
Kioto en 2 días: el itinerario que cubre lo esencial
De Fushimi Inari al amanecer hasta Gion al atardecer: dos jornadas completas en la antigua capital imperial de Japón
Kioto tiene 1.600 templos budistas y 400 santuarios sintoístas. Dos días no son suficientes para verlos todos, ni siquiera para verlos suficientemente. Pero dos días bien organizados permiten ver los que realmente importan, entender el carácter de la ciudad y salir con la sensación de haber estado de verdad en ella, no solo de haberla cruzado.
La clave de Kioto es el horario. Los templos más populares (Fushimi Inari, Kinkaku-ji, Arashiyama) tienen una diferencia abismal entre las nueve de la mañana (los primeros autobuses turísticos ya están llegando) y las ocho (silencio, neblina, los toriis solos con el olor del incienso). Los itinerarios que funcionan son los que aprovechan esa ventana de la mañana para los sitios masificados y dejan los más tranquilos para el mediodía.
Día 1: La Kioto occidental (los grandes iconos)¶
Madrugada: Fushimi Inari
El primer día empieza antes de lo cómodo. Fushimi Inari Taisha abre sin horario (el recinto exterior es siempre accesible) y la única manera de ver el Senbon Torii sin la presencia de otros visitantes es llegar entre las seis y las siete de la mañana. No es un sacrificio: la salida del sol sobre los toriis bermellones entre el verde del bosque, con el incienso de los altares menores flotando y las cigarras aún sin despertar completamente, es una de las imágenes del viaje que se llevan para siempre.
La estación de Inari (JR Nara Line) está a dos paradas de la estación de Kioto. El tren sale cada veinte o treinta minutos a primera hora. Nada más salir de la estación, cruzando la calle, aparece el torii gigante de entrada. El recorrido del Senbon Torii hasta el mirador de Yotsutsuji lleva 45 minutos a buen ritmo subiendo. Las Omokaru-ishi (piedras de adivinación) están en el Okusha Hohaijo, a mitad de la subida: levanta la piedra, pide el deseo y adivina si se cumplirá por el peso. Volver al nivel base a las ocho y media o nueve de la mañana.
Mañana: Kinkaku-ji y Ryoan-ji
Desayunar cerca de Inari o de vuelta en la estación de Kioto (hay cafeterías y conbini dentro de la gran estación) y coger el autobús urbano hacia el noroeste de la ciudad. Los autobuses de Kioto tienen una tarifa plana dentro del centro y hay bonos de día ilimitado que rentabilizan con tres trayectos.
Kinkaku-ji abre a las nueve. Llegar a la apertura o muy cerca de ella es la mejor estrategia: la cola crece exponencialmente a partir de las diez. El Pabellón Dorado reflejado en el estanque Kyoko-chi: la imagen se conoce de sobra, pero verla en persona sigue funcionando. La visita en sí lleva cuarenta minutos: el recorrido es unidireccional y bastante corto, pero hay que parar a mirar.
Desde Kinkaku-ji a Ryoan-ji hay veinte minutos a pie. El jardín de piedras más famoso del mundo (quince piedras en un rectángulo de arena blanca rastrillada, siempre con una oculta desde cualquier ángulo) merece media hora de silencio en el porche de madera. No es un sitio para ver deprisa. El tsukubai detrás del edificio principal tiene la inscripción "ware tada taru wo shiru" ("aprendo a estar contento con lo que tengo"): buscarlo requiere rodear el edificio pero vale los cinco minutos.
Tarde: Arashiyama
Comer algo en la zona de Ryoan-ji o en el camino hacia la estación de Arashiyama (JR Sagano Line desde la estación de Kioto, 15 minutos). Los restaurantes de tofu de la zona de Sagano tienen menús a precios razonables.
Arashiyama a la tarde: el bosque de bambú nada más salir por la puerta norte del Tenryu-ji (el templo con el jardín paisajístico más antiguo de Japón, el Sogenchi, que usa el shakkei —técnica del "paisaje prestado"— incorporando las montañas del fondo en el diseño). El bosque de bambú tiene su mejor luz a media tarde, cuando el sol entra oblicuo y el verde se intensifica.
Si queda tiempo y energía, el puente Togetsukyo (el que cruza la luna), las tiendas de tofu y mochi de la calle principal, y el Tenryu-ji con su jardín son tres horas más de Arashiyama que no defraudan.
Noche: Gion
Cena en Gion. El barrio empieza a vivir su momento más fotogénico al atardecer, cuando las farolas se encienden y las machiya de madera oscura se iluminan desde dentro. La calle Hanamikoji-dori entre las seis y las ocho de la tarde, cuando las geiko y maiko se desplazan hacia los ochaya para las cenas de trabajo. El canal Shirakawa con sus sauces y sus faroles reflejados en el agua.
No hace falta cenar en ningún sitio especial: hay decenas de opciones en los alrededores de Gion, desde ramen bars económicos hasta establecimientos de cocina kaiseki de varios miles de yenes. Un yakitori-ya en una callejuela lateral, con una cerveza fría, es perfectamente suficiente.
Día 2: La Kioto oriental (Higashiyama y el Camino del Filósofo)¶
Mañana: Ginkaku-ji y el Camino del Filósofo
El segundo día empieza en el norte de Higashiyama. El autobús deja en Ginkaku-ji a partir de las nueve de la mañana. El Pabellón de Plata que nunca tuvo plata (las guerras arruinaron al shogun Yoshimasa antes de que pudiera cubrirlo) tiene su mejor luz a primera hora, cuando el jardín de arena rastrillada (el Ginshadan) y el cono que representa el Fuji (el Kogetsudai) están recién peinados por los monjes de la mañana.
Del Ginkaku-ji sale el Camino del Filósofo (Tetsugaku-no-Michi): dos kilómetros siguiendo un canal de agua, con templos pequeños a los lados y muy poca gente en comparación con los circuitos principales. En primavera los cerezos bordean el canal. En agosto, lo que hay es verde espeso, cigarras y gatos dormitando en los muretes. El sendero debe su nombre al filósofo Nishida Kitaro, fundador de la Escuela de Kioto y el pensador japonés más influyente del siglo XX, que lo recorría cada día de camino a la universidad meditando.
Paradas en el camino: Honen-in (templo escondido al que se llega por una puerta de madera cubierta de musgo, con jardines diminutos impecables y apenas ningún turista), Eikando (famoso por su Amida Nyorai mirando hacia atrás, con la historia de la estatua que giró la cabeza para decirle a un monje "vas demasiado lento") y Nanzen-ji al final del camino.
Mediodía: Nanzen-ji y el acueducto Meiji
Nanzen-ji es uno de los grandes complejos zen de Kioto, con el Sanmon monumental de madera (vista sobre la ciudad desde el balcón del segundo piso) y el detalle más inesperado de toda la ciudad: el Suirokaku, el acueducto de ladrillo rojo de estilo claramente europeo que cruza el recinto del templo. Se construyó en 1890 como parte del sistema de ingeniería del canal del lago Biwa. Los monjes protestaron brutalmente cuando lo instalaron. Hoy es uno de los rincones más fotografiados de Kioto.
Comer en la zona de Heian-jingu o en los callejuelas entre Nanzen-ji y Higashiyama: udon en un sitio pequeño, o el kaiseki ligero del mediodía (teishoku) que muchos restaurantes del área ofrecen a precios razonables.
Tarde: Kiyomizu-dera y Higashiyama
Kiyomizu-dera por la tarde, cuando la calidad de la luz sobre la ciudad es mejor. El escenario de madera que sobresale 13 metros sobre la ladera, los 168 pilares de zelkova ensamblados sin un solo clavo, las vistas sobre Kioto. Las tres cascadas del manantial Otowa (longevidad, amor o éxito académico: hay que elegir solo una, los codiciosos no reciben nada). La bajada por Sannen-zaka y Ninen-zaka, las dos calles empedradas con casas de madera protegidas por ley desde los años setenta.
Terminar el día en el santuario de Yasaka-jinja, a la entrada de Gion, con sus linternas de papel encendiéndose al caer la tarde.
Cómo moverse en Kioto¶
Los autobuses urbanos son el transporte principal: cubren todos los barrios históricos, tienen tarifa plana dentro del centro (230 yenes por trayecto en 2015, revisado periódicamente) y hay un bono de día ilimitado que rentabiliza con tres viajes. La desventaja es que en horas punta pueden ir llenos y lentos por el tráfico.
El metro tiene solo dos líneas y cubre el eje norte-sur y este-oeste de la ciudad. Es más rápido que el autobús pero llega a menos puntos de interés. Para Fushimi Inari el tren JR es más práctico.
La tarjeta IC (Suica o Pasmo) funciona en todos los transportes de Kioto. Cargarla en yenes en cualquier máquina de la estación.
Kioto tiene temporadas altas marcadas: cerezos en flor (finales de marzo - principios de abril) y follaje otoñal de los arces (noviembre). En esas fechas los templos más conocidos pueden tener colas de una hora y los precios de los hoteles se disparan. Fuera de temporada, agosto incluido, la ciudad es mucho más manejable aunque el calor húmedo requiere hidratación constante.