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Patio del edificio antiguo del CCCB, con sus fachadas blancas de ventanas sencillas, visto desde el edificio moderno a través de una cristalera con reflejos.

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CCCB: el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en la antigua Casa de la Caritat

Un antiguo asilo del Raval que llegó a acoger a más de dos mil personas, transformado en 1994 por Helio Piñón y Albert Viaplana en uno de los grandes centros culturales de Europa, con un prisma de cristal que refleja la ciudad. Historia, arquitectura, qué ver y cómo visitarlo.

Lectura de 8 minutos

El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, más conocido como CCCB, es uno de los grandes centros culturales de la ciudad y una referencia europea en exposiciones, debates y festivales sobre el mundo contemporáneo. Ocupa la antigua Casa de la Caritat, un asilo del siglo XIX en pleno Raval, a pocos pasos del MACBA y de la plaza de Catalunya. Su edificio es en sí mismo una de las razones para visitarlo: la reforma de Helio Piñón y Albert Viaplana, inaugurada en 1994, unió los muros históricos del asilo con un gran prisma de cristal que se inclina sobre el patio y refleja los tejados de Barcelona como un espejo.

Un solar con ocho siglos de historia

El lugar que hoy ocupa el CCCB ha cambiado de función muchas veces. En el siglo XII se levantaba allí una iglesia que en el XIII se convirtió en el monasterio de Montalegre, del que toma nombre la calle. En el siglo XVI pasó a ser un seminario de los jesuitas, y en el XVIII acogió un cuartel y una casa de corrección.

En 1802, el rey Carlos IV autorizó la creación en este solar de la Casa de la Caritat, un establecimiento benéfico para acoger a los más desfavorecidos de la ciudad: huérfanos, ancianos, enfermos y personas sin recursos. Con el tiempo se convirtió en un enorme laberinto de edificios de distintas épocas que llegó a dar cobijo a más de dos mil personas.

Fachada rosa de la antigua Casa de la Caritat, con ventanas enmarcadas en piedra, un arco de sillería con persiana metálica como entrada y carteles blancos en las ventanas bajas que dicen «Mediació», «Debats», «Exposicions» y «Restaurant», junto a la placa del CCCB.
La fachada de la antigua Casa de la Caritat, con la entrada por la calle Montalegre

Un asilo que se financiaba a sí mismo

La Casa de la Caritat desarrolló un sistema de autofinanciación muy original. Organizaba rifas, bailes de máscaras e incluso corridas de toros, y fabricaba productos de primera necesidad, desde galletas, agujas y fideos hasta tejidos, ropa y alpargatas. Para ello enseñaba oficios a los acogidos, como carpintería, herrería, zapatería o artes gráficas. Sus negocios más rentables fueron la concesión municipal del servicio de pompas fúnebres, obtenida en 1838, y sobre todo su imprenta, que llegó a ser una de las más importantes de la ciudad.

En 1868, la institución pasó a depender de la Diputación de Barcelona. Durante la Segunda República, entre 1932 y 1936, la gestionó la Generalitat, que mejoró el trato a los acogidos y laicizó la enseñanza. Entre 1926 y 1929 se decoraron sus fachadas con los esgrafiados y las aplicaciones de cerámica que todavía se conservan. En 1957, la Casa de la Caritat se trasladó a unas nuevas instalaciones en el Vall d'Hebron, las Llars Mundet, y el viejo edificio del Raval quedó abandonado durante décadas.

El Pati de les Dones

El corazón del conjunto es el Pati de les Dones, el patio de las mujeres, un gran patio central rodeado por tres alas dispuestas en forma de U. Debe su nombre a que era el espacio de las mujeres y las niñas acogidas. Sus fachadas conservan los esgrafiados de los años veinte, y en los azulejos de las paredes todavía pueden leerse diecinueve proverbios y sentencias morales que las niñas huérfanas debían repetir, como uno que recuerda que los hombres van y vienen como el viento, pero la verdad de Dios es eterna.

Patio del edificio antiguo del CCCB, con sus fachadas blancas de ventanas sencillas, visto desde el edificio moderno a través de una cristalera con reflejos.
El CCCB visto desde el interior del prisma de cristal

La reforma de Piñón y Viaplana

En 1989, el consorcio formado por la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona aprobó crear un centro de cultura contemporánea en la antigua Casa de la Caritat, como parte del plan de rehabilitación del Raval y de sus edificios históricos. El proyecto se encargó a los arquitectos Helio Piñón y Albert Viaplana, con la colaboración de Eduard Mercader, y las obras empezaron en 1991. El CCCB se inauguró el 24 de febrero de 1994.

La intervención conservó las tres alas históricas, con sus bóvedas de ladrillo, sus pilares de piedra y sus esgrafiados, pero sustituyó el ala norte por un gran cuerpo prismático de unos treinta metros de altura, con una fachada de vidrio hacia el patio. En su parte más alta, el prisma se inclina sobre el Pati de les Dones y su cristal se convierte en un espejo en el que se reflejan los tejados del Raval, Montjuïc y el mar, de modo que desde el patio se puede ver lo que hay detrás del propio edificio. Preguntado por ese efecto de espejo, Viaplana lo relacionó con un recuerdo de infancia: los periscopios caseros, hechos con dos espejos y un tubo, que se vendían en Barcelona durante el Congreso Eucarístico de 1952 para ver por encima de la multitud.

En el interior, unas escaleras mecánicas suben por el cuerpo de cristal y regalan unas perspectivas magníficas del conjunto, y en lo alto la sala del Mirador ofrece vistas sobre la ciudad. El edificio suma unos 15.000 m², y la reforma recibió en 1993 el Premio FAD y el Premio Ciutat de Barcelona de arquitectura. Para muchos críticos sigue siendo una de las intervenciones más brillantes de la Barcelona de los años noventa.

Escalera mecánica de cristal que sube junto a una pared de travertino, con dos personas mayores de espaldas en los escalones y una gran cristalera a la derecha por la que entra el sol y se ven las fachadas esgrafiadas de enfrente. Vista desde lo alto del vestíbulo del CCCB: la escalera mecánica forrada de acero cruza el espacio, con un pilar de hormigón en el centro y las sombras de la cristalera dibujadas sobre las paredes de travertino. Escalera mecánica vista desde abajo, en perspectiva casi vertical, con barandillas de cristal, paredes de travertino y un techo oscuro de paneles metálicos al fondo.
Las escaleras mecánicas y el vestíbulo de travertino del edificio moderno

El Teatre CCCB

En 2011, el CCCB incorporó un nuevo edificio: el antiguo teatro de la Casa de la Caritat, construido en 1912 por el arquitecto Josep Goday en la actual plaza de Joan Coromines. Lo rehabilitaron José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres, que lo conectaron con el resto del centro a través de un nivel subterráneo bajo el Pati de les Dones. El Teatre CCCB suma más de 3.000 m², con una sala polivalente para 500 personas y la Sala Raval, para 170.

Qué se hace en el CCCB

El CCCB no tiene colección permanente. Su programación se centra en exposiciones temporales, debates y conferencias, ciclos de cine y festivales en torno a grandes temas del presente, como la ciudad, la tecnología, el cuerpo o la literatura. Sus exposiciones, a menudo coproducidas con grandes instituciones internacionales, suelen ser de las más visitadas de Barcelona: en 2025, el centro recibió unos 470.000 visitantes.

Entre sus propuestas más conocidas están Kosmopolis, su fiesta internacional de la literatura; el Premio Europeo del Espacio Público Urbano, que organiza desde 2000; y el Arxiu Xcèntric, un archivo de cine experimental y documental con cerca de mil títulos que se pueden ver a la carta. El centro acoge además festivales como el D'A de cine de autor, Alternativa o el Brain Film Festival, y durante años fue una de las sedes del Sónar de día. Por su escenario han pasado escritores y pensadores como Art Spiegelman, Anne Carson o J. M. Coetzee. Lo dirige desde 2018 Judit Carrera.

Exposiciones en 2026

La gran exposición de 2026 es «El culto a la belleza», abierta hasta el 8 de noviembre. Es una coproducción con la Wellcome Collection de Londres, a partir de la muestra que comisarió Janice Li en 2023, que recorre en tres partes cómo se han construido los ideales de belleza: los cánones, la industria de la autoimagen y los cuerpos que quedan fuera de la norma. Reúne fotografías, pinturas, objetos científicos y obras de artistas contemporáneos como la fotógrafa Juno Calypso.

A finales de año llegará «La era atómica», coproducida con el Musée d'Art Moderne de París, que repasará la historia nuclear desde Hiroshima y Nagasaki hasta Chernóbil, Fukushima y la carrera armamentística actual, con obras de artistas como Kandinsky, Duchamp, Dalí o Yoko Ono.

Pared salmón del CCCB con seis fotografías de gran formato en marcos blancos: escenas en tonos pastel de una mujer en baños azules y rosas, en un jacuzzi rodeado de espejos y, con una máscara blanca, en un dormitorio de cortinas rosas. Sala de la exposición con las paredes cubiertas por grabados antiguos de gabinetes y laboratorios, objetos de vidrio y azulejos sobre plintos y una pieza naranja calada colgada del techo. Collage y acrílico sobre papel que reinterpreta a san Sebastián: un joven en paños menores con cuatro flechas numeradas clavadas y sangre dibujada, rodeado de garabatos blancos como una daga con la leyenda «S. Sebastian», una calavera, un diamante y el hashtag #BobMizer. Mural en collage con ojos, labios, manos y recortes de publicidad de cosmética sobre una pared blanca de la exposición, con un cartel negro de texto en el centro.
Cuatro rincones de «El culto a la belleza», en 2026

Cómo visitar el CCCB

El Pati de les Dones se puede ver libremente, y merece la pena entrar aunque no se visite ninguna exposición, para contemplar el reflejo de la ciudad en el prisma de cristal. El centro cuenta además con la librería Laie CCCB, especializada en pensamiento, arte y arquitectura, y con el bar restaurante Terracccita.

Dirección. Carrer de Montalegre 5, en el Raval, junto a la plaza dels Àngels y el MACBA.

Horario. Exposiciones, de martes a domingo y festivos, de 10:00 a 20:00. Cierra los lunes no festivos, el 25 de diciembre y el 1 de enero, y abre en horario reducido, de 10:00 a 15:00, los días 24, 26 y 31 de diciembre y 5 y 6 de enero.

Precio. La entrada a una exposición cuesta 8 € por internet y 10 € en taquilla, y la entrada a dos exposiciones, 10 € por internet y 12 € en taquilla, con tarifas reducidas para menores de 25 años, mayores de 65 y otros colectivos. Es gratuita para menores de 16 años, los domingos de 15:00 a 20:00 y en fechas señaladas como Santa Eulàlia, el Día Internacional de los Museos o la Mercè, siempre con reserva previa en línea. El CCCB forma parte también de la ArticketBCN, que da acceso a seis museos de la ciudad por 38 €.

Cómo llegar. Las estaciones de metro más cercanas son Catalunya (L1 y L3) y Universitat (L1 y L2), a unos cinco minutos a pie. El autobús 120 para justo delante de la entrada de la calle Montalegre.

Conté nuestra visita en el diario de Barcelona 2026.