
Qué ver en Shanghái: guía completa de la metrópolis más ambiciosa de Asia
El Bund, Pudong, el Barrio Francés, Yu Garden y todo lo que hace de Shanghái una ciudad sin equivalente
Shanghái no compite con ninguna otra ciudad. Ha creado su propia categoría. Donde Hong Kong es refinado, Shanghái es auténtico; donde Hong Kong es cosmopolita, Shanghái es genuinamente chino. Es una ciudad que a los diez minutos de llegar ya te ha dejado con la boca abierta —el skyline de Pudong visto desde el Bund funciona como golpe de efecto inmediato— y que a los ocho días sigue revelando capas que no habías anticipado.
Este texto recorre los lugares que definen Shanghái: los que justifican el viaje, los que dan contexto histórico y los que muestran cómo esta ciudad ha decidido ser el laboratorio urbano del futuro sin renunciar a sus cuatro siglos de historia.
El Bund: donde la historia mira al futuro¶
El Bund —el paseo de 1,5 kilómetros a orillas del río Huangpu— es la imagen más reconocida de Shanghái y también la más compleja. A un lado del paseo, los edificios de estilo neoclásico y art déco de principios del siglo XX construidos por los bancos y las compañías comerciales europeas que controlaron Shanghái durante la época colonial: el Hong Kong and Shanghai Bank, el Customs House con su reloj, el Cathay Hotel, el edificio de la Union Insurance Company. Son cuarenta y ocho edificios de estilos diferentes —neogótico, neorrenacentista, art déco, beaux-arts— que forman una colección de arquitectura europea sin equivalente fuera de Europa.
Al otro lado del río, separado por el Huangpu, el skyline de Pudong: la Perla Oriental con sus esferas rosadas, la Torre Jin Mao con su silueta inspirada en una pagoda multiplicada, el World Financial Center con su agujero rectangular en lo alto —el "sacacorchos" de 492 metros— y la Shanghai Tower, completada en 2015, que con 632 metros es el segundo edificio más alto del mundo.
Este contraste —el pasado colonial al este, el futuro urbano al oeste— es el espectáculo más fotografiado de Asia y uno de los más genuinamente impresionantes. De día tiene una claridad que permite distinguir cada detalle. Al anochecer, cuando las luces se encienden en ambas orillas simultáneamente, el Huangpu se convierte en una pantalla reflectante entre dos versiones del tiempo que se niegan a existir en el mismo siglo.
Pasé horas en el Bund durante mi visita a Shanghái en 2010, y cada vez que volvía la imagen era diferente: bajo el sol de mediodía, con luz brillante y dura; en la niebla del domingo, con los rascacielos de Pudong apareciendo y desapareciendo entre la bruma como gigantes dormidos; de noche, con los edificios convertidos en pantallas de luz. El Bund tiene múltiples versiones y todas valen.
Pudong: el futuro construido en veinte años¶
Hace cuarenta años, Pudong era un conjunto de aldeas de pescadores y campos de cultivo al otro lado del Huangpu. Hoy es el skyline más reconocido de Asia y la demostración más concisa de lo que puede hacer una ciudad si tiene la voluntad, los recursos y el tiempo suficiente.
La zona de Lujiazui concentra los edificios más icónicos. La Torre Perla Oriental —468 metros, terminada en 1994— sigue siendo el símbolo retro-futurista de Shanghái: sus once esferas de diferentes tamaños conectadas por columnas, inspiradas en un poema clásico chino, crean una silueta que no se parece a nada del mundo occidental y que desde la orilla del Bund tiene una presencia casi de ciencia ficción. En su interior alberga uno de los mejores museos de historia de Shanghái, que reconstruye la ciudad a principios del siglo XX con maquetas y fotografías.
El Shanghai World Financial Center —492 metros— tiene su mirador en el piso 100, el Sky Walk. Lo que hace de este mirador una experiencia diferente es el suelo de cristal en la zona superior: ver el río, los coches y la gente a 492 metros de distancia a través del cristal bajo los pies activa instintos de supervivencia que ninguna foto puede preparar. Shanghái vista desde esa altura se extiende en todas las direcciones hasta el horizonte como un organismo vivo de proporciones casi incomprensibles.
La Shanghai Tower —632 metros, la segunda más alta del mundo tras el Burj Khalifa— tiene un diseño helicoidal que la hace visualmente distintiva en el skyline y alberga el ascensor más rápido del mundo, que sube a 74 km/h. Su mirador en el piso 118 es el más alto del mundo accesible al público.
Yu Garden y la ciudad antigua: cuatrocientos años bajo los rascacielos¶
En el centro histórico de Shanghái, a pocos minutos a pie del Bund, el Jardín Yuyuan es el contrapeso temporal de Pudong: un jardín clásico chino construido en 1577 durante la dinastía Ming, con pabellones de madera, estanques, puentes zigzagueantes, formaciones rocosas y más de cuarenta "escenas" diseñadas para crear perspectivas cambiantes con pocos metros de recorrido.
La filosofía del jardín clásico chino es diferente a la del jardín occidental: no se busca la simetría ni la exhibición de poder, sino la ilusión de infinitud en un espacio pequeño. El jardín Yuyuan, con sus dos hectáreas, consigue esa ilusión con una eficiencia asombrosa. Cada recodo del camino abre una perspectiva nueva, cada pabellón enmarca una composición distinta de roca, agua y vegetación.
El Puente de los Nueve Giros —un puente zigzagueante de madera sobre el estanque principal— conduce a la Casa de Té Huxinting, la más antigua de Shanghái, que parece flotar sobre el agua. La tradición dice que el puente tiene esa forma para confundir a los espíritus malignos, que solo pueden viajar en línea recta. La lógica es poética aunque la arqueología la desmienta.
Alrededor del jardín, el Mercado de Yuyuan —el bazaar de las calles en torno al jardín— es el espacio más comercial de la ciudad antigua: tiendas de souvenirs, puestos de bolitas de sésamo fritas y xiaolongbao (dumplings de sopa shanghaineses), restaurantes de cocina local y tiendas de artesanía que venden desde jade hasta seda. Está siempre abarrotado, es ruidoso y es completamente necesario para entender la capa más accesible de la Shanghái tradicional.
El Barrio Francés y Xintiandi: la ciudad que se reinventa¶
La Concesión Francesa —el distrito que los franceses controlaron entre 1849 y 1943— es hoy el barrio más seductor de Shanghái para el visitante con sensibilidad urbana. Sus calles arboladas, los plátanos centenarios que crean un dosel verde sobre las aceras en primavera y otoño, las villas art déco de los años veinte y treinta y las antiguas mansiones de los comerciantes chinos ricos que vivían aquí crean un ambiente completamente distinto al resto de la ciudad.
Fuxing Road y las calles paralelas concentran la mejor arquitectura del barrio: edificios de ladrillo con molduras y marquesinas, pequeños jardines interiores visibles a través de las verjas, boutiques y cafeterías en los bajos. El Parque Fuxing —el pulmón verde del barrio, diseñado en estilo francés— es donde los shangaineses de mayor edad salen a practicar tai chi por las mañanas, a jugar al ajedrez chino bajo los árboles y a bailar en grupo al atardecer.
Xintiandi es el experimento de rehabilitación urbana más exitoso de Shanghái: una manzana de casas shikumen —las construcciones de ladrillo con puertas de entrada monumentales que son el tipo de vivienda más característico de la ciudad antigua— restaurada y convertida en zona peatonal con restaurantes, galerías de arte y tiendas de diseño de alto nivel. El resultado es un barrio que por la mañana, con pocas personas, parece auténtico y hermoso, y que por la noche se convierte en uno de los centros de vida social más activos de Shanghái. La Casa de la Reunión del Primer Congreso del Partido Comunista Chino —donde el partido fue fundado en 1921— está integrada en el conjunto como museo y es visitable.
Tianzifang es la versión más artesanal del mismo concepto: una red de callejones del barrio de Luwan con talleres de artistas locales, tiendas pequeñas de objetos de diseño chino contemporáneo, cafeterías independientes y galerías. Menos pulida que Xintiandi, más auténtica en el sentido de que la gentrificación no la ha limpiado todavía del todo.
El Templo del Buda de Jade¶
El Templo del Buda de Jade (Yufo Si), construido en 1882 y reconstruido en 1928, es el templo budista más visitado de Shanghái y uno de los pocos activos de la ciudad, con monjes residentes y ceremonias regulares. Sus dos estatuas de Buda talladas en jade blanco birmano —una sentada y una reclinada— son el centro de atracción: el jade utilizado es de una calidad y un tamaño raramente vistos fuera de Birmania, y las estatuas tienen una presencia que va más allá de lo decorativo.
El templo tiene una práctica comercial bastante agresiva al entrar —guías que te dirigen hacia la tienda de souvenirs del templo presentándola como un museo— que puede resultar desconcertante la primera vez. Conviene ignorar amablemente las indicaciones y orientarse directamente hacia los patios del templo, donde la visita adquiere una dimensión más genuina.
M50 y el Power Station of Art: el Shanghái del arte contemporáneo¶
M50 es un complejo de fábricas textiles de principios del siglo XX a orillas del Suzhou Creek, en el barrio de Putuo, que fue reconvertido en el distrito de arte contemporáneo más importante de Shanghái desde los años noventa. Más de cien galerías, estudios de artistas y espacios de arte ocupan los almacenes de ladrillo y los edificios industriales del complejo, con una variedad que va desde el arte conceptual más hermético hasta el diseño gráfico más accesible.
El Power Station of Art, instalado en la central eléctrica que abastecía la Exposición Universal de Shanghái de 2010, es el museo de arte contemporáneo más grande de China y uno de los más importantes de Asia. La escala del edificio —una antigua central con su turbina enorme conservada como pieza central— y la calidad de las exposiciones temporales hacen de este museo una parada obligada para quien tenga interés en el arte contemporáneo chino.
La Nanjing Road y el People's Square¶
La Nanjing Road peatonal —cinco kilómetros de la calle comercial más transitada de China— es un espectáculo en sí mismo independientemente de si se tiene intención de comprar algo. La densidad de personas, los carteles luminosos, los centros comerciales de todos los tamaños y la mezcla de marcas internacionales con tiendas tradicionales chinas crean una experiencia sensorial completamente diferente a cualquier calle peatonal europea.
El People's Square (Plaza del Pueblo) es el corazón cívico de Shanghái: una gran plaza que alberga el Museo de Shanghái —considerado uno de los mejores museos de historia china del país—, el Gran Teatro y el Museo de Urbanismo de Shanghái, con su maqueta gigante de la ciudad a escala. El People's Park adyacente es donde los domingos por la mañana los padres llevan sus anuncios matrimoniales para exponer las cualidades de sus hijos e hijas solteros, una práctica social que lleva décadas siendo parte del paisaje informal del parque.