
Trakai desde Vilna: cómo visitar el castillo de la isla y si merece la pena entrar
Cómo llegar en tren, el paseo por el pueblo carea y una respuesta honesta a si compensa pagar la entrada al interior.
El castillo de Trakai es la imagen que ilustra media docena de portadas de guías de Lituania: una fortaleza gótica de ladrillo rojo levantada sobre una isla, rodeada de agua por los cuatro costados y unida a tierra por una pasarela de madera. Está a media hora de Vilna, se llega en tren por poco más de tres euros y es la excursión más popular desde la capital.
Y es una excursión estupenda, aunque no exactamente por el motivo que la mayoría de la gente espera. Esta guía cuenta cómo organizarla, qué ver más allá del castillo y responde con franqueza a la pregunta que casi nadie contesta: si compensa pagar la entrada al interior. Es una de las dos excursiones del itinerario de cinco días por Lituania.
Cómo llegar a Trakai desde Vilna¶
En tren
Es la mejor opción y la más agradable. El trayecto dura unos treinta minutos desde la estación central de Vilna y el billete cuesta poco más de tres euros por persona. Hay varios servicios al día, así que conviene mirar los horarios con antelación porque la frecuencia no es tan alta como en los trayectos a Kaunas.
El tren deja en la estación de Trakai, que está a unos veinte o veinticinco minutos andando del castillo. Ese paseo, como explico más abajo, no es un inconveniente sino la mitad de la excursión.
En autobús
Hay autobuses desde la estación de autobuses de Vilna, con frecuencias más altas y precios similares. Tardan algo más pero dejan un poco más cerca del centro del pueblo. Si el horario del tren no te encaja, es una alternativa perfectamente válida.
Consigna para el equipaje
Si haces Trakai el día de salida —que funciona muy bien, porque es una excursión corta—, deja las maletas en las taquillas de la estación de tren de Vilna. Cuestan unos cuatro euros y te liberan la jornada entera. La estación de tren y la de autobuses están una junto a la otra, así que sirve igual si vuelas después o coges un autobús a Riga.
Cuánto tiempo dedicarle
Media jornada es suficiente para lo esencial. Un día completo si quieres entrar al castillo con calma, comer sin prisa y añadir alguna de las visitas complementarias.
Es una excursión que se puede hacer por la mañana y dejar la tarde libre en Vilna, lo que la convierte en la opción ideal si vas justo de días.
El paseo desde la estación: la mitad de la excursión¶
Mucha gente llega en autobús turístico o va directa al castillo, y con eso se pierde lo mejor de Trakai.
Desde la estación de tren se atraviesa el pueblo por su calle principal, Karaimų, en un paseo de veinte minutos largo bordeado de casas de madera pintadas en colores vivos: amarillos, verdes, azules, rojos. El lago aparece y desaparece entre las construcciones a un lado y a otro, porque Trakai se asienta sobre una lengua de tierra estrecha entre varios lagos.
Es un paseo tranquilísimo, con un carácter de pueblo de veraneo que la localidad ha conservado a pesar del turismo. Y tiene además un interés cultural específico.
Las casas careas
Muchas de esas viviendas siguen la tradición constructiva de los careos o karaítas, una comunidad de origen túrquico procedente de Crimea que el gran duque Vytautas trajo hasta aquí a finales del siglo XIV como guardia personal y que sigue teniendo presencia en el pueblo seiscientos años después.
Las casas careas tradicionales se reconocen fácilmente por un detalle: tienen tres ventanas en la fachada que da a la calle. La explicación que se da localmente es que una es para Dios, otra para el gran duque y otra para la familia.
Los careos de Trakai son una de las comunidades más pequeñas de Europa —quedan apenas unos cientos de personas— y practican una religión propia derivada del judaísmo pero que no reconoce el Talmud. En la misma calle Karaimų está su kenesa, el templo de madera donde celebran sus servicios, y hay también un museo etnográfico dedicado a su cultura.
Es una historia que casi ningún visitante conoce y que da una dimensión completamente distinta al paseo.
El castillo de la isla¶
Qué es
El castillo de Trakai se construyó entre los siglos XIV y XV sobre una isla del lago Galvė, y fue residencia de los grandes duques de Lituania en el momento de máxima extensión del gran ducado, cuando este llegaba desde el Báltico hasta el mar Negro. La historia de Lituania cuenta ese periodo con más detalle.
Cayó en ruinas a partir del siglo XVII y lo que se ve hoy es en buena parte una reconstrucción llevada a cabo durante el siglo XX, un proceso que en su día generó bastante debate entre los historiadores y que las autoridades soviéticas llegaron a paralizar por considerarlo un símbolo nacionalista.
El conjunto tiene dos partes: un patio de acceso con las murallas exteriores y torreones, y el palacio ducal propiamente dicho, en el interior, separado por un foso interno. Alberga el Museo de Historia de Trakai, con colecciones de armas, mobiliario, cerámica, monedas y objetos de la vida cortesana.
¿Merece la pena entrar?
Esta es la pregunta que se hace todo el mundo y que casi ninguna guía responde con claridad, así que allá va una respuesta directa.
Se puede visitar Trakai sin entrar al castillo y disfrutarlo igualmente. El acceso a la isla y a la pasarela es libre, y desde fuera se rodea el conjunto entero, se ve la fortaleza desde todos los ángulos y se tienen las mejores vistas, que son precisamente las de fuera. El paisaje de lagos, bosques y muros de ladrillo reflejados en el agua es lo que justifica la excursión, y todo eso está disponible sin pagar.
Entrar merece la pena si te interesa específicamente la historia medieval del gran ducado de Lituania, si viajas con niños —el museo tiene un montaje bastante didáctico— o si es un día de lluvia y necesitas cubierto. En esos casos, adelante.
No merece la pena si vas con presupuesto ajustado, si has visitado ya bastantes castillos europeos o si tienes solo medio día. El interior es correcto pero no extraordinario, y el precio es alto para el estándar de precios lituano.
Nosotros no entramos, rodeamos el conjunto por fuera y volvimos con la sensación de haber aprovechado la excursión al completo. Cada uno tendrá su criterio, pero conviene saber que la opción existe y que no es una renuncia grave.
La mejor vista del castillo
No está dentro ni en la pasarela, sino desde la orilla. Sigue el paseo del lago desde el pueblo y busca los puntos donde el castillo queda entero sobre el agua, especialmente al final de la tarde con la luz baja.
Es la foto que todo el mundo asocia a Lituania, y se hace desde fuera y sin pagar.
Qué más hacer en Trakai¶
El lago Galvė y las barcas
Trakai está en el corazón del Parque Nacional Histórico de Trakai, una zona protegida de más de doscientos lagos y bosque. El lago Galvė, el que rodea el castillo, tiene una veintena de islas y se puede recorrer en barca.
Hay alquiler de barcas de remos, pedales y kayaks en varios puntos de la orilla, y también salidas en barco por el lago. Es un plan estupendo en verano y da una perspectiva del castillo que no se tiene desde tierra.
El castillo de la península
Menos conocido y mucho menos visitado, en el propio pueblo quedan las ruinas de un castillo anterior al de la isla, construido en el siglo XIV sobre la península. Se conserva bastante menos, pero es de acceso libre, tiene un pequeño museo de arte sacro y casi nunca hay nadie.
La mansión de Užutrakis
Al otro lado del lago, frente al castillo, está la mansión de Užutrakis, un palacio neoclásico de finales del siglo XIX rodeado de un parque diseñado por el paisajista francés Édouard André.
Se llega en barco desde el pueblo o dando un rodeo considerable a pie. El parque es de acceso libre y las vistas del castillo desde allí son magníficas.
La comunidad carea: kenesa y museo
Ya mencionada más arriba, la kenesa de madera y el museo etnográfico careo son dos paradas cortas que completan muy bien la visita y que casi nadie hace.
Dónde y qué comer: los kibinai¶
Los kibinai son la especialidad absoluta de Trakai y no se pueden dejar de probar. Son empanadillas alargadas de masa hojaldrada rellenas tradicionalmente de cordero picado con cebolla, aunque hoy se encuentran con ternera, pollo, setas o queso.
Es un plato de origen careo que ha acabado convertido en emblema gastronómico de la localidad. Se comen calientes, recién hechas, y con dos o tres se come perfectamente.
Hay varias casas especializadas en la calle Karaimų, algunas de ellas con generaciones de tradición familiar. Los precios son razonables y el ambiente en las terrazas junto al lago es inmejorable en verano.
Trakai o Kaunas: cuál elegir¶
Si tu viaje a Lituania solo tiene hueco para una excursión desde Vilna, esta es la duda habitual.
Elige Trakai si buscas paisaje, tranquilidad, un plan de medio día y la imagen icónica del país. Es más ligera, más bonita en términos de entorno natural y deja tiempo para otras cosas.
Elige Kaunas si te interesan la arquitectura, la historia del siglo XX y las ciudades reales por encima de los monumentos. Es una jornada mucho más intensa y da bastante más material.
Y si tienes dos días para excursiones, hazlas las dos. Son experiencias completamente distintas y ninguna sustituye a la otra.
En resumen¶
Trakai es una excursión sencilla, barata y muy agradecida, que se resuelve en media jornada y que combina un castillo espectacular con un paisaje de lagos y una historia cultural minoritaria que casi nadie conoce.
Ve en tren, haz el paseo desde la estación andando en lugar de coger un taxi, mira las ventanas de las casas de madera, prueba los kibinai y decide con calma si quieres entrar al castillo. Si decides que no, no pasa absolutamente nada: la excursión se sostiene sola.