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Recreación del espectáculo generada con inteligencia artificial, ya que no tengo ninguna fotografía propia por tener prohibido el uso de cámaras durante la representación.

Bilbonauta · Santurtzi

El Mikado de Dagoll Dagom en el Serantes Kultur Aretoa

Dagoll Dagom en Santurtzi, cuando ver un musical de calidad en España todavía dependía de que una compañía catalana pasara por tu teatro.

Lectura de 4 minutos

Dagoll Dagom ya me había conquistado años antes con Los Piratas de Penzance en el Arriaga, así que cuando la compañía catalana anunció que traía El Mikado al Serantes Kultur Aretoa de Santurtzi, no había duda: había que ir.

Dagoll Dagom y el musical en España

Para entender lo que significaba ver a Dagoll Dagom en directo hay que situarse en el contexto del teatro musical español de la época. En 2005, el género todavía no había vivido el boom que llegaría después con las grandes producciones de la Gran Vía madrileña. Las opciones para ver musicales de calidad en España eran limitadas, y Dagoll Dagom era una de las pocas compañías que llevaban décadas apostando por el género con un nivel de producción extraordinario. Fundada en Barcelona en 1974, la compañía había firmado títulos legendarios como Antaviana, Mar i Cel o Nit de Sant Joan, y se había ganado un prestigio enorme tanto en Cataluña como en el resto de España.

La obra: Gilbert y Sullivan a la catalana

El Mikado es una opereta cómica de Gilbert y Sullivan estrenada en Londres en 1885. Ambientada en un Japón de fantasía llamado Titipú, cuenta una historia absurda y enredada sobre leyes ridículas, ejecuciones que nunca llegan a producirse y amores cruzados. Es una sátira de la sociedad británica victoriana disfrazada con kimonos y abanicos, llena de humor inteligente y situaciones disparatadas.

Dagoll Dagom la había estrenado en catalán en 1986, con dirección de Joan Lluís Bozzo y arreglos musicales de Joan Vives. Aquella producción fue un hito porque supuso la primera vez que la compañía abordaba una obra del repertorio clásico, y consiguió acercar al público catalán a un género que entonces apenas tenía presencia en los escenarios locales. Casi veinte años después, en 2005, la compañía recuperó el montaje en una nueva gira en castellano, con versión de Xavier Bru de Sala. Santurtzi fue precisamente una de las primeras paradas de aquella gira.

El Serantes Kultur Aretoa

El Serantes es uno de esos teatros de pueblo que tiene más personalidad de lo que su tamaño sugiere. Inaugurado en 1995, es el centro cultural de referencia de Santurtzi y alberga desde hace décadas el Festival Internacional de Teatro, uno de los más veteranos de Bizkaia. Un teatro cercano, con buena acústica y esa calidez que tienen los espacios donde el público está a pocos metros del escenario.

El espectáculo

Lo que recuerdo con claridad es la calidad del montaje. Dagoll Dagom no escatimaba en producción: escenografía cuidada, vestuario espectacular, una puesta en escena colorida que te transportaba a ese Japón de cartón piedra y laca que imaginaron Gilbert y Sullivan. Los arreglos musicales de Joan Vives le daban frescura a una partitura de más de cien años, y el elenco se movía con una energía contagiosa.

La obra funciona porque no se toma en serio a sí misma. Los personajes son arquetipos llevados al extremo, las situaciones son cada vez más absurdas y el humor va escalando hasta un final delirante donde todo se resuelve de la forma más inverosímil posible. Es teatro musical en estado puro: diversión, espectáculo y la sensación de estar viendo algo que solo funciona en directo, con gente cantando y bailando a unos metros de ti.

Una puerta que se abre

Visto con perspectiva, El Mikado fue una de esas experiencias que te abren una puerta. Ver a una compañía como Dagoll Dagom a ese nivel, tan cerca de casa, confirmaba que el teatro musical no era solo cosa de Londres o Nueva York. Que aquí también se podían hacer cosas extraordinarias. Y que a veces no hace falta cruzar medio mundo para vivir una gran noche de teatro.