
Madrid en 5 días: la versión más completa de la capital
Cinco jornadas para conocer Madrid en profundidad y explorar sus alrededores más extraordinarios
Cinco días en Madrid es el tiempo en que la ciudad empieza a mostrarse de verdad. Con tres días se ven los monumentos principales; con cinco días se empieza a tener favoritos, a volver al Retiro por segunda vez simplemente porque apetece, a descubrir el Madrid de barrio que existe a dos calles de los circuitos turísticos. Y se puede hacer lo que tres días no permiten: salir a conocer los alrededores con tiempo suficiente para que no sean una carrera.
Este itinerario organiza los cinco días con una lógica que alterna las visitas más intensas con los días de ritmo más libre, y que reserva dos excursiones fuera de la ciudad para los días cuatro y cinco.
Día 1: El Prado y el Reina Sofía en profundidad¶
Mañana: el Prado sin prisa
Con cinco días disponibles, el Prado merece una visita más extensa que la que permite un itinerario corto. El primer día dedica la mañana entera al museo —tres a cuatro horas— con tiempo para las salas principales y para algunas que habitualmente se pasan por alto.
Las zonas de máxima concentración: las salas de Velázquez (sala 12 con Las Meninas, salas 10-16 con el resto de la colección), el sótano con las Pinturas Negras de Goya y las salas de los grabados negros, las salas del Bosco (56A) y los primitivos flamencos, y la sala del Descendimiento de Van der Weyden (sala 58). Con cuatro horas se pueden ver estas zonas con atención y aún explorar algunas salas secundarias.
Las salas de pintura italiana del Renacimiento —con los Tiziano que Felipe II encargó específicamente para el Prado— y las salas de Rubens tienen obras de primer nivel que en museos con menor competencia interna serían las estrella absoluta de la colección. El Prado tiene el problema de la abundancia: hay tantas obras maestras que algunas de las más grandes del mundo pasan casi desapercibidas.
Tarde: el Reina Sofía
La tarde del primer día pertenece al Reina Sofía. Con tiempo suficiente, la visita puede ir más allá del Guernica y las salas que lo rodean: el edificio de Jean Nouvel, la ampliación del museo inaugurada en 2005, tiene las colecciones de arte español de la segunda mitad del siglo XX —el informalismo, el grupo El Paso, el arte conceptual español de los sesenta y setenta— que son menos conocidas internacionalmente pero que muestran una historia artística que la transición democrática española produjo con una intensidad comparable a cualquier movimiento europeo del período.
La terraza del Reina Sofía que da al Paseo del Prado, accessible en algunas épocas del año, es el mirador más inesperado del Triángulo del Arte.
Día 2: El Thyssen y los barrios históricos¶
Mañana: el Thyssen-Bornemisza
El segundo día completa el Triángulo del Arte con el Thyssen-Bornemisza. La colección de la baronesa Thyssen —incluida en el edificio del Villahermosa desde los años noventa— amplía el Thyssen clásico con una sección de expresionismo alemán y surrealismo especialmente fuerte que el museo principal no tiene. Las dos alas juntas forman la visita más ecléctica de los tres museos.
Tarde: La Latina, la Plaza Mayor y el Madrid de los Austrias
La tarde del segundo día desciende al Madrid más antiguo. La Plaza Mayor y el Madrid de los Austrias —la calle de los Cuchilleros, la Cava Baja, la Plaza de la Paja—, el Mercado de la Cebada con sus gastrobares, y el paseo por las calles medievales del barrio tienen el carácter de la ciudad histórica que los circuitos turísticos estándar recorren demasiado deprisa.
La noche del segundo día puede ser en Malasaña —con su ambiente bohemio y su concentración de bares de cerveza artesanal y librerías de segunda mano— o en el barrio de Chueca con el Mercado de San Antón y los restaurantes de la calle de Fuencarral.
Día 3: El Palacio Real, los barrios del norte y el Retiro¶
Mañana: el Palacio Real y el Templo de Debod
El Palacio Real —la mayor residencia oficial de un monarca europeo en dimensiones— con su Real Armería y sus salones de gala, seguido del Templo de Debod al atardecer en el Parque del Oeste con las vistas de la sierra de Guadarrama en el horizonte. La mañana en el Palacio Real incluye los jardines de Sabatini al norte y la Plaza de Oriente con sus jardines neoclásicos al este.
Tarde: el Retiro y el barrio de Las Letras
El Parque del Retiro en una tarde de día laborable —cuando la afluencia es menor que los fines de semana— tiene los botes en el estanque Grande, el Palacio de Cristal con sus exposiciones del Reina Sofía y la rosaleda de la Avenida de México. Con cinco días disponibles, el Retiro puede disfrutarse sin la presión de tener que estar en otro sitio a las cuatro.
El barrio de Las Letras para cenar: los restaurantes de las calles de Las Huertas y El León tienen la mejor cocina del centro a precios razonables en un ambiente donde los locales y los turistas se mezclan sin que ninguno tome el control.
Día 4: Segovia — el acueducto y el Alcázar¶
Segovia está a noventa kilómetros al noroeste de Madrid, a treinta minutos en el AVE desde Chamartín hasta la estación de Segovia-Guiomar (más los quince minutos en autobús hasta el centro desde la estación de alta velocidad, que está alejada del casco histórico). El tren convencional desde Chamartín llega a la estación del centro en hora y media, con vistas del puerto de Guadarrama durante el recorrido.
El Acueducto Romano es el monumento más impresionante de Segovia: veintiocho kilómetros de canal romano construido en el siglo I d.C. para llevar el agua desde el río Frío hasta la ciudad, con dos mil doscientos arcos de granito sin argamasa —cada piedra sostenida por la presión de las demás— que todavía están en pie. El tramo que cruza la Plaza Azoguejo, con los dos pisos de arcos de casi treinta metros de altura sobre la calle, es uno de los monumentos romanos mejor conservados de Europa.
El casco histórico de Segovia tiene la densidad histórica de las ciudades que fueron importantes durante siglos: la Catedral del siglo XVI —la última catedral gótica construida en España—, las iglesias románicas que jalonan el interior del recinto amurallado, y el Alcázar en el extremo oeste de la muralla.
El Alcázar de Segovia —la fortaleza construida sobre un promontorio rocoso con el Eresma y el Clamores a los pies, que sirvió de residencia real, de archivo de la Corona y de academia de artillería— es el edificio que Walt Disney eligió como inspiración para el castillo de Cenicienta. Sus torres de pizarra, sus salas con artesonados mudéjares y sus vistas del valle hacen de él el castillo más fotogénico de Castilla.
El cochinillo asado en uno de los restaurantes del casco histórico —Segovia es la capital gastronómica del cochinillo castellano— es la mejor comida del itinerario completo.
Día 5: Aranjuez o Toledo¶
Opción 1: Aranjuez
Aranjuez está a cuarenta y ocho kilómetros al sur de Madrid, a cincuenta minutos en el tren de Cercanías desde Atocha (línea C-3). El "Real Sitio" —el palacio de verano de los Borbones españoles construido en el siglo XVI y ampliado en el XVIII— está rodeado de jardines formales de una extensión y una calidad que ningún otro jardín español puede igualar.
El Palacio Real de Aranjuez tiene habitaciones decoradas con porcelana de Capodimonte —el gabinete de porcelana del siglo XVIII es único en España—, frescos de Lucas Jordán y muebles de la Colección de Arte Nacional que complementan el circuito del Patrimonio Nacional. Los jardines —el Jardín del Parterre con sus parterres geométricos al estilo francés, el Jardín de la Isla rodeado de brazos del Tajo, y el Jardín del Príncipe de cuarenta hectáreas con su Casa del Labrador— son los más extensos y los más variados de los jardines reales españoles.
Aranjuez tiene también la dimensión de ciudad con historia: su trazado urbano en cuadrícula del siglo XVIII, con sus casas de viajeros y sus palacios de cortesanos, tiene una elegancia tranquila que muchos pueblos con monumentos más famosos no tienen.
Opción 2: Toledo
Toledo —con su catedral primada, el Museo del Greco, las sinagogas medievales y la ciudad que resume ochocientos años de convivencia entre cristianos, moros y judíos en un casco histórico de un kilómetro cuadrado— es la excursión con más densidad histórica posible desde Madrid.
El AVE desde Atocha tarda treinta y dos minutos. Con una jornada completa disponible, Toledo permite ver la catedral con calma —su sacristía tiene la colección de El Greco más importante del mundo—, el Monasterio de San Juan de los Reyes que Isabel la Católica construyó para celebrar la victoria sobre Portugal, las dos sinagogas medievales del siglo XII y XIV, y el Puente de Alcántara sobre el Tajo con las vistas del conjunto desde abajo que son las más cinematográficas de la ciudad.
El mirador del Valle —en la carretera de circunvalación que rodea Toledo por el otro lado del Tajo— tiene la panorámica clásica de la ciudad con el Alcázar y la catedral dominando el perfil. Es una de las vistas más reproducidas de España.
Información práctica¶
Paseo del Arte: El bono combinado para los tres museos del Triángulo del Arte tiene validez de 365 días, lo que permite distribuir las visitas en días diferentes sin presión de tiempo.
Segovia vs. Aranjuez: Segovia para quien prefiere la monumentalidad, el paisaje de montaña y la gastronomía castellana; Aranjuez para quien prefiere los jardines, la arquitectura de palacio y la escala más tranquila de ciudad pequeña.
Tren a Segovia: El AVE llega a Segovia-Guiomar; desde la estación hay autobús urbano o taxi hasta el casco histórico (quince minutos). El tren convencional llega directamente al centro pero tarda más. Los billetes de AVE conviene comprarlos con antelación en Renfe.
Distribución de los días: Los días 1 y 2 son los más intensos en museos. El día 3 es el más relajado y cambiable. Los días 4 y 5 son los de excursión y pueden reordenarse según los trenes disponibles y el ritmo del viaje.
¿Una semana completa en Madrid? Con siete días se puede añadir el Monasterio de El Escorial — el palacio-monasterio-mausoleo de Felipe II, la obra arquitectónica más ambiciosa del Renacimiento español— y un día libre en la ciudad para descubrir los barrios que el itinerario no ha cubierto: el Carabanchel con sus murales, el Barrio de Salamanca con sus tiendas, o Chamberí con sus cafeterías y su andén fantasma del metro.