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Praga en 1 día: itinerario concentrado
Cómo ver lo esencial de la ciudad sin correr ni perderse lo importante
Un día en Praga no es suficiente para ver la ciudad, pero sí para entenderla. El centro histórico es compacto y puede recorrerse en gran parte a pie; los monumentos más importantes están separados por distancias razonables; y la ciudad tiene esa cualidad de las buenas capitales medievales de revelar su coherencia a quien se mueve con atención. Lo que un día no permite es la exploración de los barrios más alejados del centro turístico ni las visitas detenidas a los museos. Pero permite el contacto suficiente para saber que hay que volver.
Este itinerario asume que se empieza a las nueve de la mañana y se tiene disponible hasta las diez de la noche.
Por la mañana: el Barrio Menor y el Castillo¶
La estrategia más eficiente para un solo día es empezar por el Castillo —en la orilla izquierda del Moldava, en lo alto— y bajar después hacia el centro, aprovechando que la bajada es más fácil que la subida y que las colas para los monumentos son menores a primera hora.
El barrio de Malá Strana se atraviesa de camino al castillo. Las calles empedradas, los palacios barrocos con portones monumentales y la iglesia de San Nicolás con su cúpula verde pueden verse paseando sin detenerse demasiado, guardando los detenimientos para el castillo.
En el recinto del Castillo, la prioridad absoluta es la Catedral de San Vito: las vidrieras, especialmente la de Alfons Mucha en la capilla de San Wenceslao, justifican por sí solas la visita. La Sala Vladislav del Palacio Real —con sus bóvedas de crucería en espiral que son el ejemplo más extraordinario del gótico tardío checo— es la segunda parada obligatoria. El Callejón del Oro puede visitarse rápidamente (es corto) o puede dejar para otro momento si el tiempo aprieta.
Las vistas desde los jardines del Castillo sobre la Ciudad Vieja al otro lado del Moldava son algunas de las mejores de Praga.
Tiempo estimado: 2,5 horas.
A media mañana: el Puente de Carlos¶
Bajando desde el Castillo hacia el río, el Puente de Carlos ya habrá aumentado su afluencia respecto a las primeras horas, pero todavía no llegará al colapso del mediodía de verano. Si se empieza muy temprano en el castillo, puede que llegue al puente a las doce, que es todavía manejable.
Las estatuas barrocas merecen más atención de la que generalmente reciben: cada una cuenta una historia específica y la documentación disponible en placas y guías permite identificar quién es quién y qué historia conmemoran. La de San Juan Nepomuceno —con su placa de bronce pulida por millones de manos que la han tocado buscando buena suerte— es la más visible pero no la más interesante.
Llegar al centro del puente y mirar en ambas direcciones: hacia el Castillo al oeste y hacia la Torre del Puente de la Ciudad Vieja al este. Es una de las perspectivas más reconocibles de Europa Central.
Tiempo estimado: 45 minutos.
Mediodía: almuerzo en la Ciudad Vieja¶
Cruzando el puente, la Torre del Puente de la Ciudad Vieja marca la entrada al barrio histórico. Las primeras calles —especialmente Karlova, que va directa hacia la Plaza de la Ciudad Vieja— están entre las más concurridas de Praga. Puede ser mejor desviarse hacia las calles paralelas para comer sin el ruido turístico.
Para comer bien y sin pagar precio turístico en Praga, el truco es alejarse dos o tres calles de los monumentos principales. Los locales del barrio de Staré Město que no están en las calles principales tienen precios razonables. La cocina checa clásica —svíčková (filete de buey con salsa de nata y pan de levadura), gulasch, vepřo-knedlo-zelo (cerdo con repollo y knedlíky)— se sirve con cerveza en cualquier pivnice de barrio.
Tiempo estimado: 1 hora.
Por la tarde: la Plaza de la Ciudad Vieja y el Barrio Judío¶
Después de comer, la Plaza de la Ciudad Vieja con el Reloj Astronómico. La multitud que se congrega en la hora en punto para ver el espectáculo del reloj es su propia curiosidad, aparte del reloj en sí. Subir a la torre del Ayuntamiento vale la pena para la vista sobre los tejados medievales.
La iglesia de Nuestra Señora del Týn puede visitarse en los horarios de apertura al público: el interior —con sus altares barrocos llenos de dorado contrastando con la arquitectura gótica sobria— es menos conocido que la fachada y merece tiempo.
Desde la plaza hacia el norte, el Barrio Judío (Josefov) está a cinco minutos a pie. La entrada combinada a las sinagogas y el cementerio es cara pero incluye los monumentos más valiosos. El tiempo mínimo razonable para hacer justicia al conjunto es una hora y media: el cementerio con sus tumbas superpuestas, la Sinagoga Pinkás con los setenta y siete mil nombres escritos en sus paredes, la Sinagoga Española con su interior orientalista.
Tiempo estimado: 3 horas.
Al atardecer: el Moldava y los puentes¶
Antes de que caiga la noche, un paseo por la orilla del Moldava en la Ciudad Vieja permite ver el Castillo y Malá Strana desde el lado del agua, que es como Praga ha sido pintada y fotografiada durante siglos. Las terrazas sobre el río tienen esa calidad de las ciudades ribereñas que descubren su mejor cara reflejadas en el agua.
Si el tiempo lo permite, cruzar el Puente de Carlos una segunda vez al atardecer, cuando la luz sobre las estatuas es completamente diferente a la del mediodía, cierra el ciclo del día de manera apropiada.
Tiempo estimado: 1 hora.
Por la noche: cena y cerveza¶
Praga de noche es otra ciudad. El turismo más masivo se retira a los hoteles y la ciudad recupera algo de su escala cotidiana. Para cenar: los restaurantes del barrio Vinohrady (a quince minutos a pie o en metro desde el centro) tienen más calidad y menos precio que los del casco histórico. Para la cerveza de rigor: U Fleků es la experiencia más auténtica y más turística simultáneamente —lleva sirviendo su lager oscura desde 1499— o cualquier pivnice de barrio en Vinohrady o Žižkov.
La noche en Praga puede ser larga si se quiere: la oferta de bares de jazz y locales de música en vivo en la Ciudad Vieja y alrededores es abundante. El club Reduta, el más antiguo de Praga (Bill Clinton tocó aquí el saxofón en 1994), tiene programación casi todos los días.
Notas prácticas¶
El metro (líneas A, B y C) conecta bien los barrios principales. El billete sencillo dura noventa minutos. Para el castillo, los tranvías que suben desde el centro son más cómodos que el metro. El acceso a la mayoría de los monumentos del castillo es de pago, con entradas individuales o combinadas. El Barrio Judío cobra entrada combinada. El Puente de Carlos es gratuito y abierto las 24 horas.
Praga en temporada alta (junio a agosto) puede estar masificada en los puntos principales. Madrugar —llegar al Puente de Carlos antes de las 8, al Castillo al abrir— hace una diferencia sustancial en la experiencia.