Saltar al contenido
El castillo de Kaunas, en el extremo de la ciudad vieja

Destinos · Lituania · Kaunas

Qué ver en Kaunas en un día: guía completa de la segunda ciudad de Lituania

La antigua capital provisional, su avenida de casi dos kilómetros y la Kiemo galerija: la excursión que más sorprende del viaje.

Lectura de 11 minutos

Kaunas es la excursión más agradecida que se puede hacer desde Vilna y, para mucha gente, la sorpresa del viaje. Es una ciudad con menos postal que la capital pero con más vida propia, con un patrimonio arquitectónico único en Europa, una escena de arte urbano extraordinaria y muchísimo menos turismo.

El tren desde Vilna tarda algo más de una hora y cuesta unos ocho euros por persona, así que la excursión es sencilla, barata y no requiere ninguna planificación especial. Esta guía propone un recorrido a pie que cubre lo esencial en una jornada.

Un aviso por delante: Kaunas da para dos días. Con uno se ve bien, pero saldrás con la sensación de haberte dejado cosas.

Antes de empezar

Cómo llegar desde Vilna

El tren es la mejor opción. Sale con frecuencia durante todo el día desde la estación central de Vilna, tarda entre una hora y una hora y cuarto según el servicio, y los billetes se compran en la estación o por internet. Los trenes son modernos, puntuales y cómodos.

También hay autobuses, con frecuencia parecida y precios similares, pero el tren deja más céntrico y el trayecto es más agradable.

Sal temprano, sobre las ocho o las nueve, para tener el día completo. El regreso a última hora de la tarde te deja en Vilna con tiempo de cenar.

Cómo moverse por la ciudad

Kaunas se recorre a pie casi por completo, aunque es más extensa que el casco antiguo de Vilna y las distancias entre el centro nuevo y la ciudad vieja se notan. Calcula entre ocho y diez kilómetros de caminata en una jornada.

Para las subidas a la colina de Žaliakalnis conviene usar autobús o el funicular. La red de transporte urbano funciona bien y es barata.

Un poco de contexto histórico

Entender por qué Kaunas es como es cambia por completo la visita.

Entre 1920 y 1939, mientras Vilna estaba ocupada por Polonia, Kaunas fue la capital provisional de Lituania. Un país recién independizado volcó dos décadas de esfuerzo constructor en una ciudad que no estaba preparada para ser capital, y el resultado fue una explosión de arquitectura moderna de entreguerras —racionalismo, art déco, modernismo báltico— que hoy tiene reconocimiento de la Unesco y que no tiene equivalente en ninguna otra ciudad europea de este tamaño.

Kaunas fue además Capital Europea de la Cultura en 2022, y de aquel impulso quedan buena parte de los murales y las intervenciones artísticas que hoy definen la ciudad. La historia completa de Lituania explica por qué Kaunas fue capital provisional entre 1920 y 1939.

La ruta: qué ver en Kaunas de norte a sur

El Soboras y la plaza de la Independencia

Empieza en la plaza de la Independencia, en el extremo oriental del centro, presidida por la iglesia de San Miguel Arcángel, conocida popularmente como el Soboras.

Es un templo neobizantino de cúpula azul construido a finales del siglo XIX como catedral ortodoxa para la guarnición del Imperio Ruso, y hoy iglesia católica. Su propia existencia, su estilo y su cambio de culto resumen tres etapas distintas de la historia del país en un solo edificio, y domina por completo la plaza.

La avenida de la Libertad

Desde el Soboras arranca Laisvės alėja, la avenida de la Libertad, y este es el eje de toda la visita.

Es un paseo peatonal de casi dos kilómetros bordeado de tilos, ancho, con bancos, terrazas y una escala perfectamente humana. Se ha dicho muchas veces que es la calle peatonal más larga de Europa del Este, y sea o no cierto, es una de las más agradables de recorrer.

Aquí es donde mejor se ve el patrimonio de entreguerras: fachadas racionalistas, edificios institucionales, detalles art déco, tipografías de época conservadas. Camina despacio y mira hacia arriba.

El Museo de la Guerra Vytautas el Grande

A media altura de la avenida, desvíate hacia el Museo de la Guerra Vytautas el Grande, uno de los museos más importantes del país y otro producto directo de la etapa de capitalidad.

El recorrido cubre la historia militar lituana desde la prehistoria hasta el siglo XX, pero su pieza más querida no es un arma sino un avión: los restos del Lituanica, la avioneta con la que Steponas Darius y Stasys Girėnas cruzaron el Atlántico sin escalas en 1933 y que se estrelló en territorio alemán cuando estaban a punto de completar el vuelo hasta Kaunas. La gesta y la tragedia convirtieron a los dos pilotos en héroes nacionales.

El jardín del museo es tanto o más interesante que el interior. Es un espacio ajardinado con bustos de figuras nacionales, el monumento a la Libertad y la tumba del Soldado Desconocido, y funciona como una especie de panteón cívico al aire libre. En la torre hay un carillón que suena a horas fijas.

Muy cerca, en la calle Putvinskio, se concentran otros museos destacados de la ciudad, entre ellos el museo dedicado al pintor y compositor Čiurlionis y el célebre museo de los diablos.

La Kiemo galerija

Esta es la parada que no sale en la mayoría de las listas y probablemente lo mejor de Kaunas.

La Kiemo galerija, la Galería del Patio, está en la calle Ožeškienės y es exactamente eso: el patio interior de unas viviendas corrientes convertido en galería de arte al aire libre. Lo puso en marcha el artista Vytenis Jakas, que vivía en uno de los edificios y empezó pintando un gato en la pared al ver que los vecinos ni se hablaban entre ellos ni recordaban quién había vivido allí antes.

Porque este patio, como buena parte del barrio, estuvo habitado antes de la guerra sobre todo por familias judías, expulsadas en 1941 al gueto de Kaunas. Entre los murales, los objetos colgados y las instalaciones hay fotografías y placas que las recuerdan con nombre y apellidos.

Es gratuita, está abierta siempre y sigue siendo un patio residencial en uso, con ropa tendida entre las obras. Dedícale al menos media hora y mira hacia arriba, porque hay piezas en los balcones.

El río Nemunas y el puente de Vytautas el Grande

Baja desde el centro hacia el río Nemunas, que en Kaunas es ancho y tranquilo y tiene una ribera acondicionada por la que se camina muy a gusto.

Llegarás al puente de Vytautas el Grande, que cruza hacia el barrio de Aleksotas. Es un paso con una historia curiosa: en el periodo de entreguerras marcaba la frontera entre Lituania y la Polonia que ocupaba la región de Vilna, y se le llegó a conocer como el puente más largo del mundo, porque cruzarlo suponía cambiar entre el calendario gregoriano y el juliano.

La iglesia de Vytautas el Grande

Justo al lado, en la ribera, está la iglesia de Vytautas el Grande, el templo más antiguo de Kaunas.

Es una construcción gótica de ladrillo levantada a comienzos del siglo XV, austera y maciza, que ha sobrevivido a incendios, guerras y a su reconversión en almacén de munición durante la ocupación napoleónica. En sus muros exteriores se conservan marcas de las grandes crecidas del río, que dan una idea muy física de lo que ha sido convivir con el Nemunas durante seis siglos.

El casco antiguo y la plaza del Ayuntamiento

Desde la iglesia se entra directamente en el casco antiguo, que es completamente distinto del centro moderno: más compacto, más medieval, organizado alrededor de la plaza del Ayuntamiento.

El edificio consistorial, blanco y con una torre esbelta de más de cincuenta metros, es conocido popularmente como el Cisne Blanco y preside una plaza amplia y tranquila que invita a sentarse. Alrededor está la catedral de San Pedro y San Pablo, la mayor iglesia gótica de Lituania, y varias casas de comerciantes de época hanseática.

El castillo de Kaunas

En el extremo de la ciudad vieja está el castillo, del siglo XIV. Del original queda menos de la mitad, porque el río se llevó buena parte de la estructura a lo largo de los siglos, pero lo que se conserva, con su torre redonda y su foso, tiene mucha fuerza.

Está justo en el punto donde el Neris desemboca en el Nemunas, y ese encuentro de los dos ríos más importantes del país explica por sí solo por qué hay una ciudad exactamente aquí. La confluencia se puede ver desde el parque que hay detrás del castillo.

Los murales

De vuelta hacia el centro, dedica un rato a buscar murales. Kaunas tiene una escena de arte urbano extraordinaria, muy por encima de lo que uno espera en una ciudad de este tamaño, y lo interesante es que no está confinada a un barrio alternativo sino repartida por medianeras y muros ciegos de todo el centro. La guía completa de los murales de Kaunas recoge las piezas más destacadas y cómo organizar la búsqueda.

Justo al salir del castillo, en la calle Jonavos, está el más famoso de todos: El sabio anciano, un mural de 440 metros cuadrados pintado en 2013 sobre la fachada de una antigua fábrica de calzado. Hay muchísimos más repartidos por los alrededores de la calle Kęstučio y por todo el centro.

Žaliakalnis y la basílica de la Resurrección

Si te queda tiempo y energía, sube a Žaliakalnis, la Colina Verde, el barrio residencial que se levanta sobre el centro.

Allí está la basílica de la Resurrección de Cristo, una mole blanca de hormigón levantada en los años treinta como monumento nacional de acción de gracias por la independencia. Su historia posterior resume la del país: confiscada por las autoridades soviéticas, llegó a funcionar como fábrica de radios, y no fue devuelta al culto ni terminada hasta después de 1990. Su silueta modernista, austera y monumental, no se parece a nada de lo que uno espera encontrar en una iglesia católica, y desde su terraza la vista sobre Kaunas es magnífica.

Para subir o bajar, usa el funicular de Žaliakalnis, un cacharro de madera de 1931 que sigue funcionando con su maquinaria original y que es una atracción en sí mismo. Hay un segundo funicular histórico en la ciudad, el de Aleksotas, al otro lado del río.

Un truco para días de lluvia

El clima báltico es cambiante y en Kaunas te puede tocar un aguacero en cualquier momento incluso en julio.

El refugio más práctico y más cercano a la estación de tren es el centro comercial Akropolis, junto al río. Y tiene una particularidad que lo hace interesante más allá del cobijo: en su interior se conservan estructuras de ladrillo de construcciones antiguas, con arcos y muros a la vista, integradas en el propio espacio comercial y rodeadas de tiendas. El efecto es rarísimo y muy conseguido.

Si tienes un segundo día

Kaunas se merece más de una jornada, y estas son las visitas que se quedan fuera de un día.

El Noveno Fuerte, en las afueras, es una fortificación del siglo XIX que los nazis usaron como lugar de exterminio y donde fueron asesinadas decenas de miles de personas, muchas de ellas judías traídas desde otros países europeos. Hay un museo y un monumento soviético de enormes dimensiones.

El barrio de Šančiai y la zona del antiguo gueto, en Vilijampolė, completan la memoria judía de la ciudad, que fue uno de los grandes centros culturales del judaísmo europeo antes de la guerra.

Y para quien venga por la arquitectura, la ruta de modernismo de entreguerras da fácilmente para una jornada entera, con visitas al edificio de la Cámara de Comercio, la Casa de los Oficiales y decenas de viviendas particulares repartidas por Žaliakalnis y el centro.

En resumen

Kaunas funciona muy bien como excursión de un día desde Vilna y funciona todavía mejor como destino en sí mismo. Es una ciudad con carácter propio, muy poco masificada, con un patrimonio de entreguerras único, una escena artística viva y precios más bajos incluso que los de la capital.

Si tu viaje a Lituania solo tiene hueco para una excursión y dudas entre Trakai y Kaunas, la respuesta depende de lo que busques: Trakai es paisaje y postal, Kaunas es ciudad real. Yo me quedo con Kaunas.