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La Großglockner Hochalpenstraße: guía práctica de la carretera más espectacular de Austria
Cuarenta y ocho kilómetros, treinta y seis curvas de herradura y un peaje que a mucha gente le parece caro hasta que la recorre. Todo lo que hay que saber antes de conducir la carretera alpina del Großglockner: temporada, precios, paradas y cómo organizar el día.
Qué es exactamente esta carretera¶
Hay carreteras panorámicas en los Alpes y luego está el Großglockner. Es la carretera asfaltada más alta de Austria y, sin exageración, la más impresionante por la que yo he conducido nunca.
Son 47,8 kilómetros que cruzan el corazón del Parque Nacional Hohe Tauern desde Fusch, en el estado de Salzburgo, hasta Heiligenblut, en Carintia. En el camino hay treinta y seis curvas de herradura numeradas, el paso del Hochtor a 2.504 metros, y dos ramales que suben aún más: el de la Edelweißspitze, a 2.572 metros, que es el punto más alto al que se puede llegar en coche, y el de la Kaiser-Franz-Josefs-Höhe, a 2.369, que es el mirador frente al glaciar.
Se construyó entre 1930 y 1935, en plena crisis económica, concebida a la vez como infraestructura, como proyecto de empleo público y como reclamo turístico para una economía hundida. Costó vidas: veinticinco trabajadores murieron durante las obras. Hoy está protegida como monumento histórico y la recorren cerca de novecientas mil personas al año, entre coches, motos, autocaravanas y ciclistas.
No es una carretera de paso: es un destino en sí misma, y hay que planificarla como tal.
Cuándo está abierta¶
Este es el dato que más viajes arruina, porque mucha gente la incluye en su ruta sin comprobarlo.
La carretera solo abre de principios de mayo a principios de noviembre. El resto del año está cerrada por nieve, sin excepciones y sin alternativas: no es que sea difícil, es que sencillamente no se puede pasar. La apertura de cada temporada depende del avance de las máquinas quitanieves, que trabajan durante semanas para abrir el paso, y la fecha exacta se anuncia en la web oficial cada primavera.
Los horarios de acceso también cambian según el mes. Hasta el 31 de mayo, de 6:00 a 20:00. Del 1 de junio al 31 de agosto, de 5:30 a 21:00. A partir del 1 de septiembre, de 6:00 a 19:30. En todos los casos, la última entrada es cuarenta y cinco minutos antes del cierre, y fuera de ese horario rige una prohibición de circulación nocturna que no es una recomendación sino una norma.
Y aunque esté oficialmente abierta, las condiciones mandan. En primavera y otoño puede cerrarse por nieve o niebla de un día para otro. Antes de salir, conviene mirar las webcams y el estado de la carretera en la web oficial, que se actualiza a diario.
Cuánto cuesta¶
Es una carretera privada y tiene peaje propio, que no está cubierto por la viñeta austriaca ni por ningún otro abono, algo que conviene tener claro antes de salir —lo explico con más detalle en la guía de conducir por Austria. Estos son los precios de 2026:
Para coche, la entrada de día cuesta 46,50 euros, y baja a 40 euros si el vehículo es eléctrico o de hidrógeno, siempre que lo indiques en la caseta. Para moto, 36,50 euros. Con ese billete puedes entrar y salir varias veces el mismo día.
Hay dos descuentos que casi nadie conoce y que merecen la pena. Si entras después de las seis de la tarde, la tarifa de coche baja a 36,50 euros, lo que en verano, con el cierre a las nueve, todavía deja tiempo para hacer un tramo con una luz magnífica. Y si quieres repetir al día siguiente, hay un suplemento de 17,50 euros en lugar de pagar la entrada completa otra vez.
Para estancias largas están la tarjeta de tres semanas por 93 euros y la de temporada por 130. Y existe una entrada combinada de 56 euros que incluye un trayecto por la Großglocknerstraße y otro por la Felbertauernstraße, útil si vas a cruzar la zona en las dos direcciones. Los niños hasta quince años acompañados no pagan.
Merece la pena decirlo claro: cuarenta y seis euros suena a mucho por conducir por una carretera, y es la queja más habitual que se lee. Yo la pagué y volvería a pagarla sin dudarlo. Cada céntimo está justificado, y ese dinero mantiene una infraestructura de alta montaña que hay que despejar de nieve cada primavera.
Las paradas que hay que hacer¶
La subida es una sucesión continua de curvas cerradas en la que el paisaje cambia radicalmente cada pocos kilómetros: empiezas entre bosques de pinos, pasas a praderas alpinas, después a un terreno cada vez más rocoso y desnudo, y acabas en zonas donde la nieve aguanta incluso en agosto. Es como atravesar varios pisos de un edificio natural.
El Fuscher Törl es la primera gran parada, con una plataforma panorámica y la capilla conmemorativa dedicada a los trabajadores que murieron construyendo la carretera.
La Edelweißspitze exige desviarse por un ramal aún más estrecho y empinado, empedrado en parte, y compensa sobradamente. Desde arriba tienes una panorámica de trescientos sesenta grados sobre más de treinta cumbres de más de tres mil metros. El viento es frío incluso en agosto y, cuando no pasa ningún coche, el silencio es absoluto.
La Kaiser-Franz-Josefs-Höhe es el corazón turístico de la ruta y el motivo principal para venir. Desde su mirador se ve el Großglockner, la montaña más alta de Austria con sus 3.798 metros, y la Pasterze, la lengua glaciar más larga del país. Hay un centro de visitantes con exposiciones, abierto de diez a cinco, y un paseo panorámico accesible.
Y aquí hay algo que no se puede ignorar. En las rocas del entorno hay marcas con fechas que señalan hasta dónde llegaba el glaciar hace diez, veinte, cincuenta años. La diferencia es dramática: tramos enteros de roca gris, pulida y desnuda donde antes había hielo. No es una estadística abstracta en un informe, está ahí, en el suelo, y cada verano queda un poco más expuesta. Es probablemente la lección más contundente sobre cambio climático que se puede recibir en un viaje de vacaciones.
Además hay exposiciones repartidas por la carretera, abiertas de nueve a cinco, entre ellas la Casa de la Naturaleza Alpina, y un observatorio de fauna donde con suerte se ven marmotas y quebrantahuesos.
Consejos para conducir¶
Es una carretera exigente y hay que asumirlo antes de salir. Después de recorrerla tienes los brazos cansados de girar el volante y los frenos han trabajado a fondo en la bajada.
Usa marchas cortas al bajar y no confíes el descenso al pedal de freno, que en cuarenta y ocho kilómetros de curvas puede sobrecalentarse. Cuenta con motos, ciclistas y autocaravanas compartiendo la calzada, y con conductores que se paran donde no deben porque el paisaje les puede. En los tramos altos puede haber niebla que aparece en cuestión de minutos.
Sobre el tiempo, la regla es sencilla: reserva el día entero. Recorrerla sin parar son unas dos horas, pero eso sería absurdo. Con las paradas principales, el centro de visitantes y algún paseo corto, la jornada se va entera, y si vienes desde Salzburgo hay que sumar hora y media larga solo para llegar a la entrada.
Y lleva ropa de abrigo aunque salgas en manga corta. A dos mil quinientos metros la temperatura no tiene nada que ver con la del valle, y el viento hace el resto.
Qué combinar con ella¶
Si vas a dedicarle el día completo, lo lógico es dormir a un lado o a otro y no intentar volver al punto de partida.
Por el lado de Salzburgo, la zona de Zell am See y Fusch es la base natural, y a un tiempo razonable en coche quedan las cuevas de hielo de Eisriesenwelt, en Werfen, que son las mayores accesibles del mundo y una visita extraordinaria por sí sola. Por el lado de Carintia, Heiligenblut es un pueblo alpino precioso con una iglesia gótica de aguja afilada recortada contra las montañas, y desde allí se sigue hacia el sur.
Lo que no recomiendo es meter la carretera y otra visita grande el mismo día. En 2014 yo hice la Großglocknerstraße por la mañana y Eisriesenwelt por la tarde, y aunque el día fue memorable, acabé destrozado: doscientos kilómetros alpinos, que cuentan como el triple, más una subida a pie hasta una cueva a cero grados. Se puede, pero se paga.
Dos apuntes prácticos finales¶
No se puede acampar a lo largo de la carretera, ni hay campings autorizados en su trazado. Está expresamente prohibido y se vigila.
Y las matrículas se registran automáticamente en las casetas de peaje mediante cámara, así que no hay margen para creatividades con los tickets. Si te alojas en alguno de los establecimientos que hay a lo largo del recorrido, la salida no supone un pago adicional aunque te quedes varios días.
Comprueba precios, horarios y estado de la carretera en la web oficial antes de ir, porque las tarifas se revisan cada temporada y la apertura depende literalmente de la nieve. Y ve con el día entero por delante: esta es de esas carreteras que no se cruzan, se recorren.
Es la etapa 4 de la ruta en coche por el Tirol y Salzburgerland.