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Vistas de Londres desde el Sky Garden, con el Támesis y la City al fondo

Destinos · Reino Unido · Londres

Qué ver en Londres en 3 días: itinerario para una primera visita

Tres días son suficientes para lo esencial de Londres si se reparten por zonas y no por listas de monumentos. Un día para el eje del Támesis, otro para los museos y la City con sus miradores gratuitos, y un tercero para los barrios, que es donde la ciudad deja de ser un decorado.

Lectura de 7 minutos

Cómo repartir el tiempo

El error más común al planificar tres días en Londres es hacer una lista de monumentos y tratar de encajarlos. La ciudad no funciona así: es enorme, las distancias engañan y encadenar dos puntos que en el plano parecen cercanos puede costar cuarenta minutos.

La forma que funciona es repartir por zonas y hacer cada día una sola parte de la ciudad, caminando dentro de ella y usando el metro solo para los saltos grandes. Con ese criterio, tres días dan para muchísimo.

El reparto que propongo es el siguiente: el primer día, el eje monumental de Westminster a la Torre siguiendo el río; el segundo, los grandes museos y la City con sus miradores; y el tercero, los barrios y mercados, que es donde uno deja de sentirse turista. Cada noche, si te interesa, una función de teatro.

Antes de empezar

Resuelve el permiso electrónico de entrada al Reino Unido antes de comprar nada más: es obligatorio para españoles, cuesta veinte libras y sin él aprobado no te dejan embarcar.

Sobre el transporte, con tres días la tarjeta bancaria sin contacto es la mejor opción: acercas la misma tarjeta al entrar y al salir y el sistema aplica el tope diario, que en las zonas centrales está en 8,90 libras. Solo cambia el cálculo si vas a hacer alguna salida a las afueras, y en ese caso conviene leer antes el artículo sobre transporte, porque un solo trayecto lejano puede encarecerte toda la semana.

Y reserva ya los miradores gratuitos. Es de las poquísimas cosas sin coste de Londres que exigen planificación con semanas de antelación.

Día 1: Westminster, el Támesis y la Torre

La jornada clásica y la que hay que hacer primero, porque orienta. Empieza temprano en Westminster, con el Parlamento y el Big Ben, sigue por la abadía, Whitehall y Trafalgar Square, y baja por The Mall atravesando St James's Park hasta Buckingham.

Vuelve al centro por Piccadilly Circus, Leicester Square y Covent Garden, come algo rápido y cruza el río para hacer toda la orilla sur hacia el este: London Eye, South Bank, Tate Modern, Millennium Bridge y San Pablo enfrente, y sigue hasta el Tower Bridge y la Torre de Londres.

Aquí toca elegir un interior. Mis dos candidatos son San Pablo, que ronda las veinticuatro libras e incluye la subida a la cúpula, y la Torre de Londres, que anda por las treinta y cinco y necesita entre dos y tres horas. Con tres días yo haría la Torre, porque es la visita más completa de la ciudad y porque las joyas de la corona y los guardias con sus historias son de las cosas que se recuerdan.

Tienes esta jornada desarrollada al detalle en el artículo sobre qué ver en Londres en un día.

Día 2: museos, City y las mejores vistas

La segunda jornada empieza en el British Museum, que es gratuito y que conviene abordar con una estrategia clara, porque es imposible de agotar: tiene ocho millones de piezas y una planta que invita a perderse. Elige tres o cuatro salas, dedícales dos horas y vete. La piedra de Rosetta, las esculturas del Partenón, Egipto y Mesopotamia son el recorrido obvio para una primera visita. Y ten en cuenta que ese material tiene un debate abierto sobre su procedencia que el propio museo aborda con más o menos fortuna: forma parte de la visita.

A mediodía, salta a la City, que es el kilómetro cuadrado donde nació Londinium y hoy el distrito financiero. Aquí está la mejor combinación de la ciudad entre lo viejo y lo nuevo: el Leadenhall Market victoriano con su techo abovedado en verde y dorado, que sirvió de escenario en las películas de Harry Potter; las ruinas ajardinadas de St Dunstan in the East, una iglesia bombardeada en la guerra que se ha dejado en pie cubierta de vegetación y que es de los rincones más bonitos que conozco; y el Monumento al Gran Incendio de 1666, una columna cuya altura equivale exactamente a la distancia hasta el lugar donde empezó el fuego.

Y por la tarde, los miradores. En unas pocas manzanas hay tres plataformas panorámicas gratuitas en lo alto de rascacielos, incluida la más alta de acceso libre de Europa. Todas exigen reserva previa y todas son gratis de verdad. Mi consejo es no encadenar dos que se parezcan mucho el mismo día y dejar el Sky Garden, que es el más agradable, para el final de la tarde.

Día 3: los barrios y los mercados

El tercer día es el que convierte un viaje correcto en un buen viaje, porque es cuando se sale del circuito.

La mañana, en un mercado. Camden, al norte, es el más famoso: en realidad son varios mercados conectados, con ropa vintage, artesanía, tiendas de subculturas concretas y una oferta de comida callejera enorme. Ha perdido espontaneidad con los años y hoy sabe demasiado bien que es Camden, pero el laberinto de las antiguas caballerizas sigue mereciendo la pena y perderse por él sin plan es la única forma de hacerlo bien.

La alternativa, si prefieres algo menos masificado, es el este: Spitalfields, con su mercado cubierto bajo estructura victoriana, y Brick Lane, con sus tiendas de segunda mano, su arte urbano y una autenticidad que Camden ha ido perdiendo. Si tu día cae en domingo, esta zona está en su mejor momento.

Después de comer, sube a Primrose Hill si estás en el norte, que es una colina con una de las mejores vistas del horizonte londinense y sin ninguna cola, o cruza a Greenwich si te apetece cambiar de registro por completo. Y termina el día en el West End, cenando por el Soho y, si te animas, con una función.

Qué se queda fuera y qué cambiaría según tu perfil

Con tres días quedan fuera Greenwich con calma, los estudios de cine de Harry Potter, el Museo de Historia Natural, los parques grandes, Notting Hill y Portobello, y cualquier excursión a Windsor, Oxford o Bath.

Si viajas con niños, cambiaría el segundo día: el Museo de Historia Natural, con su edificio de catedral victoriana y sus dinosaurios, funciona mejor que el British, y está pegado al de la Ciencia, también gratuito.

Si vienes por el teatro, reserva las tres noches y ajusta el resto en consecuencia, porque una función se lleva la tarde entera desde las seis.

Y si es tu segunda visita y ya conociste lo básico, salta el primer día entero y dedica esas horas a Greenwich, a la City con calma o a los mercados del este.

Tres avisos prácticos

El primero, sobre las colas. Las visitas de pago principales se reservan por internet con hora, y presentarse sin reserva en temporada alta puede significar quedarse fuera o perder una hora larga.

El segundo, sobre el calzado y las distancias. Tres días de este itinerario suponen unos quince kilómetros diarios a pie. No es una exageración retórica: es lo que sale al medirlo.

Y el tercero, sobre las expectativas. Londres es una ciudad que se disfruta más caminando sus barrios que tachando monumentos. Si tuviera que elegir entre añadir una visita de pago más o pasar dos horas paseando por un barrio sin plan, elegiría lo segundo siempre.