
Los barrios de París que merece la pena conocer
Más allá de la Torre Eiffel: los arrondissements que tienen personalidad propia
París tiene veinte arrondissements numerados en espiral desde el centro, pero los barrios que definen la ciudad son otra cosa: son acumulaciones de carácter que se fueron formando durante siglos y que han sobrevivido, con mayor o menor éxito, a la gentrificación, al turismo masivo y a las reformas de Haussmann. Entender cómo funciona cada barrio es la diferencia entre moverse por París y habitarla, aunque sea temporalmente.
Le Marais: donde convive todo¶
Le Marais es el barrio más denso en términos de historia, diversidad y contradicción de toda París. Está en los arrondissements 3 y 4, al este del Centre Pompidou, y es uno de los pocos barrios que sobrevivió intacto a las reformas urbanísticas del barón Haussmann en el siglo XIX porque no estaba en sus planes prioritarios. El resultado es un laberinto de calles estrechas y medievales donde se acumulan siglos de capas sin que ninguna haya borrado completamente a la anterior.
Históricamente fue el barrio de la nobleza: en los siglos XVI y XVII, los grandes señores levantaron aquí sus hôtels particuliers, esas mansiones urbanas con patio interior y fachada a la calle que hoy albergan museos, galerías y embajadas. Muchos de estos edificios han sido restaurados y son visitables: el Musée Carnavalet, dedicado a la historia de París, ocupa dos de ellos. El Musée Picasso está en otro. La Maison de Victor Hugo en la Place des Vosges es otro más.
La Place des Vosges es el corazón del barrio y la plaza más hermosa de París por razones concretas: tiene escala humana, proporción perfecta, uniformidad en sus fachadas de ladrillo rojo y piedra blanca, soportales en planta baja que permiten pasear bajo la lluvia, y un jardín central con fuentes donde los parisinos se sientan en el césped cuando hace sol. La mandó construir Enrique IV en 1605, y fue la primera plaza planificada de la ciudad, modelo de todas las plazas reales que vinieron después. En el número 6 vivió Víctor Hugo de 1832 a 1848 y escribió buena parte de Los Miserables.
Después cayó en decadencia y se convirtió en barrio popular con una importante comunidad judía. La Rue des Rosiers es todavía el eje de esa identidad: falafel, panaderías kosher, librerías hebraicas. Luego llegaron los artistas, luego la comunidad LGBTQ en los años ochenta, luego las boutiques de diseño y los concept stores. Hoy es uno de los barrios más de moda de la ciudad, lo que inevitablemente ha subido los precios y ha expulsado a parte de los vecinos que le daban carácter. Pero en las calles perpendiculares a las grandes ejes turísticos todavía se encuentra el Marais más auténtico.
Montmartre: la colina y su leyenda¶
Montmartre está en el arrondissement 18, en la parte norte de París, y es una de las pocas zonas de la ciudad donde la topografía marca el carácter del barrio: es una colina, la butte, y eso durante siglos la mantuvo separada del resto de la ciudad, prácticamente fuera de la aglomeración urbana hasta bien entrado el siglo XIX.
Esa separación la convirtió en refugio de artistas cuando los alquileres en el centro se volvieron prohibitivos. A finales del XIX y principios del XX pasaron por aquí Toulouse-Lautrec —que pintó el Moulin Rouge desde sus mesas— Picasso, Juan Gris, Modigliani, Van Gogh, Renoir. El Bateau-Lavoir, un edificio destartalado en la ladera de la colina, fue el estudio donde Picasso pintó Las Señoritas de Avignon en 1907. El edificio original se quemó en 1970, pero la reconstrucción sigue en pie en la Place Émile Goudeau.
La Place du Tertre, el corazón turístico del barrio, es hoy más show que autenticidad: los pintores hacen retratos para turistas y los precios del café triplican los del barrio. Pero las calles que la rodean conservan algo del carácter original: casas con fachadas de colores, callejones empinados, los viñedos de la Rue Saint-Vincent que todavía producen unas botellas de vino ceremonialmente elaborado cada octubre. Y la estatua de Le Passe-Muraille en la Place Marcel Aymé —un hombre atravesando una pared de hormigón, obra de Jean Marais— es uno de esos detalles que uno descubre por casualidad y que se queda grabado.
Descendiendo de Montmartre hacia el sur se llega al bulevar de Clichy y a Pigalle, el barrio de sex shops y cabarets donde sigue el Moulin Rouge con su fachada roja y su molino. El cabaret más famoso del mundo abrió en 1889, el mismo año que la Torre Eiffel, y fue donde nació el cancán. Toulouse-Lautrec lo convirtió en un mito con sus litografías. Hoy la fachada sigue siendo igual de fotogénica; las entradas, igual de caras.
El Barrio Latino: universidad y libros¶
El Barrio Latino ocupa parte de los arrondissements 5 y 6, al sur de la Île de la Cité. Debe su nombre a que aquí, alrededor de la Sorbona —la universidad más antigua de París, fundada en 1253—, los estudiantes hablaban latín hasta la Revolución. Hoy es una zona llena de librerías especializadas, cafés con terraza, restaurantes griegos y libaneses con las mejores relaciones calidad-precio de la ciudad, y una energía estudiantil que se palpa incluso en verano.
La Rue Mouffetard es su eje más antiguo y más fotogénico: una calle en pendiente con puestos de fruta y quesos, escaparates de colores y esa sensación de mercado medieval que pocas calles parisiinas conservan. Desemboca en el barrio de la Contrescarpe, con sus terrazas y sus bares frecuentados por estudiantes de la Sorbona.
Los Jardines de Luxemburgo son el gran espacio verde del barrio y uno de los pulmones más queridos de París. Sus 23 hectáreas combinan el jardín formal francés con toques italianos —María de Médici, que los encargó en 1612, era nostálgica del Palazzo Pitti de Florencia—, con estatuas de reinas de Francia rodeando el estanque central, donde los niños empujan barquitos de vela con un palo. Las sillas metálicas verdes son el símbolo del jardín: se pueden mover a voluntad, y los parisinos las recolocan al sol o a la sombra según el momento del día.
El Panteón domina la montaña de Sainte-Geneviève con su cúpula neoclásica. Luis XV lo encargó como iglesia y la Revolución lo convirtió en mausoleo laico para los héroes de la nación. Voltaire, Rousseau, Víctor Hugo, Émile Zola, Marie Curie —la primera mujer enterrada aquí por méritos propios, en 1995— Alexandre Dumas. Es el panteón de la Francia que se piensa a sí misma.
Al lado del Panteón, casi eclipsada por su vecino, está Saint-Étienne-du-Mont: su jubé, la tribuna de piedra calada que separa la nave del coro, es el último que queda en París. Una estructura que parece encaje más que piedra, con dos escaleras en espiral, obra maestra del gótico flamígero del siglo XVI que sobrevivió mientras todos los demás jubés de las iglesias parisinas eran demolidos.
Saint-Germain-des-Prés: los cafés de la inteligencia¶
El arrondissement 6 tiene su corazón en la plaza de Saint-Germain-des-Prés, donde aún están los cafés que en el siglo XX fueron el escenario de las conversaciones que cambiaron la cultura occidental. El Café de Flore y Les Deux Magots no son solo lugares históricos: siguen funcionando como cafés reales, aunque con precios que reflejan su fama. Sartre y Simone de Beauvoir trabajaban aquí. Hemingway también. Albert Camus. La lista es larga y el barrio sigue viviendo de ella.
La Iglesia de Saint-Germain-des-Prés es la más antigua de París: fundada en el siglo VI, tiene partes románicas del siglo XI que sobrevivieron a las guerras de religión y a la Revolución. Desafia el ojo moderno con su nave oscura y sus capiteles medievales en medio de un barrio que hoy es más boutiques de moda que filosofía existencial.
El Musée d'Orsay está técnicamente en el arrondissement 7, a un paseo corto del barrio, pero pertenece espiritualmente a esta zona de la orilla izquierda. Instalado en una antigua estación de tren de 1900 —cuya nave central acristalada es uno de los interiores más bellos de París—, alberga la mayor colección de arte impresionista del mundo: Monet, Renoir, Degas, Cézanne, Van Gogh, Gauguin. Es el segundo museo más visitado de París después del Louvre, y para muchos visitantes el más satisfactorio en términos de concentración de obras maestras accesibles.
Canal Saint-Martin: el París joven¶
El Canal Saint-Martin discurre por los arrondissements 10 y 11, al nordeste del centro, y es uno de los escenarios más característicos del París contemporáneo y menos turístico. El canal se construyó entre 1805 y 1825 por orden de Napoleón para abastecer de agua potable a la ciudad, y tiene nueve kilómetros, nueve esclusas y varios puentes giratorios de hierro pintados de verde.
Los barrios a ambos lados del canal, especialmente la Rue Beaurepaire y los alrededores del Hospital de Saint-Louis, concentran una mezcla de librerías, cafés con wifi, tiendas de moda independiente y restaurantes de cocina del mundo que los parisinos entre 25 y 40 años han convertido en su territorio natural. Durante el día, los paseos junto al canal son frecuentados por gente que lee, tiene picnics o simplemente observa las esclusas funcionar. Por la noche, las terrazas de los bares se llenan de una clientela local que no coincide con la del barrio turístico.
La Maison Sarah Bernhardt, el teatro donde la actriz más famosa del siglo XIX actuó y trabajó, está en el extremo sur del canal. El barrio del Marais está a diez minutos andando. Y el Père Lachaise, el cementerio más célebre de París con las tumbas de Jim Morrison, Édith Piaf, Oscar Wilde, Chopin y Marcel Proust entre otros, está al este, en el arrondissement 20: un jardín de la memoria de veinte hectáreas donde pasear entre los mausoleos es una actividad con una extraña serenidad.
La Défense: el otro París¶
Para quien está interesado en arquitectura contemporánea, el barrio de La Défense, técnicamente fuera de los límites del París municipal pero accesible en metro, es una visita que merece algunas horas. Es el principal distrito financiero de la ciudad y uno de los más importantes de Europa, con torres de cristal y acero de las décadas 1970-2020 que concentran algunas de las más audaces apuestas arquitectónicas del siglo XX francés.
El elemento más icónico es la Grande Arche de la Défense, diseñada por el arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen e inaugurada en 1989 para el bicentenario de la Revolución. Un cubo hueco de 110 metros de altura que dialoga arquitectónicamente con el Arco del Triunfo, situándose en la prolongación del gran eje histórico que atraviesa París desde el Louvre. La plaza bajo el arco ofrece perspectivas sobre la ciudad que no se consiguen desde ningún otro punto.
La Fondation Louis Vuitton, al sur de La Défense en el bosque de Boulogne, es el edificio que Frank Gehry construyó para la colección de arte contemporáneo del grupo LVMH. Sus formas orgánicas de vidrio curvado, características del estilo del arquitecto, crean una estructura que cambia completamente según el ángulo de visión.
El arrondissement 13: el Chinatown parisino¶
El arrondissement 13, en el sur de París, alberga el Chinatown más grande de Europa: unas cuarenta manzanas de torres residenciales de los años setenta donde la comunidad asiática —principalmente china, vietnamita, camboyana y laosiana— se instaló después de la guerra de Vietnam. La avenida de Choisy y sus alrededores concentran restaurantes donde comer dim sum, pato a la pekinesa o pho por precios que son la mitad que en el centro turístico. No es el barrio más fotogénico de París, pero es uno de los más auténticos.
Las torres de Olympiades, los bloques que dominan el skyline del barrio, tienen una escala urbanística que incomoda a quien viene del centro histórico. Pero los restaurantes del mall de las Olympiades, en el nivel bajo de las torres, son consistentemente buenos y consistentemente baratos.
Cómo moverse entre barrios¶
París tiene una de las redes de metro más densas del mundo: prácticamente ningún punto de la ciudad está a más de 500 metros de una estación. El metro es la forma más rápida de moverse, pero caminar entre barrios adyacentes —del Marais al Centro Pompidou, del Barrio Latino a Saint-Germain, de Montmartre a Pigalle— permite ver la ciudad de una manera que el metro no ofrece. París tiene la escala adecuada para ser una ciudad peatonal.
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