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Qué hacer gratis en Londres: guía completa por categorías
Londres es una de las ciudades más caras de Europa y a la vez la que más ofrece sin cobrar: museos de primer nivel mundial, miradores en lo alto de rascacielos, un invernadero tropical escondido en un edificio brutalista y jardines dentro de las ruinas de una iglesia bombardeada. Inventario ordenado de todo lo que no cuesta nada.
La paradoja que hace asumible esta ciudad¶
Londres tiene fama merecida de destino caro. El alojamiento se lleva la mitad del presupuesto, comer fuera cuesta el doble que en España y cada atracción de pago se mueve entre las veinticinco y las cuarenta libras.
Y sin embargo es, con diferencia, la capital europea que más ofrece gratis. No hablo de rellenar huecos: hablo de que varios de los mejores museos del mundo, las mejores vistas de la ciudad y algunos de sus espacios más singulares no cobran entrada. Un viaje bien planteado a Londres puede tener siete u ocho de sus diez mejores momentos sin gastar una libra.
Lo que sigue está ordenado por categorías, con lo evidente y con lo que casi nadie tiene fichado.
Los grandes museos¶
Es el punto de partida y el gran tesoro de la ciudad. Los museos nacionales no cobran entrada por sus colecciones permanentes: el British Museum, la National Gallery, la National Portrait Gallery, la Tate Modern, la Tate Britain, el Museo de Historia Natural, el de la Ciencia, el Victoria and Albert y el Museo Marítimo de Greenwich. Solo se paga por las exposiciones temporales.
El efecto práctico va más allá del ahorro: permite entrar media hora porque llueve, salir y volver otro día. Esa libertad no existe cuando cada visita cuesta treinta libras.
A esa lista conocida hay que añadir tres que suelen quedar fuera y que son excelentes. El Sir John Soane's Museum, en Lincoln's Inn Fields, es la casa del arquitecto neoclásico conservada tal como la dejó al morir en 1837, atiborrada de esculturas, cuadros de Turner y Hogarth, relieves griegos y hasta un sarcófago egipcio, todo apiñado con una lógica personal que no se parece a nada. Es pequeño, extraño y de los sitios más memorables de Londres.
La Wallace Collection, junto a Oxford Street, ocupa una mansión con treinta salas de pintura antigua, armaduras y artes decorativas, y está siempre medio vacía pese a estar en pleno centro.
Y la Biblioteca Británica, junto a St Pancras, tiene una sala de tesoros con acceso libre donde se exponen la Carta Magna, evangelios medievales, partituras manuscritas y letras de canciones de los Beatles escritas a mano. Se ve en cuarenta minutos y es de las cosas más impresionantes que se pueden hacer gratis en esta ciudad.
Tengo un artículo dedicado a cómo abordar los museos gratuitos sin morir en el intento, porque el error más común es entrar sin plan.
Las mejores vistas de la ciudad¶
Aquí ha cambiado todo en los últimos años. La normativa urbanística de la City ha ido exigiendo a los promotores de rascacielos que incorporen espacios públicos a cambio de permitirles construir en altura, y el resultado es una colección de miradores gratuitos que compiten con los de pago.
El Horizon 22, en la planta 58 de un rascacielos de Bishopsgate, es la plataforma de acceso libre más alta de Europa. El Sky Garden, en el edificio conocido como el walkie-talkie, es un jardín tropical de tres plantas bajo una bóveda de cristal con terraza exterior. El Lookout, en el edificio de al lado, funciona como alternativa cuando los otros están completos. Los tres exigen reserva previa gratuita y las plazas vuelan. Cómo elegir entre ellos y organizarlos en una sola jornada lo cuento en el artículo dedicado a los miradores gratuitos.
Sin reserva y al aire libre están el Garden at 120, una azotea ajardinada a cinco minutos de los anteriores, y la terraza del centro comercial junto a la catedral de San Pablo, con la vista más cercana que existe de la cúpula de Wren. La terraza de la Tate Modern es otra opción, también gratuita.
Y luego están las colinas, que no cuestan nada ni requieren trámite: Primrose Hill, al norte, con el horizonte de la ciudad recortado detrás del parque; Parliament Hill, en Hampstead Heath; y sobre todo la colina de Greenwich, delante del observatorio, con el conjunto barroco abajo y los rascacielos de Canary Wharf al fondo. Esa última es mi favorita de todas.
Los parques, que aquí son otra cosa¶
Los ocho parques reales son gratuitos y enormes. Hyde Park y Kensington Gardens forman una superficie continua en la que uno puede perderse una tarde entera. St James's Park, entre Buckingham y Whitehall, es el más bonito de los centrales, con su lago y sus pelícanos. Regent's Park tiene los jardines de rosas más cuidados de la ciudad. Y Greenwich Park sube en pendiente hacia el observatorio.
Hay además tres jardines pequeños y muy poco visitados que merecen el desvío. El Kyoto Garden, dentro de Holland Park, es un jardín japonés con estanque de carpas y pavos reales sueltos. Postman's Park, junto a San Pablo, es un jardín diminuto que alberga un memorial victoriano dedicado a personas corrientes que murieron salvando a otras, con azulejos que cuentan cada caso en una línea; es de una sencillez que deja tocado. Y el Crossrail Place Roof Garden, en Canary Wharf, es un jardín cubierto bajo una estructura de madera en mitad del distrito financiero.
El invernadero escondido del Barbican¶
Esta es la que a mí se me escapó y la que más me apetece contar, porque además explica cómo funciona.
El Barbican Conservatory es el segundo invernadero más grande de Londres después de los de Kew, y está en el interior del Barbican Centre, ese conjunto brutalista de hormigón del centro. La combinación es lo que lo hace único: más de mil quinientas especies tropicales trepando por estructuras de hormigón visto, con estanques de carpas y tortugas entre la vegetación.
La entrada es gratuita, pero hay que reservar hora y ahí está la trampa. Solo abre determinados días, habitualmente los viernes por la tarde y los fines de semana, y las entradas se liberan un mes antes y desaparecen en cuestión de horas. Yo reservé en un viaje y al final no pude ir, y cuando lo intenté de nuevo ya no había hueco.
Hay una vía para quien improvisa: cada día de apertura liberan un cupo limitado de entradas del propio día a partir de las nueve y media de la mañana. Y existe una lista de espera a la que apuntarse para recibir aviso cuando salen plazas nuevas. Si vas a estar en Londres un fin de semana, es de las primeras cosas que conviene mirar, junto con los miradores.
Arte urbano y espacios raros¶
El túnel de Leake Street, bajo la estación de Waterloo, es un pasaje peatonal donde pintar es legal, así que las paredes cambian literalmente cada semana. Se entra por un extremo y se sale por el otro, a menudo con artistas trabajando en directo y el olor a espray flotando. Es gratis, está a dos minutos del London Eye y casi ningún turista lo pisa.
En el este, el arte urbano de Brick Lane y sus calles adyacentes es de los mejores de Europa, con fachadas enteras convertidas en lienzos que se renuevan constantemente. Un paseo por ahí un domingo, combinado con los mercados de la zona, es de los mejores planes gratuitos de la ciudad.
En la City, las ruinas de St Dunstan in the East son un caso aparte: una iglesia de Wren bombardeada durante la guerra que en lugar de reconstruirse se dejó en pie y se llenó de vegetación, con las trepadoras cubriendo los arcos góticos y los ventanales vacíos. Es un jardín público diminuto y de los rincones más bonitos que conozco.
Y en el centro, la sala Outernet, junto a Tottenham Court Road, es un espacio con pantallas envolventes de altísima resolución que proyectan piezas audiovisuales inmersivas. Se entra gratis, se está el rato que uno quiera y es de esas cosas que no se pueden explicar bien: hay que verlo.
Para quien llegue hasta Walthamstow, God's Own Junkyard es un almacén lleno de la mayor colección de rótulos de neón vintage de Europa, entre carteles de antiguos clubes del Soho y encargos artísticos. Está lejos y solo abre algunos días, pero es gratis y no se parece a nada.
Mercados, que se recorren sin gastar¶
Todos los mercados de Londres son gratuitos de recorrer, y son la mejor manera de ver la ciudad sin sensación de circuito turístico. Camden y su laberinto de antiguas caballerizas, Portobello los sábados con sus cientos de anticuarios, Spitalfields bajo su estructura victoriana de hierro y cristal, Brick Lane los domingos, Borough para mirar comida aunque no se compre, Greenwich, y Columbia Road los domingos por la mañana, cuando una calle entera se convierte en mercado de flores.
Y en la City, aunque no sea mercado de puestos, el Leadenhall Market victoriano con su techo abovedado pintado en verde, rojo y dorado se recorre libremente y es una pieza arquitectónica de primer orden. Guía completa, con el calendario que aquí lo decide todo, en el artículo dedicado a los mercados de Londres.
Edificios, ceremonias y rincones del centro¶
El cambio de guardia frente a Buckingham es gratuito, aunque conviene comprobar el calendario porque no se celebra todos los días y colocarse con mucha antelación si se quiere ver algo más que cabezas.
Las catedrales cobran entrada, pero muchas iglesias del centro no, y varias organizan conciertos de mediodía a precio simbólico o por donativo, especialmente en la zona de Trafalgar Square. Es una manera muy agradable de pasar una hora.
En la City está la Guildhall Art Gallery, gratuita, que además conserva en su sótano los restos del anfiteatro romano de Londinium. Y el Teatro Nacional, en la orilla sur, tiene una pasarela desde la que se ve trabajar a los constructores de decorados y a los diseñadores entre bastidores, también sin coste.
Y luego están las cosas que no son atracciones y que a mí me han dado los mejores momentos: cruzar el Millennium Bridge, recorrer la orilla sur entera al atardecer, sentarse en el mercado de libros de segunda mano que se monta bajo el puente de Waterloo, o subir a la parte delantera del tren ligero automático hacia Greenwich, donde no hay conductor y se ve toda la vía por delante.
Y lo mejor de todo, que además es gratis¶
Madrugar. La ciudad al amanecer, sin nadie, con la luz baja sobre el Tower Bridge y San Pablo, es la mejor versión de Londres que he visto en siete viajes, y no cuesta absolutamente nada más allá de poner el despertador. En invierno el sol sale a una hora perfectamente civilizada y la franja de luz dorada dura muchísimo.
Cómo montar un día entero sin pagar¶
Para que se vea que no es teoría: mañana en el British Museum eligiendo tres salas, paseo hasta la City para ver St Dunstan in the East y el Leadenhall Market, mirador gratuito reservado con antelación a media tarde, bajada al Millennium Bridge y la orilla sur al atardecer, y paseo por Leake Street antes de cenar algo comprado en un supermercado sentado junto al río.
Gasto del día: el transporte, con tope de 8,90 libras en las zonas centrales, y la comida. Nada más.
Dos advertencias finales. La primera, que gratuito no significa sin planificar: los miradores y el invernadero del Barbican exigen reserva con semanas de antelación y son justo lo que más gente se pierde. Y la segunda, que los museos con entrada libre se mantienen con donaciones. Dejar unas libras en la hucha al salir de un sitio que te ha ocupado tres horas es lo mínimo, y es la razón por la que Londres puede seguir presumiendo de esto.