
Hong Kong en 2 días: el itinerario más completo para una visita sin prisas
De Victoria Peak a Lantau, del dim sum al Symphony of Lights: dos jornadas para entender Hong Kong
Dos días en Hong Kong permiten hacer algo que un solo día no permite: respirar. Ver los lugares imprescindibles sin la sensación de estar corriendo, tomar el Star Ferry con calma y no solo como medio de transporte, sentarse en un cha chaan teng a desayunar como hacen los locales y perderse un rato por Mong Kok sin agenda fija. Este itinerario de dos días está organizado para combinar lo esencial con algunas experiencias que convierten la visita en algo más que un recorrido de monumentos.
Día 1: Hong Kong Island y el espectáculo de la bahía¶
Mañana: el Peak Tram y las vistas desde arriba
El primer día empieza en Hong Kong Island con la visita que mejor contexto da a todo lo demás: Victoria Peak. Conviene salir temprano para evitar las colas del Peak Tram, que en las horas centrales del día pueden ser largas.
El funicular sale de la terminal en Garden Road, en el barrio de Central, y sube en ocho minutos a 396 metros de altura con una inclinación que hace que los edificios visibles por la ventana parezcan inclinados a ángulos imposibles. En la cima, el mirador de Sky Terrace 428 —accesible con entrada de pago adicional al billete del funicular— ofrece la mejor vista de todo Hong Kong: los rascacielos del distrito financiero que desde la calle parecen enormes aparecen empequeñecidos, y la bahía de Victoria con Kowloon al fondo y las islas del mar del Sur de China en el horizonte se despliega como un mapa en relieve.
Si el tiempo lo permite, parte del Peak Circle Walk —el sendero que bordea el pico— merece una hora de paseo: las vistas cambian de ángulo a medida que se avanza, y en algunos tramos se ve el lado sur de la isla con sus playas y el mar abierto, una perspectiva muy diferente a la del skyline urbano.
Mediodía: Sheung Wan y el templo del incienso
El descenso puede ser en Peak Tram o en minibús hacia el oeste, hacia Sheung Wan. Este barrio al oeste de Central es el más auténtico de Hong Kong Island: tiendas de ingredientes secos para la cocina china en calles que huelen a especias y cosas secadas al sol, tiendas de antigüedades en Hollywood Road, y el Templo Man Mo a mitad de esa misma calle.
Man Mo Temple lleva de pie desde 1847. Las espirales de incienso que cuelgan del techo —colgadas por devotos que quieren que sus oraciones duren semanas— crean un ambiente de luz filtrada y aroma denso que ningún otro templo de Hong Kong reproduce. La entrada es gratuita y el interior vale el tiempo.
Para comer, la zona de Central tiene restaurantes locales en los callejones entre Wellington Street y Graham Street donde sirven dim sum, wonton mee y platos del día a precios de barrio. El mercado cubierto de Graham Street Market —uno de los más antiguos de Hong Kong— tiene puestos de fruta y comida fresca que vale la pena ver aunque no se compre nada.
Tarde: Causeway Bay y el recorrido en tranvía
Desde Central hacia el este, el tranvía de dos pisos —uno de los pocos sistemas de este tipo que quedan en el mundo— recorre la parte norte de la isla de extremo a extremo. El billete cuesta una fracción del metro y el recorrido desde Central hasta Causeway Bay en el piso superior, con las fachadas de los edificios pasando a la altura de los ojos, es una de las formas más cinematográficas de moverse por Hong Kong.
Causeway Bay concentra zonas de compras activas, el Victoria Park con sus instalaciones deportivas y sus grupos practicando tai chi por las mañanas, y el Typhoon Shelter: el refugio contra tifones más antiguo de Hong Kong, donde conviven embarcaciones tradicionales, yates de lujo y los últimos barcos vivienda de la ciudad.
Noche: el Star Ferry y el Symphony of Lights
La noche del primer día termina de la única manera posible: cruzando la bahía en el Star Ferry desde Central hacia Tsim Sha Tsui, con el skyline de Hong Kong Island iluminado al fondo, y situarse en el Tsim Sha Tsui Promenade para ver el Symphony of Lights a las ocho de la noche.
El espectáculo de luz y sonido que coordina más de cuarenta edificios de ambas orillas durante quince minutos es la imagen que Hong Kong quiere que te lleves. Con el skyline al completo enfrente, el agua de la bahía reflejando los colores y la música resonando desde los altavoces del paseo, resulta difícil no sentir que se está en uno de los lugares más espectaculares del planeta.
Día 2: Kowloon auténtico y Lantau¶
Mañana: el Gran Buda de Lantau
El segundo día empieza temprano con la excursión más completa que Hong Kong ofrece: la visita al Gran Buda Tian Tan en la isla de Lantau. Conviene salir antes de las nueve para aprovechar bien la mañana.
El metro desde cualquier estación de Kowloon hasta Tung Chung (línea naranja, extremo de la línea) dura unos cuarenta minutos. Nada más salir del metro, la estación del teleférico Ngong Ping 360 está visible: 5,7 kilómetros de recorrido sobre el canal que separa Lantau de la isla artificial del aeropuerto y sobre la zona montañosa interior de la isla, con las cabinas suspendidas a considerable altura. El trayecto dura 25 minutos y las vistas son espectaculares.
La estatua de Buda Tian Tan —34 metros de altura, de bronce, terminada en 1993— se levanta sobre una plataforma en lo alto de una colina a la que se llega después de subir 268 escalones. Desde la base de la estatua, el panorama del entorno natural de Lantau, con el Monasterio Po Lin debajo y las montañas al fondo, tiene una belleza que contrasta con la urbanidad extrema del Hong Kong que se ha dejado atrás.
El monasterio Po Lin, fundado en 1906, merece la visita aunque solo sea por la arquitectura de su templo y el ambiente de recogimiento genuino que se respira en sus patios. El restaurante vegetariano del monasterio sirve un menú económico que no es el plato más memorable del viaje pero tiene su encanto.
Tarde: Mong Kok y los mercados de Kowloon
De vuelta en Kowloon hacia la hora de comer —el regreso desde Tung Chung en metro tarda unos cuarenta minutos—, la tarde la toma Mong Kok.
Este barrio con la densidad de población más alta del mundo tiene una energía que resulta difícil de anticipar y todavía más difícil de describir. Las calles están siempre llenas, los comercios abren desde primera hora hasta tarde, y los mercados especializados se concentran en pocas manzanas.
El Mercado de las Flores en Flower Market Road es más tranquilo que el resto y merece una visita aunque no se tenga intención de comprar nada: los colores de las flores, la variedad de plantas, el ambiente local de las floristas que preparan sus composiciones. El Mercado de los Pájaros en Yuen Po Street, con sus minúsculas jaulas y sus vendedores de alimento vivo para pájaros, es uno de los espectáculos más peculiares de Hong Kong.
El Ladies Market en Tung Choi Street tiene su mayor actividad a partir de las cuatro de la tarde: ropa, complementos, souvenirs, objetos de todo tipo a precios negociables. La regla del regateo es simple: el precio inicial es siempre exagerado, la oferta razonable está en un tercio de lo pedido, y el proceso se hace con sonrisas en todo momento.
La Sai Yeung Choi Street adyacente está especializada en electrónica y tecnología, con tiendas que exponen sus productos hacia la calle y un ambiente de compra muy diferente al de los grandes centros comerciales.
Tarde: dim sum o wonton mee antes de partir
Si el viaje continúa al día siguiente, la cena del segundo día en Hong Kong merece dedicarse a los sabores que quedan pendientes del primer día. Un dim sum tardío en uno de los restaurantes de Mong Kok o Yau Ma Tei —los locales grandes y ruidosos donde los carritos circulan entre las mesas y el té nunca se acaba— es la manera más satisfactoria de cerrar una visita a la ciudad que más ha perfeccionado esta tradición en el mundo.
O un bol de wonton mee en un puesto sin pretensiones de cualquier calle lateral: fideos de huevo finos, empanadillas de gambas y cerdo en un caldo limpio que resume en un cuenco lo que hace especial a la cocina cantonesa.
Información práctica para dos días¶
Transporte: La tarjeta Octopus cubre todo: metro, bus, Star Ferry y tranvía de Hong Kong Island. No hay necesidad de pagar en efectivo en ningún transporte.
Peak Tram: Conviene comprar los billetes online para evitar las colas más largas, especialmente en fin de semana y temporada alta (octubre-diciembre). El primer tram de la mañana tiene menos espera.
Lantau: La excursión del segundo día requiere salir temprano. Las colas para el teleférico en días de alta afluencia pueden ser largas. Conviene comprar los billetes del teleférico online o en la estación antes de la hora punta.
Clima y ropa: Hong Kong es cálido todo el año, pero los interiores están fuertemente climatizados. Una capa fina para los restaurantes y el metro evita el contraste térmico. El calzado cómodo es imprescindible en ambos días.
Presupuesto: Dos días en Hong Kong con transporte público, comida en restaurantes locales y las entradas al Peak Tram y al teleférico de Ngong Ping pueden mantenerse en un presupuesto razonable. Los mercados callejeros no requieren gasto ninguno para visitarlos.