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Entrada de Salterio de noche, con el rótulo pintado a mano sobre fondo verde, un farolillo encendido y, al fondo, el interior cálido con muros de piedra y mesas.

Destinos · España · Barcelona

Salterio: una tetería con alma en el corazón del Call de Barcelona

Muros de piedra medieval, vigas de madera, lámparas de colores y una carta de tés, infusiones, café turco y cocina de inspiración mediterránea y oriental. Salterio, junto a Casa Adret, es uno de los rincones con más encanto del barrio Gótico, y para Rafa, el lugar donde tomó el mejor café en años.

Lectura de 5 minutos

En una de las calles más estrechas y antiguas del barrio Gótico, a pocos pasos de la Sinagoga Major y puerta con puerta con Casa Adret, se esconde Salterio, una pequeña tetería que parece detenida en el tiempo. Desde la calle apenas se adivina: un portal de piedra, un rótulo pintado a mano sobre fondo verde y un farolillo que se enciende al caer la tarde. Basta con asomarse para que el ruido del centro desaparezca y aparezca un refugio cálido de piedra, madera y luz tenue, de esos que uno no quiere abandonar.

Un rincón del Call

Salterio está en el carrer de Salomó ben Adret, la calle que hasta 2018 se llamaba Sant Domènec del Call, en pleno corazón del antiguo barrio judío de Barcelona. Es una calle tan estrecha que ni siquiera los coches de Google Street View han podido recorrerla, y en ella se concentran algunos de los lugares con más historia del Call: Casa Adret, la casa que presume de ser la más antigua de Barcelona, la Sinagoga Major o la lápida hebrea medieval del carrer de Marlet. Salterio encaja de maravilla en ese entorno, como una pausa obligada entre visita y visita.

Piedra, madera y lámparas de colores

Lo primero que enamora de Salterio es su ambiente. El local ocupa unos bajos con muros de piedra vista, gruesos y irregulares, que dejan intuir la antigüedad del edificio, y un techo de vigas de madera oscura con revoltones pintados en tonos ocres. La luz es baja y cálida, y llega de farolillos y lámparas de colores de aire oriental, algunas de tela con flecos, otras de cristal tallado.

La decoración es un pequeño museo de objetos encontrados. Sobre la barra de madera cuelgan decenas de tazas de cerámica de distintos colores, y en las estanterías se amontonan teteras de metal, libros, cuadros y cacharros de cobre. Los taburetes llevan cojines de hule estampado con flores, las mesas son de mosaico y las sillas, de mimbre y madera. Todo parece desordenado y, al mismo tiempo, colocado con un cariño infinito. La música suave y el murmullo de las conversaciones completan la sensación de estar muy lejos del bullicio del Gótico, aunque se esté en su mismo centro.

Entrada de Salterio de noche, con el rótulo pintado a mano sobre fondo verde, un farolillo encendido y, al fondo, el interior cálido con muros de piedra y mesas. Interior de Salterio, con muros de piedra, techo de vigas de madera, tazas de colores colgadas sobre la barra, taburetes con cojines de flores y una cafetera italiana sobre una mesa de mosaico, mientras un cliente toma café.
Salterio, por fuera y por dentro

Qué tomar en Salterio

Salterio es, ante todo, una tetería, y su carta de tés e infusiones es de las más amplias de Barcelona: Time Out llegó a situarla entre las mejores de la ciudad. Hay tés de todo el mundo, infusiones de hierbas y especias y clásicos como el té verde con menta al estilo marroquí, servido en tetera de metal. Su otra especialidad es el café, preparado al momento en cafetera italiana o al estilo turco, y también ofrecen batidos de fruta, golden milk, cerveza, vino y sangría.

Para comer, la cocina mira al Mediterráneo y a Oriente Próximo. El plato más recomendado por sus clientes es el sardo, la especialidad de la casa, que tiene también versiones vegetarianas. Completan la carta platos para compartir como el hummus, las berenjenas a la plancha o una tabla de mezze, además de dulces árabes como la baklava. Es un buen lugar tanto para una merienda tranquila como para una cena ligera.

El café de Rafa

Hay que confesar que entramos en Salterio casi por casualidad. Era domingo, pasadas las cinco de la tarde, íbamos con prisa entre las visitas de 48H Open House Barcelona y, para qué negarlo, lo que buscábamos era un baño. Pero hay lugares que se ganan a uno en cinco minutos, y Salterio se ganó a Rafa. Fue sentarse junto a los muros de piedra y quedarse prendado del ambiente y de la decoración.

Rafa pidió un café y yo, que me moría de sed, un refresco. Desde la barra se veía todo el proceso: el café no salía de una máquina, sino que lo prepararon al momento en una pequeña cafetera italiana puesta al fuego. Llegó a la mesa en la misma cafetera, con la leche aparte y el azúcar a granel, para que cada uno se lo sirviera a su gusto. El veredicto de Rafa fue inmediato: el mejor café que había tomado en años.

Las dos consumiciones nos costaron 6 €. No es el café más barato del barrio, pero hecho así, al fuego y sin prisas, y en un rincón como este, lo vale. Fue además la manera perfecta de reponer fuerzas antes de entrar en Casa Adret, la siguiente visita del día, en un fin de semana que no nos había dado tregua.

Información práctica

Dirección. Carrer de Salomó ben Adret 4, en el barrio Gótico, junto a Casa Adret.

Horario. Abre a diario por la tarde y hasta medianoche. Algunas guías sitúan la apertura a las 18:00, pero un domingo de octubre de 2026 a las cinco de la tarde ya estaba abierto, así que conviene confirmar el horario antes de ir.

Precio. Un café y un refresco nos costaron 6 € en octubre de 2026.

Teléfono. +34 933 02 50 28.

Un consejo. El local es pequeño y muy popular, y suele llenarse por la noche. Si se busca tranquilidad, mejor ir a media tarde.

Cómo llegar. Las estaciones de metro más cercanas son Jaume I (L4) y Liceu (L3), a unos cinco minutos a pie.

Conté nuestra visita al Call en el diario de Barcelona 2026, y hay más sobre la casa vecina en el artículo de Casa Adret.