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Terraza de un restaurante en el casco histórico de Toulouse.

Destinos · Francia · Sur de Francia

Toulouse en dos días: la ciudad rosa más el espacio

El centro histórico occitano, el Canal du Midi y la capital europea de la industria aeronáutica

Lectura de 9 minutos

Dos días en Toulouse permiten combinar la ciudad histórica del primer día con algo que la distingue de cualquier otro destino del sur de Francia: su condición de capital europea de la industria aeronáutica. La Cité de l'Espace y el Canal du Midi son el segundo argumento de un viaje que con un solo día solo puede ver la mitad de lo que la ciudad tiene que ofrecer.

Día 1: los barrios históricos

La Place du Capitole y el Capitole

La visita empieza en la Place du Capitole, el corazón de Toulouse y uno de los espacios urbanos más equilibrados del sur de Francia. La plaza de 120 metros de lado —amplia sin ser intimidante— está dominada por la fachada de 136 metros del Capitole, sede del gobierno municipal desde el siglo XII con la fachada que se ve hoy terminada en 1750. Las ocho columnas de mármol rosa representan los ocho capitouls, los magistrados que gobernaban los ocho distritos de la ciudad.

El interior puede visitarse gratuitamente. El Salle des Illustres, con sus pinturas del siglo XIX, merece el desvío. En el pavimento de la plaza, la cruz de Occitania de Raymond Moretti —con los doce signos del zodiaco en las puntas— es el detalle que los visitantes que se apresuran nunca encuentran.

La Basílica de Saint-Sernin

Cinco minutos al norte de la Place du Capitole, subiendo la Rue du Taur, la Basílica de Saint-Sernin es la iglesia románica más grande de Europa occidental. Construida desde 1080 como parada del Camino de Santiago, con planta en cruz de doble colateral diseñada para organizar el flujo de peregrinos, su escala interior sorprende en cada visita aunque ya se hayan visto fotografías.

El campanario octogonal —cinco pisos de ventanas que se van multiplicando hacia arriba, en ladrillo rosado con molduras de piedra— define el skyline de Toulouse desde cualquier punto de la llanura circundante. La cripta conserva capiteles románicos del siglo XI y el ábside mayor alberga la colección de reliquias apostólicas más importante de Francia fuera de la Sainte-Chapelle.

Calcular una hora larga para Saint-Sernin, sin prisa.

El Mercado Victor Hugo y la gastronomía tolosana

A dos minutos del Capitole, el Marché Victor Hugo con sus puestos de planta baja y restaurantes de planta alta es el lugar para entender la gastronomía cotidiana de Toulouse. El cassoulet —alubias blancas con salchicha de Toulouse, confitado de pato y corteza, cocido a fuego lento— es la especialidad más identitaria de la ciudad; los restaurantes del mercado lo ofrecen como plato del día y es el contexto más adecuado para probarlo.

La violeta de Toulouse —la violeta cultivada en los alrededores de la ciudad desde el siglo XIX para confitería, perfumería y licores— es la otra especialidad local. El cristal de violeta como souvenir es uno de los pocos que no son una invención del turismo masivo: tiene historia, se produce aquí y sabe bien.

La Catedral de Saint-Étienne

A diez minutos en dirección contraria a Saint-Sernin, la Catedral de Saint-Étienne es el edificio más fascinante y desconcertante de Toulouse. No por su belleza sino por lo que representa arquitectónicamente: el resultado de siglos de construcción interrumpida y replaneada donde cada época dejó su parte sin que nadie llegara a resolver el conjunto. Dos naves de anchos diferentes que no están alineadas, un gótico del siglo XIII en el tramo norte y un románico tardío en el sur, una torre inacabada, un rosetón que no está centrado en la fachada. Debería ser un desastre. No lo es del todo, y lo que tiene de extraño es exactamente lo que lo hace interesante.

El Garona y los barrios de Carmes

La tarde del primer día es para el Garona y los barrios del sur del centro histórico. Las orillas rehabilitadas ofrecen vistas del Pont Neuf —el puente más antiguo de la ciudad, construido entre 1544 y 1632 pese a su nombre— y del Hôtel-Dieu Saint-Jacques, el antiguo hospital del siglo XVII con su cúpula sobre el río, declarado Patrimonio UNESCO como parte del Camino de Santiago.

El barrio de Carmes, al sur del centro histórico, es el Toulouse que los turistas raramente visitan porque no tiene monumentos de primer orden. Tiene en cambio lo que hace interesante a un barrio: tiendas de proximidad, bares sin pretensiones, la place de la Trinité con su fuente del siglo XVIII donde los viejos juegan a la petanca y los jóvenes toman cerveza en las mismas terrazas. La Halle aux Grains, una antigua bolsa de cereales reconvertida en sala de conciertos donde la Orchestre National du Capitole ofrece su programación estable, está también en Carmes.

Día 2: la Cité de l'Espace y el Canal du Midi

La Cité de l'Espace

El segundo día empieza con el argumento que distingue a Toulouse de cualquier otra ciudad del sur de Francia. Toulouse es la capital europea de la industria aeronáutica y espacial: Airbus tiene aquí su sede central y sus plantas de ensamblaje final, la Agencia Espacial Europea tiene instalaciones importantes, el Centre National d'Études Spatiales también. No es una identidad reciente ni construida para el turismo: viene de una tradición de aviación que se remonta a los pioneros del siglo XX.

La Cité de l'Espace, en las afueras orientales de Toulouse, es el parque temático y museo que materializa esta identidad. Lo que primero impresiona al llegar es la réplica a escala real del cohete Ariane 5: 54 metros de altura de tecnología de propulsión visible en pleno campo. Hay también una réplica de la estación espacial soviética MIR —visitable por dentro, con los compartimentos de trabajo, el módulo de sueño y los instrumentos de navegación reproducidos con fidelidad— y un simulador de lanzamiento que recrea las condiciones de los astronautas durante el despegue.

Las exposiciones interactivas sobre la historia de la exploración espacial, la física de la propulsión y el futuro de la colonización del sistema solar están diseñadas para el gran público, no para especialistas. El planetario proyecta sesiones sobre astronomía y el cosmos en una cúpula de 23 metros de diámetro. Es uno de esos lugares que convierte el conocimiento técnico en experiencia directa.

Calcular entre cuatro y seis horas para la Cité de l'Espace, especialmente si se viaja con niños. Hay que llegar en transporte público —los autobuses desde el centro tardan unos veinte minutos— o en coche.

El Canal du Midi

La tarde del segundo día pertenece al Canal du Midi, uno de los elementos patrimoniales más singulares de la región. Construido entre 1667 y 1681 por Pierre-Paul Riquet por encargo de Luis XIV, conecta Toulouse con el Mediterráneo en 240 kilómetros de longitud, con 63 esclusas y cientos de puentes. En su época fue la mayor obra de ingeniería civil de Europa. Hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Los paseos por las orillas del canal, bajo la bóveda de plataneros que alguien plantó en el siglo XIX para proteger las esclusas de la erosión y que hoy tienen más de doscientos años, son una de las experiencias más tranquilas y más características de Toulouse. El canal pasa por el sur de la ciudad, a veinte minutos a pie o cinco en autobús desde el centro histórico. Los tramos más agradables para caminar son los que bordean el Port de l'Embouchure —donde el canal conecta con el Garona— y los que se extienden hacia el este en dirección a Matabiau.

Para quien quiera ir más lejos, las embarcaciones de alquiler permiten navegar algunos tramos del canal durante medio día. Es una experiencia completamente diferente a la de caminar la orilla y pone en perspectiva la escala real del proyecto de Riquet.

El Musée des Augustins

Si queda tiempo antes del final del día, el Musée des Augustins es la visita que complementa perfectamente lo visto en Saint-Sernin. El museo ocupa un convento agustino del siglo XIV reconvertido en depósito de obras de arte durante la Revolución, y guarda la mejor colección de escultura románica del sur de Francia: capiteles del siglo XI y XII procedentes de iglesias demolidas de la región, con figuras de bestias, escenas bíblicas y entrelazados vegetales con esa vitalidad casi tosca que es la marca del románico meridional. La escala es humana, no abrumadora. Se puede recorrer en una hora y salir con la sensación de haber entendido algo concreto sobre la escultura medieval del sur de Francia.

Por qué Toulouse es la capital europea del espacio

La conexión de Toulouse con la aviación y el espacio no empezó con Airbus. La ciudad fue el punto de partida de la Aéropostale en los años veinte, la compañía que transportaba el correo de Europa a Sudamérica a través de África y que fue inmortalizada por Antoine de Saint-Exupéry —autor de El Principito— en sus memorias de piloto. Toulouse era la ciudad donde los pilotos iniciaban los vuelos nocturnos hacia el sur, y donde la aviación se convirtió en algo más que un ejercicio técnico: en una forma de ver el mundo.

Airbus llegó en los años sesenta como consecuencia de un consorcio europeo que decidió construir un competidor al oligopolio americano de la aviación comercial. La decisión de ubicar la sede en Toulouse fue política —Francia insistió en mantener el control del ensamblaje final— y geográfica: la ciudad tiene los terrenos llanos que permiten las pistas de prueba largas que necesitan los aviones de pasajeros.

Hoy el área metropolitana de Toulouse tiene más de 100.000 empleos directos e indirectos en la industria aeronáutica y espacial, lo que la convierte en la mayor concentración de ingeniería aeroespacial de Europa. Esa identidad impregna la ciudad de formas que van más allá de la Cité de l'Espace: los anuncios en las vallas, las conversaciones en los bares, y esa forma de moverse que tienen las ciudades donde la industria es orgullosa de sí misma.

Información práctica

Transporte. Toulouse tiene metro con dos líneas y red de autobús. El centro histórico es completamente caminable. Para la Cité de l'Espace, autobús de la línea 37 desde el centro.

Excursión. Carcasona está a cincuenta minutos en tren desde Matabiau, la estación central de Toulouse. Es la excursión obligatoria si el viaje tiene más de dos días.

Cuándo ir. Toulouse tiene veranos calurosos (35-38 grados en julio y agosto) y primaveras y otoños muy agradables. La mayor parte de los monumentos del centro se disfrutan mejor con temperaturas moderadas.