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San Francisco en 2 días: la ciudad y el puente que lo justifica todo
Dos jornadas para ver la bahía, los barrios y el Golden Gate desde todos los ángulos
Dos días en San Francisco tienen la distribución más natural de cualquier itinerario de la ciudad: el primer día pertenece a la bahía, Alcatraz y los barrios del corazón; el segundo día pertenece al Golden Gate, Sausalito y la costa norte. Es una división geográfica que también es emocional: el primer día muestra la ciudad como sistema urbano, con su densidad y sus historias de barrio; el segundo día la muestra como accidente geográfico extraordinario, con el puente, el agua y las colinas boscosas como protagonistas.
La niebla es el comodín que puede alterar cualquier plan en San Francisco. En verano —especialmente en junio, julio y agosto— la niebla matinal puede cubrir la ciudad hasta el mediodía, levantarse por la tarde y volver con el atardecer. El puente del Golden Gate puede estar completamente invisible desde el centro a las diez de la mañana y perfectamente visible a las tres de la tarde. Hay que aceptar el clima como parte de la experiencia.
Día 1: Alcatraz, el Embarcadero y los barrios¶
Mañana: la isla de Alcatraz
El primer día empieza obligatoriamente en Alcatraz, y esto implica haber reservado la entrada online con semanas de antelación. El ferry sale desde el Pier 33 en el Embarcadero a las horas establecidas —la primera salida suele ser las nueve de la mañana—, y el trayecto a través de la bahía dura diez minutos con vistas de la ciudad, el Bay Bridge y las colinas de Marin al fondo.
La visita a la isla con la audioguía en español —narrada por ex guardias y ex presos, con grabaciones de entrevistas y efectos de sonido— requiere entre dos y tres horas para recorrerla con calma. Las celdas, el comedor, los patios exteriores y la celda de aislamiento son las partes principales del recorrido. La celda de Al Capone, los restos del intento de fuga de los hermanos Anglin y Frank Morris en 1962 —que desaparecieron y nunca fueron encontrados ni vivos ni muertos—, y los jardines restaurados que los presos cultivaban en los terrazas orientadas al sol son los detalles más recordables.
Lo que ningún artículo sobre Alcatraz menciona suficientemente: los jardines. En los niveles más bajos de la isla, protegidos del viento por los muros de la antigua prisión, los presos cultivaron durante décadas un jardín que las autoridades penitenciarias permitían como actividad rehabilitadora. Los voluntarios del National Park Service llevan décadas restaurando esas terrazas, y el resultado es un espacio inesperadamente hermoso en una isla con tan oscura reputación.
Media mañana: el Ferry Building y el Embarcadero
El regreso de Alcatraz deja en el Embarcadero, a cinco minutos a pie del Ferry Building. El mercado de los sábados en el exterior del edificio —con productores locales, quesos artesanales de Marin y Sonoma, ostras frescas del norte de California, café de especialidad y panes de masa madre— es el mejor mercado de San Francisco y uno de los mejores de la costa oeste. Vale la pena planificar la visita a Alcatraz en sábado para que el regreso coincida con el mercado.
El paseo desde el Ferry Building hasta el Fisherman's Wharf recorre el Embarcadero con el Bay Bridge al este y la bahía al frente. En el Pier 39, los leones marinos en sus plataformas flotantes son el espectáculo más genuino de la zona turística del norte: llegaron por su cuenta en 1989 después del terremoto de Loma Prieta y nunca se fueron. El Musée Mécanique en el Pier 45 —colección de máquinas recreativas antiguas que funcionan con moneda— es la joya oculta del área.
Tarde: Chinatown, North Beach y la Torre Coit
Chinatown —el barrio chino más antiguo de América del Norte, fundado en 1848— tiene dos versiones: la turística de la Grant Avenue con sus farolillos rojos y sus tiendas de souvenirs, y la de las calles laterales donde la vida cotidiana de la comunidad china continúa en los mercados de verduras y las pastelerías de dim sum. El Tin How Temple en el tercer piso de la Waverly Place —el templo taoísta más antiguo de los Estados Unidos— se puede visitar con discreción.
Desde Chinatown, el North Beach italiano tiene la City Lights Bookstore —la librería fundada por Lawrence Ferlinghetti en 1953, epicentro de la generación Beat, donde se publicó Howl de Allen Ginsberg— como punto de referencia cultural obligado. Los restaurantes italianos de la Columbus Avenue y el café Trieste, donde según la leyenda Francis Ford Coppola escribió partes del guión de El Padrino, completan el ambiente.
La subida a la Torre Coit en Telegraph Hill vale más por el camino que por la torre misma: las escaleras de Filbert Street que suben por la ladera a través de jardines privados, casas con terrazas y la colonia de papagayos salvajes que vive en Telegraph Hill desde los años noventa son uno de los paseos más inesperadamente hermosos de San Francisco. El interior de la torre tiene frescos del New Deal de 1934 que se pueden ver gratuitamente.
Atardecer: Twin Peaks o Dolores Park
El atardecer puede ser en Twin Peaks —el mirador de 360 grados en el centro geográfico de la ciudad, con el Golden Gate al noroeste cuando el cielo está despejado— o en el Dolores Park de la Mission District —el parque en pendiente con vistas de la ciudad que es el punto de encuentro de los locales los fines de semana, con su mezcla de familias, estudiantes y cualquier otra categoría de habitante que San Francisco puede producir.
Día 2: El Golden Gate y Sausalito¶
Mañana: cruzar el puente a pie
El segundo día empieza en el Golden Gate Bridge Welcome Center, en el lado sur del puente, en el extremo norte de San Francisco. El acceso en autobús desde el centro dura entre veinte y treinta minutos; el tren no llega hasta aquí, así que el autobús, el taxi o la bicicleta son las opciones.
Cruzar el puente a pie es completamente gratuito y es la mejor forma de experimentarlo. El paseo de ida y vuelta son unos seis kilómetros; solo de ida, unos tres. La ruta recomendada para dos días en la ciudad es hacer solo la ida, porque hay mucho que ver en el lado norte. El carril peatonal está en el lado este en días laborables y en el lado oeste los fines de semana. Ambos ofrecen perspectivas diferentes: el lado este tiene la vista de la bahía con Alcatraz; el lado oeste tiene la vista del Pacífico abierto.
Lo que sorprende cuando se está sobre el puente por primera vez: la escala. Las torres de 227 metros solo se entienden en persona. El puente se mueve ligeramente con el viento y el tráfico —es completamente normal y está diseñado así—. El color naranja —"international orange", elegido para que el puente sea visible en la niebla— es diferente en cada luz. Y las vistas en las cuatro direcciones son exactamente lo que esperabas pero con más profundidad de campo de lo que las fotos transmiten.
Media mañana: Battery Spencer y las vistas del Presidio
Al llegar al lado norte, en vez de bajar directamente a Sausalito, conviene subir a pie unos quince minutos hasta el Battery Spencer: la antigua batería de artillería sobre los acantilados al norte del puente que ofrece la fotografía más icónica de San Francisco. El Golden Gate en primer plano, el skyline de San Francisco al fondo en la distancia, la bahía brillando entre los dos. Es la imagen que aparece en todos los reportajes de la ciudad. Hacerla al atardecer es la versión más fotogénica; a media mañana con el sol alto y el cielo despejado es igualmente impresionante.
De vuelta en el lado sur del puente, el Presidio —el parque nacional urbano que ocupa la punta norte de San Francisco— tiene senderos que recorren los acantilados sobre el Pacífico con vistas de la bahía y el puente desde ángulos que no se encuentran en ningún otro punto de la ciudad. La playa de Baker Beach en el extremo oeste del Presidio es la más fotogénica: el Golden Gate visible sobre el agua desde la arena.
Tarde: Sausalito y el ferry de regreso
Sausalito —el pueblo de pescadores reconvertido en pueblo turístico de clase alta al norte de San Francisco, en el lado de Marin— es el destino más elegante al que puede llegar a pie alguien que cruce el puente. Las tiendas, los restaurantes con terrazas sobre el agua y las casas flotantes del extremo sur del pueblo tienen una escala mediterránea que San Francisco, con sus colinas y su densidad, no tiene.
El regreso a San Francisco en el ferry de Sausalito es el trayecto más fotogénico de la bahía: veinticinco minutos desde el muelle de Sausalito hasta el Ferry Building, con la ciudad aproximándose desde el agua, Alcatraz pasando a la derecha, el Bay Bridge apareciendo a medida que el barco dobla el extremo de la bahía. La tarjeta Clipper da descuento significativo sobre el precio sin tarjeta: el trayecto cuesta siete dólares con Clipper frente a los trece del billete suelto.
Atardecer: Ocean Beach y los Sutro Baths
Si queda energía para un último plan antes de cenar, el extremo oeste de la ciudad merece la parada. Ocean Beach —la playa larga y ventosa de la cara oeste de San Francisco— tiene atardeceres que son de otra categoría cuando el cielo está despejado. El Pacífico al atardecer en otoño, con la luz dorada de California en su mejor versión, es una de esas imágenes que no se olvidan.
Las ruinas de los Sutro Baths, a cien metros al norte de Ocean Beach, son lo que queda del complejo de piscinas de agua salada más grande del mundo de 1896: los muros de piedra de las seis piscinas que ardieron en 1966, los canales por donde entraba el agua del mar, el oleaje rompiendo en los resquicios. Es uno de los lugares más singulares de San Francisco y uno de los menos visitados.
Información práctica¶
Alcatraz: Reservar online en cityexperiences.com/san-francisco/alcatraz con al menos dos semanas de antelación.
Tarjeta Clipper: Cuesta tres dólares de activación en las estaciones de MUNI y en algunos kioscos. Da descuento en metro, autobús, tranvía, cable car y ferry.
Ferry de Sausalito: Sale desde el Ferry Building y desde Pier 41. El trayecto desde Pier 41 es más corto pero el del Ferry Building es más conveniente si se llega desde el Embarcadero.
Bicicleta para el puente: Alquilar una bicicleta en el barrio de Fisherman's Wharf y pedalear hasta el Golden Gate, cruzarlo y bajar a Sausalito para tomar el ferry de regreso con la bicicleta es una alternativa al plan a pie que cubre el mismo recorrido con más libertad.
¿Tres días en San Francisco? El tercero añade Muir Woods —el bosque de secuoyas al norte de la bahía, a media hora en coche o en autobús lanzadera desde Sausalito— o una excursión de día completo al valle de Napa o Sonoma para la versión más californiana del viaje.