
El Portal de Vilna: la pantalla que conecta la ciudad con el mundo en tiempo real
Qué es, dónde está ahora y cómo sacarle partido a la instalación más original de la plaza del Ayuntamiento.
En la plaza del Ayuntamiento de Vilna hay una estructura circular de gran tamaño, con aspecto de anillo o de puerta, que muestra imágenes en directo de otra ciudad del mundo. No es una pantalla publicitaria ni una instalación temporal de festival. Es el Portal, y al otro lado hay gente que te está viendo a ti en ese mismo instante.
Es gratis, está en plena calle, funciona las veinticuatro horas y probablemente sea la cosa más original que vas a encontrar en Vilna. También es una de las menos conocidas fuera de Lituania, así que muchos visitantes pasan por delante sin entender qué están mirando.
Qué es el Portal¶
La idea
El Portal es obra del lituano Benediktas Gylys, empresario y artista, que puso en marcha el proyecto a través de su fundación en colaboración con la Universidad Técnica Gediminas de Vilna.
El funcionamiento es tan simple como suena. Cada Portal es una estructura circular con una gran pantalla y una cámara en la parte superior. La pantalla emite en directo, sin interrupción, lo que ocurre delante de otro Portal situado en otra ciudad. La cámara envía a la vez tu imagen en la dirección contraria.
No hay sonido. No hay chat. No hay manera de escribir nada ni de dejar mensajes. Solo imagen, en las dos direcciones y en tiempo real. Y esa limitación es deliberada: obliga a comunicarse con gestos, con saludos, con movimientos, con lo que sea que se le ocurra a la gente.
La intención declarada del proyecto es crear espacios donde la gente pueda encontrarse por encima de fronteras, creencias y burbujas sociales. Suena a discurso de folleto hasta que te plantas delante y compruebas que efectivamente funciona.
La red de Portales
El primer Portal se inauguró el 26 de mayo de 2021 y unía Vilna con Lublin, en Polonia. Fue el primero del mundo de su tipo.
Desde entonces el proyecto ha crecido y hoy forma una red internacional. Se han instalado Portales en Dublín, en Nueva York —que después se trasladó a Filadelfia—, en Ipswich, en Reino Unido, y en Taguig, en el área metropolitana de Manila, el primero de Asia. La red sigue ampliándose y se han anunciado nuevas ubicaciones.
Desde 2024 los Portales dejaron de estar emparejados de dos en dos y pasaron a funcionar como una red rotatoria: la conexión va cambiando de ciudad cada pocos minutos. Eso significa que, si te quedas un rato delante, verás varios destinos distintos sin moverte del sitio.
Dónde está exactamente
El Portal de Vilna estuvo instalado desde su inauguración junto a la estación de tren, en el extremo sur de la ciudad.
En 2025 se trasladó a la plaza del Ayuntamiento, en pleno casco antiguo, que es donde está ahora. El cambio fue un acierto: la ubicación anterior quedaba a desmano y con mucho menos tránsito de gente, y en la plaza del Ayuntamiento la instalación tiene el público que necesita para funcionar.
Si has leído una guía antigua que lo sitúa en la estación, ignórala. Está en Didžioji, en el corazón del casco antiguo, a mitad de camino entre la Puerta de la Aurora y la plaza de la Catedral.
Cómo visitarlo¶
Horarios y precio
Es gratuito y está al aire libre en una plaza pública, así que se puede ver a cualquier hora del día o de la noche.
Ahora bien, verlo no es lo mismo que disfrutarlo. La gracia está en que haya gente al otro lado, y eso depende de la hora local de la ciudad con la que esté conectado en ese momento. Ten en cuenta las diferencias horarias: cuando en Vilna es media mañana, en Filadelfia es de madrugada y no habrá nadie.
La franja más animada suele ser la tarde de Vilna, que coincide con la mañana o el mediodía en las ciudades americanas y con la tarde en las europeas. Media tarde es, con diferencia, el mejor momento para acercarse.
Cuánto tiempo dedicarle
Puedes despacharlo en cinco minutos o quedarte cuarenta y cinco. Depende enteramente de lo que esté pasando al otro lado.
Mi recomendación es no ir con prisa y dejar que la conexión rote al menos una vez, para ver dos ciudades distintas. La diferencia entre lo que hace la gente en un sitio y en otro es parte de la experiencia.
Cómo aprovecharlo
Funciona mejor si te implicas. Saludar, hacer gestos, señalar cosas, bailar o simplemente sonreír provoca reacción casi siempre al otro lado, y a partir de ahí la cosa se anima sola.
Lleva algo escrito en un papel o en el móvil si quieres comunicar algo concreto, porque al no haber sonido es la única manera. Es habitual ver a gente enseñando carteles con mensajes, con el nombre de su ciudad o con preguntas.
Y ten paciencia si te lo encuentras vacío. Cambia por completo en cuestión de minutos.
Por qué merece la pena¶
Hay una razón sencilla por la que el Portal se ha convertido en un fenómeno mundial y ha aparecido en medios de medio planeta: es una tecnología completamente banal usada para algo que no se le suele pedir.
Una pantalla y una cámara conectadas por internet es lo que tenemos todos en el bolsillo desde hace quince años. Lo que cambia aquí es el contexto. No estás hablando con alguien que conoces ni con alguien que ha aceptado hablar contigo. Estás mirando a desconocidos absolutos que casualmente están pasando por una plaza a miles de kilómetros, y ellos te miran a ti en las mismas condiciones. No hay perfil, no hay algoritmo, no hay nada que vender.
En una época en que todas las pantallas de nuestra vida están diseñadas para captar la atención y monetizarla, encontrarse una que solo sirve para mirar y ser mirado tiene algo de gesto casi subversivo. Y produce reacciones sorprendentemente emotivas en gente que llega escéptica.
El proyecto ha tenido también sus problemas. La conexión entre Nueva York y Dublín tuvo que interrumpirse temporalmente en 2024 por comportamientos inapropiados de algunos visitantes, lo que obligó a reforzar la moderación. Es el peaje inevitable de poner algo así en la calle sin filtros.
Cómo encajarlo en tu visita a Vilna¶
El Portal está en la plaza del Ayuntamiento, exactamente a mitad de camino en el recorrido natural del casco antiguo, así que no hay que desviarse nada para verlo.
Si bajas desde la Puerta de la Aurora por Aušros Vartų y Didžioji hacia la plaza de la Catedral —que es la ruta lógica del casco histórico—, te lo vas a encontrar de frente. Encaja perfectamente como parada de media mañana o, mejor aún, como pausa a media tarde cuando la red está más activa.
Alrededor de la plaza hay terrazas, así que se puede tomar algo mientras se observa lo que pasa. Es, de hecho, una de las mejores maneras de pasar un rato en Vilna: sentado en una plaza del siglo XVI mirando en directo lo que ocurre al otro lado del Atlántico.
Está incluido en nuestros itinerarios de un día, dos días y tres días por Vilna.