, tapetes de encaje en los reposacabezas, puertas que se abren y cierran automáticamente desde el asiento del conductor. Los taxis de alta gama en Tokio tienen un nivel de confort que pocas ciudades del mundo igualan.

El precio es el problema. Un taxi en Tokio cuesta alrededor de 410 yenes de bajada de bandera más una tarifa por kilómetro que sube deprisa. Un trayecto de diez minutos en condiciones de tráfico normal puede costar fácilmente 1.500-2.000 yenes. En hora punta, más. Para un solo viajero, el metro siempre es la opción económica; el taxi tiene sentido para grupos o cuando se lleva mucho equipaje y ya es tarde.

Las aplicaciones japonesas de taxi, Go y S.Ride, permiten pedir un taxi desde el móvil con precio estimado previo (similar a Uber en funcionamiento, aunque con taxis regulares). Son útiles para evitar el problema del idioma: el destino se introduce en la aplicación y no hace falta explicarlo al conductor.

Una peculiaridad cultural: en los taxis japoneses el conductor no toca las maletas. Si llevas equipaje, lo metes tú en el maletero y lo sacas tú. No es descortesía; es norma. Se agradece saberlo de antemano.

Alquiler de coche: para el Japón rural

El coche de alquiler en Japón tiene sentido para un perfil de viajero específico: quien quiera explorar zonas rurales, el interior de Hokkaido, la península de Kii, la costa del Mar del Japón o zonas montañosas donde los trenes no llegan o tienen frecuencias muy bajas. Para el circuito urbano estándar (Tokio-Kioto-Osaka-Hiroshima), el coche es más un problema que una solución: aparcar es caro, la señalización puede ser confusa y los peajes de autopista son notablemente elevados.

Conducir en Japón requiere permiso internacional (con el homologado de la Convención de Ginebra, el permiso español homologado suele ser suficiente) y acostumbrarse a circular por la izquierda. Las autopistas tienen peajes automáticos: el sistema ETC es el más extendido, y muchas alquiladoras incluyen el dispositivo ETC en el coche por una tarifa adicional que vale la pena pagar para evitar hacer cola en cada cabina.

Google Maps funciona bien para la navegación en coche, aunque el GPS integrado del vehículo (Carplay o Android Auto) es más fiable para las rutas rurales.

Las aplicaciones imprescindibles para moverse

Google Maps: funciona de manera casi perfecta en Japón. Tiene integrados los horarios de todas las líneas (incluyendo privadas y metro), los precios, los transbordos y las instrucciones paso a paso. Es la herramienta principal para cualquier desplazamiento.

Hyperdia: buscador de trenes japonés con información más detallada que Google Maps para los viajeros que quieren planificar itinerarios con antelación. Permite filtrar por JR solamente (útil para calcular el rendimiento del JR Pass), calcular precios exactos y ver todos los horarios posibles.

Navitime for Japan Travel: alternativa a Hyperdia con interfaz más moderna y opción de indicar si tienes JR Pass para mostrarte las mejores rutas con el pase activo.

JR東日本アプリ (JR East App): la aplicación oficial de JR East en inglés, con buscador de trenes y, en los modelos más recientes del sistema, posibilidad de gestionar la Suica digital.

GO y S.Ride: para pedir taxi cuando el metro no es conveniente.

Las máquinas de tickets: más sencillas de lo que parecen

Para quien prefiera comprar ticket individual en vez de usar la Suica, las máquinas automáticas de las estaciones tienen siempre opción de inglés: hay un botón (generalmente en la esquina superior derecha) que cambia toda la interfaz al inglés. El proceso es: seleccionar el destino (aparece en el mapa de la línea con los precios), insertar el dinero, recoger el billete y el cambio.

Para los torniquetes con JR Pass, no se pasan por los torniquetes automáticos con código de barras sino por una puerta lateral atendida por un revisor. Muestras el pase abierto con la foto y las fechas visibles. El revisor comprueba que los datos coinciden con el pasaporte, asiente y te deja pasar. El proceso dura dos segundos y es completamente habitual; los revisores en las principales estaciones están acostumbrados a ver JR Pass varias veces al minuto.

El sistema de transporte como experiencia en sí misma

Una última observación: en Japón el transporte no es solo el medio para llegar a un sitio. El Shinkansen con el monte Fuji apareciendo en el horizonte a 300 km/h, el metro de Tokio a las 8 de la mañana con esa marea humana moviéndose en silencio absoluto, el tren local de Kioto cruzando arrozales al atardecer... Todo eso es parte del viaje tanto como cualquier templo o mercado.

Los japoneses no son viajeros pasivos en sus propios trenes. Hay un ritual con el bentó (la fiambrera) que se compra en la estación antes de subir al Shinkansen: el ekiben, el "bentó de la estación", es una institución nacional con libros dedicados y competencias regionales. Cada estación importante tiene sus propios ekiben especiales con ingredientes de la región, y hay quien planifica los trayectos en Shinkansen precisamente para poder probar los bentó de distintas estaciones. Es el maridaje perfecto entre velocidad y placer: el mejor tren del mundo y la mejor comida para llevar del mundo, juntos en el mismo vagón.