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Interior del Pabellón Illa, con un techo de vigas de madera, grandes cristaleras translúcidas y jugadores en la pista al fondo.

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Pabellón Illa: un polideportivo de madera y policarbonato que flota sobre una escuela

El nuevo Pavelló Poliesportiu Municipal L'Illa, en Les Corts: dos pistas superpuestas construidas sobre las aulas de un colegio sin interrumpir las clases, una piel translúcida que de noche se enciende como una linterna y una cubierta solar que produce más energía de la que consume.

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El Pavelló Poliesportiu Municipal L'Illa es el polideportivo municipal del barrio de Les Corts, junto al centro comercial L'Illa Diagonal. Reabrió en septiembre de 2025 tras una transformación completa que duplicó su capacidad: donde había una sola pista, hoy hay dos superpuestas, levantadas literalmente encima de las aulas de una escuela. Su volumen translúcido de policarbonato, su estructura de madera y su apuesta por la energía solar lo han convertido en uno de los equipamientos públicos más interesantes de la Barcelona reciente, y en 2026 formó parte del programa de 48H Open House Barcelona.

Un solar complicado en un entorno denso

El pabellón ocupa un enclave difícil. Está encajado entre la gran mole blanca de L'Illa Diagonal y dos escuelas, la Escola Ítaca y la Escola Santa Teresa de Lisieux, que forman un conjunto revestido de piedra rojiza, y linda con los jardines de Sant Joan de Déu. Su posición responde a dos lógicas urbanas superpuestas: la cuadrícula del ensanche y la Diagonal, subrayada por el centro comercial.

Antes de la reforma, en el mismo lugar había un pabellón que era el único equipamiento deportivo municipal de Les Corts homologado para competiciones, pero se había quedado pequeño para las necesidades del barrio. Según un reportaje de betevé, el 65 % de los equipos del club Joventut Les Corts tenía que entrenar en patios escolares por falta de espacio. Además, el viejo pabellón era un edificio muy cerrado, que pasaba desapercibido en el barrio y cuyo acceso se quedaba corto para su aforo.

Dos pistas una encima de otra

Como no había solares municipales libres en la zona, el Ayuntamiento decidió convertir el antiguo pabellón en uno doble superponiendo dos pistas polideportivas. Cada pista puede dividirse en tres, de modo que el edificio permite jugar hasta seis partidos a la vez. La obra formaba parte del plan municipal de renovación de centros deportivos presentado en 2022, y mientras duraron los trabajos los equipos se trasladaron a un pabellón provisional en el parque de La Bederrida.

El edificio se organiza en dos volúmenes. El más alto, de unos 25 metros, contiene las dos pistas. El otro, más estrecho, de geometría irregular y unos 18 metros de altura, reúne los vestuarios, las gradas, las oficinas, una sala polivalente, un gimnasio y los núcleos de comunicación vertical. Entre ambos, la relación es continua, de modo que el terreno de juego se ve tanto desde la gradería como desde una galería de observación en el segundo piso. La pista inferior cuenta con vestuarios adaptados y una grada para 300 personas con un pequeño bar, y una gran abertura en su fachada norte la conecta visualmente con los jardines de Sant Joan de Déu.

Construir encima de una escuela sin parar las clases

El reto técnico más singular fue que el nuevo pabellón se apoya sobre las dependencias de una escuela existente. Los arquitectos plantearon un trabajo de cirugía: conservar el aulario de la planta inferior y construir el pabellón doble encima, sin sustituir toda la infraestructura. El estudio detallado de cómo afectaba la obra al colegio permitió ejecutarla sin interrumpir la actividad docente.

La nueva estructura tenía que ser compatible con la del colegio, tanto con su diseño como con su capacidad para soportar peso. Los pilares de fachada de la escuela tenían un ritmo adecuado y bastó con reforzar su cimentación. El punto más complicado era el interior, donde la distribución de las aulas no coincidía con la geometría del polideportivo. La solución fue una gran jácena metálica en celosía que recorre toda la longitud de la pista y toda la altura del edificio y que se apoya únicamente en dos grandes pilares. Las vigas de las dos pistas son de madera laminada y los forjados, de madera contralaminada (CLT): su poco peso propio redujo las exigencias de pilares, jácenas y refuerzos de cimentación.

Una construcción industrializada y en seco

Todo el pabellón se concibió como un conjunto de sistemas prefabricados e industrializados, más que como una obra monolítica. La estructura metálica llegó despiezada y se ensambló en obra para evitar soldaduras difíciles de controlar; las enormes vigas de madera laminada viajaron en transporte especial y se colocaron con una gran grúa; y las piezas de policarbonato, muy largas para evitar juntas horizontales y garantizar la estanqueidad, se montaron con grúas de brazo móvil. Este sistema reduce los residuos y los plazos, facilita el control de calidad y permite desmontar y reutilizar los componentes en el futuro.

La madera procede de bosques de tala controlada con las certificaciones correspondientes. Queda a la vista en el interior y aporta calidez a las pistas, algo poco habitual en un polideportivo.

Una piel translúcida que se enciende de noche

Por fuera, el pabellón se presenta como un volumen ligero y translúcido que parece flotar sobre la base de piedra rojiza de las escuelas y que sirve de transición con el gran volumen blanco del centro comercial. Su carácter neutro no compite con los edificios vecinos. De día, la piel deja pasar la luz natural; de noche, la iluminación interior se filtra hacia fuera y el pabellón se convierte en una linterna, un hito luminoso que recuerda a los vecinos que es un equipamiento vivo.

La fachada es una envolvente de doble capa de policarbonato celular multicámara, comparable a un doble acristalamiento translúcido de altas prestaciones, de unos 13 cm de espesor y con protección frente a la radiación infrarroja. Su transmitancia térmica ronda los 0,4 W/m²·K, un valor propio de cerramientos opacos de alta eficiencia y excepcional en una fachada translúcida. La luz que deja pasar es intensa pero difusa, sin sombras ni contrastes que distraigan el juego, lo que permite practicar deporte durante el día sin luz artificial.

Un edificio de consumo casi nulo

La estrategia energética abarca todo el proceso. La cubierta en diente de sierra orienta al norte unos lucernarios practicables motorizados, que aportan luz natural y permiten la ventilación cruzada, y al sur una instalación fotovoltaica de unos 100 kWp, según la ficha de Open House. Un sistema de control centralizado abre y cierra los lucernarios según la calidad del aire interior, y el edificio aprovecha la ventilación natural y el enfriamiento gratuito con aire exterior, con una climatización por aerotermia como apoyo en los días extremos.

Durante muchas épocas del año, la cubierta solar produce más energía de la que consume el pabellón, y el excedente se cede a los edificios municipales cercanos. Por eso está catalogado como edificio de consumo de energía casi nulo (nZEB).

En la fachada sur, la que da al patio del colegio, un jardín vertical funciona como segunda piel. Sus jardineras, con plantas resistentes, de bajo consumo de agua y con floración, protegen del sol en verano y llevan algo de verde a unos patios escolares de superficies duras y sin vegetación.

Interior del Pabellón Illa, con un techo de vigas de madera, grandes cristaleras translúcidas y jugadores en la pista al fondo.
El Pabellón Illa

Arquitectos y datos del proyecto

El pabellón lo proyectaron Anna Noguera (Arquitectura Anna Noguera SLP) y Joan Carles Navarro con Albert Salazar (Activitats Arquitectòniques SLP). Es de titularidad municipal y la obra costó 16,3 millones de euros. Lo inauguró el alcalde, Jaume Collboni, el 3 de septiembre de 2025, con una fiesta vecinal y jornada de puertas abiertas, y se espera que lo utilicen más de mil personas al día. Su acceso se diseñó como una prolongación de la plaza que comparte con las escuelas, convertida en punto de encuentro del barrio.

Cómo visitar el Pabellón Illa

Es un equipamiento deportivo en funcionamiento, así que fuera de 48H Open House Barcelona solo se puede entrar como usuario de sus instalaciones o como espectador de los partidos y competiciones que acoge. El exterior, con su fachada translúcida y el jardín vertical, se puede ver en cualquier momento, y merece la pena pasar al anochecer para verlo iluminado.

Dirección. Carrer de Numància 142, junto a L'Illa Diagonal, en el distrito de Les Corts.

Cómo llegar. Las estaciones de metro más cercanas son Maria Cristina y Les Corts (L3), y los tranvías T1, T2 y T3 paran en L'Illa, en la Diagonal.

Conté nuestra visita en el diario de Barcelona 2026.