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Calle, edificio, monumento o paisaje urbano de Shanghái.

Destinos · China · Shanghái

Shanghái en 1 día: lo imprescindible de la metrópolis china

El Bund, Pudong, Yu Garden y el Barrio Francés en una jornada bien organizada

Lectura de 7 minutos

Un día en Shanghái no es suficiente. Cualquiera que conozca bien la ciudad confirmará esa afirmación sin dudar. Pero si un día es lo que hay —por escala de vuelo, por restricción de tiempo, por las razones que sean— vale la pena organizarlo bien para que lo poco que se vea sea lo que de verdad justifica el esfuerzo. Shanghái tiene argumentos suficientes para sorprender en doce horas: el Bund y Pudong juntos ya son un argumento de peso, y añadir el Jardín Yuyuan y media tarde en el Barrio Francés convierte la visita en algo que ningún libro puede reproducir del todo.

Este itinerario está pensado para llegar con energía por la mañana, mantener un ritmo razonable sin correr y terminar el día viendo Shanghái iluminarse sobre el río Huangpu. Es intenso. Pero un día intenso en Shanghái es mejor que un día sin Shanghái.

La mañana: el Bund y Pudong

El día empieza en el Bund antes de las nueve de la mañana. El paseo es mucho más tranquilo a primera hora que al mediodía, la luz matinal es diferente a la de cualquier otra hora del día, y las vistas del skyline de Pudong al otro lado del río tienen una claridad que más tarde pierde a medida que la neblina urbana se instala.

El recorrido del Bund es lineal: caminar desde el extremo norte hasta el extremo sur —o al revés— durante unos cuarenta minutos, parando donde el ángulo sobre los edificios de Pudong resulte más satisfactorio. Los edificios coloniales a la espalda —el Customs House, el Peace Hotel, el Hong Kong and Shanghai Bank— merecen atención más allá de la foto: son ejemplos de arquitectura de representación de principios del siglo XX construidos aquí, en el extremo de Asia, con la misma ambición que en Londres o Nueva York.

Desde el Bund, el ferry del Huangpu cruza al otro lado en diez minutos por una cantidad ridícula de yuanes. La perspectiva del Bund desde el agua, con los edificios coloniales vistos desde el río, es completamente diferente a la que se tiene desde tierra y vale el trayecto aunque solo sea por eso.

En Pudong, la primera parada es la Perla Oriental —la torre con las esferas rosadas que es el símbolo más reconocido de la nueva Shanghái— o directamente el World Financial Center y su mirador en el piso 100. El Sky Walk del World Financial Center tiene el tramo de suelo de cristal que desafía el equilibrio a 492 metros de altura: los coches y las personas se ven como puntos diminutos desde arriba, el río parece un hilo de plata y Shanghái se extiende en todas las direcciones hasta el horizonte como una masa urbana de proporciones casi incomprensibles.

De regreso a Puxi, el ferry otra vez o el metro (estación Lujiazui a cualquier estación de la línea 2 al oeste del río).

El mediodía: Yu Garden y la ciudad antigua

Desde el Bund en dirección sur, el Jardín Yuyuan está a unos veinte minutos a pie o diez minutos en metro. El jardín clásico Ming —construido en 1577, dos hectáreas de pabellones, estanques, puentes y formaciones rocosas— es el contrapeso temporal necesario después de la mañana en los rascacielos: cuatrocientos años de historia en un espacio que podría pertenecer a la China imperial si los rascacielos no asomaran por encima de las tapias.

El recorrido del jardín lleva entre una hora y hora y media. El Puente de los Nueve Giros sobre el estanque central, la Roca de Jade Exquisita (una formación rocosa de cinco toneladas que fue rescatada del río Huangpu), los pabellones de madera con sus techos curvos: hay detalles que se escapan si se va rápido y se revelan si se camina con calma.

Para comer, las calles del Mercado de Yuyuan alrededor del jardín tienen puestos de xiaolongbao —los dumplings de sopa shanghaineses, que revientan al morder liberando un caldo caliente— y de otras especialidades locales. Las tiendas de snacks tradicionales hacen de pantalla para los restaurantes detrás, donde un bol de fideos o un plato de cerdo con arroz no cuesta mucho y es auténtico.

La tarde: el Barrio Francés

Desde Yu Garden, el Barrio Francés está a unos veinte minutos en metro hacia el oeste (línea 10 u 11). La tarde en el Barrio Francés tiene un ritmo completamente diferente a la mañana en el Bund: calles arboladas, arquitectura de la época colonial más amable y doméstica, cafeterías con terraza y la sensación de estar en un barrio que todavía tiene vida propia más allá del turismo.

La ruta más directa atraviesa Fuxing Road de este a oeste, con los plátanos a ambos lados y los edificios de los años veinte y treinta mostrando fachadas que podrían pertenecer a cualquier ciudad europea si no fuera por los caracteres chinos de los carteles y la escala asiática de las aceras.

El Parque Fuxing merece un alto de veinte minutos: grupos bailando al ritmo de música popular china, ancianos jugando al ajedrez chino bajo los árboles, la vida cotidiana shangainesa en uno de sus formatos más fotogénicos.

Xintiandi está a pocos minutos caminando hacia el norte desde el parque: las casas shikumen restauradas, las terrazas de los restaurantes, el ambiente de barrio rehabilitado con éxito. Si hay tiempo y curiosidad, la Casa de la Reunión del Primer Congreso del Partido Comunista Chino —donde el partido fue fundado en 1921— está en el extremo norte de Xintiandi y es visitable gratuitamente.

La noche: el Bund iluminado

El cierre del día no puede ser otro que volver al Bund al atardecer y quedarse hasta que Pudong esté completamente iluminado. La transformación entre el Bund de día y el Bund de noche es suficientemente marcada para justificar la doble visita: los edificios coloniales se iluminan con luz cálida, los rascacielos de Pudong se encienden pantalla por pantalla con colores que cambian continuamente, y el reflejo de todo ello en el río Huangpu convierte el conjunto en algo que desde las fotografías parece exagerado y en directo resulta completamente real.

Ver Pudong iluminarse es uno de esos espectáculos que conviene ver al menos una vez. La Torre Perla Oriental cambia de color. El World Financial Center y la Shanghai Tower crean una vertical de luces que desde el Bund parece tocar el cielo. El río en medio refleja todo el conjunto duplicado. Es Blade Runner hecho realidad, como escribí después de mi primera visita, y esa descripción sigue siendo la más exacta que encuentro.

Información práctica

Transporte: El metro de Shanghái es moderno, limpio, eficiente y tiene señalización en chino e inglés. La app de MetroMan o una aplicación de mapas offline con el mapa del metro facilita los desplazamientos. El ferry del Huangpu sale desde el muelle del Bund y desde el muelle de Lujiazui en Pudong, con frecuencia de unos diez minutos.

Dinero: China es mayoritariamente una sociedad sin efectivo que funciona con pagos por móvil (Alipay y WeChat Pay). Los turistas extranjeros pueden tener dificultades con este sistema; conviene llevar algunos yuanes en efectivo para las situaciones donde no se acepten tarjetas internacionales. Los cajeros automáticos de los bancos grandes (Bank of China, ICBC) suelen aceptar tarjetas Visa y Mastercard.

Idioma: El mandarín es el idioma de Shanghái; el inglés se habla en los hoteles y en las atracciones turísticas principales, pero en la calle y en los restaurantes locales puede no haber quien lo entienda. Una aplicación de traducción con reconocimiento de texto (para leer menús en chino) y con traducción por voz resulta muy útil.

Visado: A diferencia de Hong Kong y Macao, Shanghái está en la China continental y requiere visado para ciudadanos españoles y de la UE en la mayoría de los casos. Existen excepciones para escala de menos de 72 o 144 horas en determinados aeropuertos; conviene verificar la normativa actualizada antes de viajar.