
Historia de Noruega: de los vikingos al petróleo y la independencia
Noruega fue un reino vikingo, una provincia danesa, una pieza de la monarquía sueca y, finalmente, uno de los países más ricos del mundo. Su historia moderna es mucho más reciente de lo que parece.
Noruega tiene una de esas historias que engañan al viajero: uno llega pensando en vikingos, fiordos y pequeños pueblos de pescadores y descubre que el país actual es sorprendentemente joven.
Los noruegos tienen una tradición histórica que se remonta más de mil años, pero Noruega no se convirtió en un Estado completamente independiente en época moderna hasta 1905. Antes pasó siglos vinculada a Dinamarca y después a Suecia. Y luego llegó el petróleo.
Esta es la historia de cómo un país pobre y periférico terminó convertido en uno de los Estados más prósperos del planeta.
Los primeros reinos¶
Mucho antes de que existiera Noruega como Estado había comunidades agrícolas repartidas por los valles y costas del territorio, y la geografía obligaba a vivir mirando al mar: los fiordos eran vías de comunicación, los barcos eran imprescindibles y las comunidades estaban organizadas alrededor de pequeños reinos y jefaturas.
Durante la época vikinga, entre aproximadamente los siglos VIII y XI, los habitantes de estas tierras participaron en las grandes redes comerciales, militares y colonizadoras que conectaban el Atlántico Norte con el resto de Europa.
Los vikingos no eran solamente guerreros: eran agricultores, comerciantes, navegantes, artesanos y colonos. Sus barcos permitieron viajar desde las islas británicas hasta el Mediterráneo y, hacia el oeste, hasta Islandia, Groenlandia y América del Norte.
Qué visitar hoy: el Museo de los Barcos Vikingos de Oslo y el Lofotr Viking Museum, en las islas Lofoten, además de los yacimientos y túmulos de la zona de Tønsberg.
Harald Cabellera Hermosa y el nacimiento del reino¶
Según la tradición, Harald Hårfagre, Harald Cabellera Hermosa, consiguió reunir una serie de pequeños reinos noruegos a finales del siglo IX. No conviene imaginar un Estado moderno apareciendo de repente: la unificación fue un proceso largo y desigual, y durante generaciones diferentes jefes conservaron un enorme poder.
Pero Harald se convirtió en la figura simbólica del nacimiento del reino noruego, y unos siglos después el rey Olaf II, conocido como San Olaf, sería fundamental en la consolidación del cristianismo y de la monarquía.
Noruega estaba entrando en la Europa medieval: la religión cambió, las ciudades crecieron y el poder real se hizo más organizado.
Qué visitar hoy: la catedral de Nidaros, en Trondheim, construida sobre la tumba de San Olaf y durante siglos uno de los grandes centros de peregrinación de Escandinavia.
La Edad Media y el poder del Atlántico Norte¶
Durante la Edad Media Noruega no era solamente el territorio continental que vemos en un mapa: el reino controlaba o mantenía vínculos políticos con territorios del Atlántico Norte como Islandia, Groenlandia, las islas Feroe y las Orcadas.
Bergen se convirtió en uno de los grandes centros comerciales del país y en un punto fundamental de la Liga Hanseática, y los comerciantes alemanes llegaron a controlar buena parte del comercio de la ciudad, especialmente el de pescado seco procedente del norte.
La riqueza noruega dependía cada vez más de algo que sigue siendo fundamental hoy: aprovechar los recursos naturales y venderlos hacia el exterior. En la Edad Media era el pescado. Mucho después sería el petróleo.
Qué visitar hoy: Bryggen, el antiguo barrio hanseático de Bergen, Patrimonio de la Humanidad; y el Museo Hanseático de la ciudad.
La peste y la pérdida de poder¶
En 1349 llegó a Noruega la peste negra, y el golpe fue devastador: la población cayó de manera dramática y muchas explotaciones agrícolas quedaron abandonadas. La pérdida demográfica debilitó también al Estado y a la aristocracia.
Noruega entró en una etapa de decadencia política frente a sus vecinos. En 1380 el reino quedó unido dinásticamente a Dinamarca, y en 1397 llegó la Unión de Kalmar, que reunió bajo una misma monarquía a Dinamarca, Noruega y Suecia.
La diferencia con Suecia es importante: mientras los suecos desarrollaron una larga tradición de resistencia a la influencia danesa, Noruega terminó cada vez más integrada en la estructura política danesa.
Noruega bajo Dinamarca¶
La relación con Dinamarca se fue estrechando durante los siglos siguientes. En 1536-1537 la Reforma protestante convirtió Noruega en parte de la monarquía danesa luterana, y el país perdió buena parte de su autonomía política.
Durante casi tres siglos, cuando Noruega estaba en guerra, la política exterior no se decidía en Oslo. Se decidía en Copenhague.
Pero la sociedad noruega conservó sus propias leyes, tradiciones y una identidad diferenciada que volvería a cobrar fuerza en el siglo XIX. La geografía ayudaba: las montañas y los fiordos hacían que Noruega fuese difícil de controlar y favorecían una sociedad rural muy dispersa.
Qué visitar hoy: Akershus Festning, en Oslo, una fortaleza que recuerda la importancia estratégica de la capital; y las ciudades históricas de Bergen y Trondheim.
1814: el año en que Noruega casi fue independiente¶
1814 es probablemente el año más extraordinario de la historia noruega. Las guerras napoleónicas habían dejado a Dinamarca derrotada y obligada a ceder Noruega a Suecia, y los noruegos intentaron aprovechar el momento para independizarse.
El 17 de mayo de 1814 aprobaron una Constitución en Eidsvoll y eligieron como rey a Christian Frederik. Durante unos meses Noruega fue, en la práctica, un Estado independiente.
Pero Suecia no estaba dispuesta a aceptarlo, y tras una breve guerra Noruega tuvo que aceptar una unión con Suecia.
Y aquí está lo interesante: no fue simplemente absorbida. La Constitución noruega sobrevivió, con modificaciones, y el país mantuvo instituciones propias y un Parlamento con un peso considerable, así que Noruega entró en la unión con Suecia siendo mucho más autónoma de lo que había sido bajo Dinamarca.
Qué visitar hoy: Eidsvollsbygningen, donde se reunió la asamblea constituyente de 1814; el Parlamento de Noruega en Oslo; y el Museo de la Constitución de Eidsvoll.
La construcción de una identidad nacional¶
El siglo XIX fue el momento en que los noruegos empezaron a construir conscientemente la idea de una cultura nacional propia: se recopilaron cuentos populares, canciones y tradiciones, y se estudió el paisaje, la lengua y la arquitectura rural.
Los escritores y artistas comenzaron a presentar los fiordos, las montañas y la vida campesina como elementos centrales de la identidad noruega. Edvard Grieg puso música a esa identidad, Henrik Ibsen la convirtió en literatura, y pintores como Johan Christian Dahl y Edvard Munch proyectaron imágenes completamente diferentes de Noruega hacia el exterior.
La cultura nacional se convirtió también en una forma de reivindicar autonomía frente a Suecia.
Qué visitar hoy: el Museo Nacional de Oslo; el Museo Munch; la casa de Edvard Grieg en Bergen; y los museos al aire libre que conservan arquitectura tradicional noruega.
1905: por fin, la independencia¶
La unión con Suecia funcionó durante casi un siglo, pero la relación se fue deteriorando. El principal conflicto era el grado de autonomía noruega, especialmente en asuntos exteriores y comerciales, y en 1905 el Parlamento noruego declaró disuelta la unión.
Esta vez no hubo una gran guerra: tras negociaciones y un referéndum, Suecia aceptó la separación.
Noruega necesitaba un rey y recurrió a un príncipe danés. Llegó a Oslo en noviembre de 1905, adoptó el nombre de Haakon VII y se convirtió en el primer rey de la Noruega independiente moderna, con una particularidad bastante llamativa: había nacido como príncipe Carl de Dinamarca y era hijo del futuro rey Federico VIII.
Noruega acababa de crear una monarquía nueva recurriendo a una familia real extranjera.
Qué visitar hoy: el Palacio Real de Oslo y el Museo Fram, que permite entender el orgullo nacional de la Noruega recién independizada y su tradición de exploración polar.
La exploración polar¶
La Noruega independiente desarrolló rápidamente una identidad ligada a la exploración. Fridtjof Nansen atravesó Groenlandia en 1888 y posteriormente emprendió expediciones al Ártico, y Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur en 1911, derrotando a la expedición británica de Robert Falcon Scott.
No era una casualidad: la navegación, la supervivencia en ambientes extremos y la relación con el paisaje habían formado parte de la vida noruega durante siglos, y la exploración polar convirtió esas habilidades en un elemento de orgullo nacional.
Qué visitar hoy: el Museo Fram y el Museo Kon-Tiki, ambos en la península de Bygdøy, en Oslo.
1940: la invasión alemana¶
La joven nación independiente volvió a enfrentarse a una crisis existencial durante la Segunda Guerra Mundial. El 9 de abril de 1940 Alemania invadió Noruega, y la familia real y el gobierno huyeron finalmente a Londres, desde donde continuaron actuando durante la ocupación.
La resistencia noruega creció durante los cinco años siguientes, pero la guerra también dejó episodios mucho más oscuros, incluida la colaboración de una parte de la población con los ocupantes y la persecución de la comunidad judía noruega.
La ocupación terminó en mayo de 1945, y el rey Haakon regresó a Oslo el 7 de junio, exactamente cinco años después de haber abandonado el país.
Qué visitar hoy: el Museo de la Resistencia Noruega, en la fortaleza de Akershus; el Museo del Holocausto y de las Minorías en Oslo; y los monumentos y antiguos emplazamientos militares de la costa.
El Estado del bienestar¶
Después de la guerra Noruega aceleró la construcción de un Estado del bienestar. La economía se modernizó, la industria creció y la explotación de los recursos hidroeléctricos permitió desarrollar una potente industria.
Pero todavía faltaba el elemento que cambiaría completamente el país: el petróleo.
1969: Noruega encuentra petróleo¶
Durante años las compañías petroleras habían sospechado que bajo el fondo del mar del Norte había grandes reservas, pero las primeras perforaciones no dieron resultados. Hasta que en diciembre de 1969 se descubrió el yacimiento de Ekofisk: el petróleo noruego acababa de empezar.
La producción comenzó en 1971 y durante las décadas siguientes aparecieron grandes campos como Statfjord, Oseberg, Gullfaks y Troll. El Estado noruego decidió desde el principio que no quería limitarse a cobrar impuestos a las compañías extranjeras, así que creó mecanismos para participar directamente en la explotación y fundó Statoil en 1972.
El resultado fue una de las grandes diferencias entre Noruega y otros países productores de petróleo: una parte enorme de la riqueza generada por el subsuelo terminó bajo control público.
Qué visitar hoy: el Museo Noruego del Petróleo, en Stavanger, probablemente el lugar que mejor explica la transformación del país durante la segunda mitad del siglo XX.
El fondo de petróleo¶
La historia del petróleo noruego tiene un último capítulo especialmente interesante. El país decidió no gastar inmediatamente toda la riqueza obtenida, y el Government Pension Fund Global, conocido popularmente como el fondo soberano noruego, fue creado para gestionar los ingresos del petróleo a largo plazo.
La idea era sencilla: el petróleo se acaba, y el dinero bien invertido puede durar mucho más. Eso permitió convertir un recurso natural temporal en una enorme reserva financiera para las generaciones futuras.
El petróleo no creó por sí solo el Estado del bienestar noruego, que ya existía antes, pero proporcionó recursos extraordinarios para financiarlo y para desarrollar infraestructuras, servicios públicos y riqueza nacional.
Qué visitar hoy: Oslo, donde se puede ver el resultado de esa transformación en una capital que combina edificios históricos con una arquitectura contemporánea espectacular; y Stavanger, la ciudad que se convirtió en el gran centro de la industria petrolera noruega.
Noruega hoy¶
Noruega sigue siendo una monarquía constitucional y una de las sociedades más prósperas del mundo. Pero su historia reciente recuerda algo que a veces se olvida cuando uno mira los fiordos desde un crucero.
Durante siglos fue un país pobre, rural y periférico, gobernado desde el extranjero durante buena parte de su historia moderna, y su independencia actual tiene poco más de un siglo.
La Noruega que vemos hoy es el resultado de varias transformaciones superpuestas: la sociedad marítima de los vikingos, la cristianización medieval, siglos de dependencia danesa, la Constitución de 1814, la independencia de 1905, la experiencia traumática de la ocupación alemana y, finalmente, el petróleo.
Cuando uno pasea por Oslo, Bergen o Stavanger sabiendo todo esto, el país empieza a tener otra lectura.
Bryggen ya no es solamente un conjunto de casas de madera bonitas: es el recuerdo de una Noruega medieval conectada al comercio europeo. Eidsvoll no es solamente una excursión: es el lugar donde empezó a construirse la Noruega constitucional. Y Stavanger no es simplemente una ciudad agradable junto al mar: es el lugar desde el que se entiende cómo un país que durante siglos vivió de pescar y navegar encontró, debajo del mar, la riqueza que cambiaría su historia para siempre.