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Patio de Casa Adret visto desde abajo: muros de piedra, una escalera metálica oscura y un rectángulo de cielo azul con nubes, con bombillas colgando de cables.

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Casa Adret: la casa medieval del Call que presume de ser la más antigua de Barcelona

Una casa medieval del antiguo barrio judío de Barcelona, torcida por el terremoto de 1428, que fue de una familia judía hasta 1391, después funeraria y burdel, y hoy es un centro cultural judío. Historia, arquitectura y cómo visitarla.

Lectura de 6 minutos

Casa Adret es una casa medieval situada en el corazón del Call, el antiguo barrio judío de Barcelona, en pleno barrio Gótico. Suele presentarse como la casa habitada más antigua de la ciudad, y su historia resume en un solo edificio buena parte de la de Barcelona: perteneció a una familia judía hasta los asaltos de 1391, se torció con el terremoto de 1428 sin llegar a caer, fue funeraria y burdel, y desde 2018 es un centro de cultura judía impulsado por la plataforma Mozaika. También se la conoce como Casa Mas.

El Call, el barrio judío de Barcelona

El Call fue durante siglos el barrio de la comunidad judía de Barcelona, que llegó a representar en torno al 10 % de la población de la ciudad. Ocupaba un puñado de calles estrechas entre la catedral y la actual plaza de Sant Jaume, con sus propias instituciones: sinagogas, carnicerías, baños y escuelas. Su figura más ilustre fue Salomó ben Adret (1235-1310), rabino de Barcelona, banquero de reyes como Jaime I y una de las grandes autoridades del judaísmo de su tiempo.

En el verano de 1391, una oleada de violencia contra las juderías que había comenzado en Sevilla llegó a Barcelona. El Call fue asaltado, muchos de sus habitantes fueron asesinados y otros se vieron obligados a convertirse al cristianismo. Fue el final de la comunidad judía barcelonesa medieval, que ya no se recuperó antes de la expulsión de 1492.

Una casa con historia judía

Casa Adret está en la esquina de la calle que hoy lleva el nombre de Salomó ben Adret con el carrer de la Fruita, a pocos metros de la Sinagoga Major. Hasta 2018 la calle se llamaba Sant Domènec del Call, así que, curiosamente, la que se presenta como la casa más antigua de Barcelona está en una de las calles con el nombre más reciente.

Su último propietario judío conocido fue Astruch Adret, un comerciante originario de Cervera que, tras los asaltos de 1391, tuvo que vender la casa y convertirse al catolicismo. No hay constancia de que estuviera emparentado con el rabino que da nombre a la calle. Parte de la casa estaba alquilada a otras dos familias judías, y su rastro todavía es visible: en los marcos de dos de sus puertas se conservan las hendiduras de las mezuzás, los pequeños estuches con textos bíblicos que los judíos colocan en las jambas de sus casas. De las seis hendiduras de mezuzá medievales que se conocen en Barcelona, dos están en Casa Adret.

¿La casa habitada más antigua de Barcelona?

La fecha exacta de construcción se desconoce. Algunas fuentes hablan de indicios de ocupación desde el siglo XII, mientras que otras, a partir de sus ventanas góticas, la sitúan hacia el siglo XIV. Que sea la casa habitada más antigua de la ciudad es una afirmación que repiten numerosas guías y medios, aunque no existe un estudio que lo demuestre de forma concluyente. En cualquier caso, es uno de los edificios residenciales más antiguos del casco histórico que siguen en uso.

Su fachada principal conserva el portal de entrada y unas ventanas medievales: un ventanal de tres luces en el primer piso y ventanas geminadas, de dos arcos de medio punto separados por una columna de capitel esculpido, en el segundo, mientras que las del tercer piso ya son rectangulares. Pero el detalle que más llama la atención está en la propia calle: el terremoto de 1428, uno de los más fuertes que ha sufrido Cataluña, inclinó la fachada de la casa y la del edificio vecino, que desde entonces se acercan entre sí hasta casi tocarse en las plantas altas. La casa se torció, pero no se derrumbó.

De funeraria a centro cultural judío

Tras la desaparición del Call, la casa tuvo muchas vidas. Fue funeraria, «casa de música» y, después de la Guerra Civil, burdel. Más tarde vivió en ella un consejero de la Generalitat, y hacia el año 2000 un particular la rehabilitó como vivienda. Aquella reforma la firmaron José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres, dos de los arquitectos más reconocidos de Barcelona, autores, entre otras obras, de la gran pérgola fotovoltaica del Fòrum. Con el nombre de Casa Mas, o edificio Mas, se publicó aquella rehabilitación en las revistas de arquitectura, y así la sigue llamando el programa de 48H Open House Barcelona.

En 2017, el propietario, que se mudaba, ofreció la casa por una fracción de su alquiler real al colectivo de Mozaika, una plataforma que publica una revista dedicada a la cultura judía y que quería un espacio abierto a judíos de todas las sensibilidades y también a quienes no lo son. Así nació, en enero de 2018, Casa Adret, un centro cultural de cuatro plantas que acoge conferencias, presentaciones, conciertos y encuentros, y atrae a cientos de visitantes al mes. Además de Mozaika, en ella tienen su sede o desarrollan actividades proyectos como el festival del libro judío Sefer Barcelona, el Festival de Cinema Jueu de Barcelona y la Asociación Europea para la Preservación y Promoción de la Cultura y el Patrimonio Judíos (AEPJ).

Patio de Casa Adret visto desde abajo: muros de piedra, una escalera metálica oscura y un rectángulo de cielo azul con nubes, con bombillas colgando de cables. Cristalera que deja ver los restos de una antigua pared de piedra con arcos, en una sala de Casa Adret. Sala de Casa Adret con un muro de piedra tras una cristalera, una mesa con fotografías y planos de la reforma y un grupo de visitantes atendiendo una explicación. Patio de Casa Adret visto desde abajo, con muros de piedra, una estructura metálica oscura y hileras de bombillas hasta el cielo.
El patio de Casa Adret y sus restos medievales

Qué ver en Casa Adret

La casa ocupa una esquina entre dos calles estrechas, con dos fachadas de unos ocho metros que forman una planta casi cuadrada. Los muros de carga interiores la dividen en tres zonas, con un pequeño patio en la esquina más interior. Ese patio es hoy el corazón del edificio: un pozo de luz entre muros de piedra, recorrido por una escalera metálica oscura y cruzado por hileras de bombillas que suben hacia el cielo.

La rehabilitación combinó un interior contemporáneo con los restos medievales, que en varias salas se dejan ver tras cristaleras, como un antiguo muro de piedra con arcos. En lo alto, una pequeña terraza ofrece vistas sobre los tejados y azoteas del Gótico, especialmente bonitas al atardecer, y también se utiliza para actos.

Tejados y azoteas de Barcelona al atardecer, con antenas, ropa tendida en una terraza y nubes rosadas. Visitantes en la terraza superior de Casa Adret, junto a una caseta de persianas de lamas y bajo el cielo rosado del atardecer.
La terraza de Casa Adret, al atardecer

Cómo visitar Casa Adret

Casa Adret no funciona como un museo con horario fijo. La forma más sencilla de conocerla por dentro es asistir a alguna de las actividades de su programación cultural, como conferencias o conciertos de música sefardí en el patio, o reservar alguna de las visitas guiadas que se organizan en ella y que suelen incluir un recorrido por el Call. También abre sus puertas en citas como 48H Open House Barcelona. Conviene consultar su programación antes de ir.

Para completar la visita al barrio, a pocos metros se encuentran la Sinagoga Major, considerada una de las más antiguas de Europa, y el MUHBA El Call, el centro de interpretación del Museu d'Història de Barcelona dedicado a la historia de la comunidad judía de la ciudad. En el carrer de Marlet, además, puede verse una lápida hebrea medieval empotrada en una fachada.

Dirección. Carrer de Salomó ben Adret 6, esquina con el carrer de la Fruita, en el barrio Gótico.

Cómo llegar. Las estaciones de metro más cercanas son Jaume I (L4) y Liceu (L3), a unos cinco minutos a pie.

Conté nuestra visita en el diario de Barcelona 2026.