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Boston en 3 días: la ciudad y sus alrededores
Tres jornadas que combinan la historia americana, el río Charles y una excursión fuera de la ciudad
Tres días en Boston es el tiempo que permite conocer la ciudad con profundidad y añadir la dimensión que el área metropolitana de Massachusetts añade a la experiencia: los alrededores de Boston —Salem, Concord, Lexington— tienen tanto que decir sobre la historia americana como el propio Freedom Trail, y están a menos de una hora de transporte público. El tercer día pertenece a esa excursión, y hace que la visita a Boston sea algo más que una suma de monumentos urbanos.
Los dos primeros días cubren la ciudad en su núcleo: el Freedom Trail y el North End el primer día, Cambridge y el Back Bay el segundo. El tercero sale de la ciudad para entender el contexto en el que esa historia se produjo.
Día 1: El Freedom Trail, el North End y el puerto¶
Mañana: la línea roja en el suelo
El Freedom Trail empieza donde tiene que empezar: en el Boston Common, el parque público más antiguo de Estados Unidos, fundado en 1634, con sus veinte hectáreas de verde y sus árboles que en otoño producen el espectáculo más fotogénico de cualquier parque americano.
La secuencia de monumentos que sigue la línea roja del suelo tiene una lógica histórica que conviene conocer antes de recorrerla: cada parada corresponde a un momento del proceso que llevó a la independencia americana. El Granary Burial Ground —con las tumbas de Samuel Adams, John Hancock y Paul Revere— es donde descansan los organizadores de la resistencia. La Old South Meeting House es donde la multitud se reunió antes del Boston Tea Party. La Old State House es donde se leyó la Declaración de Independencia. El Sitio de la Masacre de Boston, marcado por un círculo de adoquines en una intersección transitada, es donde cinco colonos murieron a manos de soldados británicos en 1770 en el incidente que Paul Revere convirtió en el símbolo de la tiranía imperial.
El Faneuil Hall y el Quincy Market son la pausa de mediodía: el histórico espacio cívico de debate revolucionario en la planta superior, el mercado gourmet con puestos de lobster roll y chowder en el edificio de 1826.
Tarde: el North End y Charlestown
El North End —el barrio italiano, con sus pastelerías de cannoli en la Hanover Street y sus calles que huelen a café— tiene la Paul Revere House (la estructura de madera más antigua del centro de la ciudad) y la Old North Church de 1723, desde cuyo campanario se colgaron las dos linternas que avisaron de la llegada de las tropas por mar en la noche del 18 de abril de 1775.
En Charlestown, el USS Constitution —el barco de guerra más antiguo en servicio activo del mundo, botado en 1797— y el Bunker Hill Monument —la torre de granito de 67 metros que conmemora la primera gran batalla de la Revolución, con 294 escalones para subir a las mejores vistas de Boston— son las dos paradas finales del Freedom Trail. El regreso en ferry desde Charlestown al centro, con el skyline de Boston iluminándose sobre el agua del puerto al caer la tarde, es el mejor final posible para el primer día.
Día 2: Cambridge, el Back Bay y los museos¶
Mañana: Harvard, el MIT y Cambridge
El segundo día comienza cruzando el río Charles a pie por el Harvard Bridge —que da acceso al MIT, no a Harvard, a pesar del nombre; la broma tiene dos siglos de historia— con vistas del skyline de Boston a las espaldas y Cambridge al frente.
El Harvard Yard y el campus de la universidad más antigua de América merece al menos dos horas: los tours gratuitos de campus organizados por los propios estudiantes salían habitualmente a las diez de la mañana y al mediodía, y son la mejor forma de entender la historia de la institución. La Widener Library, el Memorial Church y el conjunto arquitectónico del corazón del campus tienen una calidad que la cantidad de visitantes no siempre permite apreciar con calma.
A veinte minutos caminando hacia el este, el MIT es el contraste más radical de Cambridge: el Stata Center de Frank Gehry, el Kresge Auditorium de Eero Saarinen y la arquitectura experimental del campus ofrecen una imagen de la innovación americana que Harvard, con todo su clasicismo, no puede dar. La Graffiti Alley en Central Square, entre los dos campus, es el tercer registro de Cambridge: el arte urbano y la vida de barrio que existe entre las dos universidades más famosas del mundo.
Tarde: Back Bay, Copley Square y el Charles River Esplanade
El regreso a Boston lleva al Back Bay, el barrio construido sobre el estuario del río Charles en la segunda mitad del siglo XIX: calles en cuadrícula, arquitectura victoriana de ladrillo, la Newbury Street con sus galerías y cafeterías. La Copley Square tiene los tres edificios que mejor definen Boston para quien la ve por primera vez: la Trinity Church de Richardson, la Biblioteca Pública de Boston con su patio de arcadas, y el John Hancock Tower con su fachada de vidrio reflejando la historia.
Fenway Park, el estadio de béisbol más antiguo de las Grandes Ligas —inaugurado en 1912, hogar de los Red Sox—, está a veinte minutos a pie de Copley Square. Los tours del estadio en los días sin partido permiten sentarse en las gradas del Green Monster —el legendario muro verde del jardín izquierdo de once metros de altura— y conocer la historia de un lugar que es mucho más que un estadio para Boston.
El Charles River Esplanade —el paseo lineal de cinco kilómetros por la orilla del río— es la forma más relajada de terminar el segundo día: veleros y remos en el río, la silueta de Cambridge al otro lado, el Hatch Memorial Shell con sus conciertos gratuitos de verano. Los bostonianos corren aquí, pasean aquí, se sientan a leer aquí. Es la vida de la ciudad en su versión más tranquila.
Día 3: La excursión a Salem o Concord¶
Opción 1: Salem (especialmente octubre)
Salem está a veinticinco kilómetros al norte de Boston y se llega en treinta minutos en tren desde la North Station (billete de ida y vuelta de unos quince dólares). La ciudad de 40.000 habitantes que en 1692 fue escenario de los juicios de brujas que ejecutaron a veinte personas y encarcelaron a más de ciento cincuenta ha convertido su historia oscura en una industria turística que divide opiniones pero que produce una experiencia indudablemente singular.
En octubre —cuando Salem celebra "Halloween Month" durante todo el mes—, la visita alcanza su punto de máxima intensidad: decoraciones en todas las calles, tours nocturnos de terror, personajes disfrazados y una multitud que en los fines de semana puede hacer las calles difícilmente transitables. En cualquier otro mes, la ciudad está más tranquila y permite apreciar mejor lo que tiene de genuinamente histórico.
Los lugares que merecen la parada: el Memorial a las Víctimas de los Juicios de Salem —veinte bancos de piedra con el nombre y la fecha de ejecución de cada víctima, en el único espacio de la ciudad que recuerda los hechos sin decoración de bruja—; el puerto de Salem con sus muelles y el faro; la Casa de los Siete Tejados —la mansión de finales del siglo XVII que Nathaniel Hawthorne inmortalizó en su novela; y la Essex Street peatonal, la arteria principal del Salem turístico con sus tiendas de magia y sus lectoras de tarot.
La línea roja pintada en el suelo de Salem recorre los principales puntos de interés y permite orientarse sin mapa. Vale la pena desviarse de ella para explorar las calles secundarias del centro histórico, donde las casas del siglo XVIII y XIX tienen una presencia menos teatral que la Essex Street pero más auténtica.
Opción 2: Concord y Lexington — el origen de la Revolución
Para quien prefiere la historia a la teatralidad, la excursión a Concord y Lexington es una inmersión más seria en los eventos que iniciaron la Revolución Americana. La ruta en MBTA desde Alewife Station lleva a Lexington en autobús (unas cuarenta y cinco minutos); desde Lexington se puede continuar en autobús o en taxi a Concord, a diez kilómetros.
Lexington tiene el Lexington Battle Green, la plaza donde el 19 de abril de 1775 la milicia colonial se enfrentó por primera vez a las tropas regulares británicas en lo que se conoce como "el disparo que se oyó en todo el mundo" —el comienzo oficial de la guerra—. El Hancock-Clarke House, donde Paul Revere llegó aquella noche para avisar a John Hancock y Samuel Adams de que las tropas se acercaban, está abierto a visitas.
En Concord, el North Bridge sobre el río Concord es el lugar donde la milicia colonial logró su primera victoria sobre las tropas regulares en la misma mañana del 19 de abril de 1775. La estatua del Minuteman —el miliciano colonial con su fusil— es uno de los iconos más reproducidos de la historia americana. El Minute Man National Historical Park cubre los quince kilómetros del "Battle Road" entre Lexington y Concord, con senderos y paneles interpretativos en los lugares exactos de los enfrentamientos.
Concord tiene también una dimensión literaria que la hace interesante más allá de la historia militar: aquí vivieron Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau, Louisa May Alcott y Nathaniel Hawthorne. El Sleepy Hollow Cemetery, donde todos ellos descansan en el "Author's Ridge", es uno de esos lugares que solo en América combinan la historia de la nación con la historia de su literatura.
Información práctica¶
Salem en tren: Tren desde North Station, línea Newburyport/Rockport, hasta la estación de Salem. Treinta y cinco minutos de trayecto. Los billetes de ida y vuelta se compran en las máquinas de la estación o en la app de MBTA.
Concord en transporte público: El acceso más sencillo sin coche propio es el tren desde North Station hasta la estación de Concord (cuarenta minutos), que opera con frecuencia limitada especialmente los fines de semana. Consultar horarios en la web de MBTA antes de ir.
Temporada: Octubre en Salem es la experiencia más intensa pero también la más masificada. Mayo y junio en Concord, cuando el campo está verde y el río en su mejor nivel, son los meses más hermosos para la excursión histórica.
Combinación de los tres días: El primer día requiere la mayor cantidad de caminata (diez kilómetros o más). El segundo es más variado en términos de ritmo. El tercero depende del destino elegido: Salem puede hacerse en medio día y dejar la tarde en Boston; Concord/Lexington ocupa la jornada completa.
¿Una semana en Boston y sus alrededores? Plymouth —donde los Peregrinos del Mayflower desembarcaron en 1620— y Cape Cod con sus playas y sus pueblos de pesca son las excursiones que convierten Boston en el centro de una región que tiene mucho más que la ciudad que se ve desde el Freedom Trail.