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El Vanha kauppahalli, el mercado cubierto antiguo de Helsinki

Destinos · Finlandia · Helsinki

Qué ver en Helsinki en 3 días: la ciudad, el mar y una excursión

Dos días de ciudad, el mar y la sauna, más una tercera jornada a elegir entre Porvoo, el bosque de Nuuksio o Seurasaari.

Lectura de 8 minutos

Con un día en Helsinki se recorre el centro. Con dos aparecen el mar y la sauna. Y con tres da tiempo a salir de la ciudad, que es donde Finlandia se explica de verdad: en el bosque, en los lagos y en las pequeñas ciudades de madera.

Este itinerario dedica las dos primeras jornadas a Helsinki y la tercera a una excursión, con tres opciones muy distintas entre sí.

Antes de empezar

Transporte

El centro se recorre a pie. Para el resto conviene un abono de transporte de varios días, que incluye el ferry público a Suomenlinna y los tranvías y autobuses urbanos, incluidos los que llegan a Seurasaari y al monumento a Sibelius.

Para la excursión del tercer día, según el destino, harán falta autobús regional o tren.

Los precios

Finlandia es cara y conviene presupuestarlo. Dicho eso, lo esencial de Helsinki es gratuito: la plaza del Senado, las dos catedrales, la Biblioteca Nacional, la biblioteca Oodi, la capilla del Silencio, el recinto exterior de Suomenlinna y todos los paseos.

Con tres días, la fórmula que mejor funciona es comer sencillo —aprovechando el menú de mediodía de los días laborables, el llamado lounas— y reservar el presupuesto para dos o tres cosas concretas: un museo, una sauna y alguna compra en el mercado.

Los horarios

Muchos interiores cierran a las cinco de la tarde. Coloca las visitas de pago en la primera mitad del día.

Día 1. El centro monumental

Empieza por Katajanokka, con su conjunto de arquitectura art nouveau nórdica, y sube a la catedral ortodoxa Uspenski, la mayor de Europa occidental, terminada en 1868.

Continúa a Senaatintori, la plaza del Senado, el corazón neoclásico de la ciudad, con la catedral luterana, el palacio del Gobierno, la universidad y la Biblioteca Nacional, todo ello diseñado casi al completo por Carl Ludvig Engel. Entra en la biblioteca, cuya sala principal de doble altura con columnas corintias y bóveda de luz cenital es el mejor interior del centro y es de acceso libre.

Baja al Kauppatori y al Vanha kauppahalli, el mercado cubierto de 1889. Sube por la Esplanadi y recorre Aleksanterinkatu hasta la estación central de Eliel Saarinen, de 1919, con sus figuras de granito sosteniendo faroles.

Por la tarde, Töölö y la Temppeliaukio, la iglesia excavada en el granito en 1969, con parada previa en la capilla del Silencio de Kamppi.

Con tres días puedes añadir a esta jornada uno de los museos del centro. El Ateneum tiene la mejor colección de arte finlandés; el Kiasma, arte contemporáneo; y el Amos Rex está instalado bajo una plaza, con esas cúpulas que emergen del pavimento y que se han convertido en imagen icónica de la ciudad.

Termina en la biblioteca Oodi, gratuita, abierta hasta tarde y uno de los edificios públicos más celebrados de la Europa reciente.

Día 2. Suomenlinna, el diseño y la sauna

Suomenlinna

Dedica la mañana a la fortaleza marítima de Suomenlinna, declarada Patrimonio de la Humanidad y repartida por un grupo de islas frente al puerto.

Se llega en ferry público desde el Kauppatori en unos quince minutos, y como forma parte del sistema de transporte urbano, con abono no cuesta nada adicional.

La empezó a construir Suecia en 1748, cuando Finlandia era territorio sueco, como defensa frente a la expansión rusa. Se llamaba Sveaborg. Cayó en manos rusas en 1808 y fue base rusa durante más de un siglo, hasta la independencia finlandesa.

Hoy se visitan murallas, baterías de cañones, túneles, astilleros, un submarino de la Segunda Guerra Mundial y varios museos. Y es además un barrio habitado, con unos ochocientos residentes permanentes, escuela y biblioteca.

El recinto exterior es de acceso libre. Calcula entre tres y cuatro horas con las travesías incluidas.

Punavuori y el Design District

Por la tarde, el sur de la ciudad. Punavuori es el corazón del Design District, con más de doscientos establecimientos entre galerías, estudios, anticuarios y tiendas independientes.

Finlandia tiene una tradición de diseño industrial de primer nivel mundial y este es el sitio para verla en la calle. En la zona está también el Museo del Diseño.

Sigue hacia Ullanlinna y baja al paseo marítimo que rodea la punta sur, una de las mejores caminatas urbanas de la ciudad.

La sauna

Termina el día en una sauna pública, que es la institución nacional finlandesa y está reconocida por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial.

En Hernesaari está Löyly, un edificio contemporáneo de madera junto al mar con sauna de leña, sauna de humo y acceso directo al Báltico. En Katajanokka, a un paso de la plaza del mercado, está Allas Pool, con varias saunas, piscinas de agua de mar y de agua templada y una terraza sobre el puerto. Y en los barrios hay saunas de vecindario tradicionales, algunas centenarias, que son la versión menos turística.

Reserva con antelación en temporada alta y comprueba las normas de cada sitio, porque varían.

Día 3. La excursión: tres opciones

Opción A. Porvoo, la ciudad de madera

Porvoo es la segunda ciudad más antigua de Finlandia y está a menos de una hora en autobús desde Helsinki.

Su casco antiguo es un conjunto de casas de madera de los siglos XVIII y XIX en calles empedradas que suben hacia la catedral, y su imagen más conocida son los almacenes de madera pintados de rojo ocre alineados a orillas del río, que eran los depósitos de mercancías del puerto fluvial.

Es una excursión tranquila, muy fotogénica y perfecta para media jornada o una jornada completa con calma. Hay bastantes tiendas de artesanía, cafés y una chocolatería que es una institución local.

Elígela si buscas ambiente, arquitectura tradicional y un plan sin esfuerzo físico.

Opción B. El parque nacional de Nuuksio

Nuuksio está a unos cuarenta minutos del centro y es la manera más rápida de ver la naturaleza finlandesa sin salir del área metropolitana.

Es un paisaje de bosque de coníferas, roca y decenas de lagos pequeños, con senderos señalizados de distintas dificultades, refugios y zonas habilitadas para hacer fuego. En verano se puede recoger arándanos y setas amparado por el derecho de acceso a la naturaleza, una norma nórdica que permite circular y recolectar libremente en terreno no cultivado.

Junto al parque está Haltia, el centro de naturaleza finlandés, un edificio íntegramente de madera con una exposición sobre los ecosistemas del país.

Elígela si te interesa el bosque, si viajas en buena época y si te apetece caminar de verdad.

Opción C. Seurasaari y el noroeste de la ciudad

Si prefieres no salir de Helsinki, hay una jornada excelente en el noroeste.

Seurasaari es una isla unida al continente por un puente peatonal, con un museo al aire libre que reúne construcciones rurales tradicionales trasladadas desde toda Finlandia: granjas, graneros, una iglesia de madera del siglo XVII, molinos. El recorrido se hace por senderos entre bosque y las ardillas se acercan a la gente sin ningún reparo.

De camino o a la vuelta, el monumento a Sibelius, en el parque del mismo nombre, es una escultura de más de seiscientos tubos de acero soldados que evoca un órgano y que es una de las piezas de arte público más conocidas del país.

Y en la misma zona está el barrio de Töölö, con el Estadio Olímpico de 1938 y su torre mirador, desde la que se ve toda la ciudad.

Elígela si prefieres no coger transporte regional o si el tiempo no acompaña para el bosque.

Si te sobra tiempo

Con tres días Helsinki queda bien cubierta, pero siempre queda algo.

Kallio, al norte del centro, es el barrio tradicionalmente obrero y hoy la zona más viva y menos turística de la ciudad, con bares de barrio, mercado propio y precios claramente más bajos.

La isla de Vallisaari, junto a Suomenlinna, se abrió al público hace pocos años y ofrece naturaleza y ruinas militares con muchísima menos gente.

Y Tallin está a poco más de dos horas en ferry, con salidas frecuentes durante todo el día, así que la excursión funciona igual de bien en este sentido que en el contrario. Suele salir además más a cuenta, porque Estonia es notablemente más barata.

En resumen

Tres días en Helsinki dan para el centro monumental, el mar, el diseño, la sauna y una salida al campo o a una ciudad de madera.

Es una capital que no impresiona a primera vista como otras europeas, porque no tiene un casco medieval ni un conjunto monumental espectacular. Lo que tiene es calidad urbana: espacios públicos bien resueltos, bibliotecas que parecen museos, arquitectura contemporánea de primer nivel, mar por todas partes y una relación con la naturaleza y con el bienestar cotidiano que se nota en cada detalle.

Es de esas ciudades que gustan más cuanto más tiempo se les dedica.