
El barrio modernista de Riga: guía del mayor conjunto art nouveau de Europa
Por qué Riga tiene la mayor concentración de art nouveau del mundo, y qué mirar en la calle Alberta para no perdérselo.
Hay un dato que sorprende a casi todo el que llega a Riga sin haberlo leído antes: esta ciudad tiene la mayor concentración de arquitectura art nouveau del mundo. No de los países bálticos ni del norte de Europa. Del mundo.
Alrededor de un tercio de los edificios del centro pertenecen a este estilo, y en algunas calles el porcentaje es prácticamente total. Recorrerlas es una de las mejores cosas que se pueden hacer en Letonia, es gratuito y apenas lleva un par de horas.
Esta guía explica por qué existe ese conjunto, dónde está y qué mirar.
Por qué Riga está llena de art nouveau¶
La respuesta es económica y tiene fecha.
Entre 1890 y 1914, Riga vivió un crecimiento explosivo. Era uno de los puertos más importantes del Imperio Ruso, el punto de salida de buena parte del comercio del imperio hacia el Báltico, y su población se multiplicó en pocas décadas. La ciudad pasó de ser una plaza hanseática de tamaño medio a una metrópoli industrial y comercial de primer orden.
Ese crecimiento coincidió exactamente con el momento en que el art nouveau —o jugendstil, como se llamaba en el ámbito germánico— era el estilo dominante en Europa. La historia de Letonia explica ese periodo de expansión con más detalle. Riga necesitaba construir miles de viviendas burguesas a toda velocidad, y las construyó en el estilo de moda.
Es decir: la ciudad tiene tanto art nouveau porque le tocó crecer justo entonces. Cuando el estilo pasó de moda, en Riga ya estaba levantado el centro entero.
La Primera Guerra Mundial cortó en seco aquel ciclo y, paradójicamente, eso ayudó a la conservación: no hubo dinero ni motivo para sustituir aquellos edificios por otra cosa. El conjunto está incluido en la declaración de Patrimonio de la Humanidad del centro histórico de Riga.
Los estilos: no todo es lo mismo¶
Conviene distinguir, porque el conjunto de Riga no es homogéneo y esa variedad es parte de su interés.
El art nouveau decorativo o ecléctico es el más espectacular y el que llena las postales: fachadas cargadas hasta el exceso de máscaras, rostros gigantescos, esfinges, figuras femeninas, cabezas de león, guirnaldas y motivos vegetales. Es el que domina en Alberta iela.
El art nouveau perpendicular apareció algo después y sustituye la exuberancia decorativa por composiciones verticales, con miradores y bandas de ventanas que suben por la fachada en líneas continuas. Es más contenido y más moderno.
Y el romanticismo nacional es la corriente específicamente letona: materiales naturales, superficies rugosas, techos inclinados, motivos tomados del folclore y una voluntad explícita de crear un estilo propio frente al lenguaje importado. Es el más interesante desde el punto de vista cultural, porque coincide con el despertar nacional letón.
Dónde ir¶
Alberta iela
Es la calle emblemática y la parada obligatoria. Apenas trescientos metros en los que prácticamente cada edificio merece parada.
La mayoría de los más espectaculares son obra de Mijaíl Eisenstein, ingeniero de formación y arquitecto por vocación, que en esta calle llevó el estilo decorativo hasta un exceso magnífico precisamente por lo poco que se contiene. Sus fachadas son un catálogo de rostros pétreos de expresión inquietante, esfinges tumbadas sobre los dinteles, máscaras gritando desde los remates y figuras femeninas de tamaño colosal.
Un dato que suele gustar: Mijaíl Eisenstein era el padre de Serguéi Eisenstein, el director de El acorazado Potemkin, que nació y pasó su infancia en Riga.
Mira siempre hacia arriba. Lo mejor está en las plantas altas y en los remates de cornisa, y quien recorre la calle con la vista a la altura de los ojos se pierde la mitad.
Elizabetes iela
Es la calle que da acceso a Alberta y tiene también piezas de primer nivel, incluidas varias del propio Eisenstein. Suele estar más transitada porque es una vía de circulación, pero merece el mismo tiempo.
Strēlnieku iela
Perpendicular a Alberta, prolonga el conjunto y contiene alguno de los edificios más fotografiados, entre ellos una escuela con una fachada monumental.
Y más allá
El error habitual es pensar que el art nouveau de Riga se reduce a estas tres calles. No es así: hay piezas notables repartidas por todo el centro nuevo, en Brīvības, Ģertrūdes, Terbatas, Blaumaņa y buena parte de las calles residenciales de la zona.
Si te has quedado con ganas después de Alberta, simplemente camina por el barrio sin plan. Aparecen constantemente.
El museo del art nouveau¶
En la propia calle Alberta hay un museo instalado en un apartamento de época, en el edificio donde vivió el arquitecto Konstantīns Pēkšēns.
Es una visita corta y muy recomendable, porque permite ver lo que las fachadas no cuentan: cómo eran estos pisos por dentro. La escalera helicoidal con sus pinturas murales es espectacular, y el apartamento está recreado con mobiliario, papeles pintados, vajilla y objetos de la época.
La entrada ronda los nueve euros y la visita lleva menos de una hora. Comprueba los horarios porque cierra un día a la semana.
Cómo organizar la visita¶
Cuánto tiempo
Con hora y media se recorren las tres calles principales con calma. Con media mañana se puede añadir el museo y ampliar el paseo a las calles del entorno.
Cuándo ir
Por la mañana. La orientación de Alberta iela hace que la luz de la mañana ilumine mejor las fachadas, y además a esa hora hay mucha menos gente.
Es también la mejor manera de empezar un día en Riga: modernismo por la mañana, casco antiguo por la tarde.
Cómo llegar
Está a unos quince minutos andando del casco antiguo, atravesando el parque de Bastejkalns y el centro nuevo. No hace falta transporte.
Fotografía
Las fachadas son altas y las calles estrechas, así que cuesta encajarlas enteras. Busca la acera de enfrente y los cruces, y no descartes fotografiar detalles en lugar de conjuntos: una máscara, una cabeza, una guirnalda. Muchas veces cuentan mejor el edificio que el plano general.
Qué mirar exactamente¶
Un par de claves para que el paseo rinda más.
Fíjate en los rostros. Es el motivo más característico del art nouveau rigués y hay decenas de variantes: femeninos serenos, masculinos furiosos, máscaras teatrales, cabezas que gritan. Muchos están colocados en posiciones improbables, en cornisas altas o entre ventanas.
Fíjate en los remates de fachada. Los edificios de Eisenstein rematan en composiciones escultóricas de gran tamaño que a menudo son lo mejor del conjunto y que solo se ven levantando la vista.
Fíjate en las puertas y en los portales. Buena parte conservan carpintería, herrajes y azulejos originales. Si alguno está abierto, asómate: las escaleras interiores suelen tener barandillas, vidrieras y pinturas murales.
Y fíjate en el contraste con lo que hay alrededor. A dos manzanas hay edificios soviéticos, obra nueva y bloques anodinos. Ese contraste explica muy bien lo que ha sido el siglo XX de esta ciudad.
Por qué merece la pena¶
Riga tiene un problema de percepción: queda entre dos vecinas con cascos medievales muy fotogénicos y, comparada con ellas, parece menos pintoresca.
Pero tiene algo que ninguna de las dos tiene, y es esto. Un conjunto arquitectónico irrepetible, extraordinariamente conservado, que se recorre gratis y en el que el monumento es la calle entera.
Si solo pudieras hacer una cosa en Riga, yo elegiría esta antes que cualquier interior de pago.
Está incluido en nuestros itinerarios de un día, dos días y tres días por Riga.