
La Riga que no sale en las guías: Mežaparks, la otra orilla y las casas de madera
La otra orilla del Daugava, la Biblioteca Nacional y las casas de madera de Kalnciema: la Riga que casi nadie visita.
El casco antiguo de Riga se recorre en media jornada y el barrio modernista en un par de horas. A partir de ahí, la mayoría de los visitantes empiezan a repetir calles o se marchan pensando que ya han visto la ciudad.
Sería un error. Riga es la mayor de las capitales bálticas y tiene, fuera del perímetro turístico, algunas de las cosas más interesantes que se pueden ver en el país: un parque forestal enorme que es también una ciudad jardín centenaria, un barrio entero de casas de madera al otro lado del río, una biblioteca que parece una montaña de cristal y mercados que casi nadie pisa.
Esta guía recorre esa Riga.
Mežaparks: bosque, ciudad jardín y el escenario de una revolución¶
A veinte minutos en tranvía del centro, al norte de la ciudad, está Mežaparks, que significa literalmente parque del bosque y que es dos cosas a la vez.
Por un lado, un barrio residencial que fue una de las primeras ciudades jardín de Europa, planificado en 1901 siguiendo el modelo británico, con calles curvas, parcelas amplias y villas de madera y piedra entre los pinos. Por otro, un parque forestal de varios cientos de hectáreas con bosque, praderas, zonas de aventura, el zoológico de Riga y una playa en la orilla del lago Ķīšezers.
Dentro del parque está además el elemento con más carga simbólica: la gran concha acústica del Festival de la Canción y la Danza de Letonia, celebrado desde 1873 y reconocido por la Unesco, que fue el escenario de las reuniones masivas que precedieron a la independencia.
Es el espacio verde más importante de la ciudad y el que mejor explica cómo vive la gente de Riga. Con dos o tres horas se ve una parte razonable; el parque entero daría para un día. Le he dedicado un artículo aparte con todo el detalle.
La otra orilla del Daugava¶
Por qué cruzar
El Daugava en Riga es un río ancho, de escala casi marítima, y la ciudad histórica queda toda en la orilla derecha. Cruzarlo cambia por completo la percepción del conjunto.
Desde la orilla izquierda se ve el perfil entero de la ciudad: la aguja de San Pedro, la catedral, el castillo, la Academia de Ciencias, la casa de los Cabezas Negras. Es la mejor panorámica de Riga y no cuesta nada.
Ķīpsala
Se cruza por el puente Vanšu, el atirantado, hacia la isla de Ķīpsala. Además de las vistas, la isla conserva un conjunto notable de casas de madera del siglo XIX, restauradas y muy bien cuidadas, que conviven con arquitectura contemporánea.
Āgenskalns y Klīversala
Siguiendo hacia el sur están Āgenskalns y Klīversala, barrios residenciales completamente ajenos al circuito turístico y muy interesantes precisamente por eso.
Āgenskalns tiene además uno de los mercados históricos de Riga, en un edificio de ladrillo de principios del siglo XX recientemente rehabilitado.
La Biblioteca Nacional
En esta orilla se levanta el edificio contemporáneo más importante de Letonia: la Biblioteca Nacional, obra del arquitecto letón-estadounidense Gunnar Birkerts, inaugurada en 2014.
Se la conoce como el Castillo de la Luz. Es una mole asimétrica de vidrio y acero cuyo perfil evoca a la vez una montaña y una ola, y el nombre remite a una vieja leyenda letona sobre un castillo hundido que emergería cuando el pueblo recuperase su libertad. Que un país pequeño decidiera invertir en una biblioteca nacional de esta ambición dice bastante de él.
El interior, con un gran atrio de varias alturas y estanterías subiendo por los laterales, es lo mejor del edificio y es visitable en horario de apertura. Comprueba los horarios, porque cierra pronto y en verano tiene jornada reducida. El exterior y el paseo fluvial que lo rodea ya justifican el viaje.
Kalnciema
Muy cerca, el barrio de Kalnciema conserva uno de los mejores conjuntos de arquitectura doméstica en madera de la ciudad: casas de los siglos XVIII y XIX restauradas con criterio, en una zona que hasta hace poco estaba muy degradada.
Los fines de semana hay mercado de productores, con puestos de comida, artesanía y música. Entre semana es simplemente un barrio tranquilo y muy fotogénico.
Los otros mercados¶
Riga tiene más mercados históricos además del central, y todos comparten una arquitectura industrial de ladrillo que merece la pena.
El mercado de Vidzeme, en la calle Brīvības, es el segundo en importancia y está a un paseo del centro, junto al mercado central. El edificio de ladrillo rojo es imponente y el interior tiene mucho menos turismo que el central.
El mercado de Āgenskalns, al otro lado del río, ha sido rehabilitado hace pocos años y combina puestos tradicionales con locales de nueva generación.
Ambos son visitas cortas que encajan bien en un recorrido por sus barrios respectivos.
Miera iela y el norte del centro¶
Al norte del centro nuevo, la calle Miera y su entorno concentran la escena más alternativa de Riga: cafés independientes, tiendas de segunda mano, talleres, librerías y un ambiente muy distinto al del casco antiguo.
Es una zona pequeña que se recorre en una hora y que funciona muy bien como remate de una tarde.
El museo etnográfico al aire libre¶
A orillas del lago Jugla, en el este de la ciudad, está uno de los museos al aire libre más antiguos de Europa: un recinto enorme donde se han trasladado más de un centenar de construcciones rurales tradicionales procedentes de todas las regiones de Letonia.
Hay granjas, molinos, iglesias de madera, casas de pescadores y talleres, ordenados por regiones y en un entorno de bosque. Es la mejor manera de ver cómo era la Letonia rural sin salir de la capital, y necesita medio día.
Cómo encajar todo esto¶
Nada de lo anterior cabe en un viaje de dos días, y no hace falta que quepa. La idea es elegir.
Si tienes tres días, yo dedicaría la tercera jornada a cruzar el río —Ķīpsala, la Biblioteca Nacional y Kalnciema— y remataría con Mežaparks por la tarde.
Si tienes cuatro o más, añade el museo etnográfico y una tarde por Miera iela y el mercado de Vidzeme.
Y si viajas con lluvia, que en Riga es probable, los mercados y la Biblioteca Nacional resuelven muchas horas bajo techo.
Por qué merece la pena¶
Riga tiene un problema de percepción. Queda entre Vilna y Tallin, dos ciudades con cascos históricos más compactos y más fotogénicos, y muchos visitantes salen con la impresión de que es la menos interesante de las tres.
Yo creo que es justo al revés, y que el motivo es que Riga exige más. Es más grande, más urbana y menos evidente, y su interés no está concentrado en cuatro calles sino repartido por barrios que hay que buscar.
Quien se queda en Vecrīga ve una ciudad correcta. Quien cruza el río, coge el tranvía y se mete en los mercados ve una capital de verdad.
Encaja en el tercer día de nuestros itinerarios de dos y tres días por Riga.