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Entradas baratas para los musicales del West End: todas las vías
Ver un musical en Londres puede costar treinta libras o ciento cincuenta, y la diferencia casi nunca está en la butaca sino en cómo y cuándo compras. Todos los sistemas que existen para pagar menos, del TKTS de Leicester Square a las loterías diarias, con lo que funciona de verdad y lo que conviene evitar.
Por qué el precio de la misma butaca varía tanto¶
En el West End no existe un precio único. Una misma localidad puede costar cuarenta libras un martes y ciento veinte un sábado, y el mismo espectáculo puede venderse a treinta si lo compras en el sitio adecuado o a ciento cincuenta si lo compras en el primero que encuentras. Esa horquilla es el motivo de este artículo.
Llevo viendo musicales en Londres desde 2004 y he pasado por casi todos los sistemas: la cola del TKTS sin saber qué íbamos a ver, la reserva anticipada meses antes, la compra impulsiva la misma tarde. La conclusión después de trece funciones repartidas en veinte años es que hay dos maneras razonables de hacerlo bien, y que dependen de una sola pregunta: ¿te da igual qué musical ver, o vas a por uno concreto?
Si vas a por uno concreto y muy demandado, hay que reservar con antelación y aprovechar las rebajas de temporada. Si te da igual y lo que quieres es ver algo bueno a buen precio, el último minuto es tu terreno. Mezclar las dos estrategias es lo que produce esos precios absurdos que la gente paga sin saberlo.
El TKTS de Leicester Square¶
Es la vía clásica y sigue funcionando. El TKTS es la caseta oficial de venta con descuento que la asociación de teatros de Londres gestiona desde 1980, situada en el edificio del reloj, en el centro de Leicester Square. Vende entradas para funciones del mismo día y de los dos siguientes, con descuentos reales sobre el precio de taquilla y sin ánimo de lucro: los beneficios se reinvierten en el sector.
Abre de lunes a sábado de diez y media a seis de la tarde y los domingos en horario más corto, y se pueden comprar entradas hasta poco antes de la función. En su web publican cada mañana el listado de lo que tienen a la venta ese día, así que se puede consultar antes de cruzar media ciudad.
A nosotros nos funcionó de la mejor manera posible en 2004: llegamos sin plan, el chico de la ventanilla nos recomendó una función de la que no habíamos oído hablar en la vida y acabamos viendo una de las cosas más disparatadas y divertidas de aquel viaje. Esa es exactamente la gracia del sistema: te obliga a dejarte aconsejar.
Dicho esto, en mis últimos viajes no he vuelto a pisarlo. No porque haya dejado de funcionar, sino porque la reserva por internet con antelación me ha dado sistemáticamente mejores precios y sin la incertidumbre de no saber qué habrá disponible. El TKTS sigue teniendo sentido para quien llegue sin plan y quiera dejarse recomendar, que es una forma estupenda de vivir el West End, pero ya no es la vía más barata por defecto.
Un aviso importante. En Leicester Square y alrededores hay varias casetas más que imitan el aspecto de la oficial y que no tienen nada que ver con ella: son revendedores con comisiones muy superiores. La oficial es la del edificio del reloj, en el centro de la plaza, y se llama tkts en minúsculas. Cualquier otra ventanilla que te ofrezca descuentos por la calle merece desconfianza. Y al comprar, pregunta siempre si la localidad tiene visibilidad reducida, porque es la manera habitual de abaratar y no siempre viene indicado con claridad.
Las entradas de última hora, y por qué las loterías no me convencen¶
Existe una vía moderna, a través de aplicaciones especializadas, que agrupa tres mecanismos distintos y que conviene distinguir bien, porque no valen lo mismo.
El primero son las entradas rush: cada mañana, normalmente a las diez, se libera un número limitado de localidades muy rebajadas para la función de esa misma noche, por orden de llegada. Hay que estar preparado con la aplicación abierta y las alertas activadas, porque en los espectáculos más solicitados vuelan en minutos, y entre semana es bastante más fácil que en fin de semana. Este sistema me parece legítimo y útil: es venta directa a precio bajo para llenar butacas que iban a quedar vacías.
El segundo son los descuentos que aparecen sin previo aviso durante el día. Poco fiables para planificar, pero no cuesta nada mirarlos.
Y el tercero son las loterías, sobre las que voy a ser franco porque casi nadie lo es. El sistema consiste en inscribirse uno o dos días antes para entrar en un sorteo de localidades muy buenas a precio simbólico. No lo he probado en Londres, pero sí en Broadway, y la impresión que me quedó fue clara: más que un sistema de venta, parece una herramienta de captación de datos. El premio existe, no lo dudo, pero la probabilidad de que te toque es baja y la certeza de acabar en una lista de correo recibiendo ofertas es del cien por cien.
Cada uno que haga su cálculo, pero yo lo planteo así: si vas a entregar tus datos a cambio de una posibilidad remota, al menos hazlo sabiendo que el producto de la operación eres tú. Con el mismo tiempo y sin ceder nada, las rebajas de temporada que vienen a continuación dan un ahorro seguro en lugar de uno hipotético.
Existen además las llamadas day seats, un sistema más antiguo por el que muchos teatros reservan un puñado de localidades a precio bajo que se venden en la propia taquilla el día de la función, a veces solo presencialmente y con cola desde primera hora. Es la opción de quien viaja con tiempo, sin agenda y con ganas de madrugar, y tiene la ventaja de que no hay que darle los datos a nadie.
Las rebajas de temporada, que es donde está el dinero de verdad¶
Si sabes con meses de antelación qué quieres ver, hay dos momentos del año en los que el West End se pone en oferta y los precios bajan a bandas cerradas de diez, veinte, treinta o cuarenta libras.
El primero es la gran rebaja anual que la asociación de teatros lanza en noviembre para las funciones del año siguiente, con venta general a partir de una fecha concreta y a una hora concreta. Es la más importante del calendario y las mejores localidades desaparecen el mismo día, así que hay que estar apuntado a los avisos y conectarse puntual.
El segundo es la rebaja del 26 de diciembre, que se ha convertido en una tradición y que suele ofrecer entradas desde muy poco dinero para buena parte de la cartelera del año entrante.
A eso se le suman promociones puntuales durante todo el año, que se anuncian por correo si te suscribes a los boletines oficiales. Para quien planifique un viaje a Londres con antelación, apuntarse a esas listas es la manera más sencilla de ahorrar cincuenta o sesenta libras por pareja sin ningún esfuerzo.
Reservar por internet, que es lo que hago ahora¶
En mis últimos viajes he comprado todas las entradas por internet y con antelación, y es lo que recomendaría hoy a la mayoría de la gente. Permite elegir butaca concreta en lugar de aceptar lo que quede, encaja el teatro en la agenda del viaje en vez de al revés, y con las rebajas de temporada sale más barato que el último minuto salvo golpe de suerte.
Hay un paso que casi nadie da y que merece la pena convertir en costumbre: antes de completar la compra, abre otra pestaña y busca códigos de descuento para ese espectáculo o esa plataforma. El sector teatral londinense trabaja con promociones constantes y muchas están activas sin anunciarse en la página donde estás comprando. Es literalmente un minuto de búsqueda y en bastantes ocasiones se traduce en un diez o un quince por ciento menos, o en gastos de gestión eliminados.
Dos cautelas. La primera, que el código no te lleve a comprar en un revendedor no oficial: el descuento debe aplicarse en el proceso de compra de un canal acreditado, no llevarte a otra web con precios inflados de partida. Y la segunda, que compares el total final y no el precio por localidad, porque los gastos de gestión varían mucho entre plataformas y pueden comerse el descuento entero.
Los trucos que no cuestan nada¶
Elige bien el día. Lunes, martes y miércoles son sensiblemente más baratos que viernes y sábado para exactamente el mismo espectáculo. Y las funciones de tarde entre semana suelen ser lo más barato de la cartelera.
Compra localidades sueltas si viajas solo. La mayoría de la gente compra de dos en dos, con lo que quedan butacas individuales sueltas repartidas por la sala que los teatros rebajan bastante para no dejarlas vacías. Es de las mejores relaciones calidad-precio que existen.
No descartes la visibilidad reducida sin mirar. En muchos teatros victorianos, esa etiqueta significa que una columna te tapa un rincón del escenario que casi nunca se usa, y el descuento es considerable. En otros significa que te pierdes media escena. La diferencia la sabes consultando los planos comentados de butaca por butaca que hay en internet, que para el West End están muy bien documentados.
Y compra siempre en canales oficiales: la web del propio teatro, las plataformas acreditadas o el TKTS. Los revendedores de calle y las webs que aparecen primero en el buscador con precios inflados son el gasto innecesario más común de cualquier viaje a Londres. Hay algún espectáculo, sobre todo en el terreno de las funciones muy demandadas, que directamente anula las entradas compradas fuera de sus canales autorizados.
Cuánto cuesta esto de verdad¶
Sin descuentos, una localidad decente en un gran musical del West End se mueve en torno a las setenta u ochenta libras, y las mejores butacas de los títulos más demandados superan con holgura las cien.
Con las vías de este artículo, ver un buen espectáculo por entre veinticinco y cuarenta y cinco libras es perfectamente factible. La diferencia por pareja y por función ronda las sesenta libras, y en un viaje de tres musicales estamos hablando de casi doscientas. Es dinero que da para el alojamiento de un par de noches en Londres.
Mi recomendación práctica para un viaje de cinco o seis días con tres funciones: reserva las tres por internet con antelación, aprovechando la rebaja de temporada si tus fechas lo permiten y buscando códigos de descuento antes de pagar. Si quieres dejar una noche al azar, que sea con el TKTS o con las entradas rush del mismo día, que son sistemas de venta directa y sin contrapartidas. Y no vayas nunca a la taquilla a pagar tarifa completa un sábado por la noche, que es la única manera segura de pagar el triple por lo mismo.
Una advertencia sobre los espectáculos fuera del centro¶
No todo lo interesante está en Shaftesbury Avenue. Hay producciones grandes que se programan en salas de las afueras, como los recintos de Wembley, y teatros pequeños del centro con propuestas originales y precios mucho más bajos que los grandes títulos.
En esos casos el cálculo cambia: las entradas suelen ser más baratas de partida y hay menos competencia por ellas, pero hay que sumar el desplazamiento y el tiempo. Merece la pena mirarlos, porque algunas de las mejores noches de teatro que he tenido en Londres han sido precisamente ahí, lejos del circuito de los grandes carteles luminosos.