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De Wallen de día: el barrio rojo que casi nadie ve
El barrio rojo de Ámsterdam es, paradójicamente, el conjunto urbano más antiguo y uno de los más bonitos de la ciudad. De día, con las cortinas bajadas y los neones apagados, se ve lo que la reputación tapa. Y hay normas que conviene conocer antes de entrar.
Dos barrios en el mismo sitio¶
De Wallen es probablemente el lugar peor entendido de Ámsterdam, y buena parte de la culpa la tiene el hecho de que casi todo el mundo lo visita a la misma hora.
De noche, el barrio es uno de los espectáculos turísticos más multitudinarios de Europa: escaparates rojos iluminados, masas de gente joven, coffeeshops llenos, bares a tope, despedidas de soltero y un ambiente de circo en el sentido más literal. Es lo que sale en las películas y lo que la mayoría espera encontrar.
De día es otra cosa completamente distinta. Las cortinas de los escaparates están bajadas, los neones apagados, y lo que queda a la vista es la arquitectura real: casas de canal del siglo XVII bellísimas, puentes de piedra, árboles centenarios y dos canales estrechos con una luz preciosa por la mañana. Y aquí viene la paradoja que casi nadie sabe: este es el corazón medieval de Ámsterdam, la parte más antigua de la ciudad, anterior incluso al cinturón de canales del Siglo de Oro. Urbanísticamente es de lo mejor que tiene Ámsterdam, y lleva décadas tapado por su reputación.
Mi recomendación, por tanto, es sencilla: ve de día, a media mañana, con calma y con la cabeza puesta en mirar fachadas. Es cuando el barrio se deja ver.
Qué mirar mientras paseas¶
Los dos canales principales son el Oudezijds Voorburgwal y el Oudezijds Achterburgwal, y basta con recorrerlos despacio para tener la mitad de la visita hecha.
Fíjate en las fachadas, porque aquí están algunas de las más antiguas de la ciudad: estrechas, altas, ligeramente inclinadas hacia adelante, con la viga y la polea en lo alto que servían para subir muebles y mercancías por la ventana. Muchas conservan piedras talladas empotradas en el muro, las gevelstenen, que indicaban el oficio o el origen del propietario en una época en que las casas no tenían número. Por qué son así en toda la ciudad, no solo aquí, está explicado en los canales de Ámsterdam.
En el centro del barrio está la Oude Kerk, la iglesia más antigua de Ámsterdam, levantada hacia 1306 como templo católico y convertida al culto protestante en 1578, cuando la ciudad se sumó a la Reforma. Desde fuera es un edificio gótico severo, con una torre enorme y tejado de pizarra. Dentro se conservan restos de los murales medievales originales, bancos del XVII, un órgano barroco y tumbas nobles, entre ellas la de Saskia van Uylenburgh, la mujer de Rembrandt. Se puede visitar y programa además exposiciones de arte contemporáneo, que en ese espacio funcionan sorprendentemente bien.
Ver una iglesia gótica medieval literalmente rodeada de escaparates de prostitución es la mejor síntesis posible del carácter histórico de esta ciudad: pragmática, tolerante y poco dada a los aspavientos morales.
La joya escondida que casi nadie visita¶
A dos pasos de allí, en el Oudezijds Voorburgwal, está uno de los museos más extraordinarios de Ámsterdam y uno de los menos visitados: Ons' Lieve Heer op Solder, Nuestro Señor en el Desván.
Es una casa de canal del siglo XVII aparentemente normal, con sus habitaciones amuebladas de época, y cuando subes hasta el último piso te encuentras con una iglesia católica completa encajada en el desván, con su altar, su órgano y sus bancos, capaz de acoger a doscientas personas. Es una schuilkerk, una iglesia escondida.
La explicación es puro Ámsterdam. Tras la Reforma, el culto católico quedó prohibido oficialmente en la ciudad, pero las autoridades aplicaron durante siglos una tolerancia informal: podías practicar tu religión siempre que no se viera desde la calle y no molestaras a nadie. Así que los católicos montaron iglesias enteras dentro de casas particulares y todo el mundo hizo como que no lo sabía. Ese pacto silencioso entre la norma escrita y la vida real explica muchísimo sobre cómo funciona este país todavía hoy, incluida la propia existencia del barrio en el que estás.
Es un museo pequeño, se ve en una hora larga y sale de allí muchísima menos gente de la que debería.
Las normas, que aquí no son sugerencias¶
Este es el motivo principal por el que conviene leer algo antes de entrar en De Wallen, porque el ayuntamiento lleva años endureciendo la regulación y las multas son reales.
No se puede fotografiar ni grabar a las trabajadoras. Bajo ningún concepto, ni de lejos, ni disimulando, ni con el móvil a la altura de la cintura. Es la norma más importante y la que más se incumple. Estás delante del puesto de trabajo de una persona y una foto suya circulando por internet puede arruinarle la vida.
No se puede fumar marihuana en la calle en esta zona. La prohibición está en vigor y se sanciona con unos cien euros, con policía y con personal municipal patrullando específicamente para eso. Tampoco se puede consumir en las terrazas de los bares normales: solo dentro de los coffeeshops o en sus espacios autorizados.
Los tours guiados están regulados. Necesitan autorización, tienen límite de tamaño y no pueden detenerse delante de los escaparates. Si contratas uno y el guía hace lo contrario, quien está incumpliendo es él.
Y tampoco se puede beber alcohol en la vía pública en toda la zona, incluidos parques y plazas.
Más allá de la letra de las normas, hay una actitud de fondo que resume todo lo anterior: aquí vive gente y aquí trabaja gente. No es un parque temático. Con esa idea en la cabeza, no hay ningún problema.
Por qué el barrio está cambiando¶
Merece la pena entender el contexto, porque el De Wallen que veas dentro de unos años probablemente será distinto.
Ámsterdam lleva más de una década intentando reducir la presión turística sobre este barrio y reconvertir parte de sus locales. Se han cerrado escaparates, se han restringido horarios de bares, se ha limitado la venta de alcohol y se ha debatido largamente la construcción de un centro erótico fuera del centro histórico que permitiría trasladar allí parte de la actividad. Nada de esto es pacífico: las propias trabajadoras sexuales se han manifestado en contra de algunas de estas medidas, argumentando que trabajar en escaparates visibles y en una zona céntrica y vigilada es mucho más seguro para ellas que hacerlo en pisos aislados o en una nave a las afueras.
Es un debate genuinamente complicado, con vecinos hartos del ruido, un ayuntamiento que quiere recuperar el barrio, un sector turístico que vive de ello y unas trabajadoras que reclaman que se cuente con ellas. No hay un bando obviamente correcto, y conviene saberlo antes de opinar con la ligereza con que se suele opinar de este sitio.
Cómo encajarlo en la visita¶
De Wallen está justo al este del Damrak, entre la Estación Central y la plaza Dam, así que cae de camino a casi todo. Media hora de paseo tranquilo basta para verlo, y encaja perfectamente a media mañana, después de la Estación Central y antes de bajar hacia el Begijnhof y el anillo de canales, tal y como está planteado en qué ver en Ámsterdam en un día y en qué ver en Ámsterdam en 2 días.
Si además quieres entrar en la Oude Kerk y en Ons' Lieve Heer op Solder, calcula dos horas largas y tendrás una de las mañanas más interesantes que se pueden pasar en esta ciudad.
Y si quieres verlo también de noche, adelante, que forma parte del paisaje urbano de Ámsterdam y verlo es legítimo. Pero ve entre semana en lugar del fin de semana, camina en vez de pararte a mirar, y recuerda que la diferencia entre visitar un barrio y convertirlo en un espectáculo está exactamente en cómo te comportas dentro de él.