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Calle, edificio, monumento o paisaje urbano de Shanghái.

Destinos · China · Shanghái

Shanghái en 2 días: itinerario completo para dos jornadas sin prisas

Del Bund al Barrio Francés, de Yu Garden a los miradores de Pudong: dos días para entender Shanghái

Lectura de 8 minutos

Dos días en Shanghái permiten lo que un solo día no puede: bajar el ritmo en los sitios que lo merecen, perderse por un callejón sin itinerario fijo, tomar el té en la Casa de Té Huxinting con calma en lugar de solo fotografiarla, volver al Bund de noche después de haberlo visto de día para confirmar que la transformación es tan radical como dicen. Dos días son suficientes para llevarse una imagen compuesta y honesta de lo que es esta ciudad: no solo el espectáculo del skyline, sino también los plátanos del Barrio Francés, el incienso del Templo del Buda de Jade y los callejones de Tianzifang.

Este itinerario está organizado para combinar lo imprescindible del primer día con lo que convierte el segundo en algo más profundo: barrios, gastronomía local, arte contemporáneo y la escala humana de Shanghái que el turismo convencional suele pasar por alto.

Día 1: el Bund, Pudong y la ciudad histórica

Mañana: el Bund y el ferry al futuro

El primer día empieza en el Bund antes de las nueve. El paseo matinal tiene menos gente que al mediodía, la luz es más nítida y los fotógrafos con trípode que disparan el skyline de Pudong en la hora dorada ya están empezando a recoger. Caminar el paseo completo de norte a sur —unos quince minutos sin detenerse, cuarenta con las paradas— permite ver los edificios coloniales desde el río y tener los primeros planos del skyline de Pudong al amanecer.

El ferry del Huangpu desde el muelle del Bund cruza a Pudong en diez minutos por el equivalente de pocos céntimos. La perspectiva del Bund vista desde el agua —los edificios art déco reflejándose en el río— es diferente a cualquier ángulo desde tierra y vale el corto trayecto.

En Pudong, el objetivo de la mañana es uno de los miradores. El Sky Walk del World Financial Center en el piso 100 —492 metros de altura, con tramo de suelo de cristal— es el más recomendado por la combinación de altura, diseño del espacio y visibilidad sobre el Bund y el río. La Shanghai Tower en el piso 118 es la más alta del mundo accesible al público, pero los tiempos de espera en días de mucha afluencia pueden ser largos. Conviene elegir uno de los dos y no intentar hacer ambos en el mismo día.

De regreso a Puxi, el metro desde Lujiazui hasta cualquier estación del centro.

Mediodía: Yu Garden y la ciudad antigua

El Jardín Yuyuan es la parada del mediodía. El jardín Ming del siglo XVI —con sus pabellones, estanques, puentes zigzagueantes y formaciones rocosas— requiere entre una hora y hora y media para recorrerse con calma. La Roca de Jade Exquisita, la Casa de Té Huxinting flotando sobre el estanque y el Pabellón de la Primavera son los puntos de detención más recomendados.

Para comer, los xiaolongbao —los dumplings de sopa shanghaineses, especialidad local que no existe exactamente igual en ninguna otra ciudad de China— son la experiencia gastronómica más característica del barrio. Los puestos alrededor del mercado de Yuyuan los sirven al vapor en cestas de bambú; hay que morderlos con cuidado porque el interior está lleno de caldo caliente.

Tarde: el Barrio Francés y Xintiandi

La tarde del primer día pertenece al Barrio Francés. La ruta natural desde el Old City es hacia el oeste por Fuxing Road: los plátanos centenarios, la arquitectura de los años veinte y treinta, las boutiques y cafeterías en los bajos de los edificios históricos.

El Parque Fuxing merece veinte o treinta minutos de quietud: observar los grupos de tai chi, los bailarines, los ancianos jugando al ajedrez bajo los árboles. Es la Shanghái cotidiana sin filtros turísticos.

Xintiandi, a diez minutos a pie hacia el norte desde el parque, es el experimento urbano que cambió la manera en que Shanghái rehabilita su patrimonio: las casas shikumen de ladrillo restauradas, convertidas en restaurantes y galerías. La visita a la Casa de la Reunión del Primer Congreso del Partido Comunista en el extremo norte del conjunto es gratuita y breve.

Noche: el Bund iluminado

El día termina en el Bund al atardecer, quedándose hasta que Pudong está completamente iluminado. La transformación entre el Bund de día y el Bund de noche es suficientemente marcada para justificar la segunda visita: los rascacielos de Pudong se encienden uno por uno con colores que cambian continuamente, la Perla Oriental alterna sus colores, y el reflejo en el río hace que el espectáculo se duplique sobre el agua.

Cenar en la zona del Bund es caro pero tiene su sentido esta noche: muchos restaurantes tienen vistas directas al río y al skyline de Pudong, y la primera noche en Shanghái merece la experiencia completa.

Día 2: barrios, templos y arte

Mañana: el Templo del Buda de Jade y Jing'an

El segundo día empieza en el Templo del Buda de Jade (Yufo Si) en el barrio de Putuo. El templo budista más visitado de Shanghái tiene sus dos estatuas de jade birmano —Buda sentado y Buda reclinado— en salas separadas a las que se accede tras cruzar varios patios interiores con el aroma del incienso mezclado con el murmullo de las oraciones.

Conviene ignorar la orientación hacia la tienda de souvenirs que el personal del templo practica con los turistas desde la entrada: es una estrategia comercial habitual en templos chinos concurridos, y sortearla con cortesía permite llegar directamente a los patios, donde la visita adquiere su dimensión más interesante.

Desde el templo, Jing'an está a pocos minutos en metro: el Templo de Jing'an en el centro del barrio, con su arquitectura Song reconstruida rodeada de centros comerciales, es uno de los contrastes más irónicos de toda Shanghái. Las Jing'an Villas —las casas adosadas de estilo Tudor de 1928 convertidas en restaurantes y boutiques— están a tres minutos del templo y tienen una escala doméstica que resulta completamente inesperada en pleno centro de la ciudad.

Mediodía: Tianzifang y comida local en el Barrio Francés

Tianzifang, los callejones de Luwan con sus galerías de arte y tiendas de diseño locales, es la parada del mediodía. Más auténtico que Xintiandi, más irregular en su oferta, con una mezcla de habitantes del barrio y visitantes que todavía no ha desaparecido completamente. Los callejones más estrechos, los gatos durmiendo en los escalones, la ropa tendida entre ventanas: es el lilong original con una capa de economía creativa encima.

Para comer, los restaurantes de Fuxing Road y las calles transversales del Barrio Francés tienen opciones de cocina shanghainesa e internacional a precios más razonables que los de Xintiandi. Un plato de cerdo crujiente con arroz glutinoso, unos fideos fríos con pasta de sésamo o unos dim sum de estilo shanghainés en cualquier restaurante local sin pretensiones es una comida honesta y económica.

Tarde: M50 y el Suzhou Creek

M50 —el complejo de arte contemporáneo en las antiguas fábricas textiles a orillas del Suzhou Creek— es la parada de la tarde del segundo día. El trayecto desde el Barrio Francés lleva unos veinte minutos en metro o en taxi.

El complejo tiene más de cien galerías de arte contemporáneo instaladas en los almacenes de ladrillo de las fábricas. La calidad de las exposiciones es variable, pero el espacio en sí —con los techos industriales altos, los patios de carga convertidos en zonas de tránsito entre galerías y las vistas al Suzhou Creek desde el paseo exterior— tiene un interés propio más allá del arte que contiene.

El paseo a lo largo del Suzhou Creek desde M50 hacia el este es uno de los recorridos más tranquilos y menos turísticos de Shanghái: el canal, los puentes, los edificios industriales reconvertidos en estudios y oficinas, y la escala humana de un barrio que el turismo masivo todavía no ha descubierto del todo.

Noche: la Nanjing Road iluminada

La cena del segundo día puede ser en cualquier barrio del recorrido del día, según la energía disponible. Si queda ganas de ciudad, la Nanjing Road peatonal de noche —con los carteles luminosos encendidos, la multitud de personas y la actividad de los centros comerciales— es la Shanghái más vertiginosa y más alejada del turismo convencional: es la ciudad comercial que los shangaineses usan, y experimentarla de noche, cuando el frenesí tiene su máxima intensidad, es una experiencia que no necesita itinerario.

Información práctica para dos días

Alojamiento: El Barrio Francés es la zona más recomendada para alojarse en Shanghái: buena conexión con el metro, arquitectura agradable en los alrededores y opciones para todos los presupuestos. Los hoteles del Bund son los más caros y tienen las mejores vistas; los hostales y hoteles boutique del Barrio Francés tienen más carácter.

Transporte: El metro de Shanghái es la opción más eficiente y económica para todos los desplazamientos del itinerario. La app oficial del metro de Shanghái o cualquier app de mapas con transporte público funciona bien para planificar los trayectos.

Gastronomía: Los restaurantes de los barrios residenciales —Jing'an, Barrio Francés, Putuo— son más baratos y con frecuencia de mayor calidad que los del entorno de las atracciones turísticas. Un principio útil: cuanto más lejos del Bund o de Xintiandi, más probable que el precio sea justo y la comida sea lo que los locales eligen por gusto propio.

Visado: Shanghái está en China continental y requiere visado para la mayoría de los ciudadanos europeos. La excepción es el tránsito de 144 horas sin visado para determinadas nacionalidades con vuelos de conexión a un tercer país; conviene verificar las condiciones específicas antes de planificar el viaje.