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Calle, edificio, paisaje o escena urbana de Hong Kong.

Destinos · China · Hong Kong

Qué ver en Hong Kong: guía completa de la ciudad más alucinante de Asia

Victoria Peak, el Star Ferry, Kowloon, Lantau y todo lo que no puedes perderte

Lectura de 12 minutos

Hong Kong es una de esas ciudades que te dejan sin palabras la primera vez. La densidad, la escala, el contraste entre el verde de las colinas y el hormigón de los rascacielos, el agua de la bahía reflejando millones de luces por la noche: todo junto forma un paisaje urbano que no tiene equivalente en ningún otro lugar del planeta. No es solo una ciudad; es un argumento a favor del viaje como forma de ensanchar la mente.

Esta guía recorre los lugares imprescindibles de Hong Kong: los que justifican el viaje, los que dan contexto a todo lo demás y los que convierten una visita en una experiencia que se recuerda durante años.

Victoria Harbour y el skyline más famoso del mundo

El corazón visual de Hong Kong es Victoria Harbour, la franja de agua que separa la península de Kowloon de la isla de Hong Kong y que enmarca uno de los skylines más fotogénicos del mundo. Desde ambas orillas se puede contemplar este espectáculo de rascacielos, pero los mejores puntos de vista están en Kowloon, en el paseo de Tsim Sha Tsui.

Desde aquí, el skyline de Hong Kong Island se despliega en toda su extensión: el International Commerce Centre al fondo, el Banco de China con su silueta asimétrica tan controvertida por el feng shui, el Two International Finance Centre alzándose a 415 metros, y decenas de torres más que se apiñan en la estrecha franja de tierra entre las colinas y el agua. Es una visión que deja a Nueva York en pañales, como han confirmado todos los que han visto ambas ciudades: más densa, más vertical, más improbable.

El mejor momento para contemplarlo es al atardecer, cuando la luz cambia sobre los edificios y los neones empiezan a encenderse. Y si puedes quedarte hasta las 20 horas, el Symphony of Lights convierte el espectáculo en algo todavía más memorable: más de 40 edificios de ambas orillas coordinan juegos de luz y láser durante quince minutos al ritmo de la música. Ha sido catalogado como el mayor espectáculo de luz y sonido del mundo por los récords Guinness, y verlo en directo, de pie en el Tsim Sha Tsui Promenade con el skyline al completo enfrente, es una de las experiencias más difíciles de olvidar que ofrece este continente.

El Star Ferry: cinco minutos que valen el viaje

Cruzar Victoria Harbour en el Star Ferry es una de esas experiencias que parecen humildes y resultan ser profundas. Este ferry lleva funcionando desde 1888, conectando Kowloon con Hong Kong Island con una regularidad y una economía de medios que lo convierten en símbolo de la ciudad. El trayecto dura apenas ocho minutos, pero esos ocho minutos a bordo de uno de sus barcos verdes y blancos, con la brisa marina en la cara y el skyline desplegándose en ambas direcciones, ofrecen la perspectiva de Hong Kong que ningún otro medio de transporte puede igualar.

Vale la pena hacerlo de día y de noche, porque son experiencias completamente distintas. De día, la bahía se llena de tráfico marítimo: transbordadores, barcos de carga, embarcaciones de lujo, yates. De noche, los edificios iluminados crean reflejos en el agua que hacen el trayecto casi irreal. El precio es ridículo —menos de dos dólares de Hong Kong— y el horario prácticamente continuo desde la mañana hasta la noche.

Victoria Peak y el Peak Tram

El Victoria Peak es el punto más alto de la isla de Hong Kong, con 554 metros sobre el nivel del mar, y la visita obligada para entender la escala de lo que se tiene debajo. Desde el mirador en la cima, los rascacielos del distrito financiero —que desde la calle parecen enormes— aparecen empequeñecidos por la perspectiva y la distancia, y la extensión de la bahía, Kowloon al fondo y las islas del mar del Sur de China en el horizonte se despliegan como una maqueta sobrenatural.

La forma más cinematográfica de subir es el Peak Tram, el funicular histórico que ha funcionado desde 1888. A diferencia de los funiculares convencionales, el vagón no está nivelado: asciende a la pendiente de la colina tal como está, lo que crea la sensación de que los edificios que se ven por la ventana están inclinados a ángulos absurdos. Es desconcertante e intenso al mismo tiempo.

Arriba, además del mirador hay senderos que bordean la colina y permiten ver la bahía desde ángulos distintos según dónde se camine. El recorrido del Peak Circle Path es una vuelta al pico de unos tres kilómetros que ofrece vistas en todas las direcciones, incluyendo el lado sur de la isla con sus playas y el mar abierto. Si se puede hacer al atardecer, el espectáculo de las luces encendiéndose gradualmente sobre la ciudad mientras el cielo se torna naranja y rojo es de los más recordados por quienes lo han visto.

Kowloon: el lado más auténtico

La península de Kowloon concentra buena parte de la vida cotidiana de Hong Kong, con barrios que van desde el lujo de Tsim Sha Tsui hasta la autenticidad de Mong Kok y Sham Shui Po. Es el lado de Hong Kong que complementa la imagen pulida del distrito financiero con algo más genuino y menos orientado al turismo.

Tsim Sha Tsui, el extremo sur de la península, es la zona más turística de Kowloon: grandes hoteles, centros comerciales de lujo en Canton Road, el Museo de Arte, el Museo del Espacio con su forma de huevo inconfundible, y el paseo marítimo con las mejores vistas del skyline de Hong Kong Island. Es el punto de salida del Star Ferry y el lugar desde donde se ve el Symphony of Lights.

Hacia el norte, Yau Ma Tei y sobre todo Mong Kok ofrecen una Kowloon completamente diferente. Mong Kok tiene la densidad de población más alta de todo Hong Kong, lo que en una ciudad como esta significa algo. Las calles están siempre abarrotadas de personas a cualquier hora, los comercios abren desde las siete de la mañana hasta las dos de la madrugada, y los mercados especializados se suceden a pocas calles de distancia: el Mercado de las Flores en Flower Market Road, el Mercado de los Pájaros en Yuen Po Street con sus minúsculas jaulas y sus vendedores de alimento para pájaros, el Mercado de los Peces Dorados en Tung Choi Street donde cientos de variedades nadan en bolsas de plástico transparente. Y, sobre todo, el Ladies Market en Tung Choi Street, el mercado callejero más famoso de Hong Kong, abierto de mediodía a las once de la noche con ropa, complementos, souvenirs y todo lo que se pueda imaginar a precios negociables.

Más al norte todavía, Sham Shui Po es el barrio de la electrónica y las telas: un laberinto de pequeñas tiendas especializadas donde los locales van a comprar componentes electrónicos, telas a precio de fábrica y tecnología de todo tipo. Es el Hong Kong más alejado del turismo convencional y uno de los más auténticos.

El mercado nocturno de Temple Street

El Mercado Nocturno de Temple Street en Yau Ma Tei es una institución de Hong Kong que empieza a montar sus puestos a partir de las cuatro de la tarde y alcanza su máxima intensidad cuando cae la noche. El tipo de producto es similar al del Ladies Market —ropa, souvenirs, electrónica, imitaciones— pero la atmósfera es diferente: más oscura, más cargada, con el añadido de los puestos de adivinos que leen las manos o predicen el futuro usando el calendario chino y de los cantantes callejeros de ópera cantonesa que montan sus espectáculos improvisados en la calle.

Los restaurantes callejeros de Temple Street son una trampa para turistas. Los mismos platos a mitad de precio se encuentran a dos o tres calles de distancia, fuera del circuito más visible. Pero si lo que interesa es el ambiente y la experiencia —los puestos apretados, el ruido, el regateo, los colores de los productos bajo la luz artificial— Temple Street de noche es uno de los lugares más cinematográficos de toda Asia.

Hong Kong Island: los barrios, las escaleras mecánicas y el trayecto en tranvía

La isla de Hong Kong es mucho más que el distrito financiero de Central. Los tranvías de dos pisos —uno de los pocos sistemas de este tipo que quedan en el mundo— recorren la parte norte de la isla de extremo a extremo y son la mejor manera de explorar sus barrios a un precio irrisorio.

Central es el corazón financiero: rascacielos, pasarelas peatonales elevadas que conectan los edificios entre sí sin necesidad de pisar la calle, galerías de arte, y la base del Peak Tram. En las pasarelas elevadas se puede caminar desde la terminal del Star Ferry hasta el corazón del distrito de negocios completamente protegido del sol y la lluvia.

Desde Central hacia el oeste, Sheung Wan es el barrio de los anticuarios, las tiendas de objetos de segunda mano y las tiendas de ingredientes secos para cocina china: setas desecadas, raíces medicinales, polvo de todo tipo de animales marinos. Y el templo Man Mo Temple en Hollywood Road, uno de los más antiguos de Hong Kong, donde las espirales de incienso que cuelgan del techo crean una atmósfera densa y casi onírica. Las escaleras mecánicas cubiertas que suben desde Central hasta los Mid-Levels —más de 800 metros de longitud, las más largas del mundo— pasan precisamente por esta zona.

Hacia el este, Wan Chai y Causeway Bay concentran vida nocturna, restaurantes y zonas de compras. El Causeway Bay Typhoon Shelter es el refugio contra tifones más antiguo de Hong Kong, donde aún se pueden ver embarcaciones tradicionales junto a yates de lujo, aunque los barcos vivienda que lo convirtieron en un barrio flotante han ido desapareciendo.

Lantau y el Gran Buda de Ngong Ping

La isla de Lantau, la más grande del archipiélago de Hong Kong, es donde se encuentra el aeropuerto pero también la excursión más espectacular de toda la región: el teleférico Ngong Ping 360 y el Gran Buda Tian Tan.

El teleférico sale de Tung Chung —la última estación de la línea naranja del metro— y recorre unos 5,7 kilómetros en 25 minutos de trayecto sobre el canal que separa Lantau de la isla artificial del aeropuerto y sobre la zona montañosa interior de la isla. Las vistas durante el ascenso son espectaculares: el mar a un lado, las montañas cubiertas de vegetación al otro, y el Buda visible varios kilómetros antes de llegar a la estación final.

La estatua de Buda Tian Tan, terminada en 1993, mide 34 metros de altura y se levanta sobre una plataforma en la cima de una colina a la que se llega después de subir 268 escalones. Desde la base del Buda, el panorama del entorno natural de Lantau —montañas, mar, el monasterio Po Lin debajo— es de una belleza que contrasta con la urbanidad extrema del resto de Hong Kong.

El Monasterio Po Lin, fundado en 1906 y el más importante de Hong Kong, está al pie de la colina. Su templo está profusamente decorado con colores vivos, dragones y figuras mitológicas chinas, y las tres estatuas de Buda en bronce del interior representan el pasado, el presente y el futuro. La visita conjunta al Buda y al monasterio requiere al menos una mañana completa.

Los Jardines de Nan Lian y el Chi Lin Nunnery

En el barrio de Diamond Hill, en Kowloon, los Jardines de Nan Lian y el Convento Chi Lin son dos de los contrastes más sorprendentes de Hong Kong: un parque de estilo de la dinastía Tang, con pabellones de madera dorada, estanques con carpas y bonsáis cuidadosamente dispuestos, todo rodeado por torres residenciales de los años ochenta. La incongruencia urbana no podría ser más radical, y el jardín no podría ser más hermoso a pesar de ella.

El Convento Chi Lin es adyacente al jardín y es uno de los complejos de arquitectura budista tradicional más grandes del mundo construidos con técnicas tradicionales chinas sin clavos metálicos. La entrada es gratuita y el ambiente de recogimiento que se respira en sus patios es genuino, alejado del ruido de la ciudad que queda literalmente al otro lado de la valla.

Sai Kung: la naturaleza que sorprende

Para quien tenga tiempo y quiera ver un Hong Kong completamente diferente, Sai Kung en los Nuevos Territorios es la demostración de que esta ciudad no es solo concreto y rascacielos. El Parque Natural de Sai Kung protege una costa recortada de bahías turquesa, playas de arena y senderos de montaña que podrían pertenecer a cualquier región costera mediterránea. Es fácilmente accesible desde el centro en menos de una hora en transporte público, y la diferencia entre estar caminando por una bahía silenciosa en Sai Kung y estar en el Tsim Sha Tsui Promenade viendo el Symphony of Lights resulta difícil de creer que se produzca en la misma ciudad.

Información práctica

Cómo moverse: El MTR, el metro de Hong Kong, es uno de los mejores del mundo: limpio, puntual, con cobertura excelente y una aplicación que da tiempos de espera en tiempo real. La tarjeta Octopus —recargable, sin contacto— funciona en el metro, los autobuses, el Star Ferry y la mayoría de tiendas de conveniencia. Vale la pena comprarla en el aeropuerto al llegar.

Clima: Hong Kong tiene un clima subtropical húmedo. Los meses más agradables para visitar son de octubre a diciembre, cuando las temperaturas oscilan entre 20 y 28 grados y la humedad es tolerable. El verano (junio-septiembre) es caluroso, muy húmedo y temporada de tifones. Siempre conviene llevar ropa que seque rápido y no olvidar que los interiores —hoteles, centros comerciales, restaurantes— están fuertemente climatizados.

Idioma: El cantonés es la lengua principal, pero el inglés está ampliamente extendido como herencia de la época colonial. La señalización pública es bilingüe. Con inglés se puede desenvolver sin problemas en prácticamente todos los contextos turísticos.

Moneda: El dólar de Hong Kong (HKD). No es necesario cambiar todo el dinero al llegar: los cajeros automáticos dan HKD en todas partes. Las casas de cambio del barrio de Mong Kok y el People's Park Complex en Yau Ma Tei ofrecen los mejores tipos de cambio de la ciudad.