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Los Upper Barrakka Gardens de La Valeta, con las Tres Ciudades al otro lado del Gran Puerto.

Destinos · Malta

Qué ver en Malta en 2 días: dos itinerarios que funcionan

Cómo aprovechar dos días en Malta: una jornada para La Valeta y el Gran Puerto, y una segunda a elegir entre Gozo, el interior con Mdina y Dingli o el sur con Marsaxlokk y los templos megalíticos. Con la decisión explicada, horarios, precios y los avisos del domingo.

Lectura de 9 minutos

Qué ver en Malta en 2 días

Dos días es el formato más habitual del viajero que llega a Malta con un fin de semana largo o que remata otro viaje con una escala de dos noches. Da para ver dos zonas bien, no cinco, y toda la planificación consiste en elegir cuáles. Este artículo propone una primera jornada cerrada, que es la misma para todo el mundo, y tres opciones distintas para la segunda, con la recomendación explicada según el tipo de viaje.

La decisión que hay que tomar el primer día

El primer día no admite discusión: La Valeta y el Gran Puerto. Es lo mejor que tiene el país, está todo a distancia de paseo y no depende de un autobús que llegue tarde. La duda está en el segundo, y las opciones reales son tres: Gozo, el interior con Mdina y los acantilados de Dingli, o el sur con Marsaxlokk y los templos megalíticos.

Conviene tener presente el motivo por el que esto se decide y no se acumula. La red de autobuses es radial, con casi todas las líneas pasando por la estación central de La Valeta, así que ir de una zona a otra suele significar cruzar el país entero y transbordar en la capital. Los retrasos son constantes y un trayecto de veinte minutos en coche puede irse a la hora larga. Con dos días, cualquier plan que encadene tres zonas se convierte en un plan de autobuses.

Así que la regla es la misma que con un solo día, solo que multiplicada por dos: una zona por jornada, agotada con calma.

Día 1: La Valeta y el Gran Puerto

Empieza sobre las nueve, entrando por la puerta monumental junto al Parlamento de Renzo Piano y las ruinas de la antigua Ópera Real, hoy teatro al aire libre. Recorre la calle República desviándote constantemente a las transversales, que es donde de verdad se ve la ciudad, con los balcones cerrados de madera pintada y las cuestas cayendo hacia los dos puertos.

La visita de pago que no debes saltarte es la Concatedral de San Juan: unos quince euros con audioguía, interior barroco desbordado, cuatrocientas lápidas de mármol policromado en el suelo y la Decapitación de San Juan Bautista de Caravaggio en el oratorio. Abre de lunes a sábado y cierra los domingos. Si te sobra tiempo y te interesa la historia militar, el Palacio del Gran Maestre con su armería o las Lascaris War Rooms son buenas segundas opciones, pero con dos días yo me quedaría solo con la catedral y dedicaría el resto de la mañana a caminar.

Termina la mañana en los Upper Barrakka Gardens, que son gratis y tienen la mejor vista del país sobre el Gran Puerto; a mediodía suena el cañonazo de la Batería de Salvas. Después de comer, baja en el ascensor de la Barrakka y cruza en barca a las Tres Ciudades: diez minutos, un par de euros y la mejor perspectiva de las murallas desde el agua. La tarde da para pasear Birgu, entrar en el Fuerte San Ángel o en el Palacio del Inquisidor —uno de los dos, no los dos— y terminar en los Gardjola Gardens de Senglea, en la punta, viendo caer el sol sobre La Valeta. La vuelta en barca con el puerto iluminado y la cena en la capital cierran el día.

Día 2, opción A: Gozo

Es la opción más ambiciosa y la que más cambia de paisaje. Gozo es más verde, más agrícola y más lenta, con la mitad de densidad de población y una identidad propia que se nota al bajar del ferry. Si el viaje va de ver algo distinto, esta es la elección.

La logística manda. Hay que coger un autobús hasta la terminal de Ċirkewwa, en el extremo norte, lo que desde la zona de La Valeta o Sliema se lleva hora y media larga; el ferry cruza en veinticinco minutos y sale cada media hora. Detalle importante: en Ċirkewwa no se compra billete, se sube directamente y se paga a la vuelta en la terminal de Mġarr, unos cuatro euros con sesenta y cinco ida y vuelta. Si te alojas en la capital o en Sliema, el catamarán rápido desde La Valeta cuesta unos siete euros y medio por trayecto y ahorra todo el desplazamiento por carretera.

Ya en la isla, con un día cabe Victoria y su Ċittadella por la mañana, donde entrar al recinto es gratis y solo se paga por los museos, y por la tarde una de estas dos rutas: la del este, con los templos megalíticos de Ġgantija en Xagħra y una parada en la rotonda de Xewkija, cuyo ascensor a la azotea por unos tres euros da la mejor panorámica de la isla; o la del oeste, con la basílica de Ta' Pinu y la bahía de Dwejra. Las dos en la misma jornada y en autobús, no. Sal temprano y vigila el horario del último ferry.

Día 2, opción B: Mdina, Rabat y Dingli

Es la opción que yo recomendaría a la mayoría, y sobre todo a quien viaje sin coche. Está todo concentrado en el centro-oeste de la isla, a media hora de La Valeta con las líneas 51, 52 y 53, y no hay ni un transbordo complicado en toda la jornada.

La mañana es para Mdina, la capital de Malta hasta 1530, donde hoy viven trescientas personas dentro de las murallas: la catedral de San Pablo, los bastiones con vistas a media isla y las calles estrechas y quebradas a propósito para frenar la carga de la caballería. Se come en Rabat, el pueblo pegado al otro lado del foso, barato y sin cartas en cinco idiomas, y por la tarde quedan las catacumbas de San Pablo, el mayor conjunto funerario paleocristiano de la isla, y la Domus Romana con sus mosaicos.

Y la tarde se cierra en los acantilados de Dingli, a diez minutos, con el mejor atardecer del país: doscientos cincuenta metros de caída sobre el mar, sin barandillas ni miradores acondicionados, con el islote de Filfla enfrente. Si vuelves después a Mdina, te encuentras la ciudad completamente vacía y en silencio, que es la mejor cosa que se puede hacer en Malta de noche. Un aviso: las frecuencias de autobús de tarde en Dingli son escasas, así que mira el horario de vuelta o cuenta con un Bolt, que ronda los siete euros hasta Rabat.

Día 2, opción C: el sur

Tiene sentido en un caso concreto: si tu segundo día cae en domingo. Ese es el día grande del mercado de Marsaxlokk, un pueblo pesquero donde el mercadillo ocupa todo el paseo marítimo y donde están amarrados los luzzus, las barcas de colores con el ojo pintado en la proa que heredaron de los fenicios. Hay que llegar temprano, entre las siete y media y las ocho y media, si se quiere ver el mercado de pescado de verdad; desde La Valeta van las líneas 81 y 85, y los domingos la directa TD10, que cuesta el doble y no entra en las tarjetas Explore.

Después del mercado hay dos caminos. Uno, quedarse en la zona y bajar andando a St Peter's Pool, una piscina natural preciosa que solo compensa si vas a bañarte. Otro, cruzar al bloque oeste del sur para ver el Blue Grotto, con su paseo en barca de unos ocho o diez euros que solo funciona con el mar en calma y con mejor luz por la mañana, y los templos de Ħaġar Qim y Mnajdra, de entre el 3600 y el 3200 antes de Cristo, anteriores a las pirámides.

La pega es seria y hay que decirla: esos dos bloques del sur están mal conectados entre sí en autobús y unirlos puede llevar hora y media. Si quieres hacer los dos, cuenta con un taxi o un Bolt para el enlace, que ronda los diez o quince euros y ahorra la mitad de la mañana.

Cómo elegir entre las tres

Mi criterio, resumido. Si es tu primera vez en Malta y quieres el máximo de historia por hora invertida, elige Mdina y Dingli: es lo más eficiente, lo más barato y lo que menos depende del transporte. Si buscas cambio de paisaje y no te importa dedicar tres horas del día a desplazarte, elige Gozo, que además te deja con ganas de volver. Y si tu segundo día es domingo, elige el sur, porque el mercado solo está ahí ese día.

Hay un cuarto escenario que conviene mencionar: si viajas con niños o el plan incluye playa, la segunda jornada natural es el norte, con Għadira o Golden Bay, el mirador de Popeye Village y, si aprieta el calor, un baño. No es lo que yo elegiría con solo dos días, pero es lo que mejor funciona con críos a bordo.

Alojamiento, transporte y presupuesto

Para dos días, alójate en La Valeta o muy cerca. Estar dentro de la capital te ahorra dos trayectos diarios y te permite salir de noche sin depender del autobús; si buscas precio, Sliema está a cinco minutos en ferry y tiene mucha más oferta. Rabat es una alternativa excelente si el segundo día va a ser el de Mdina, aunque con solo dos noches el ahorro no compensa el traslado.

En transporte, con dos días lo más práctico es el bono Explore Flex de veinticuatro horas, que ronda los seis euros, o directamente billetes sencillos, que valen dos horas con transbordos incluidos por unos dos euros y medio. Descárgate la aplicación tallinja para ver la posición real de los autobuses, haz señal con la mano al conductor y pica siempre al subir.

En cuanto al gasto, dos días dan un presupuesto muy contenido si no te lías con museos: transporte por debajo de diez euros, la Concatedral, una visita en las Tres Ciudades y poco más. Comer bien y barato es fácil en cuanto te alejas de los paseos marítimos, y las pastizzi de panadería siguen costando menos de un euro.

Un último aviso de calendario. Los domingos cierran la Concatedral y bastantes comercios, así que si tus dos días caen en sábado y domingo, monta La Valeta el sábado y deja el domingo para Marsaxlokk o para Gozo, que funcionan igual de bien ese día.

Si te sobra un día más, el itinerario de tres días añade una tercera zona sin acelerar el ritmo; si solo tienes una jornada suelta, el itinerario de un día se queda con lo esencial de la capital.

Los precios y horarios que aparecen en este artículo corresponden a 2026 y pueden variar según la temporada. Conviene confirmarlos antes de viajar.