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Miradores gratuitos de Londres: cuál elegir y cómo reservar
Londres tiene varias plataformas panorámicas en lo alto de sus rascacielos que no cuestan absolutamente nada, y una de ellas es la más alta de acceso libre de Europa. Comparativa de las que probé en el mismo día, con la que decepciona y la que sigue siendo la mejor.
Pagar por las vistas ya no es obligatorio¶
Durante años, ver Londres desde arriba significaba pagar. El London Eye, el mirador del Shard y algún otro cobraban precios considerables por una panorámica que en cualquier otra ciudad se obtiene desde una colina.
Eso ha cambiado, y bastante rápido. La normativa urbanística de la City ha ido exigiendo a los promotores de rascacielos que incorporen espacios públicos accesibles a cambio de permitirles construir en altura, y el resultado es una colección de miradores gratuitos que hoy compiten en calidad con los de pago. Todos ellos requieren reserva previa, todos son gratuitos de verdad y todos están a pocos minutos andando unos de otros, en el mismo kilómetro cuadrado de la City.
En mi último viaje dedicamos una jornada entera a subir a tres de ellos, uno detrás de otro, comparándolos sobre la marcha. Lo que sigue sale de ahí.
Horizon 22, el más alto de Europa¶
Está en la planta 58 del edificio de 22 Bishopsgate, a unos doscientos cincuenta metros de altura, y es la plataforma de acceso libre más alta del continente. Abrió a finales de 2023, así que es la incorporación más reciente y la que menos aparece en las guías antiguas.
Las vistas son de trescientos grados y tienen una particularidad que la distingue: se ve especialmente bien el norte de la ciudad, una perspectiva que los otros miradores no ofrecen porque están orientados sobre todo al río. Desde aquí se domina el Támesis, la Torre de Londres, el Tower Bridge, San Pablo y, justo enfrente, el resto de rascacielos de la City, que desde arriba se aprecian como el conjunto que son.
El ascensor sube en menos de un minuto, lo que ya es una experiencia. Hay cafetería y, a diferencia de su vecino, permiten subir algo de comer. La entrada es gratuita pero exige reservar por internet, y las plazas vuelan con semanas o meses de antelación. Liberan además un cupo de entradas sin reserva cada mañana en la propia puerta, así que si te has quedado sin hueco merece la pena aparecer temprano.
Es el mejor de los tres en cuanto a vistas puras. El espacio en sí es sobrio, básicamente una gran sala acristalada sin demasiada personalidad, pero uno no sube ahí por la decoración.
El Sky Garden, el más agradable¶
Está en lo alto del edificio de Fenchurch Street que todo el mundo conoce como el walkie-talkie, por su forma. Es el más antiguo de los tres y sigue siendo mi favorito, aunque no sea el más alto.
La diferencia es que no es solo una plataforma de observación: es un jardín tropical de tres plantas bajo una bóveda de cristal, con vegetación, bares, restaurantes y una terraza exterior desde la que se ve la ciudad al aire libre y no a través de un cristal. Esa combinación de altura, plantas y espacio abierto no la tiene ningún otro.
La entrada es gratuita con reserva previa, y ahí está el truco: liberan las plazas los lunes para fechas de unas tres semanas más adelante, así que hay que estar atento al calendario. Si te quedas sin entrada, reservar mesa en alguno de sus bares o restaurantes también da acceso, aunque entonces ya no es gratis.
Como broche de una jornada de miradores, o para ver el atardecer, es el que yo elegiría.
The Lookout, el que decepciona¶
Está en la planta 50 del edificio contiguo, 8 Bishopsgate, a apenas ocho plantas por debajo del Horizon 22 y a treinta segundos andando de su puerta.
Y ahí está el problema. Ofrece unas vistas muy similares a las de su vecino, desde algo menos de altura, en un espacio bastante más pequeño y con menos capacidad. Visitado por su cuenta estaría muy bien; visitado inmediatamente después del Horizon 22, como hicimos nosotros, sabe a poco. Fue la decepción de aquella jornada, y no porque el sitio sea malo sino por comparación.
Mi recomendación es tratarlo como lo que es: una excelente alternativa si no consigues reserva en los otros dos. Sus entradas suelen ser más fáciles de conseguir, se liberan también los lunes y a veces admiten entrada sin reserva si hay hueco. Pero no lo encadenes con el Horizon 22 el mismo día, porque uno le come al otro.
El Garden at 120, sin reserva y al aire libre¶
La cuarta opción y la más práctica de todas para improvisar: una azotea ajardinada en el edificio de 120 Fenchurch Street, a cinco minutos de los anteriores, que no requiere reserva de ningún tipo. Se entra, se sube y ya está.
No tiene la altura de los otros, pero está al aire libre, es tranquilo, suele haber sitio y tiene una ventaja fotográfica concreta: desde ahí se ven de cerca y desde abajo los rascacielos que en los otros miradores están a tu misma altura, incluido el walkie-talkie, que parece enorme. Es la mejor alternativa cuando los demás están completos y una parada excelente en sí misma.
En la misma línea, la azotea del centro comercial One New Change, junto a la catedral de San Pablo, ofrece la vista más cercana que existe de la cúpula de Wren, también gratis y sin reserva.
Cómo organizar la jornada¶
La buena noticia es que están todos en el mismo barrio y se recorren andando. La mala es que las reservas hay que hacerlas con semanas de antelación y en días concretos, así que esto no se improvisa.
Mi orden recomendado, si consigues las tres reservas: empieza por el Garden at 120 a media mañana para calentar, sigue con el Horizon 22, come algo por la zona y termina en el Sky Garden a última hora de la tarde, que es cuando mejor está. Y si vas a subir a dos que se parecen mucho, sepáralos en días distintos.
Alrededor de estos miradores está además una de las zonas más interesantes de la City para pasear: el Leadenhall Market victoriano, con su estructura de hierro forjado y su techo abovedado en verde y dorado; las ruinas ajardinadas de la iglesia de St Dunstan in the East, un espacio bombardeado en la guerra que se ha dejado en pie cubierto de vegetación y que es de los rincones más bonitos de Londres; y la propia arquitectura contemporánea de los rascacielos, que a pie de calle produce un efecto muy distinto que desde arriba.
Un par de consejos prácticos¶
Reserva en cuanto tengas las fechas cerradas del viaje. Es de las poquísimas cosas gratuitas de Londres que exigen planificación con meses de antelación, y quedarse sin plaza es lo habitual si se deja para el final.
Comprueba el tiempo antes de decidir el día. Con niebla baja, que en Londres es frecuente, estos miradores pierden por completo su razón de ser, y las reservas suelen poder cambiarse si se hace con antelación.
Y si vas a fotografiar, ten en cuenta que salvo el Garden at 120 y la azotea junto a San Pablo, los demás son espacios acristalados. Los reflejos son el enemigo: acércate al cristal todo lo que puedas, evita la ropa clara y ve a una hora en la que el sol no dé directamente contra el vidrio.
Con eso, y sin gastar una libra, tienes las mejores vistas de Londres. Que en una ciudad tan cara es una de las pocas gangas que quedan.