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El lago Mývatn en un día: qué ver en el norte volcánico de Islandia
El área de Mývatn concentra en muy pocos kilómetros fumarolas, cráteres inundados, campos de lava reciente y laberintos de roca negra. Es la zona geotérmica más completa de Islandia y da para una jornada entera sin apenas conducir.
Si en la costa sur el elemento dominante es el agua, en Mývatn lo es el fuego. Esta zona del norte de Islandia se asienta sobre la dorsal atlántica en uno de los puntos donde más cerca está el calor del subsuelo, y el resultado es un catálogo de fenómenos geotérmicos que en cualquier otro país estarían repartidos entre varias regiones y aquí caben en un radio de veinte kilómetros.
Hay fumarolas escupiendo vapor, pozas de barro hirviendo, un cráter volcánico inundado por un lago azul improbable, un campo de lava de hace apenas cuarenta años donde el suelo todavía está caliente, un laberinto de columnas de roca negra y un lago poco profundo lleno de islas volcánicas y de una de las poblaciones de patos más ricas de Europa. Todo eso es una jornada, no un par de paradas.
Este itinerario está pensado para hacerse en un día completo desde una base en la zona, aunque también funciona desde Akureyri, a unos cien kilómetros, o desde Húsavík. Al final encontrarás los datos prácticos, el asunto de los mosquitos —que es real y conviene tomarse en serio— y cómo encaja Mývatn en un recorrido más amplio por el norte.
Cómo organizar el día¶
La geografía juega a favor. Casi todos los puntos de interés están al este y al norte del lago, muy cerca unos de otros, así que el día se organiza como un circuito corto con desplazamientos de diez o quince minutos entre parada y parada. Eso permite algo poco habitual en Islandia: dedicar el tiempo a caminar en lugar de a conducir.
El orden que mejor funciona empieza por lo más intenso a primera hora, cuando hay menos gente y la luz rasante favorece los colores del terreno geotérmico, y va bajando en intensidad a lo largo del día hasta terminar con algo tranquilo. Concretamente: Hverir y Námafjall por la mañana, la zona de Krafla con el cráter Víti y el campo de lava de Leirhnjúkur a media mañana, Dimmuborgir después de comer y el cabo de Höfði a última hora. Si el día es largo, se cierra con un baño termal o con Goðafoss de camino a Akureyri.
Reykjahlíð, en la orilla norte del lago, es el núcleo de servicios de la zona: supermercado, gasolinera y alojamientos, que en verano se llenan con mucha antelación.
Hverir y Námafjall: el olor llega antes que la imagen¶
La primera parada es la más desconcertante. Hverir, al pie de la montaña Námafjall, es un campo geotérmico de alta temperatura y, cuando abres la puerta del coche en el aparcamiento, el olor llega antes que cualquier imagen: sulfuro de hidrógeno oxidándose al salir del suelo, azufre puro y espeso, sin ninguna advertencia previa. Huele a huevo podrido y forma parte de la experiencia.
El terreno es una sucesión de pozas de barro gris y ocre burbujeando lentamente, columnas de vapor saliendo de grietas y un suelo teñido de rojos y amarillos por los depósitos minerales, todo contra la montaña rojiza y el cielo. No crece absolutamente nada. La NASA entrenó aquí a los astronautas del programa Apolo, igual que en el cañón de Dettifoss, y no cuesta entender por qué.
Hay un aviso serio que repetir: el suelo a pocos centímetros del sendero está peligrosamente caliente y en algunos puntos es una costra fina sobre barro hirviendo. Los caminos marcados están donde están por una razón. Dicho eso, hay un sendero que sube por Námafjall y que no es exigente, aunque la pendiente sostenida sobre tierra suelta cuesta más de lo que parece desde abajo; arriba se ve el campo geotérmico entero y el lago al otro lado de la montaña. Bajando por entre las pozas se completa el circuito en algo más de una hora. El aparcamiento tiene tarifa, en torno a las mil doscientas coronas a través de la aplicación Parka.
Krafla: el cráter Víti y la lava reciente de Leirhnjúkur¶
Unos kilómetros al norte está el sistema volcánico de Krafla, y aquí hay dos paradas que se hacen del tirón. La primera es Stóra-Víti, un cráter ocupado por un lago de un azul intenso y casi irreal, con los bordes negros y rojizos alrededor. A un costado opera una central geotérmica que de vez en cuando libera columnas de vapor blanco de varios metros; la primera vez que ocurre mientras estás mirando, la escala de la descarga sorprende. El paseo alrededor del cráter da distintas perspectivas del lago y se lleva alrededor de una hora.
La segunda es Leirhnjúkur, y es la que más impresión deja. Es el resultado visible de los llamados Fuegos de Krafla, una serie de erupciones que sacudieron esta zona entre 1975 y 1984. Caminar por allí es moverse sobre roca negra reciente, con ese brillo vítreo que tiene la lava cuando todavía no ha tenido tiempo de degradarse, con alguna fumarola siseando en los bordes del sendero y con el suelo todavía caliente bajo los pies en varios puntos, cuatro décadas después de la última erupción.
Los senderos están señalizados con precisión y aquí los carteles importan más que en ningún otro sitio del itinerario: en algunos tramos la diferencia entre la roca estable y el suelo que cede no es visible desde fuera. Salirse de las rutas marcadas no es una opción razonable. Calcula entre una hora y hora y media para el circuito principal.
Dimmuborgir y el resto de la orilla del lago¶
Después de comer, el registro cambia. Dimmuborgir, en la orilla este del lago, es un laberinto de torres, columnas y arcos de roca negra cuya formación tiene cierta elegancia: hace miles de años una colada de lava fluyó sobre un lago poco profundo, el agua generó columnas de vapor que quedaron atrapadas dentro de la lava mientras solidificaba formando pilares huecos, y después el material líquido se drenó por debajo dejando en pie solo esa estructura.
En la mitología moderna islandesa este es el hogar de los Jólasveinar, los trece personajes traviesos que hacen de Papá Noel en Islandia, cada uno con su especialidad propia en el arte de fastidiar a las familias durante la Navidad. Caminando entre las torres a última hora de la tarde, la asociación con criaturas que prefieren no dejarse ver no resulta nada forzada. Los senderos están bien acondicionados y hay varios circuitos de distinta longitud. No es el sitio más espectacular de la zona, pero tiene una coherencia atmosférica que justifica la parada.
Cerca hay tres opciones más según el tiempo que quede. Höfði es un pequeño cabo boscoso que se adentra en el lago y que después de horas de terreno mineral funciona como pausa: de repente hay abedules, sombra y musgo, con miradores sobre el agua y las islas volcánicas. Los pseudocráteres de Skútustaðagígar, en la orilla sur, se recorren en un paseo corto y explican bien la formación del lago. Y el cráter de Hverfjall, un anillo de tefra de casi un kilómetro de diámetro, se rodea en aproximadamente una hora y tiene aparcamiento de pago.
El baño termal: la antigua Mývatn Nature Baths¶
Aquí hay una novedad importante que ninguna guía anterior a este año recoge. Los baños naturales de Mývatn, la alternativa del norte a la Laguna Azul, se rebautizaron como Earth Lagoon en octubre de 2025 y cerraron para una reforma completa. Reabrieron el 9 de julio de 2026, con una apertura por fases: la instalación es mayor que la anterior, con una laguna más grande, más bañeras calientes y una cueva de vapor a la que se entra nadando, aunque puede que no todos los servicios estén operativos todavía.
Las tarifas de 2026 se venden por paquetes en lugar de por edades o temporada. La entrada de adulto arranca en unas 7.900 coronas, alrededor de cincuenta y cinco euros, que es aproximadamente un tercio menos de lo que cuesta la Laguna Azul; el paquete intermedio ronda las 9.900 e incluye toalla y una bebida, que de otro modo se pagan aparte. Los menores de cinco años entran gratis acompañados de un adulto y el aparcamiento es gratuito. Conviene reservar con antelación en verano y comprobar los horarios en la web oficial, porque durante la apertura por fases pueden variar.
El agua se mantiene entre treinta y seis y cuarenta grados y llega de la central geotérmica cercana. Entre octubre y marzo es además uno de los mejores sitios del país para ver auroras boreales mientras estás en remojo, con la ventaja de un cielo del norte mucho más oscuro que el de la capital.
Goðafoss, de camino a Akureyri¶
Si cierras el día conduciendo hacia el oeste, Goðafoss queda justo en la Ruta 1 y no admite discusión: hay que parar. Es una de las paradas fijas de mi clasificación de las cascadas de Islandia. El río Skjálfandafljót cae doce metros en un arco de unos treinta metros de ancho, con senderos por las dos orillas que ofrecen perspectivas distintas y que conviene recorrer los dos. Cuando el sol entra en el ángulo adecuado, la neblina que sube del punto de impacto genera arcoíris que aparecen y desaparecen con el viento.
El nombre significa cascada de los dioses y viene de un episodio concreto. En el año 1000, el parlamento islandés debatió si el país debía adoptar el cristianismo, y el encargado de mediar y dictar el veredicto fue el lawspeaker Þorgeirr Ljósvetningagoði, que era pagano. Pasó un día y una noche enteros bajo una piel de animal, en silencio, y al levantarse anunció su decisión: Islandia sería cristiana, pero se permitirían los ritos paganos en privado. De vuelta a casa se detuvo en esta cascada y arrojó al agua sus ídolos. Hay saltos de agua más grandes en el país, pero pocos con esta combinación de escala accesible e historia pesada detrás.
Desde ahí, Akureyri está a unos cuarenta y cinco kilómetros. Con dieciocho mil habitantes es la segunda ciudad del país, tiene un microclima benigno pese a estar a menos de cien kilómetros del Círculo Polar y su iglesia, obra del mismo arquitecto que la Hallgrímskirkja de Reikiavik, guarda dentro unas vidrieras rescatadas de la catedral de Coventry antes de que los bombardeos de 1940 acabaran con el edificio.
Los mosquitos: el nombre no es metafórico¶
Mývatn significa literalmente lago de los mosquitos, y conviene saberlo antes de llegar. En verano forman nubes densas alrededor de cualquier cosa que se mueva, especialmente en junio y julio, especialmente cerca del agua y especialmente en días sin viento.
La buena noticia es que las especies dominantes no pican con agresividad; el problema es de densidad, no de picaduras. Aun así, la sensación de tener una nube constante alrededor de la cara mientras intentas mirar un paisaje es lo bastante molesta como para arruinar una parada. Una redecilla para la cabeza cuesta muy poco, se vende en cualquier tienda de la zona y se agradece enormemente. En las zonas geotérmicas altas, con viento y sin agua estancada cerca, el problema desaparece.
Datos prácticos¶
Los aparcamientos de la zona se han ido incorporando al sistema de pago que se ha extendido por toda Islandia, con tarifas que suelen moverse entre las mil y las mil doscientas coronas y que en esta zona se gestionan sobre todo con la aplicación Parka. Instálala y configúrala antes, porque la cobertura no es uniforme. Merece la pena comprobar en la propia aplicación qué puntos tienen tarifa el día que vayas, porque la lista cambia de temporada en temporada.
El área de Mývatn es también uno de los mejores sitios de Islandia para el avistamiento de aves: el lago sostiene una de las comunidades de patos reproductores más ricas de Europa, con especies como el porrón islandés que en Europa solo crían aquí. Si viajas con prismáticos, la orilla sur a primera hora de la mañana es el sitio.
En cuanto al alojamiento, la oferta es limitada para la afluencia que recibe la zona, así que reserva con meses de antelación si viajas entre junio y agosto. Dormir en Reykjahlíð ahorra desplazamientos; dormir en Akureyri da más opciones de cena pero añade una hora larga de coche por sentido.
Cómo encaja Mývatn en un recorrido más amplio¶
Mývatn es la pieza central de lo que la promoción turística del norte llama el Círculo del Diamante, que además incluye Dettifoss y el cañón de Ásbyrgi y el pueblo ballenero de Húsavík. Con dos días en la zona se cubre el conjunto con holgura: uno para Mývatn como se describe aquí y otro para Dettifoss, Ásbyrgi y Húsavík.
Si vas de paso por la carretera del anillo en 10 días y solo tienes una jornada, mi orden de prioridades sería Hverir, Leirhnjúkur y Goðafoss, dejando Dimmuborgir y el baño termal para si sobra tiempo. Y si vienes desde el este por Dettifoss, calcula bien las horas: es un tramo largo y con desvíos, y llegar agotado a Mývatn es la mejor manera de desperdiciarlo.
Los precios y horarios de este artículo están comprobados en 2026, pero la Earth Lagoon está en apertura por fases y las tarifas de aparcamiento se revisan con frecuencia. Confirma en las fuentes oficiales antes de salir.