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Una caseta de madera de barcas al borde de un lago del Salzkammergut, con veleros amarrados y montañas al fondo.

Destinos · Austria · Austria occidental

El Salzkammergut: la región de lagos que casi todo el mundo cruza demasiado rápido

Setenta y seis lagos entre montañas, pueblos balneario con pasado imperial y el paisaje alpino más fotografiado de Austria. La mayoría de los viajeros la atraviesan a toda velocidad camino de una única foto, y se pierden lo mejor.

Lectura de 7 minutos

Mucho más que Hallstatt

Si has visto una foto de Austria con un pueblo de casas apiladas reflejándose en un lago con montañas al fondo, has visto Hallstatt. Y si has visto Hallstatt, has visto aproximadamente el dos por ciento del Salzkammergut. La guía de cómo visitarlo bien tiene el detalle de ese pueblo concreto; este artículo es sobre todo lo demás.

Esta región de lagos, repartida entre los estados de Alta Austria, Salzburgo y Estiria, tiene decenas de lagos glaciares, pueblos que fueron balnearios imperiales, montañas con teleféricos y miradores, minas de sal milenarias y una tradición de veraneo que se remonta al siglo XIX. El nombre viene precisamente de ahí: Salzkammergut significa algo así como el dominio de la cámara de la sal, porque durante siglos esta fue una propiedad imperial explotada por su riqueza salina, tan valiosa que se la llamaba el oro blanco.

Y sin embargo, el patrón de visita mayoritario es este: llegar en autocar desde Salzburgo o Viena, hacer la foto de Hallstatt a mediodía y volverse. Es una manera perfecta de recorrer ciento cincuenta kilómetros para no ver nada.

Mi recomendación es la contraria: dedícale dos o tres días, aloja en la zona y muévete despacio.

Los lagos, uno por uno

El Hallstättersee es el del pueblo famoso, largo y estrecho, encajado entre paredes de montaña. Merece un paseo en barco eléctrico para verlo desde el agua, que es la mejor perspectiva.

El Vorderer Gosausee, a media hora de Hallstatt, es para mí el paisaje más impresionante de toda la región y tiene una fracción de la gente: agua turquesa oscura con el macizo del Dachstein y su glaciar reflejándose al fondo. Hay una vuelta a pie fácil bordeando la orilla que se hace en una hora larga y que es de esos paseos que se recuerdan.

El Wolfgangsee es el más animado, con St. Wolfgang y St. Gilgen en sus orillas y un ferry que las conecta. El Mondsee tiene aguas templadas y buena playa, y su basílica es donde se rodó la escena de la boda en Sonrisas y lágrimas, que sigue llevando allí a mucha gente.

El Attersee es el más grande y también el más tranquilo, con una conexión artística que poca gente conoce: Gustav Klimt pasó allí sucesivos veranos y pintó buena parte de sus paisajes en sus orillas. Hay una ruta señalizada que lleva a los puntos exactos desde los que pintó.

Y el Traunsee es el más profundo del país, con el castillo de Ort asomado al agua sobre una pequeña isla y la ciudad de Gmunden, famosa por su cerámica de rayas verdes.

St. Wolfgang y el tren de vapor al Schafberg

St. Wolfgang es el pueblo más bonito de la orilla del Wolfgangsee, con su iglesia de peregrinación que guarda un retablo gótico extraordinario de Michael Pacher y con la posada del Caballo Blanco, esa que dio nombre a la opereta y a media docena de películas.

Pero el motivo principal para venir es el Schafbergbahn, un tren de cremallera, en parte todavía de vapor, que sube hasta la cima del Schafberg a más de mil setecientos metros. Desde arriba se ven de golpe media docena de lagos de la región extendidos abajo como un mapa. Es de las mejores panorámicas de Austria y funciona solo en temporada, aproximadamente de mayo a octubre, con reserva recomendable en verano.

Bad Ischl, la capital del veraneo imperial

Bad Ischl es el corazón histórico de la región y el sitio donde se entiende por qué existe todo esto tal como es.

Aquí venía a veranear la corte durante décadas. Francisco José pasó en su villa casi todos los veranos de su larguísimo reinado, aquí se prometió con Isabel de Baviera en 1853, y aquí firmó en 1914 la declaración de guerra a Serbia que abrió la Primera Guerra Mundial. La Kaiservilla se visita y conserva el interior tal cual, con la obsesión cinegética del emperador documentada en miles de trofeos por las paredes.

El pueblo tiene además balnearios, una pastelería histórica famosa y ese aire de ciudad termal decimonónica que la región comparte de punta a punta. En 2024 fue Capital Europea de la Cultura junto con el resto del Salzkammergut, lo que dejó tras de sí bastante infraestructura cultural nueva.

El Dachstein: hielo, cuevas y una plataforma en el vacío

Sobre Obertraun, en el extremo del Hallstättersee, sube un teleférico al Krippenstein, y allí arriba hay dos cosas que merecen el viaje.

La primera es la plataforma panorámica 5fingers, cinco pasarelas metálicas que se proyectan sobre el vacío desde el borde del acantilado, una de ellas con suelo de cristal y otra rematada en un marco para fotografiar el paisaje. La vista sobre el lago y el valle es vertiginosa en el sentido literal.

Y la segunda son las cuevas del Dachstein, la de hielo y la de los mamuts, mucho menos concurridas que Eisriesenwelt y perfectamente visitables.

Las minas de sal

La sal es el origen de todo, y hay varias minas visitables en la región. La de Hallstatt presume de ser la más antigua del mundo en explotación, con más de siete mil años de historia documentada, y se sube a ella en funicular desde el pueblo. La visita incluye ropa de minero, toboganes de madera por los que se baja entre niveles y un lago subterráneo iluminado.

También hay minas visitables en Altaussee y en Hallein, esta última cerca de Salzburgo. La de Altaussee tiene además un capítulo histórico notable: durante la Segunda Guerra Mundial se usó como almacén de las obras de arte expoliadas por los nazis, y allí se recuperaron miles de piezas al final de la guerra.

Cómo moverse y dónde alojarse

Con coche la región se disfruta muchísimo más, porque los desvíos a miradores y orillas son constantemente tentadores y los enlaces entre pueblos no siempre son directos en transporte público. Las distancias son cortas: de un extremo a otro de la zona no hay más de una hora larga.

Sin coche también funciona, pero hay que planificar. Hay trenes que llegan a Bad Ischl, a Attnang-Puchheim y a la estación de Hallstatt, en la orilla opuesta al pueblo, y autobuses regionales que completan las conexiones. La combinación de tren y ferry para llegar a Hallstatt es, además, la llegada más bonita.

Sobre dónde dormir, mi consejo es no hacerlo en Hallstatt salvo que quieras precisamente el pueblo al amanecer, que es un plan excelente pero caro. Bad Ischl funciona muy bien como base central, y Obertraun, St. Gilgen o cualquier pueblo del Wolfgangsee son alternativas más baratas y muy bien situadas.

Cuándo ir

De mayo a octubre es la temporada, con los teleféricos, barcos y trenes de montaña operativos. Julio y agosto traen el mejor tiempo para bañarse en los lagos, que en esta región es un plan de verdad y no una anécdota, y también la máxima afluencia.

Septiembre es el mes ideal: el agua todavía aguanta, el clima es estable, la luz es magnífica y la gente ha vuelto a casa. Yo hice esta zona a finales de agosto y ya se notaba el descenso.

En invierno la región cambia por completo, con esquí en varias estaciones y pueblos nevados, pero muchos servicios de verano cierran y hay que replantear el viaje entero.

Dos o tres días bien repartidos

Una propuesta que funciona: el primer día para Hallstatt a primera hora y el Gosausee después, el segundo para Bad Ischl y el Wolfgangsee con el tren al Schafberg, y el tercero para el Dachstein con el Krippenstein y las cuevas, o para el Attersee y el Traunsee si prefieres agua y calma.

Y si solo tienes un día, hazlo así: Gosausee a primera hora, Hallstatt a media mañana cuando aún no han llegado los autocares, y la tarde en el Wolfgangsee. Vas a ver más Austria en esa jornada que la mayoría de la gente que viene solo por la foto.

Esta región es la etapa 6 de la ruta en coche por el Tirol y Salzburgerland, y también una excursión con sentido desde Salzburgo si prefieres no moverte de base.