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Vistas de Tallin desde el tranvía de regreso a Kopli

Destinos · Estonia

Cómo moverse por Tallin y por Estonia: tranvías, tarjetas, ferris y autobuses

El aeropuerto a cuatro kilómetros del centro, la tarjeta de tranvía imprescindible y el ferry a Helsinki en poco más de dos horas.

Lectura de 7 minutos

Estonia es uno de los países más fáciles de recorrer de Europa. Es pequeño, está muy digitalizado, el transporte público funciona bien y todo se paga con tarjeta o móvil. No hace falta coche para visitar Tallin, aunque sí ayuda mucho si quieres salir al campo.

Esta guía recoge lo que necesitas saber, desde el aeropuerto hasta el ferry a Helsinki.

Llegar a Estonia

El aeropuerto de Tallin

El aeropuerto está a apenas cuatro kilómetros del centro, lo que lo convierte en uno de los más cómodos de Europa. Se llega al casco antiguo en unos quince minutos.

Hay tranvía directo desde la propia terminal hasta el centro y la estación de tren, y también autobús urbano. Ambos cuestan lo mismo que cualquier billete urbano, en torno a dos euros, y son la opción evidente durante el día.

El problema son las horas intempestivas. De madrugada no hay servicio de transporte público, así que si tu vuelo llega en plena noche tendrás que contar con taxi, VTC o traslado concertado. Un trayecto al centro ronda los veinte o veinticinco euros. Merece la pena tenerlo reservado de antemano si llegas muy tarde, porque a esas horas la terminal está prácticamente vacía.

El puerto

Tallin es un puerto muy activo, con ferris a Helsinki y a Estocolmo y con tráfico de cruceros. Las terminales están a unos veinte minutos andando del casco antiguo, o a un par de paradas de tranvía.

Los autobuses internacionales

La estación de autobuses de Tallin conecta con Riga, Vilna, San Petersburgo y buena parte de Europa oriental. Riga está a unas cuatro horas y media, y los precios son muy bajos. La guía del trayecto a Riga recoge todos los detalles, incluida la parada en Pärnu.

El transporte urbano de Tallin

La red

Tallin tiene tranvías, autobuses y trolebuses, y el sistema funciona muy bien: es puntual, limpio y cubre toda la ciudad. Los tranvías son especialmente cómodos y llegan a casi todos los puntos que interesan al visitante, incluidos el aeropuerto, el puerto, Kadriorg y la península de Kopli.

El casco antiguo se recorre entero a pie y no necesita transporte, pero en cuanto sales de las murallas el tranvía se convierte en el mejor aliado.

La tarjeta de transporte

Este es el consejo práctico más importante de la guía. Tallin usa una tarjeta electrónica recargable, que se compra con una pequeña fianza reembolsable en quioscos y máquinas, y sobre la que se cargan billetes sueltos o abonos por días.

Si vas a estar más de dos jornadas, el abono compensa claramente. Y tiene una ventaja que va más allá del dinero: una vez pagado, dejas de pensar en el coste de cada viaje, y eso cambia la manera de moverte. Puedes bajarte a mitad de trayecto por curiosidad, cambiar de línea sin motivo o cruzar la ciudad para ver un barrio.

Al terminar el viaje, devuelve la tarjeta y recuperas la fianza.

Los residentes de Tallin viajan gratis en el transporte urbano desde 2013, una política municipal bastante conocida internacionalmente. Los visitantes no entran en ese régimen, pero explica por qué el sistema está tan usado y tan bien mantenido.

Un plan que suena absurdo y funciona

Con la tarjeta cargada y un día de lluvia, hay un plan que recomiendo sin ninguna ironía: coger un tranvía hasta el final de la línea, volver en otra distinta, y así ir encadenando trayectos.

Se atraviesan barrios residenciales de bloques soviéticos, zonas de casas bajas de madera, polígonos y urbanizaciones nuevas que ningún visitante pisa jamás. Se ve cómo cambia la tipología de vivienda, quién sube y quién baja, dónde están los colegios y los supermercados.

Pocas cosas enseñan tanto de una ciudad, y con abono no cuesta ni un euro adicional.

Moverse por el resto del país

Autobús

Es el medio principal para moverse dentro de Estonia. La red es densa, cubre prácticamente todo el país y los precios son bajos. Tartu, la segunda ciudad, está a unas dos horas y media de Tallin. Pärnu, la ciudad balneario del suroeste, a unas dos horas.

Los billetes se compran por internet, en app o en la estación.

Tren

La red ferroviaria es más limitada que la de autobuses, pero los trenes son modernos y cómodos y cubren las rutas principales, incluida Tartu. Para trayectos que el tren sirva, suele ser la opción más agradable.

Coche

Para Tallin no hace falta. Para el resto del país, cambia bastante las cosas.

Estonia tiene una parte enorme de su interés en zonas rurales: parques nacionales, turberas, aldeas costeras, mansiones señoriales, islas. Y el transporte público en esas zonas es escaso, con frecuencias muy bajas.

Si tu plan incluye el parque nacional de Lahemaa, las islas de Saaremaa e Hiiumaa o recorrer la costa, el coche es prácticamente imprescindible. Las carreteras son buenas, hay poco tráfico y el alquiler es asequible.

Las islas

Estonia tiene más de dos mil islas, y las dos grandes —Saaremaa e Hiiumaa— son destinos por derecho propio, con un carácter muy distinto al continental. Se llega en ferry, con servicios frecuentes en verano, y lo normal es embarcar con el coche.

El ferry a Helsinki

Es una de las conexiones más fáciles y más usadas del Báltico, y merece explicación aparte.

Helsinki está a unos ochenta kilómetros al norte, cruzando el golfo de Finlandia. Varias compañías cubren la ruta con salidas frecuentes durante todo el día, y la travesía dura poco más de dos horas.

Los precios varían según compañía y horario, pero un billete de ida y vuelta para dos personas ronda los setenta y cinco euros. Conviene comprarlo con antelación, sobre todo en verano.

Un detalle que marca la diferencia: comprueba en qué terminal atraca cada compañía en Helsinki. Algunas dejan muy cerca del casco antiguo, a diez minutos andando de la plaza del Senado, y otras bastante más lejos. Con un solo día en la ciudad, esa diferencia se nota.

Saliendo en el primer barco de la mañana y volviendo en el de la noche se dispone de unas diez u once horas en Helsinki, que dan de sobra para recorrer el centro a fondo. La guía completa del ferry explica cómo organizar el día y qué compañía elegir.

Los ferris en sí son enormes, con varias cubiertas, restaurantes, tiendas y un ambiente muy particular de gente que va a pasar el día.

Pagos, apps y conectividad

Estonia es uno de los países más digitalizados del mundo y eso se nota en el día a día.

Se paga con tarjeta o móvil absolutamente en todas partes, incluidos mercados, taquillas y transporte. No hace falta llevar efectivo, con la salvedad de algunos aseos públicos, que cuestan entre cuarenta céntimos y un euro y no siempre aceptan tarjeta.

La cobertura móvil y la conexión wifi son excelentes en toda la ciudad y muy buenas incluso en zonas rurales, aunque dentro de los parques naturales puede haber huecos.

Para el transporte urbano hay aplicación oficial, y las de VTC funcionan bien y son considerablemente más baratas que en Europa occidental.

Cuatro consejos prácticos

Saca la tarjeta de transporte el primer día si vas a estar más de dos jornadas. Compensa y cambia tu manera de moverte por la ciudad.

Si llegas de madrugada, resuelve el traslado desde el aeropuerto por adelantado. No hay transporte público a esas horas.

Aloja fuera del casco antiguo. Kalamaja, Kopli o el borde norte del centro salen más baratos, tienen más ambiente y están perfectamente conectados por tranvía.

Y si vas a salir al campo, alquila coche para esos días concretos en lugar de para todo el viaje. En Tallin el coche es un estorbo.

En resumen

Moverse por Tallin es sencillo, barato y no requiere ninguna planificación: casco antiguo a pie, tranvía para todo lo demás y tarjeta de transporte desde el primer día.

Moverse por Estonia es igual de fácil si te quedas en las ciudades y bastante más complicado si quieres campo, costa o islas, donde el coche pasa de ser cómodo a ser necesario. Merece la pena decidir eso antes de reservar, porque condiciona buena parte del itinerario.