
The One Barcelona: un hotel de lujo con un atrio de cristal en el Eixample
El primer cinco estrellas urbano de H10, en la esquina de Provença con Pau Claris, con interiorismo de Jaime Beriestain, un atrio acristalado de líneas curvas y una azotea con vistas a la Sagrada Família abierta también a quien no se aloja en él.
The One Barcelona es un hotel de cinco estrellas gran lujo de la cadena H10 situado en el Eixample, en la esquina de la calle Provença con Pau Claris, a pocos pasos del Passeig de Gràcia y de La Pedrera. Abrió en 2017 y su gran sorpresa no se adivina desde la calle: un atrio interior acristalado, de líneas curvas, que reparte la luz natural por todo el edificio. Es un hotel en funcionamiento, pero su restaurante, su coctelería y su azotea están abiertos al público, y en 2026 formó parte del programa de 48H Open House Barcelona.
El primer hotel de la marca The One¶
The One Barcelona abrió el 23 de febrero de 2017 como el primer hotel urbano de cinco estrellas del grupo barcelonés H10 y el estreno de The One, su marca de lujo contemporáneo. Hoy la marca suma también hoteles en Lisboa, Oporto y París. El hotel tiene 89 habitaciones, 25 de ellas suites, algunas con terraza privada y vistas a la Sagrada Família, y la Guía Michelin le ha concedido una Llave, la distinción con la que reconoce a los alojamientos que ofrecen una estancia especial.
Su ubicación forma parte del argumento. Está en la Dreta de l'Eixample, el corazón del ensanche de Cerdà, en una zona que combina tiendas de lujo y vida de barrio, y desde sus plantas altas la cuadrícula del Eixample se abre hasta la Sagrada Família y el mar.
Una fachada de cobre, piedra y vidrio¶
El proyecto, tanto de arquitectura como de interiorismo, es obra de Jaime Beriestain, diseñador chileno afincado en Barcelona y especialista en hoteles de lujo. La intervención reformó a fondo la estructura y la fachada de un edificio en chaflán, la esquina recortada tan característica del Eixample.
Beriestain trabajó la fachada con tres materiales, cobre, piedra y vidrio, buscando una relación serena con los edificios clásicos del entorno. Los grandes ventanales están enmarcados en cobre, un metal que cambia de tonalidad según la hora y la luz del día, y por la noche una iluminación integrada en esos marcos transforma por completo la imagen del edificio. A diferencia de muchos hoteles de lujo, que se cierran sobre sí mismos, las zonas comunes de la planta baja se abren a la calle con grandes cristaleras, una invitación a que los barceloneses también entren.
El atrio, el corazón del hotel¶
La pieza más fotogénica del edificio está en su interior. En el centro se abre un atrio vertical rodeado de barandillas de vidrio curvo que se repiten planta tras planta, como si fueran ondas. Distribuye el acceso a las habitaciones, lleva la luz natural a los pasillos y a las zonas comunes y está coronado por una claraboya transparente. Mirarlo desde abajo, con las curvas de cristal superponiéndose hasta el cielo, o desde las plantas altas, con el salón de mármol y sus butacas azules al fondo, es la imagen que define el hotel.
La luz natural fue la obsesión del proyecto. El propio Beriestain se ha definido como un obsesionado por el orden, la simetría y la regularidad de los espacios, y el atrio es la mejor muestra de esa manera de entender la arquitectura interior.



Un interior de mármol, cobre y arte contemporáneo¶
En el interior dominan el mármol, los espejos, los detalles dorados y una paleta de blancos y grises con toques de color pastel y tonos cálidos. El mobiliario fijo lo diseñó el propio estudio Beriestain, que lo combina con piezas de Antonio Citterio, Gastone Rinaldi y Charles y Ray Eames.
El arte tiene un papel protagonista. Cada habitación cuenta con una obra original del artista Fernando Prats, y en las zonas comunes cuelgan lienzos de autores como Antoni Tàpies, Manolo Valdés o Yago Hortal, un guiño a la tradición de galerías de arte de la ciudad. El confort acústico se cuidó con ventanas aislantes en la fachada y paneles de absorción en las zonas comunes, algo nada menor en pleno Eixample.
Restaurantes, azotea y spa¶
La oferta gastronómica se reparte entre la planta baja y la azotea. A pie de calle está Somni, un restaurante de cocina mediterránea con producto local catalán que abre para desayunos y para cenas cinco noches por semana, y su coctelería, Somni Cocktail Bar, con copas y tapas desde media tarde hasta la madrugada.
En la última planta se encuentra Mood Rooftop Bar, una terraza con vistas panorámicas de la ciudad, de la Sagrada Família al mar, donde se sirven carnes y pescados a la brasa y cócteles; en invierno acoge propuestas temporales, como un pop-up de fondues suizas. Junto a ella, la piscina de inmersión y el solárium quedan reservados a los huéspedes durante la temporada de verano. El hotel cuenta además con un spa, Despacio Spa Centre.
Cómo visitar The One Barcelona¶
Al ser un hotel en funcionamiento, sus zonas privadas, incluidas las habitaciones y buena parte del atrio, solo se pueden recorrer con calma en jornadas como 48H Open House Barcelona. Fuera del festival, la manera más sencilla de conocerlo es reservar mesa en Somni, tomar una copa en su coctelería o subir a Mood Rooftop Bar, abierto a clientes externos de 12:00 a 24:00. La reserva puede hacerse a través de la web del hotel. Conviene comprobar horarios antes de ir, porque cambian según la temporada.
Dirección. Carrer de Provença 277, esquina con Pau Claris, en la Dreta de l'Eixample.
Cómo llegar. Las estaciones de metro más cercanas son Diagonal (L3 y L5) y Verdaguer (L4 y L5), a unos cinco minutos a pie, y la de Provença de Ferrocarrils de la Generalitat queda también muy cerca.
Conté nuestra visita en el diario de Barcelona 2026.