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Los grafitis y fachadas de ladrillo de Brick Lane, el mercado que conserva lo que Camden ha perdido

Destinos · Reino Unido · Londres

Los mercados de Londres: cuál visitar y qué día ir

Camden es el más famoso y ya no es el más interesante, Brick Lane conserva lo que Camden ha perdido y Portobello solo tiene sentido un día concreto de la semana. Guía de los mercados londinenses con el calendario, que aquí lo decide todo, y una opinión sobre cuáles siguen mereciendo la pena.

Lectura de 7 minutos

Por qué el día de la semana lo decide todo

Los mercados son, para mí, la mejor manera de ver Londres. Son gratis, se come bien y barato, y son el único sitio donde el turista y el londinense coinciden haciendo lo mismo. Pero hay un dato que casi ninguna guía subraya lo suficiente: en Londres cada mercado tiene su día, y visitarlo en el equivocado significa encontrarse otra cosa o directamente nada.

Portobello un martes es una calle bonita con algunas tiendas. Brick Lane un miércoles es un barrio con buenos grafitis y poco más. Y Borough los lunes está a medio gas. Antes de planificar la jornada de mercados, mira el calendario, porque el mismo esfuerzo puede darte una experiencia extraordinaria o una decepción.

Camden, el más famoso y el que peor ha envejecido

Camden Town, al norte, es el primer mercado que todo el mundo visita y probablemente el más impresionante en escala. En realidad no es un mercado sino varios conectados: puestos de ropa vintage, artesanía, tiendas dedicadas a subculturas muy concretas y una oferta de comida callejera enorme. La parte más interesante es el Stables Market, en las antiguas caballerizas, un laberinto de callejuelas y sótanos donde perderse sin plan es la única forma correcta de hacerlo.

La fachada de Camden High Street, con sus zapatillas gigantes y sus dragones colgados de los edificios, es una de las estampas reconocibles de la ciudad. Y el paseo por el canal, hacia el este o hacia Little Venice, es de lo mejor del norte de Londres.

Dicho esto, tengo con Camden una relación cada vez más ambivalente. Lo conocí hace más de veinte años, cuando tenía un aire bohemio y algo desastrado, y he visto cómo la turistificación le ha ido limando la espontaneidad. Hoy Camden sabe demasiado bien que es Camden: la estética está calculada, los precios han subido y el porcentaje de visitantes frente a locales se ha invertido. Sigue mereciendo una mañana en una primera visita, pero ya no es donde yo iría si tuviera que elegir uno solo.

Abre todos los días, con lo que es el más flexible de la lista. Los fines de semana la afluencia es considerable.

Brick Lane, que conserva lo que Camden perdió

Al este, en el corazón del East End, Brick Lane fue el gran descubrimiento de mi último viaje y hoy es mi favorito.

La calle tiene una historia de oleadas migratorias superpuestas sin borrarse entre sí: primero los hugonotes franceses, después la comunidad judía, más recientemente la población bangladesí, que ha marcado profundamente la gastronomía de la zona. Esa acumulación se nota en todo, desde los edificios hasta lo que se come.

Lo que la distingue es que no está interpretándose a sí misma. Hay tiendas de segunda mano de verdad, arte urbano que cambia cada semana, mercadillos improvisados, restaurantes de curry con décadas de historia y una mezcla de gente que no responde a ningún cliché turístico. Uno se siente descubridor en lugar de turista, que es exactamente la sensación que Camden ya no da.

Un hallazgo concreto que recomiendo buscar: por la zona hay tiendas de segunda mano que desde la calle parecen un local normal y que por dentro son laberintos de sótanos interconectados con decenas de puestos especializados en vintage, vinilos, decoración y curiosidades imposibles de catalogar. Entramos huyendo de la lluvia y salimos tres horas después.

El día es el domingo, cuando la calle entera se convierte en mercadillo. Los sábados también hay actividad. Entre semana la zona vale la pena por el arte urbano y los restaurantes, pero de mercado hay poco.

Spitalfields, el vecino cubierto

A cinco minutos de Brick Lane, el mercado de Spitalfields ocupa un edificio victoriano de hierro y cristal del siglo XIX y funciona como complemento perfecto: puestos de comida artesanal, diseño independiente, antigüedades y gastronomía de medio mundo.

Tiene una ventaja práctica que agradecí muchísimo: está cubierto. Llegamos con un aguacero y el sonido del agua sobre la estructura acristalada, amplificado por el metal, creó un ambiente casi cinematográfico. Nos quedamos mucho más de lo previsto y no solo por refugiarnos.

Abre todos los días, con el domingo como día grande y los jueves dedicados a las antigüedades. La combinación de Spitalfields y Brick Lane un domingo por la mañana es, para mí, la mejor jornada de mercados que ofrece Londres.

Portobello, que es un mercado de un solo día

Portobello Road, en Notting Hill, es el mercado de antigüedades más famoso del mundo y tiene el entorno más fotogénico de todos: las casas de colores del barrio son parte del espectáculo.

Pero conviene ser claro: el sábado es el día. Es cuando abren los cientos de anticuarios de la calle y de las galerías interiores, cuando el mercado se despliega entero y cuando la calle se convierte en lo que uno ha visto en las fotos. El resto de la semana hay comercio, pero no es el mismo sitio.

La contrapartida del sábado es la masificación. Es de los sitios más concurridos de Londres y avanzar por la calle a mediodía cuesta. La solución es la de siempre: llegar temprano, a la hora en que los puestos están montando.

Borough, el mercado de comer

Junto al London Bridge, en la orilla sur, Borough Market lleva funcionando desde el siglo XVIII y es el gran mercado gastronómico de la ciudad. Quesos, embutidos, panes, pescado, especias y una cantidad enorme de puestos de comida preparada.

Es la mejor opción para comer bien y relativamente barato en pleno centro, y también para comprar provisiones si tu plan es hacer picnic en un parque, que en Londres es una de las mejores decisiones posibles.

Abre todos los días, aunque los mejores días son de miércoles a sábado, cuando están todos los puestos. La hora de la comida entre semana está llena de oficinistas de la City, lo que en este caso es buena señal.

Los que casi nadie visita

Greenwich Market, al sureste, es pequeño, cubierto y muy agradable, con días temáticos dedicados a antigüedades y a artesanía. Encaja perfectamente en la jornada de Greenwich, que da para un día completo entre el Observatorio, el Cutty Sark y el conjunto barroco.

Columbia Road, en el este, es un mercado de flores que solo abre los domingos por la mañana y que es una de las estampas más bonitas de Londres, con la calle entera convertida en un vivero y los vendedores voceando precios.

Bermondsey es un mercado de antigüedades serio, para gente que sabe lo que busca, y abre exclusivamente los viernes desde las seis de la mañana.

Y aunque no es un mercado de puestos sino una galería comercial victoriana, Leadenhall Market, en la City, merece la parada por la arquitectura: estructura de hierro forjado, techo abovedado pintado en verde, rojo y dorado, y una atmósfera que le valió aparecer en las películas de Harry Potter. Hoy tiene tiendas y restaurantes caros, pero el edificio justifica el desvío.

Cómo montar la jornada

Mi recomendación, si tienes un solo día para mercados y puedes elegir el día de la semana, es el domingo en el este: Spitalfields a primera hora, Brick Lane después, y toda la tarde entre las tiendas de segunda mano y el arte urbano de la zona. Es la combinación con más carácter y la que menos parece un circuito turístico.

Si tu día libre es sábado, Portobello por la mañana temprano y Camden por la tarde, asumiendo que ambos estarán llenos.

Y si viajas entre semana, Borough para comer y Leadenhall para pasear, encajados en la jornada de la City.

Dos consejos que valen para todos

El primero, ir temprano. En todos los mercados londinenses, la primera hora es otra cosa: se ve el género, se puede hablar con quien vende y las fotos salen sin multitudes.

Y el segundo, comer ahí. Los mercados de Londres son la respuesta al problema del precio de la comida en esta ciudad: por entre ocho y doce libras se come muy bien y muy variado, frente a las veinticinco o treinta de cualquier restaurante del centro. En un viaje de cinco días, hacerlo dos o tres veces cambia el presupuesto de forma apreciable.