
Macao desde Hong Kong: cómo organizar la excursión de un día
Todo lo que hay que saber para cruzar en ferry, gestionar la frontera y aprovechar las pocas horas disponibles
Macao está a poco más de una hora de Hong Kong en ferry. No es China continental —es una Región Administrativa Especial con sus propios controles fronterizos, su propia moneda y su propio sistema jurídico— pero tampoco es Hong Kong. Es algo completamente distinto: una ciudad con cuatro siglos de historia portuguesa mezclada con la China cantonesa, y con los casinos más grandes del mundo construidos sobre esa mezcla. Un día da para entender por qué este lugar resulta tan improbable y fascinante al mismo tiempo.
La logística: ferry, frontera y desplazamientos¶
El ferry
Hay dos terminales de ferry en Hong Kong desde las que salen servicios regulares a Macao: la Hong Kong-Macau Ferry Terminal en Sheung Wan (accesible desde la estación de metro de Sheung Wan) y el Turbojet desde el Cotai Jet en el puerto de Kowloon. La más frecuente y con mayor oferta horaria es la de Sheung Wan.
Los ferries salen prácticamente cada quince minutos durante el día, de madrugada el servicio se reduce. No es necesario reservar con antelación en la mayoría de los casos: los billetes se compran directamente en la taquilla de la terminal. En días festivos chinos la demanda puede ser alta; en días laborables normales no hay problema.
El trayecto dura aproximadamente una hora en condiciones normales. Los barcos —turboferries de alta velocidad— son modernos, están climatizados y tienen asientos numerados. El billete incluye el equipaje de mano habitual.
Precio orientativo: los billetes de ida y vuelta para un adulto rondan los 170-200 dólares de Hong Kong según la hora y el día, con precios algo más altos en los servicios nocturnos y en los periodos de mayor demanda.
Los controles fronterizos
Al llegar a Macao hay que pasar el control de inmigración: rellenar el formulario de llegada que se entrega en el ferry, esperar en la cola de la aduana (los viajeros europeos en la fila de "Other Passports") y recibir el sello de entrada en el pasaporte. El proceso es habitualmente rápido —diez o veinte minutos— aunque en los periodos de mayor afluencia de turistas chinos puede alargarse. Al regresar a Hong Kong, el proceso se repite en sentido inverso.
Importante: Macao y Hong Kong son países diferentes a efectos aduaneros. Si el visado de entrada a Hong Kong es de entrada única, cruzar a Macao consume ese visado, y al regresar se necesita uno nuevo. Los ciudadanos europeos tienen entrada libre tanto en Hong Kong como en Macao, así que este punto no es un problema en la práctica, pero conviene tenerlo presente si se viaja con visado de otro tipo.
Desplazamientos en Macao
La terminal de ferries de Macao está bastante alejada del casco histórico. Lo más práctico para llegar al centro es el autobús: las líneas 3, 3A y 10A conectan la terminal con la zona del Largo do Senado en unos veinte minutos. La alternativa es el taxi, que cuesta más pero resulta más cómodo para quienes no quieran lidiar con el transporte público en una ciudad desconocida.
Los autobuses de los casinos son gratuitos y salen con frecuencia desde la terminal hacia los principales casinos del Cotai Strip. Si la excursión incluye ver el Venetian o el Grand Lisboa, son una opción cómoda y sin coste.
La moneda de Macao es la pataca (MOP), pero los dólares de Hong Kong (HKD) se aceptan prácticamente en todas partes al mismo tipo de cambio (1 HKD = 1,03 MOP aproximadamente). Lo que sí conviene saber es que al pagar con HKD el cambio se devuelve en patacas, que ya no serán aceptadas de vuelta en Hong Kong. Gastar todas las patacas antes de embarcar de regreso evita el problema.
Qué priorizar en pocas horas¶
Con seis o siete horas disponibles (descontando el tiempo de ferry y los controles), el casco histórico se puede ver con calma siguiendo un recorrido que va de norte a sur.
El circuito esencial del casco histórico (3-4 horas)
Ruinas de São Paulo es la primera parada obligada. La fachada del siglo XVII, los detalles tallados en piedra que mezclan iconografía cristiana con motivos japoneses y chinos, y el acceso al mirador trasero con vistas sobre el casco histórico: merece al menos media hora de atención, no solo una foto.
Desde las Ruinas, la Fortaleza do Monte está a tres minutos a pie, cuesta arriba. Los cañones apuntando hacia el skyline de casinos, la vista panorámica desde las murallas y el Museo de Macao en los cuarteles del fuerte completan una visita de 45 minutos a una hora.
Bajando hacia el sur desde las Ruinas, la calle que conduce al Largo do Senado es una de las más características de Macao: escaparates de pastelerías con pastéis de nata, tiendas de productos locales como jerky de carne de vaca y galletas de almendra, gente local mezclada con turistas. La plaza misma, con su pavimento de calçada y los edificios de color pastel, merece un rato de quietud antes de continuar.
La Iglesia de São Domingos está a dos minutos del Largo do Senado y tiene una fachada que merece la fotografía. El interior es sencillo pero apropiado para una pausa tranquila.
El Templo de A-Má (45 minutos)
Desde el Largo do Senado, el Templo de A-Má está al sur, caminando por la Avenida de Almeida Ribeiro y continuando hasta la orilla del mar. El paseo por la avenida principal ya muestra bien la mezcla visual de Macao: carteles en portugués y chino, arquitectura colonial junto a bloques modernos, pequeñas tiendas de incienso al lado de agencias de viajes.
El templo en sí es la visita más auténtica de Macao: un lugar de culto real, no una atracción turística preparada, con devotos, ofrendas y el olor del incienso mezclado con el olor del mar. Los pabellones a diferentes alturas de la ladera, las inscripciones talladas en la roca y las zonas de oración excavadas en las paredes de la montaña lo hacen completamente diferente a cualquier otro templo de la región.
Los casinos: media hora para curiosear (opcional)
Si queda tiempo, un breve paseo por los alrededores del Grand Lisboa —el edificio en forma de flor de loto dorada que domina el skyline de la ciudad— y, si se quiere ver el extremo del espectáculo, una visita al Venetian Macao en el Cotai Strip completan el cuadro. No hace falta jugar para entrar; los interiores son de acceso libre y la experiencia de caminar por el canal veneciano de interior bajo un cielo pintado en el techo es tan surrealista que vale el taxi al Cotai Strip y de vuelta.
Lo que hay que comer: los sabores de Macao¶
Las pastelerías locales del casco histórico sirven pastéis de nata aún calientes que justifican por sí solos la excursión. La versión macaense tiene la crema algo más líquida que la lisboeta y el hojaldre más delgado. La diferencia no es enorme, pero el contexto —sentado en una acera de calçada portuguesa con caracteres chinos en los carteles— la hace diferente.
Los puestos de jerky de ternera (carne de vaca seca y marinada al estilo macaense) son omnipresentes en el casco histórico y son el souvenir gastronómico más comprado por los turistas de todo el sudeste asiático.
Para una comida de verdad, los restaurantes del casco histórico sirven cocina lusoasiática: galinha à portuguesa (pollo al estilo portugués con cúrcuma y leche de coco), bacalhau à Brás con giro cantonés, pato estufado con especias chinas. Los precios son razonables para lo que se ofrece y la experiencia de comer esta síntesis de dos tradiciones culinarias en el lugar donde se inventó resulta difícilmente reproducible en ningún otro sitio.
Consejos para aprovechar el día¶
Salir temprano: Los ferries salen desde primera hora de la mañana. Embarcar antes de las nueve permite llegar a Macao hacia las diez, lo que da toda la mañana y parte de la tarde para el casco histórico antes de tomar el ferry de regreso.
Regresar antes de la hora punta: Los ferries de vuelta en las últimas horas de la tarde y en la noche llevan mucho más pasaje. Si se puede regresar hacia las cinco o las seis de la tarde, se evitan las colas más largas en los controles fronterizos y en el embarque.
Llevar el pasaporte: El paso entre Hong Kong y Macao es un paso de frontera real. El pasaporte es imprescindible en ambas direcciones.
El calor: Macao tiene el mismo clima subtropical húmedo que Hong Kong. En verano el calor puede ser agotador. El casco histórico tiene muy poca sombra en algunos tramos y conviene llevar agua y ropa que transpire.
Macao en un día es una visita que deja con ganas de más —el Cotai Strip, la isla de Coloane con sus playas, los restaurantes de cocina lusoasiática más elaborados— pero que ya en pocas horas consigue algo que pocas ciudades logran: hacer sentir que se ha estado en algún lugar completamente único, que no se parece a ningún otro lugar del mundo porque efectivamente no lo hay.